En la ciudad se veía un ambiente normal las personas realizan sus actividades cotidianas compras, ejercicio, tal vez esperan a alguien, algunos corrían para no llegar tarde al trabajo, todo trascurría normal en la ciudad, sin embrago en el conjunto de apartamentos por la ventana de una habitación se podría apreciar a una joven morocha cargando unas cajas.
- Bueno estas eran las últimas – mientras dejaba las cajas en el suelo para observar la habitación, repleta de cajas - creo que tardare un poco en desempacar, que hueva bueno, dejare este lugar de lo mas chingón si no me he de llamar María Alejandra Elizabeth Rodríguez García, bueno con que empezare – viendo las distintas cajas – mmm… creo que empezare con la cocina -
Horas más tarde se podría ver por la venta el sol ocultándose y en el suelo de a una joven acostada boca abajo mientras se quejaba
- Tengo Hambre – escucha un ruido proveniente de su estomago – si, lo sé; en un rato te alimentare – se da la vuelta mientras ve el techo- bueno al menos quedo decente mi nuevo hogar - entristece un poco – como quisiera que no me hubiera visto solo como una aventura – se levanta y ve la habitación – ok, ya está todo en orden y estas cajas las sacare al basurero, pero antes una manita de gato – se dirige al espejo colocado cerca de la puerta de entrada- bueno, veamos que necesita volverme a ver linda, un poco de delineador, me acomodo estos cabellos y algo de brillo en mis labios y listo, no parece que me acabara de mudar – se observa la ropa, algo sucia y arrugada – bueno si parece, una playera holgada y unos shorts algo sucios, podrían decir que si demuestran que hice uno: limpieza o 2: que me dio hueva cambiarme – suspira- bueno me acabo de mudar, se justificara –dirigiéndose al montón de cajas aplastadas – Al basurero – en el camino a la puerta - y mis llaves – bajas las cajas y empieza a palmearse los bolsillos del short – aquí están – mientras cierra la puerta y tomas las cajas – a tirar estas cajas o ver si alguien las quiere, aunque las podría guardar – se detiene – las voy a guardar – regresando a su departamento, una vez adentro se dirige a un puerta que al abrirla puede verse un pequeño armario de escobas y algunos estantes - las pondré aquí arriba aun no tengo tantas cosa como para guardar, así que estarán bien – escucha el ruido de su estomago – bueno creo que si no como mi pequeña solitaria se comerá mis órganos, pero tengo que ir al mandado, bueno vi una pequeña tiendita cerca me comprare lo necesario y después hare las compras bien.
En el transcurso de al pequeño comercio, Alejandra observo que cerca del edificio había un pequeño parque donde había niños jugando con sus padres, al igual que otros niños jugando en grupo.
- Como desearía que hubieran sido las cosas así - toca el hombro - bueno ya no estoy ahí, así que no me debo de sentir tan mal, ha buscar la tiendita - después de cruzar media cuadra después del parque - por fin, haber que compro – mientras entraba al pequeño puesto.
- ¿En qué le sirvo señorita? – dijo un señor algo canoso desde el otro lado del mostrador.
- Buenas, Señor me dará una barra de pan, mayonesa, un poco de queso amarillo, medio kilo de jamón y ¿tendrá alguna lata de jalapeños? – mientras sonreía.
- Claro joven, permítame en lo que le traigo las cosas – se ve al señor alejarse y buscar en los estantes.
- Si, adelante – observando los dulces en el mostrados - ¡Chocolate! – Esperare a que venga el señor - Aquí dice que a dos pesos, bueno un chocolate no mata a nadie pero si engorda un poco – suspira - ay, caminare -
- Aquí está todo – metiendo los objetos en unas bolsas - ¿Algo más?- mientras observaba a la joven.
- Si- señalando unos chocolates - Me das dos chocolatitos de los que tiene ahí señor y ¿qué tiene de refrescos? –
- tomando los chocolates y poniéndolos en una de las bolsas- pues, hay coca, sprite, de naranja, fresa, sangría y de vainilla también tengo tés helados, no se que se te atoja.
Pensando un poco – me da uno de coca, por fas –
Si, ¿de 600, a litro o de tres litros? – mientras se dirige a un refrigerador.
- mmm… deme de a litro, no vaya a ser – mientras se rascaba la cabeza y reía algo nerviosa.
Trayendo el refresco y metiéndolo a una nueva bolsa - aquí esta jovenasa, ¿algo más?-
-No gracias, ¿cuánto es? – mientras saca su cartera.
- Bueno – tecleando en una calculadora – serán ciento veinticinco, por favor – viendo a alejandra.
Viendo en su cartera - está bien- sacando dinero – aquí están cien, esto es una moneda de a diez, van ciento diez – voltea al señor – tengo algo de cambio – aquí a otros diez y –sacando monedas de a un peso- y aquí están los cinco, bueno ahí está ciento veinticinco pesos – tomando las bolsas - gracias señor – caminando a la salida con sus bolsas.
- De nada – sonriendo – Linda niña –
Fuera de la tiendo -a casa-
Mientras iba de regreso a su departamento, Alejandra vio las diversas casas cercanas a su departamento así como las personas cercanas al lugar.
