Los personajes no me pertenecen (desgraciadamente) son de Rumiko Takahashi, pero en cambio la historia salió de mi loca cabeza. Disfruten!


Suspiró de puro placer al sumergirse en la ancha bañera.

Adoraba esa bañera, por mucho que creciera seguía entrando en ella sin problemas; por un segundo se imaginó si Inuyasha entraría en ella, seguramente tendría que doblar las rodillas para poder tumbarse…

Agitó salvajemente su cabeza negando. No quería pensar en él.

Se escurrió hasta que el agua le llegó bajo la nariz y entonces sopló haciendo burbujas.

Aún sin quererlo los acontecimientos de la noche anterior volvieron a su cabeza, ella y una botella, Inuyasha sin camisa…

Sintió su cara enrojecer al rememorar con detalle todo lo que había hecho.

Y aun así él no se había aprovechado. La próxima vez que se vieran aclararían las cosas; intentaría enfrentarse a él y no temblar.

Difícil pero no imposible.

Estuvo veinte minutos más dentro de la bañera antes de salir y comenzar a vestirse; optó por ponerse unos vaqueros y una camiseta de cuello vuelto de color crema.

Se recogió el cabello en un moño mal hecho y salió de su habitación con tranquilidad, se sentía serena en su casa, en su hogar…

Después de todo ya no tenía otro.

Sintió como de nuevo las lagrimas amenazaban por salir, algo que se había convertido en rutinario para ella; pero apretó fuertemente los puños y respiro profundamente para poder mostrar segundos después una hermosa sonrisa, falsa pero hermosa.

-¿Ya estas cómoda hija?

-Sí, ¿está la cena hecha?-preguntó, ciertamente tenía mucha hambre.

-No, aún es muy temprano iba a comenzarla dentro de un rato, pero si tienes hambre puedes comerte algo del frigorífico.

-Está bien.

Sonomi miró preocupada a su hija, estaba más delgada y parecía como si fuese a caerse de un momento a otro, realmente estaba mal.

Justo en ese instante sonó el timbre de la pequeña casa, Sonomi se sobresaltó, no esperaba visitas.

-Algo de comer…-susurró Kagome prácticamente metida en el frigorífico rebuscando como una loca algo de chocolate, si eso de algo de comida era para despistar a su familia y llevarse una tableta de chocolate-

El problema es que no encontró ninguna.

-¿A quién tengo que matar por una tableta de chocolate?-susurró mosqueada por ver que no cumpliría su capricho-

-Espero que a mí no.

Al escuchar esa voz su corazón comenzó a latir rápidamente, se sobresaltó y consiguió darse un golpe con una de las esquinas del frigorífico.

-¡Mierda!

Inuyasha suspiró y se acercó a ella, con cuidado la alejó del frigorífico, pues parecía que se había quedado en estado de shock, y lo cerró; después miró si la mujer se había hecho daño al golpearse.

-Parece que no te has hecho nada, eres muy torpe-dijo él revolviéndole el pelo por si encontraba algo de sangre o un chichón-

Ella no dijo nada, siguió mirándole sin creérselo.

Él miró hacia la puerta, y asegurándose de que no había nadie fuera, se inclinó sobre ella agarrándola de la cintura y juntando sus labios.

La idea de Kagome sobre hablar las cosas había desaparecido de su cabeza siendo sustituido por una vocecita de quinceañera.

-Volvió por nosotras, lo amo; venga llévatelo a un hotel y a disfrutar lo que no hicisteis ayer, que yo también tengo derecho ¿sabes?

Kagome iba a decirle algo a Inuyasha, pero sus labios no respondían, se movían solos sobre los de él, luego fue su lengua que rozó los labios varoniles; y finalmente sus manos que bajaron hasta apretar el trasero del hombre.

Su cuerpo no la hacía caso, o quizás era que ella no se esforzaba para conseguirlo.

Algo le decía que era esto último.

