CADENA

3. Indiferencia

-¿Señor Hiwatari, está seguro que no llegaremos hasta allá?

Sientes tres miradas sobre ti, pero no contestarás a ninguna. A dos baste con ignorarles y a la otra, con verle directamente y un movimiento de cabeza. Hacía tanto que no subías al avión de las empresas que la tripulación está mas que complacida de verte con ellos. Maldices mentalmente, si viajaras solo sería muy distinto, simplemente lo harías como cualquier otra persona pero, ya vendrá el tiempo de hacerlo así, ahora no es cuando considerando con quien viajas.

El llamado del viejo te tiene literalmente sin cuidado. Fácilmente pudiste haberlo ignorado, o llamar diciendo con las mismas palabras duras y secas que no irás, Souichiro cree que le odias, tu padre también.

Si, si lo hiciste por muchos, muchos años. Ese odio te dio las cuatro marcas azules que fueron tu bandera ante el mundo por mucho tiempo, pero de pronto como si existiera ese dios en el que no crees, una respuesta llegó a ti. El odio es de débiles, de susceptibles y endebles que se dejan manejar por sus emociones, y tú no eres débil. Dsde que todos aquellos, que ahora dicen se preocupan por ti rompieron la burbuja de calma y seguridad que tenías de niño, supiste que debías ser fuerte. Y tras esos turbulentos años en Rusia, ese conocimiento se hizo ley, y te marcó a hierro.

Por eso ya no sientes odio por ellos, no amor porque pareciera que estás negado para ello. Indiferencia, la respuesta a prácticamente todos tus conflictos con los que cargan la misma sangre, les haces creer que eres un torbellino de emociones negativas, que eres un resentido con el mundo y ellos dos, pero la verdad es un poco más sencilla.

Si, detestas y odias, y no perdonas. Pero no eres el amargado que creen, no eres la felicidad andante pero has aprendido a hallar los dos lados de la moneda, y mantener un equilibrio.

Dicen que para perdonar, primero hay que aceptar y poder comenzar a sanar. Pero el aceptar los errores ajenos es como si concibieras vivir con ellos, y no, no lo harás jamás. Así que esa cuestión de la herida emocional, simplemente hay que quitarle importancia. Y ya que no podías perdonarles, y que el odio casi te orilla a un punto de no retorno, hubo una mejor respuesta: no sentir nada. Bloquear todo aquel sentimiento que tu padre, tu abuelo o tu madre te provocaran. Costó y llegó un momento donde estuviste dispuesto de arrepentirte. Pero esa gente no podía ser la que dicen debe preocuparse por ti y todas esas tonterías que claman los locos que hablan de valores.

Esa gente, solo te procreó y te crió hasta cierta edad. Que risible cuando Susumu volvió a aparecer en tu vida, estabas completamente confundido cuando la verdad de tu abuelo chocó de frente con la de tu padre, cada uno clamaba ser el lado bueno, pero poco tiempo después te diste cuenta que en la retorcida familia Hiwatari no hay un lado bueno o malo, estamos como infectados por un virus, donde hasta lo que debe ser bueno muta en aversión.

No tenías precisamente una fuente fidedigna: el anciano megalómano con sueños de grandeza o el adulto que no pudo ni siquiera con la responsabilidad de la familia que él creó, hacemos a un lado a tu madre que es como un fantasma en el conflicto de los otros dos, no está cuando se le necesita y aparece cuando menos se le requiere.

-Hemos llegado señor Hiwatari. Esperamos su pronto llamado.- El piloto dice una vez que han llegado al centro de la isla. Quieres darle un pequeño gusto a quien te acompaña, el viaje por tren a lo largo de la isla es la mejor solución para calmar sus ansias.

Le haces una seña después de mirar tu reloj, sonríes de saber que vas con buen tiempo

Tu acompañante entiende lo que sigue y brinca de su asiento. -Тбой отец тбоё дедушка (1)? —pregunta con entusiasmo.

-Да —le respondes pensativo.

Tu padre, tu abuelo. Esas personas que cargan con la misma sangre, pero con quienes no puedes hallar precisamente una identificación o un lazo. Hasta antes de conocer a Takao y los otros, no habías reparado para nada en eso, cuando conociste a su familia también lo hiciste con los conceptos de unión y aceptación. La vida con tu abuelo era de 'prueba que vales la pena' y cuando supiste del abandono de tu padre pensaste 'no fui lo suficientemente bueno' eran pensamientos de un niño amnésico con un increíble complejo de inseguridad.

Esa mala combinación de no saber del todo lo que te pasó en Rusia (cosa que seguro agradeces la mayor parte del tiempo), y darte cuenta que todo en lo que podías apoyarte no era mas que un espejismo. Minó bastante tu trance de la niñez a la adolescencia.

