La historia se habia borrado y la tuve que dar de alta nuevamente, no se porque suceden esas cosas... yo venia a subir el cap nuevo y me tope con esa novedad... AGRADEZCO profundamente a dos personitas que me dejaron review.. lo siento.. no se que paso con el fanfiction.. de eshooo tmb batalle mucho para subir este cap...

After All.

Capítulo 2

Harry Potter caminaba tranquilamente por las desiertas calles de Hogsmade y es que el año escolar había terminado hacia semanas y ahora nadie parecía querer andar en aquel pueblo hasta que iniciara el año nuevamente. Algunos dependientes de los negocios de la villa le saludaban con cortesía al verle pasar, se preparaban para el día de trabajo que iniciaba a tan temprana hora de la mañana, eran apenas las ocho.

–Bienvenido muchacho – saludó cordialmente una bruja de nombre Anabeth –no somos Hogwarts pero el pequeño "Charlotte" puede ofrecerte un desayuno memorable –

–Entonces, ni hablar – detuvo su andar y sonriendo entró en aquel lugar, donde la misma mujer sonriente comenzó a apurar a dos magos más que aún acomodaban el lugar cuando Harry entraba.

Tiempo después los ojos de Harry intentaban luchar por mantenerse abiertos, se sentía tan satisfecho con todo lo que había comido aquella mañana que Daphne se molestaría con solo ver que aquel día había roto su dieta. Dejo las monedas correspondientes al pago de su desayuno y una justa propina para el mesero que lo había atendido y sonriente dejo el lugar. Tras estar caminando pudo ver a Minerva Mcgonagall con su rostro severo mirar el viejo reloj de una torre del edificio central de Hogsmade y es que aquella mujer odiaba las impuntualidades.

–Buenos días señor Potter – dijo la mujer al verlo llegar –veo que se ha atraso unos minutos –

–Pero si solo han sido unos pocos minutos – dijo sonriente, Minerva sin embargo, no sonrió –estaba aquí a varios locales probando un magnífico desayuno –

–Si aún fueras alumno te hubiera quitado por lo menos cinco puntos – dijo malhumorada, Harry miro el reloj de la torre y comprendió que había sucedido, eran las nueve y quince –oh cuanto lo lamento profesora, no me percate de la hora –

–Será mejor que entremos y charlemos un poco – dijo –tengo una cita a las diez de la mañana y no quisiera atrasarla por su irresponsabilidad – Harry sonrió nostálgico, aquella mujer era sin duda su mentora y jefa de casa y al parecer ni el mismo tiempo había apaciguado el carácter de aquella bruja.

Harry y Mcgonagall estuvieron charlando amenamente y al final habían quedado totalmente claras todas las condiciones para que Harry ocupase el puesto de profesor de DCAO, la cual, tras una acalorada discusión finalmente había pasado a llamarse Defensa Mágica. La directora de Hogwarts sonriendo por haber cerrado un buen trato, de un curioso bolsillo saco varios libros y pergaminos los cuales entregó al moreno.

–Es importante que recuerdes que deberás estar en el colegio dentro de un mes, el colegio sufrirá algunas remodelaciones este año por la reforma educativa y quisiera tener el apoyo de todos mis maestros – dijo severamente –y recuerda también que no puedes echarte para atrás, acabas de firmar un contrato vinculante por un año y sabes lo que eso significa, ¿verdad? – Harry asintió y dando un hondo suspiro se desapareció del lugar.

Justo cuando el moreno hubo de desaparecerse una mujer de cabellos rojizos entró sonriente ha aquel lugar, Mcgonagall sonriente la invitó a sentarse al mismo lugar donde anteriormente había cerrado tratos con Harry Potter.

– ¿Está entonces totalmente dispuesta a firmar este contrato? – Minerva Mcgonagall señaló un pergamino que yacía en las manos de la pelirroja.

Ginny miro sumamente pensativa aquel contrato, su padre le había dicho que los contratos eran vinculantes debido a políticas del colegio en los cuales la propia institución se amparaba ante situaciones de irresponsabilidad. Seguía meditando un poco, mientras Mcgonagall pedía un trago de licor de menta, estaba por obligarse a pasar un año entero dentro del colegio Hogwarts.

–Claro que sí –dijo finalmente pasando su varita por encima de aquel pergamino, hubo un pequeño destello y el nombre de Ginebra Weasley quedo grabado en aquel contrato.

-o-o-

Hermione Granger miraba con suma preocupación al chico que tomaba un poco de café, su mano temblaba en su regazo mientras procuraba ocultar su nerviosismo revolviendo su propio café con la otra mano. Su amigo Harry Potter estaba ahí, contándole lo sucedido aquella mañana con Minerva Mcgonagall y la castaña no podía más que quedarse muda y escuchar.

– ¿Y has firmado entonces? – preguntó preocupada.

–Sin necesidad de pensármelo – sonrió alegre –claro que nunca me vi dando clases en Hogwarts, pero tal parece que el destino es caprichoso –

–Muy caprichoso – dijo Hermione de pronto meneando la cabeza.

