I'm waiting for you in eternity


Summary: Los errores se pagan según nuestra condición y muchos no tienen enmienda. Aprender a vivir junto a ellos es el desafío que ha llenado la nueva existencia de Bella Swan.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la trama es mía por lo que queda prohibida la reproducción parcial o total del texto sin mí previo consentimiento.


Capítulo V

Señuelo.


Virginia, 1930.

Los vampiros de Carlisle eran una real secta, todos eran cohesionados, sabían su labor allí, proteger a su cabecilla era por lo que existían, si uno de ellos llegaba a fallar en su enmienda tenía dos opciones, esperar que lo extinguieran o por honor extinguirse por sí solo, una costumbre que Carlisle había admirado en los samuráis y que ahora aplicaba en sus protectores.

Ser la prisionera de Carlisle era bastante cómodo, podía andar con libertad en su casa, no había problemas si salía de ella, recorrí los patios más alejados, pero siempre había alguien cerca, vigilando mis quehaceres. Ese día había decidido que ya era tiempo de reunir a los Black.

Los últimos hombres lobo era todo lo que cualquier vampiro anhelaba, ser la leyenda más conocida por el hecho de extinguirlos, pero no les había sido fácil, Jacob Black, el cabecilla, era muy astuto y a pesar de todo, seguía confiando en mí, a pesar que había dejado de ser su amiga de infancia, nuestra condición natural de enemigos no nos había separado.

—Isabella —sentí la voz de Carlisle detrás de mí —, ya veo que planeas algo.

Me volteé para encontrármelo con una serenidad perturbadora, no me podía explicar cómo alguien podía estar tan en paz consigo mismo y con el resto, era agradable su compañía y a la vez perturbadora.

—Carlisle, deseaba hablarte —sonreí.

—Lo sé, eres demasiado obvia, Isabella, se puede leer tu mente a kilómetros de aquí —sonrió.

¿Leer mi mente? ¿Carlisle podía leer mi mente? Se suponía que esa era una cualidad de tu creador, sólo de tu creador y él no era nada mío, absolutamente nada.

—No seré tu creador, pero hay sangre mía en ti, así como hay sangre mía en Edward, verás es simple. Con los años puedes llegar a dominar todo tipo de emisiones sensoriales, no sólo los sonidos que se encuentran a cientos de metros, sino también a todo lo que alguna vez te perteneció, todo aquel que ha bebido mi sangre y continúa existiendo, siendo humano o vampiro, está bajo mi conocimiento, es simple, pero lleva siglos de practica —dijo mientras su mirada se perdía en una colina.

—¿Esto es así con todos? —dije algo asombrada de descubrir mucho más de nuestra especie.

—Sobre todo con los débiles, Isabella —su voz se arrastró dejando que se extinguiera con suavidad en mi nombre.

Por un momento me quedé eclipsada con la idea de poder conseguir algo así, era una novata aún y a pesar que mi sed de sangre era constante y que pudiese reunir una fuerza extraordinaria a pesar de mi condición, no sabía nada más.

—Creo que ya es tiempo de llevar nuestro plan acabo, Carlisle —vi como se volteaba a mirarme —. Es tiempo que reunamos a Jacob Black y Edward Cullen.

Esperé una respuesta en vano, Carlisle no parecía estar interesado en el tema, luego de haberlo estado, de haber aceptado mi propuesta, simplemente parecía haber cambiado de parecer.

—Verás, quiero a Jacob Black y su manada antes de que puedas ver a Edward, quiero asegurarme que esto no es una trampa —sonrió —, no confío en nadie como comprenderás.

—Pues yo tampoco confío en ti, creo que deberías ser tú quién cediera, después de todo tienes los hombres suficientes para protegerte, en mi caso sólo yo protejo mis intereses.

—Lo haremos al mismo tiempo, Edward será invitado a mi casa, no podrá rechazar mi orden, cuando él esté aquí tú serás devuelta a la manada, con un lugar, una hora y una fecha exacta te estaré esperando, si fallas, ten por seguro que te daré caza hasta el fin del mundo —susurró en mi oído antes de desaparecer entre los jardines.