Pero de nuevo, la situación te hizo endurecerte y enfocar tu atención a cuanto fuera distinto a tus familiares, y todas tus fuerzas a mantenerte alejado de ellos. Y lo conseguiste, sin duda alguna. Puedes jactarte de estar un paso delante de ellos dos. Aunque quizá no lo sabrán jamás, o podrán darse una idea cuando conozcan a quien te acompaña. Te tiene sin cuidado, llevas a esa persona contigo por que fue su petición, no tu deseo. Si por ti fuera, le hubieras mantenido sin contacto con los otros. Pero así decidió.

El tren tiene mera utilidad turística, no es precisamente el transporte más rápido, ni más práctico pero el paisaje no tiene comparación. Comienzas a pensar que no fue tan buena idea aceptar ambos pedidos, pero con uno cierras otro. Y calmas dos insistencias que te están volviendo loco desde hace meses.

Tu padre no faltará, con ese deseo obstinado de querer verte de nuevo. Te has ausentado de los ojos del mundo tanto como has podido por mas de tres años, y has hecho una vida que nadie jamás te creería, aquel frío y amargado Kai Hiwatari, que no diría ni una sola palabra a menos que fuera absolutamente necesario y que mantenía al mundo lo más lejos que podía. Consiguió… lo que ni su padre ni su abuelo. O quizá que si lo tuvieron, pero lo destruyeron con sus propias manos.

Si es que acaso el apellido está maldito, solo esperas que la maldición no te siga, al menos no esa parte porque lo demás, sabes que si te persigue.

-¿Lle-eeg-ammm-os? —Te pregunta y volteas sorprendido que consiga articular la palabra en el idioma que ha escuchado por poco tiempo.

Asientes. No le darás una respuesta amplia, ni a él ni a nadie, porque no has cambiado para nada en el fondo, esa frialdad y cuasi insensibilidad, te siguieron desde pequeño y sinceramente, no te dejarán.

Después del tren toman el carro rentado que pediste antes de llegar. Mientras conduces y le miras de reojo, haces las preguntas inútiles que una vez escuchaste de boca de Souichiro. ¿Cómo serían las cosas si no hubiesen sucedido del modo en que lo hicieron?

Sin esa soberbia, sin esa ambición, sin esa indiferencia.

Nada. No hubieran cambiado nada. Son lo que son, el producto de sus actos. No puedes sujetarte a las suposiciones, eso fue herencia de Souichiro, además de su soberbia y distanciamiento, aunque ese último vino con el tiempo. Y de tu padre, la ambición y empeño en conseguir lo que se desea, tú tienes un poco más de miramiento en lo que dejas, bueno… será prudencia de no lanzar por la ventana lo que en el futuro te será útil, es más practicidad que sentimentalismo.

-Пребывание здесь (2)—Dices cuando estás a punto de estacionarte frente al edificio, hay pocos carros. Una ambulancia, algunas motocicletas, una camioneta familiar y un compacto. El curioso modelo te dice que fue elegido por tu padre.

Miras tus manos y mueves un poco los dedos, mientras recuerdas cual es el plan a seguir. Como si fuera cualquier junta de negocios, has trazado un esquema donde sabes qué decir y cómo actuar, la imposibilidad de predecir del todo el comportamiento de los dos hombres que te esperan adentro exige tener bien en alto la guardia y despiertos los sentidos, aunque Susumu y Souichiro estén teñidos de la emoción (buena o mala) de verte… son listos, y mayores que tú. No conocen tu presente, pero si parte de tu pasado que no recuerdas y les ha dado ventaja algunas ocasiones. Cosa que no permitirás.

Tu acompañante desciende y acelera el paso mientras te dice —Lleggammos… Тбой отец, тбоё дедушка. Abbulo…

Quizá quería decir 'abuelo', asientes sin ocultar la sorpresa de su vocalización. Aprende rápido. Al ver sus ojos avizores por cada detalle y aspecto, sientes un poco de envidia, por su ánimo y entusiasmo, eso hace mucho que no lo sientes. Daño colateral de la indiferencia a la que te entregaste en orden de poder vivir como un ser funcional, completo e invencible en todos los campos en los que ha actuado.

Los Torneos en tus tiempos de 'Bladebreaker' fueron tu única fuente de pasión, después de que se disolvieron, recaíste en la apatía y odio, tus tres familiares la principal fuente. Llegó tu respuesta, y cambiaron un poco las cosas pero jamás volviste a sentir el mismo entusiasmo por nada mas, ni cuando él llegó a tu vida. Te has esforzado estos cuatro años por dejarte envolver, pero simplemente la afectación que tú mismo te creaste pareciera que no se ha de borrar.