Él se separo de sus labios, pero no de su cuerpo, y la miró duramente.

-Ni se te ocurra volverte a ir como esta mañana, si no la próxima vez no te besare como saludo, sino que te encerrare en mi habitación atada a mi cama.

Kagome no sabia que decir…

La primera opción era llamarle hombre de cromañón, machista, imbécil, etc.

La segunda simplemente decirle que por ella como si lo hacía ahora mismo.

Estaba tentada en decirle la segunda e intentar liberarse del estrés que estaba sufriendo en ese mismo instante.

Pero ningún sonido salió de su boca.

-Kagome cariño no me dijiste que trabajabas con Inuyasha.

Ella se sobresaltó al ver a su madre en la cocina, pero Inuyasha no la soltó, y eso hizo que ella se mosqueara, no le gustaban esos intentos de muestra de posesión delante de la gente.

-Suéltame-susurró ella-

Él, para la sorpresa de ella, lo hizo sin rechistar.

-No lo creí importante.

-Oh vamos hija, ese comentario es muy feo-la regañó-

Kagome se sintió de nuevo con quince años al escuchar a su madre.

-Repito, no lo creí importante.

En ese momento entró Sota en la cocina y miró con interés a Inuyasha.

-Me suenas…-susurró- Soy Sota Higurashi-dijo tendiéndole la mano.

-Inuyasha Taisho-contestó él apretándole la mano-

En ese momento Sota comenzó a mostrar una enorme sonrisa, de esas que los niños pequeños malvados ponen cuando van a hacer algo malo.

-No me digas que tu eres ese Inuyasha.

Kagome al escuchar esa frase sintió que el suelo bajo sus pies se derrumbaba.

-Sota-advirtió a su hermano con una voz oscura y lúgubre.

La madre de ambos solo atinó a sonreír cuando vio a su hijo comenzar a sudar al recibir miradas odiosas de su hermana. Esas situaciones la rejuvenecían.

-Está bien, no he dicho nada-susurró el marchándose de la cocina-

-¿Qué fue eso?-preguntó un confundido Inuyasha-

-Nada.

Kagome solo entonces tuvo el valor suficiente para preguntarle.

-¿Qué haces aquí?

Inuyasha suspiró, ella no entendía nada.

-No mejor aún, ¿por qué no te vas?

Kagome dejó que las palabras salieran como un veneno de sus labios, esa era su intención que él se mosqueara y la dejase tranquila.

-Kagome Higurashi-exclamó su madre-

Ella le dirigió una rápida mirada a su madre, pidiéndole que no se metiese en medio.

-Estoy harta de esa indiferencia tuya, eres con todo el mundo igual-comenzó a decir la señora Higurashi-

Inuyasha apretó los dientes para no dejar escapar una carcajada.

-Me acosa, él me acosa; es un acosador-replicó ella con un deje infantil.

-No me puedo creer que con tu edad sigas siendo tan infantil Kagome, yo no te eduqué de esta forma.

Kagome deseó que la tierra se la tragase, ¿Por qué todo le ocurría a ella?

La conversación se hizo eterna, o al menos así lo sintió ella; su madre no dejo de bronquearla por un buen rato, y cuando terminó un horrible dolor de cabeza hizo su aparición en la morena.

Inuyasha por el contrario a mitad de la bronca se fue al salón y encendió el televisor, como si llevara toda la vida en esa casa.

Kagome le miró con mala cara al pasar por su lado, si las miradas matasen Inuyasha estaría en el suelo sangrando.

Bueno no, mejor magullado, eso de sangrando a Kagome no le traía buenos recuerdos.

-No piensas cambiar la cara, ¿verdad?

-No, no entiendo que haces aquí…

-Eres muy lenta Kagome.

-Y tú muy idiota; realmente no te entiendo, no comprendo porque me golpeas para luego tenderme la mano, porque intentas besarme y después decir que fue un error.