- Que lindas casa, algún día tendré una casa como esas - ve a las personas - este barrio es algo nuevo pero hay varias gentes por aquí - voltea al frente viendo un edifico de cinco platas, con apariencia nueva - un edifico de cinco pisos y yo viviendo en el cuarto piso, me pregunto quienes son los que viven en el último piso, bueno en lo que estuve casi todo el día aquí y no escuche nada o falte que en realidad no se pueda escuchar nada - caminando a hacia donde se encuentras las escaleras y el ascensor - escaleras o ascensor, baje por el ascensor, pero como traigo unos chocolates, me iré por las escaleras y tal vez así vea cuales son las habitaciones con que ya están habitadas - subiendo las escaleras - segundo piso, veamos dos A, y dos B – ve salir a un niño y este se dirige al siguiente departamento tocando la puerta -parece que aquí viven unas familias -sigue caminando hasta llegar a las escaleras y subirlas - Bueno tercer piso 3A y 3B, quienes vivirán aquí, escucho música, tal vez un estudiante y ¿en el otro?, quien sabe – entre cerrando los ojos - espero que alguien viva ahí porque si no, que seño tan mentirosa al decirme que no había depas libres en piso más bajos – suspira -bueno, un piso mas y a casita – comienza a caminar hacia las escalera mientras comienza a tararear la canción que estaba escuchando - cuarto piso, mi piso, veamos 4A aquí vive un muchacha, la vi en una de mis subidas – suspira – ¡yeah! 4B, mejor depa de aquí – entrando a su departamento.
Una vez dentro del departamento
- Bueno, a la cocina, porque me ruge la tripa – diciendo todo como si cantara – me voy hacer un sándwich con jamón y queso, con un vaso de coca – una vez preparado su sándwich y servido en un vaso algo de coca-cola para después guardarla en un pequeño refrigerador - ahora si ¡a comer! – se sienta en pequeña barra en la cocina – como tengo hambre.
Después de media hora comiendo, Alejandra decide ir a la sala y ver la televisión, mientras se acomoda en el sillón prendiendo el televisor el cual le comenzaba a dar la imagen de unos niños jugando a ser piratas, logrando poner una cara de melancolía en la morena, mientras voltea hacia la ventana observando los diversos automóviles pasar, recordando a su anterior hogar.
-Flash Back-
Se ve a una pequeña de apariencia de cinco años, observando por la ventana como dos niños de diez años jugaban a los piratas.
- No, me engañas, rufián – apuntando a su rival – donde están los objetos que me robaste
- Ja, tú crees que lo hare – repite la acción del contrario- el capitán Arthur Kirkland, no se dejara vencer.
- No te lo permitiré – se acerca – recuperare mis tesoros o dejo de llamarme Antonio Férnandez Carriedo –
- Nunca, ya verás que no me vencerás, Antonio – mientras ataca –
Protegiéndose con la espada de madera- crees que me vencerás, que iluso eres, no lo harás – se aleja a Arthur e intenta atacar, sin embargo Arthur lo esquiva.
- Ja, nunca – alcanza a golpear a Antonio con la espada de madera – te tengo, ahora es tu fin Carriedo – mientras se prepara para golpear por segunda vez-
- NOO – gritando desde la segunda ventana – No le pegues-
Ambos niños detienen lo que hacen al escuchar el grito, volteando a ver a donde proviene el grito.
- Alejandra no te metas – mientras da la espalda para no ver a la niña.
- se comienza a reír – que tu noviecita te defiende – sonríe y voltea a ver Alejandra – No se preocupe my lady, su opresor no la tendrá más tiempo cautiva –
- extrañada – no le pegues a Toño, por favor – mientras veía la espalda de Antonio-
- Ale, vete a jugar con tus muñecas, no ves que estamos jugando, además de que a nadie le gustaría las niñas feas como tu – volteando a ver a Arthur – ella no es mi novia –gritando mientras su cara se torna roja-.
Comienza a salir lagrimas de sus ojos- Vas a ver Toño, yo ya no te quiero – se va corriendo.
Viendo la ventana por donde se fue la niña- no crees que fuiste malo con ella, es tu herma después de todo -
Viendo la misma ventana – no, además al rato se le olvidara y ella es mi hermanastra – volteando a ver a Arthur - bueno donde nos quedamos Kirkland –
- Seguro, yo la vi llorar – mientras se pone en pose para poder atacar con la espada de madera a Antonio.
- Si, ya verás – mientras se acercaba a atacar.
Mientras tantos una pequeña niña, se veía llorar cerca de la misma ventana donde podía escuchar el sonido de las espadas y los gritos de los otros niños.
Sollozando – yo no soy fea y verán, eres un tonto toño – solloza –y no soy su novia – limpiando se las lagrimas con el dorso de su mano mientras se sonrojaba por lo ultimo – tonto cejón.
-fin del flashback-
Sonriendo por el recuerdo, Alejandra decide que mejor sería tomar un baño e ir a descansar.
Estirándose - creo que debo dormir de una vez, mañana debo ir a mi entrevista de trabajo – pasa por un espejo y deteniéndose a ver su reflejo – Antonio se equivoco al final – tomando un mechos de su cabello - sacudiendo su cabeza - bueno a ducharme que mañana es el comienza mi nueva vida.
