I'm waiting for you in eternity


Summary:Los errores se pagan según nuestra condición y muchos no tienen enmienda. Aprender a vivir junto a ellos es el desafío que ha llenado la nueva existencia de Bella Swan.

Disclaimer:Los personajes no me pertenecen, pero la trama es mía por lo que queda prohibida la reproducción parcial o total del texto sin mi previo consentimiento.


Capítulo II

Supremacía.


Boston, 1930.

Por instantes estuve a punto de echarme a correr. Los ojos penetrantes de Edward revelaban su indiferencia a mi presencia frente a él, como si fuésemos completos desconocidos, como si nunca hubiese compartido parte de mi existencia con él… No había culpabilidad en sus ojos y entendía perfectamente que nuestra especie difícilmente podría sentir culpabilidad cuando la venganza estaba de por medio. Abrumadoras imágenes vinieron a mi mente y de inmediato supe que James estaba en problemas, la sangre que nos unía me permitía saber su paradero y en estos mismos instantes los discípulos de Edward estaban torturándolo. Intenté entrar en la mente de Edward y hacerle saber que ordenase a sus protegidos que dejasen en paz a James, pero me fue imposible, estábamos separados por una barrera mental que él había creado.

—¿Ocurre algo, cariño? —dijo Riley haciéndome recordar en donde estaba.

—Nada, es sólo que me parece haber conocido antes a tu amigo —sonreí.

El rostro de Edward no se inmutó, se acercó a susurrarle algo a una de las mujeres que estaba a su lado y esta se marchó junto al resto de la tropa de vampiros que le protegían. Edward se acercó a mí y tomó mi mano que estaba libre, la otra era sostenida por el brazo de Riley y lentamente acercó mi mano a su boca y allí depositó un beso. Evidentemente si hubiese sido humana me habría sonrojado y mi corazón habría palpitado notoriamente, pero en vez de eso me sentí vacía y muy dolida.

—Discúlpeme, querida dama, pero no recuerdo haberla visto antes, aunque sin duda estoy dichoso de conocerla y saberla como la prometida de un gran amigo —sonrió tranquilamente mientras miraba a Riley quién parecía muy contento de ver, al que creía su amigo, tan condescendiente con la que creía que era su prometida.

Durante toda la noche intenté acercarme a Edward y mantener una conversación más intima, pero me fue imposible. El insufrible de mi prometido se pegaba a mí sin dejarme en paz ni siquiera para respirar, aunque realmente eso no era necesario, ya que podría haberme deshecho de Riley con tan sólo ordenárselo, pero Edward no se acercó a Riley en toda la velada y se suponía que así tendría que hacerlo. Quizá subestimé a Edward y este estaba dominando la mente del que se supone mi prometido, de hecho estaba muy divertido viendo como Riley me invitaba a bailar. Edward estaba jugando abiertamente conmigo y era yo quién tenía todas las de perder.

Avanzaba la noche y pronto comenzarían a salir los primeros rayos de sol, momento en el que tendríamos que abandonar el lugar para insertarnos en la lúgubre oscuridad, pero no dejaría que esta noche terminase así. Era la primera vez que Edward se dejaba tan expuesto, era mi única oportunidad de poder aclararle las cosas, en realidad más que aclarárselas era pedirle disculpas y demostrarle mi fidelidad con lo que él pidiese.

Para mi cometido, tuve que pedirle a Riley que se acercara a Edward y que me llevase con él, entonces, su débil mente me llevó hasta mi objetivo nuevamente. Las personas revoloteaban alrededor del vampiro más extraño que habían visto mis ojos, Edward parecía disfrutar de la compañía de los humanos, pero ahora no los miraba como cuando le conocí primeramente, ahora jugaba con ellos, hacía trucos mentales, los torturaba y ellos ni siquiera lo sabían, simplemente se sometían a las órdenes que este les daba.

"Así era contigo, Isabella, jugué todo el tiempo"

Sentí su voz en mi mente, sabía que era él quién había conectado conmigo, estaba mirándome directamente a los ojos y los mantenía con esa frialdad que llegaba a quemar, como si fuese hielo recorriendo mi cabeza, sentía un dolor aterrador. Intenté hacerle frente, pero su sangre corría por mis venas y su antigüedad hacía que él fuese muy superior a mí.

"Creíste que me había enamorado de una simple niña, no eras más que un entretenimiento, creo que hice bien en convertirte, ahora eres más patética intentando explicarme algo que ya sé muy bien, no pierdas tu existencia conmigo, no necesito explicaciones cuando todo lo provoqué yo…"

Su voz hacía eco en mí y el dolor punzante se hacía cada vez más poderoso. Presioné el brazo de Riley como rogando por una ayuda que jamás él podría haberme prestado, pero aún así él intentó contenerme.