Puedes vivir con eso.

Mientras no olvides lo que te pasó, y no dejarás que pase de nuevo. Mientras consigas eso, sabrás que rompiste la condena que sonaba eterna.

-Muy buenas tardes sr. Kai, su padre y abuelo comenzaban a preocuparse por su retraso. Se alegrarán de verlo llegar en buen estado, pase por acá. —La recepcionista te señala el pasillo, no deja de lanzar miradas extrañadas a quien te acompaña, pero es una profesional a la que no le interesa, así que guarda silencio.

Caminan por el edificio, evitando cuanto pueden confrontar con otros ocupantes del lugar. Te hubiese gustado no mostrarle este lado crudo de la realidad, pero también has decidido a que no le crearás una mentira endulzada del mundo ni le lanzarás sin aviso al lado cruel de la vida como fue tu caso. Que sepa que hay cosas buenas y cosas malas.

-Se encuentran esperándolo allá. —La mujer te señala una puerta casi al fondo del pasillo.

-Tы остаетесь здесь. (3) —Dices mientras le señalas una banca a medio pasillo, una enfermera te espera mientras él toma asiento sin protestar.

-Bienvenido sr. Hiwatari, es un gusto tenerlo aquí. Sabe que siempre es bienvenido. —Repite como loro entrenado su diálogo. El parlotear comienza a ser demasiado molesto, y aún te falta una ronda de más palabras inútiles al conversar con los otros dos que esperan en la terraza.

Apenas apareces, tu padre se levanta y quiere abrazarte. Iluso. Con un movimiento le transmites el error que cometerá si lo intenta siquiera. Cuando entiende, miras a Souichiro, demonios, pareciera que no ha envejecido, anciano maldito seguro cumplirá la amenaza de vivir hasta los noventa.

-¿De qué quieres hablar viejo?

-Ese no es modo de hablarle a tu abuelo. —Ay Susumu, ¿aún cree que puede pedir algo?

-Susumu, regresa aquí, siéntate Kai. —Souchiro apaga su cigarro.

No te separas de la puerta, tú no tienes nada que hacer aquí. -¿Hn? —tu invitación amable para que conteste.

-Es verdad, me gustaría saber para que nos llamaste papá.

Tu abuelo mira a ambos, —Sólo quería verlos.

Sonríes, ya te esperabas algo como eso.

-¿Qué? ¿sabes todo lo que pasé para conseguir el boleto con tan poca anticipación? —Susumu ni se lo imaginaba, vaya novedad.

-Lo sabía. —Te das media vuelta.

-¿Huyes? —Te cuestiona Souichiro.

-Kai, espera. —Tu padre trata de detenerte.

Y a los dos les contestas con la mirada. No huyes, ni te quedarás por mucho. Sólo vas a llamar a la verdadera razón por la que estás aquí. Te asomas por el pasillo, él te mira y entiende de inmediato, trata de controlarse pero llega corriendo a ti.

Le das una mirada de reproche que ni percibe por su estado tan entusiasmado. Suspiras resignado, y le permites el paso. Si fueras del tipo afectivo y divertido, hubieras cargado con una cámara para tener recuerdo de este momento, el gesto en la cara de los tres es algo que no recuerdas haber expresado, y es tan retorcidamente cómica que no puedes suprimir la cínica sonrisa.

-¿Kai? —Susumu pregunta sin mirarte, mientras se levanta acercándose. De nuevo das el paso hacia atrás, maldición, eso no debía pasar.

Pero ese acompañante no retrocede, se queda en su lugar y tuerce un poco la cabeza. Te mira –Дедушка (4)? —y asientes. —Abbulo. —Le dice.

Imposible, esto no puede ser más telenovelesco. Los ojos de Susumu se llenan de lágrimas, y no hace nada. Tu acompañante se acerca a Souchiro, y te mira de nuevo con duda.

Te maldices y quisieras decir otra cosa pero te contienes. –Bisabuelo.

-¿Él es?- Susumu cuestiona, y Souichiro se queda con la pregunta.

Idiotas, ¿no se suponía que los Hiwatari eran muy listos?

-Gou, mi hijo.

Vaya, la cadena tiene un nuevo eslabón.


(1) Tu papá, tu abuelo

(2) Aquí es

(3) Tú esperas aquí

(4) Abuelo

Jejeje, este me gusta más... como decía, realmente no pasa gran cosa pero me agrada la perspectiva de cada uno sobre una misma cosa, son iguales y diferentes a la vez, y hay un agregado.

Mil gracias Kiray Hiwamari por el review. Y demás gente por las lecturas.

Nos leemos!

Tri: 12/04/11