El día en que todo estaba programado se estaba acercando y por primera vez en muchos años sentí miedo. Jacob confiaba en mí y por más que quisiese agradecérselo no podía, él jamás debería enterarse de todo lo que ocurriría, jamás debería enterarse de esta traición. No podía asegurar su vida y aunque hubiese podido nunca habría cumplido el trato. Jacob Black era el principal hombre lobo que querían extinguir, era el último Black y debía pagar las culpas de sus ancestros.

—¿Dónde vas Isabella? —dijo esa noche antes de mi salida.

—De caza, hace días que no me alimento —susurré.

—Ya sabes cuales son las reglas —su voz cambió y denoté de inmediato que su naturaleza había dominado su ser.

—Sólo iré por algún animal o algo, no puedo estar a la espera que Carlisle traiga a Edward sin alimentarme, si nuestro encuentro en casa de Carlisle falla, deberé huir por mi existencia antes que cualquiera de los dos desee asesinarme —susurré nuevamente.

—Nosotros estaremos en la playa, habrá reunión de la manada, volveremos tarde —sonrió —, espero que cuando estemos de vuelta, tú estés en casa —añadió mientras ponía su cálida mano sobre mi hombro.

—No hay problema —sonreí fingiendo ánimo.

Jacob se había criado conmigo, juntos crecimos y fuimos amigos por mucho tiempo, él me ocultó su naturaleza todo el tiempo, estaba tramando un plan en contra de Edward, él presentía que algo había en mi novio, jamás me lo dijo, cuando descubrí la verdad de Edward la oculté con todo mi ser, hasta que me sentí traicionada, alejada de él, hasta que Tanya se apoderó de Edward con una facilidad aterradora. Jamás me explicaré por qué le dije a Jacob la verdad, pero yo no sabía que él era un hombre lobo, sabía que Jacob siempre estuvo obsesionado con las figuras mitológicas, jamás pensé que quería conocer a un vampiro para asesinarlo. Jamás creí que estuviesen dando caza a Edward Cullen, así como Edward le estaba dando caza a la manada de los Black. Estaba a la mitad del campo de batalla siendo carne de cañón sin tener idea de lo perdida que estaba.

Miré por última vez a Jacob, tenía la certeza de que sería la última vez, en el momento en que me adentrara en el bosque sería interceptada por el séquito de Carlisle, luego de eso no había marcha atrás. Pues entonces, yo no di pie atrás, no dejé que mis emociones me dominaran, si quería a Edward tenía que hacerlo. Aniquilar a los licántropos era sólo el inicio.

—Al fin, solos de nuevo, Isabella —susurró en mi oído Carlisle.

Maldito vampiro, podía hacer lo que quisiese, hasta asustarme con sus apariciones repentinas, pero susurrarme al oído era asqueroso, era morboso. Lo peor es que siempre lo hacía, por lo menos desde que le conocía.

—¿Edward vendrá? —fue lo único que me limité a preguntarle.

—Por supuesto, no se perdería la caza de los Black, de hecho, cuando Edward maté a Jacob tu estarás allí —rió, aunque no comprendí la gracia del asunto.

—¿Dónde está entonces? —gruñí.

—Camino a la playa, a reunirse con los Black —él notó mi preocupación —, ¡Oh, vamos, pequeña ovejita! ¿No creerás que le envié solo, fue con apoyo, no te preocupes, pronto volverá tan no-vivo como siempre —susurró en mi oído.

Me tomó con fuerza, probablemente no con toda su fuerza, y amarró mis brazos contra mi espalda, mientras que él me sostenía.

—¿Por qué haces esto? —chillé.

—Porque es la única manera de saber si nuestro Edward te ama ¿Eso es lo que quieres no es así? —rió.

—¡Pero no tienes por qué tratarme así! —chillé.

—Muy bien, señuelo, debes quejarte para hacerlo más real —una risa macabra se escapó de sus labios —. Quiero que Edward te escuché sufrir mientras desgarro hasta tu último músculo.