"Creíste que con Tanya estábamos allí sin oírte, creíste que no sabía que irías corriendo a contárselo a Jacob, creíste demasiadas tonterías, Isabella. Ya me tenías aburrido con tu amor incondicional, buscaba más emoción, pero tú eras demasiado monótona, intenté deshacerme de ti, pero pensé que sería mejor castigarte a vivir aquí en mi mundo y has caído bastante bajo creyéndome tan idiota como para no tener todo planeado…"

No lo creía, no quería creerlo, pero él mismo estaba irrumpiendo mi interior, averiguando mis más íntimos miedos, él estaba allí demostrándome su superioridad en todo, diciéndome con esto que no era nada ni nadie para él… si esto era real, era como morir y seguir existiendo. Fuese lo que fuese no le daría en el gusto, no porque él fuese un ser cruel yo tendría que soportarle todo lo que se le antojase. Me armé de valor y de la fuerza mental suficiente para sobreponerme. Cuando estuve más estable me di cuenta que Edward había ordenado a todo el salón que durmiesen, aunque no sé si estaban durmiendo, parecían en un trance, todos y cada uno estaban aún en su posición original, como si todos estuviesen en un estado de congelamiento.

—Isabella, Isabella —dijo sarcásticamente cuando caminaba hacia mí —, eres tan patética como una humana a pesar de que esa ya no es tu condición —susurró en mi oído.

—Condición que tú me robaste —respondí recordando aquel cruel momento.

—Si, si, pero no olvides que tú fuiste la que me lo pidió muchas veces —dijo mientras acariciaba mi mandíbula. Mi cuerpo no quería responder cuando le ordené alejarse, sin duda estaba sometida a la supremacía de Edward.

—No así —fue todo lo que pude responder.

—Daba igual el cómo, yo te di lo que tú pediste y no fuiste capaz de agradecerlo, Isabella —dijo mientras tomaba mi cabello y lo olía —. Lamentable —susurró —, deberías haberte quedado como humana, por lo menos así olías mejor y me tentabas…

—Deja de decir estupideces, sabes por qué estoy aquí —sentencié —, sabes por qué y no eres capaz de darme tu perdón de una maldita vez —dije asqueada.

—¿Perdón? Tú, realmente, crees que te perdonaré, pobre Isabella, sigue siendo una ilusa después de todo. Te lo he dicho, programé todo, aunque no pensé que le dirías a Jacob toda la historia, en eso si me sorprendiste, pero me tenías aburrido, era mi única manera de librarme de ti, no hay de qué pedir perdón aparte de tu aburrida compañía, tonta niñata —dijo mientras se acercaba a mí.

Me tomó con fuerza, me presionó contra él y olisqueó mi cabello una vez más, sentí como se lamentaba en su interior por no poder apreciar mi aroma humano, entonces, sin previo aviso, clavó sus colmillos en mi cuello y sin poder hacer nada tuve que aceptar que él bebiese de mí. Una vez que se sació me lo hizo saber.

—Lamento que tengas que perseguirme y que nunca tengas respuesta, Isabella —rió —, pero así es el juego, tú me sigues, yo te ignoro y mientras más insistes y más estupideces haces más me aburres, realmente deberías dejarlo ya.

—Tú no entiendes, no lo entiendes, Edward, no fui yo la que le quiso decir todo a Jacob, fui obligada a contarlo, no sabía que él… —entonces Edward me dio una cachetada, el golpe certero hizo que cayese al otro lado de la habitación.

—No seas patética, ya me has aburrido, es hora de cambiar el escenario. Diría que fue un gusto verte, Isabella, pero estaría mintiendo, hasta nunca —dijo mientras todo volvía a la normalidad.

La música del salón volvía a tocarse, las personas parloteaban como si nada hubiese ocurrido y el aburrido de Riley seguía hablándome de cosas demasiado triviales para mi gusto, pero me alegré al ver entrar a James al salón. Edward lo había dejado libre y no parecía malherido. Se acercó a mí una vez que ordené a Riley ir con su familia.

—Sé que no ha ido para nada bien —dijo —, pero espero que tenga usted otra oportunidad.

—No te preocupes, esta vez no fallaré, me quedó claro que para llamar su atención necesito más que mi presencia.

—Insisto en que no debería continuar con esto, él pretende que usted continúe sin obtener ningún resultado, quizá sería mejor desistir de una vez —dijo ofreciéndome su brazo en señal de derrota, pero no lo acepté.

—No, James, esta vez haré lo que creo que es necesario para que confíe en mí y ya sabes que deberemos hacer —expliqué mientras ordenaba mi cabello.

—Cómo usted ordene —fue todo lo que se limitó a decir.

Edward no se había marchado del todo, sabía que no porque lo podía sentir aún, dominándome, enseñándome que siempre sería él superior a mí en todo y que jamás podría con alguien como él.

