Capitulo 4:

En la mente de Italia

Feliciano: mmm en donde estoy –mientras abría los ojos-

Italia: estás en tu mente, tontito –delante de él –

Feliciano: pero que paso no me acuerdo –agarrándose la cabeza- estaba con Ludwing y des pues -gritando-LO ROMPI NO ES ASÍ ROMPI ESA AVECILLA!

Italia: así fue –con una leve sonrisa- ahora ya no recordaras a Ludwing, mira –presentándole a una chica de pelo corto, rubio y con unos ojos azules – ella es mina, la cree a partir de tus recuerdos –era linda es verdad pero, su mirada era vacía, hueca… sin alma –cuando despiertes ya no recordaras nada –sonriendo mientras abrazaba aquel cuerpo sin alma-

Feliciano: eso quiere decir -preocupado- que yo

Italia: así es -riendo- será como si nunca lo hubieses conocido -riendo-

Poco a poco empezó a abrir los ojos, lo único que podía ver era una luz blanca que, le incomodaba mientras abría sus ojos, también escucho un llanto se, levanto un poco para ver quién era en realidad

Feliciano: ¿romano? ¿Eres tú? –decía con una voz débil-¿qué pasa porque lloras? –Poniendo su mano sobre su cabeza-

Romano: FELICIANO –abrazándolo con, los ojos llenos de lagrimas- estas bien -abrazándolo-

Antonio: ITA-CHAN –con lagrimas- chicos ya despertó

De un momento a otro la habitación blanca se lleno de de países que, se habían preocupado por su salud. Por ese accidente que nadie sabe como ocurrió, ni menos el responsable.

Alfred: nos alegra saber que estas bien -sonriendo-

Arthur: no habíamos preocupado por tu salud

Yao: no te preocupes aru -serio- encontraremos al culpable

Iván: se las verá conmigo personalmente -sombrío- kolkolkolkolkolkolkolkol

Feliciano: muchas gracias a todos –con una sonrisa-

Ludwing: te prometo que atraparemos al culpable

Feliciano: gracias -mirándolo-pero, ¿Quién Eres?

Los presentes se quedaron atónitos, y un silencio fúnebre empezó a rondar por aquel cuarto, nadie tenía ni la más mínima idea de lo que había dicho Feliciano, solo podían pensar que algo no andaba muy bien que digamos.

Ludwing: pero –acercándose a él mas- ¿acaso no me recuerdas?

Feliciano: ya lo dije –un poco asustado- jamás te he visto

Ludwing: cómo es que, no me recuerdas -molesto-dime –agarrándolo de los hombros-

Feliciano: wuaaaaaa lo siento -llorando- por favor suéltame, me lastimas

Romano: SUELTALO! –Dándole un empujón- no te atrevas a ponerle una mano encima

Roderich: ven –tomándolo del brazo- es mejor que tomes un poco de aire

Austria sabia que, lo mejor era sacar a Alemania de aquel lugar. Bien sabía que podía... Como decirlo descontrolarse un poco.

Antonio: dime –acercándose a Feliciano- puedes mencionar a todas las personas presentes

Feliciano: si –algo adolorido- veamos América, Inglaterra, Francia, Rusia, china, japon, España y romano

Kiku: podría ser -pensando- que tengas ¿amnesia?

Arthur: tal vez -pensativo- sea verdad pero no crees que sea raro que "solo haya olvidado a Alemania"

Francis: mmm si lo vemos por ese lado -pensativo- sería totalmente extraño

Alfred: he visto algunos casos que son de este tipo

Romano: sea lo que sea –mirando a Feliciano- será mejor que lo dejemos descansar –dándole un beso en la frente- vamos todos afuera –empujando a Antonio y los demás-

Todos: hasta luego ita-chan

Cuando todos a excepción de Romano y Antonio ya se habían marchado a sus respetivos hoteles Romano creía en que el accidente la habría producido aquella amnesia temporal.

Antonio: Lovi -abrazándolo- ¿te encuentras bien?

Romano: tú qué crees? –Dijo con voz seria-primero el incidente con las cuchillas -suspirando- y ahora el accidente de coche -llorando-

Antonio: no te preocupes –dándole un eso en sus ojos-todo saldrá bien –dándole un beso –te lo prometes

Tal vez las cosas, salgan bien o tal vez, no y lo más probable es que sea un poco difícil. Feliciano perdió todos los recuerdos o mejor dicho los ¿vendió? ¿Intercambio?. Al dárselos a esa chica, la cual aparecia solo en su mente. Mientras tanto Ludwing seguía confundido, no se deja de echar la culpa del accidente…pero aun más no deja de preguntarse, el porqué Feliciano no podía recordarlo.