Mi cuerpo temblaba entre las amarras de Carlisle, él jamás se soltaría, esto nunca había sido un trato. Moriría, dejaría esta existencia en manera de pago por lo que Edward le hizo a Esme, lo sé, quizá siempre lo supe. Una vez que llegamos a la playa, pude ver toda la lucha que existía, los licántropos habían hecho bien su trabajo, muchos de ellos habían perecido, pero la cantidad de vampiros había disminuido enormemente, era una lucha pareja, hasta que intervino Carlisle. Sus hombres se introdujeron a ayudar a Edward.

Con gran rapidez, Jacob, el lobo cobrizo, me dirigió una mirada, al verme atada a Carlisle de seguro no sospecharía nada.

—No, quería, no sospechará —susurró.

Había olvidado que él era capaz de leer algunos de mis pensamientos, por lo que me limité a ver como acontecían las cosas. Edward y Jacob estaban frente a frente, con rápidos movimientos se esquivaban el uno al otro, parecían conocer las maniobras de su adversario, si mi corazón hubiese sido capaz de latir lo hubiese hecho con gran rapidez.

—Ahora esto comenzará a tornarse más divertido —rió Carlisle.

Llamó a sus hombres, no pensé que hubiesen más, pero llegaron cerca de cincuenta en plan sorpresa y destrozaron al resto de los licántropos, el único que quedaba allí era Jacob, en una distracción, Edward aprovechó y le mordió certeramente el lomo. Jacob cayó a la arena, su mirada perdida entre los suyos. Jamás olvidaría su última mirada, cuando posó sus ojos en mí, ya convertido en humano nuevamente, Edward exterminó con gran facilidad el poco aliento de vida que le quedaba.

—Muy bien hecho, Edward —rió —, muy bien hecho, hace tiempo deberíamos haber hecho las paces ¿no te parece?

—Absolutamente, Carlisle, absolutamente —su voz ronca llegó hasta mí como una brisa cálida.

Me miró con indiferencia, como si no existiese, como si no le importase, entonces Carlisle me envió un mensaje interno que me hizo saber que realmente era eso lo que él sentía.

"Si, querida, así es, no le importas en lo más mínimo, a decir verdad, se está preguntando por qué te he traído aquí, cree que te voy a asesinar para demostrar que estamos empatados, pero aún así, lamento decirte que tú le das igual"

Tú le das igual…

—¿Qué tal un pequeño regalito?

Carlisle ordenó a uno de sus hombres que me sostuviese, este me aprisionó con menos fuerza, pero aún así no conseguiría nada.

—¿Ella? —su indiferencia me congeló.

—Un sacrificio —rió Carlisle —, para que tú y yo estemos perdonados del todo, debo matar a tu amor. Tu amada Edward.

—Por favor, no creerás que estoy enamorado de ella —se bufó delante de mí.

—No lo sé ¿Qué dices tú?

—Yo digo que el amor apesta lo suficiente como para que los humanos caigan en su juego, nosotros somos lo suficientemente astutos para no seguir el círculo vicioso —gruñó.

—Entonces, ¿Lo harás tú o yo?

—Como quieras —sonrió.

—Hazlo tú —rió —. Ahora.

¿Ahora? En el último instante de mi vida no sabía qué hacer, sería asesinada por mi creador, por el único ser que amé, mis planes se habían esfumado tal cual como el humo de una chimenea, mi fuego se había apagado, Edward no sentía nada por mí, ni sentiría, ni sintió, todo fue mentira. Todo fue un plan para llegar hasta Jacob, yo era el camino más rápido.

"Si, Isabella, tú eras el camino más rápido"

Él estaba en mi mente, estaba permitiendo el lazo creador-criatura, él me estaba permitiendo escucharlo y aunque no fuesen palabras agradables sabía que con sólo escucharle mi existencia no habría sido en vano.

—Vamos, Edward, ¿Qué esperas? Es sólo un vampiro más, uno bien molesto y muy patético, vino a rogarme que te asesinará sólo si no la amabas ¡Qué estupidez! ¿No? —rió.

—¡Esto no sería así, me traicionaste! —chillé.