"Lo voy a hacer, Edward" pensé para que este supiese que llevaría a cabo lo que él quería hace mucho.

"Nada de eso cambiará las cosas, me da igual que hagas mi trabajo sucio, deja de ser tan patética, Isabella" respondió a mis pensamientos en ese mismo instante.

"Por lo menos sé que estarás viendo como esa humana niñata se convirtió en un vampiro hábil"

"No para mí, siempre serás una niñata, Isabella, mientras sigas llevándote por tus patéticos sentimientos"

Le di la orden a James y comenzamos la destrucción, humano por humano ninguno se salvó. James se adueñó de un grupo de mujeres y en un abrir y cerrar de ojos, ninguna de ellas estaba viva, así comencé yo mi persecución, hasta que encontré a Riley quién no entendía nada, torcí su cuello como si estuviese hecha para eso, sin piedad continué con toda la familia Biers, y así una por una me deshice de cada persona que estaba en el lugar. Una masacre completa. Sabía que luego de eso tenía que marcharme de allí, no podría quedarme en aquel lugar por más tiempo. Así que antes de marcharnos le dije a James que incendiará el edificio, así ninguna huella podría hacer sospechar al resto de los habitantes de Boston.

"¿Viste lo que he hecho?, espero que luego de eso no me consideres una niñata"

Esperé la respuesta mental de Edward, pero este no me la obsequió, el silencio en mi mente y mi cuerpo libre de toda dominación eran señal que él ya había abandonado nuestra conexión, una vez más, Edward me había utilizado, había utilizado mi culpabilidad para hacerme realizar exactamente lo que él quería, me había desafiado y yo estúpidamente caí en la trampa.

—¿Qué haremos ahora? ¿Algún lugar al que marchar? —dijo James interrumpiendo mis pensamientos.

—Sí, nos iremos a nuestro hotel —expliqué sin más —, ya casi amanece.

—Cullen podría estar allí —señaló.

—Si estuviese allí mejor para mí, estoy cansada de su labor mental conmigo, necesito una manera de frenarlo, ya me cansé de tener esta culpabilidad y qué él se aproveche que soy más débil —dije realmente molesta.

—Usted sabe que hay una manera, pero es usted misma la que se frena a no hacerlo y realmente no entiendo por qué —dijo con una voz ronca, llena de rencor.

—Sabes que no puedo hacerlo, no puedo eliminar a Edward Cullen —reconocí.

—Usted no, pero hay alguien que si puede y no le costaría más que un chasquido de sus dedos para que Cullen estuviese fuera de su existencia —insistió.

—James, sabes que no planeo destruir a Edward —repliqué molesta.

No podía eliminar a Edward Cullen así como así, realmente no quería hacerlo, yo prefería que él me utilizase cada vez que lo ordenase, pero no descansaría hasta que él reconociese que esa crueldad no es más que una apariencia. Edward me amó alguna vez y el maldito vampiro lo consumió, la lucha de su humanidad con su condición de demonio se había terminado cuando él dejó ganar a su maldad, pero sabía que dentro de él quedaba una parte de lo que fue, así como dentro de mí queda una parte de esa Isabella que se enamoró de un vampiro.

—No entiendo su obsesión con ese… —no fue capaz de terminar la frase porque ambos oímos extraños ruidos en nuestra habitación.

"Sorpresa"

Edward había tomado a James y lo tenía sobre sus propias manos, presionando su cuello como si fuese a degollarlo en cualquier momento. Estaba solo y podía sentir que su dominio en mí me impediría moverme a evitar que James fuese exterminado por él. Odiaba que él fuese mi creador y tuviese ese dominio sobre mí.

—Déjalo, Edward, si vas a desquitarte con alguien, soy yo —dije guturalmente mientras me ponía a la defensiva.

—Al fin conozco a tu protegido, Isabella —sonrió —, no es muy interesante, creí que tendrías algo mejor a tus servicios.

—Eso no te incumbe, déjalo ya —dije al ver que la tensión del cuello de James se hacía cada vez más importante y Edward parecía que le arrancaría sin esfuerzo la cabeza.

—¿Me lo estas ordenando, Isabella? —rió —, deja de ser patética, una vez más te muestras demasiado susceptible a la muerte, extraño… acabas de masacrar a una sala completa de humanos y ahora temes por un vampiro… ¿Quién te entiende?

—Déjalo ya, él no tiene nada que ver, soy yo la que debería estar en esa condición —asumí.

—Quizá, pero es para que entiendas que esto es simple, Isabella… muy simple —sin más torció el cuello de James y este se desintegró convirtiéndose en polvo.

No podía creer que lo haya hecho, así sin más, sin importarle más nada, me volvía a dejar sola. Como si nada, como si no le importase nada.