-Yo nunca me he arrepentido de besarte.

-Ni yo.

El sonrió de medio lado, no se esperaba eso.

Ella solo supo sonrojarse.

-Es algo irreal que ya estés aquí, que mi madre te haya abierto la puerta y que yo te permita seguir en mi casa.

-En casa de tu madre, no lo olvides.

Ella bufó.

-Estoy loco por ti.

Kagome sintió que su corazón dejaba de latir, ¿él acababa de decir que estaba loco por ella?

Tenía que ser una broma

-¿Có…cómo?

-Lo que has escuchado, así que ¿saldrás esta noche conmigo?

-Eres bastante creído, no, no saldré contigo-dijo ella furiosa, la medio declaración de él no la había impresionado ni un poco.

Inuyasha suspiró, Kagome era muy tozuda; y él demasiado lento para algunas cosas.

-Saldrás conmigo.

-No.


Ayame suspiró cansada, no había encontrado nada importante en el expediente de Kagome, y eso que llevaba ya la mitad revisado.

Al principio había pensado que quizás en algún momento de su vida había tenido algún problema ella o su familia, pero nada, ni robos en su casa. Lo único la muerte de su padre, pero no había sido debido a algo relacionado con la familia, había sido trabajando.

-Estoy en un punto muerto… tengo que hacer que ella hable-susurró cansada-

Pero sabía que Kikyo no hablaría, esa mujer era un zorra calculadora y fría; pero aun así algo le decía que estaba aterrada, de todas formas no habían conseguido hacerla hablar prometiéndola seguridad y una estancia medio agradable en la cárcel.

Decidió de todas formas intentar hablar de nuevo con ella, por ello se dirigió con paso decidido hasta el calabozo, una vez dentro pidió a los guardias que se encontraban allí que salieran del lugar que quería hablar a solas con Parker.

-Vaya, ya te dieron la comida ¿no? Yo que tu tendría cuidado Kagome es bastante querida por aquí, no te envenenan la comida por que no quieren rebajarse a tu nivel, pero yo no me fiaría tampoco demasiado.

Kikyo ni siquiera levantó la mirada de la bandeja que tenía sobre sus rodillas, se encontraba sentada en una vieja cama; el plato de comida estaba prácticamente lleno, ella simplemente jugaba con el pan haciéndole hendiduras con sus uñas.

-No piensas hablar, lo sé; supongo que lo último que se pierde es la esperanza-susurró la pelirroja-

-No quiero más-dijo Kikyo, lentamente se levantó y pasó la bandeja por debajo de las rejas en un hueco que había especialmente para ello; lo único que había tocado era el pan lo demás no.

-¿Me has visto cara de chacha?-le preguntó al ver como la morena seguía mirándola como esperando que lo cogiera-

Kikyo no respondió nada, siguió mirando a la pelirroja con cara de agotamiento, y tras un rato medio sonrió al ver como esta se agachaba a coger la comida-

Ayame se giró mosqueada le llevaría la bandeja a quien tuviera que hacerlo, pero nada más. Justamente cuando estaba a punto de salir de la habitación noto algo extraño en el pan.

Kikyo había escrito en él.

Shikon no Tama.

No entendió lo que significaba hasta horas después…


Diran: que poca verguenza tiene esta que no sube caps casi.

Lo siento pero soy lenta, y ultimamente ando muy liada (la universidad sobre todo, tambien es porque estoi preparandome para el salon del manga de jerez xDD todo sea dicho), pero no abandonare el fic ni mucho menos, y estoy totalmente agradecida por sus comentarios, tanto a los que comentan aqui como los que lo hacen en la adaptación.

Muchas gracias por seguir mi fic, estoi casi segura que habra lemon en el proximo cap, estoy leyendo novelas romanticas como una loca y mirando bien como describen esos momentos tan HOT! xDD

Gracias por su tiempo y espero que les haya gustado este capitulo!

Amnii.