Si hubiese sido capaz de generar lágrimas lo hubiese hecho, pero a cambio de eso podía sentir toda la pena más inconmensurable del mundo sobre mi pecho. Edward se aproximaba a mí con cautela, estaba dispuesto a asesinarme, nuevamente era su presa, podía sentir su mirada inquisitiva. No tendría piedad, pero ya habría terminado de luchar.

Nadie podría decir que no luché por su amor, o por lo que creí, quizá fuese una estupidez para muchos, pero para mí fue lo único que me mantuvo cuerda, por lo único que fui capaz de soportar esta existencia.

"Ya no estorbarás" sentí su voz.

"Ya no te amaré más" le respondí.

"Me libraré de ti para siempre"

"No te amaré más en esta vida, por lo menos no en esta"

"No te ilusiones con otra vida, después de esta no hay otra"

"Espero que la haya, espero que exista una vida en la que puedas reconocer lo que sentiste por mí, porque sé que lo sentiste, Edward, se que tu corazón volvió a latir por mí"

"Eso fue lo que te hice creer, y créeme, fue tan fácil que se volvió aburrido, nunca fuiste más que una ficha en el tablero, Isabella, todo esto tenía que ocurrir, todo esto estaba planeado"

"No mientas más, sólo quiero saber que me perdonas por haberte fallado, no debí haberle dicho nada a Jacob, no debí ser celosa de Tanya, no debí…"

"No debiste confiar en el primero que te dijese que te amaba, es una estupidez confiar así, Isabella, fuiste una estúpida adolescente soñando con el amor del primer imbécil que se lo dijese"

"No, no es verdad, sé que no es verdad"

—¡Apresúrate Edward! —insistió Carlisle.

No podía resistir más, no podía soportarlo, Edward parecía caminar cada vez más lento. El vampiro que me sostenía me liberó una vez que Edward llegó hasta a mí.

—¡Lo juraste, Carlisle! —grité —, ¡Lo me diste tu palabra que sería un trato!

Edward se tensó, su agarre fue más suave, él estaba de espaldas a Carlisle y levantó su mirada hacía a mí, una mirada llena de rencor, pero también de sorpresa.

—Lo siento, amigo, pero esta vez habrá un nuevo sacrificio —susurró antes de presionar el gatillo de la Ballesta.

La flecha de madera se movió con tal rapidez que dejó una estela en el aire, una estela casi imperceptible. Miré a Edward en una fracción de segundo y su rostro parecía pasivo, despreocupado, cuando comprendí que se había rendido, me solté de sus amarras, lo miré por última vez y me interpuse en el camino. Me sostuve en sus brazos en el momento en que sentí que la madera atravesaba mi pecho de la manera más dolorosa que jamás había sentido, incluso más doloroso que el amor no correspondido que en ese momento estaba experimentando.

—Te a-amo —fue lo último que alcancé a decir cuando vi su rostro y sentí sus manos sosteniéndome.

La risa de Carlisle llenó mi último recuerdo, más la voz de Edward en un anhelado te amo, jamás llegó.


FIN


Hola chicas.

Ok, espero las lanzas y todo eso, sé que me odiarán, me matarán y todo.

Pero yo desde el inicio dije que esto tendría un mal summary.

Ahora. Esto no es el FIN FIN FIN, no el epílogo será POV EDWARD.

ya sabremos que ocurrió con él después del suceso que narré acá.

Ya comprenderemos lo que pasó por él.

Espero que a pesar de todo no me maten.

Gracias a todas las chicas que apostaron por este fic, por las que dejaron comentario capítulo a capítulo.

Gracias por aquellas que comprendieron que necesitaba hacer un final diferente a lo acostumbrado.

Cariños y disculpen por la tardanza.

Manne Van Necker.

P/D: ¿Leiste Eternidad de Alyson Noel? Pues tengo un one short que se llama: Unintended ¡Pasate por él!

Te gusta Marie Antoinette, pero jamás leiste Eternidad de Alyson Noel, no te preocupes puedes leer este Short sin necesidad de conocer los personajes de Eternidad.