"Tienes que entender, Isabella, que no quiero nadie cerca de ti, que si quiero te tomo, que si quiero te dejo, eres mi pequeño juguete ¿Entiendes?"

Edward se acercó a mí, sin importarle haber pisado las cenizas de James y me tomó fuertemente de la cintura, una vez más, me apegó a su cuerpo con fuerza como dándome a entender que estaba obligada a ser de él. Recorrió mi cuerpo con sus manos, se deshizo de mi vestido y me tendió sobre la cama. Me resistí a su fuerza, empujé deliberadamente su cuerpo, pero él, a una velocidad vampírica, volvió a posarse en mi cuerpo desnudo, entonces estuve sedienta de la pasión que él proclamaba. Ya no podía hacer oídos sordos a esa sed de su cuerpo y me dejé guiar por sus labios que encontraron los míos, sus manos que se unían a mi cuerpo. Rompí sus ropas y rajé sus pantalones, entonces fui testigo de su anatomía. Dejé llevar mis manos hasta su escultural entrepierna y pude sentir la firmeza del mismo mármol en él. Sus caricias parecían ser capaz de producirme calor a esta alma fría y congelada en el tiempo, parecía derretir el hielo entre nosotros, entonces él besó cada parte de mi piel, llegando a la humedad de mi entrepierna. Jamás creí que podría sentir así, entonces él me demostró lo contrario cuando se dejó entrar en mi cuerpo, se adueñó de mí dándome a entender que era de él y realmente no quería negarlo. Su cuerpo, sus gloriosos movimientos, su dominio en mi mente, me hacían sentir extasiada, pero no quería demostrarme así, no quería que esto fuese tal cual como era. Así que lo volteé y comencé a imponer mi ritmo, el roce de nuestros cuerpos estaba comandado por mis caderas ondulantes que se ceñían a su abundante masculinidad sedienta de mí. Él se entretenía mirándome, sabía que admiraba mis pechos que parecían limones pequeños, aunque en ese mismo momento estaban ardientes y anhelantes de ser tocados por sus manos que en ese instante estaban en mis caderas.

—Edward —dije cuando él me tomó de las muñecas y me volvió a dejar debajo de él.

Sus movimientos bruscos eran excitantes. Las veces que había intimado conmigo jamás había sido tan atrevido, quizá porque era una humana y era frágil, ahora veía a Edward en toda si magnificencia, en su gloria, con su brusquedad y pasión a flor de piel, se adueñaba de mí como si estuviese hecho para ello y yo no podía reclamar respecto a eso, porque realmente amaba como ese vampiro me daba ese sexo tan exquisito, tan único y tan brutal. Parecía vengarse de mí, no podía decir que estábamos haciendo el amor, porque realmente parecía la guerra y se comprobó cuando en una de sus estocadas la cama se quebró y caímos al suelo. Pero eso no le pareció importar porque continuó con nuestra danza, una danza adrenalínica que nos llevo a la pared, luego al suelo, al sofá, a la chimenea, a cada parte que ambos quisiéramos. Uno sobre otro, tratando de imponerse a las demandas del enemigo, tratando de amoldar sus cuerpos. Parecía que esto no tendría fin, no sentíamos agotamiento, ni necesidad alguna de parar. Edward seguía siendo tan certero y yo seguía intentando dominarlo, pero ambos sabíamos que eso no sería posible. Para cuando ambos ya hubiésemos saciado un poco de nuestra pasión, ya habría llegado la noche. Edward antes de separarse de mí, volvió a clavar sus colmillos en mí, esta vez en mi ingle, dándole certeramente a mi femoral. Me dejé llevar por el éxtasis.

Edward se alejó de mi cuerpo, murmuró algo que no logré entender y al salir de mi habitación noté que sus discípulos lo esperaban para vestirlo. Una vez más me quedaba sola y con mil preguntas que hacer. Sabía que después de esto, él esperaba mi venganza, y sabía que por más que intentase vengar a James y a mi orgullo, fallaría si no llamaba a aquel que podría frenar a Edward, pero sabía que aquello podría costarme muy caro.


Hola mis niñas. Gracias por sus reviews, estoy muy contenta por ellos.

Les comento que no podré actualizar tan seguido, de hecho sólo lo podré hacer los fines de semana.

Comencé a trabajar de lunes a sabado. Así que sabrán lo agotador que es.

Pensé en escribir hoy parte de mis fics, pero tengo un profesor muy querido de mi universidad que está gravemente en la clínica y partí hacía allá

Espero que me entiendan. Cuando pueda actualizaré Love: Beyond the paper, la secuela de Paper love.

Y Mr. Misterious.

gracias por todo, espero su review.

LES AVISO QUE EL PROXIMO CAPITULO SERA POV EDWARD.

Manne.