– ¿Sucede algo Herms? – Harry alzó una ceja.

–Nada – soltó un hondo suspiro –solo espero que esto sea para bien – dijo para sí misma.

– ¿Herms? – nuevamente le miraba con preocupación.

–Debo irme Harry, tengo unas cosas que comprar – se puso de pie –estoy sumamente alegre de que estés tan contento, tenía tiempo de no verte de esta manera –

– ¿Es que no lo ves? – Sonrió poniéndose de pie –alguien haya arriba me ha dado una gran oportunidad para poner en orden mis ideas y mejorar la relación con mi esposa –

– ¿Puedo darte un consejo? – le dijo al darle un beso en la mejilla.

–Claro –

–Solo… – sonrió misteriosamente –tómalo con mucha calma –

– ¿Qué hay que tomar con calma? – le miro confundido, sin embargo, Hermione le dio un efusivo abrazo y se fue tan rápido que Harry apenas y pudo alcanzarla para preguntarle que había sido aquello.

Un mes después.

Una mujer de cabellos rojos caminaba tan a prisa por los pasillos del colegio, había llegado retrasada para la junta de inicio de labores, Mcgonagall si que iba a matarla en su primer día de trabajo. Podía escuchar el murmullo de algunos cuadros, finalmente pudo ver la puerta del comedor, había llegado al fin cuando un sonoro pum se escuchó y la mujer chocó con alguien.

–Fíjate por donde… – quedo completamente estática en su lugar, sus ojos se abrieron enormemente – ¿tú? – preguntó sorprendida.

– ¿Weasley? – el hombre estaba igualmente sorprendido.

Ahí estaban frente a frente, Harry Potter y Ginny Weasley volvían a encontrarse y está vez no había ninguna Daphne Greengrass, ni ningún Robert Morgan para alivianar la tensión que se había creado en aquel momento. La pelirroja seguía estática en su lugar, mientras Harry solo la miraba con suma cautela.

– ¿Qué haces aquí? – fue la primera en preguntar recuperando la compostura.

–Yo podría preguntar lo mismo – dijo con firmeza.

– ¿Estas siguiéndome? – le reclamó –porque si es así, sabes que puedo… –

–Señor Potter – una voz los hizo girarse hacia el Gran Comedor –Señorita Weasley, que bueno que han llegado –

Minerva Mcgonagall caminaba hacia ellos mientras un sonriente Neville Longbottom y una curiosa Luna Lovegood caminaban a espaldas de la directora de Hogwarts. La tensión que había entre Harry y Ginny pareció haberse liberado un poco con la llegada de aquella bruja y sus antiguos compañeros de clase.

–Harry, amigo – saludo Neville –estoy sumamente contento de que hayas aceptado el puesto de Defensa Mágica – Ginny Weasley miro con los ojos como platos al moreno.

–Lo mismo puede decirse de la nueva profesora de Encantamientos – Luna abrazaba a una sorprendida pelirroja, mientras Neville pasaba un brazo por los hombros de un estático Harry Potter.

La cabeza de Harry giraba como loca, ahí estaba nuevamente aquella mujer de la que tanto quería alejarse y ahora por azares del destino, volvían a encontrarse y está vez para permanecer juntos por un año entero, ¿era una broma?, una sensación de amargura comenzó a revolverle el estomago, aquello no podía ser posible, él no había ido ahí para tener que lidiar con la persona que le ocasionaba tantos problemas emocionales desde hacía un mes sino todo lo contrario.

La mente de Ginny Weasley no distaba mucho de la de Harry, su pecho subía y bajaba con una rapidez insospechada que si Luna se diera la oportunidad podría sentirla sin necesidad de hacer esfuerzo. Estaba totalmente consternada, aquello no era lo que realmente esperaba, ¿cómo iba ella a imaginarse algo como aquello?, ahora no solo resolvería sus problemas, sino todo lo contrario.

–Ya completo el cuerpo de profesorado – Minerva miraba a todos los profesores de Hogwarts –es hora de comenzar con la remodelación y acoplamiento de aulas – dando un sencillo movimiento de varita apareció algunos planos que comenzaron a flotar frente a cada profesor –cada plano contiene las indicaciones para sus tareas diarias de aquí hasta un mes que es cuando comienzan las clases del colegio, Harry, cómo tú serás el jefe de la casa Gryffindor podrás ocupar la torre como tus aposentos hasta nuevo aviso; Luna podrás hacer lo mismo con la torre de Ravenclaw; Neville harás lo tuyo con las habitaciones de los Hufflepuff y obviamente Horace podrá permitirse lo mismo con las mazmorras de los Slytherin –

–Entendido – el primero en tomar su plano e irse fue Horace Slughorn.

–Como usted en sus tiempos de estudiante fue considerada como Gryffindor – dijo Mcgonagall mirando a Ginny –sus habitaciones serán los dormitorios de damas de la torre de su casa, señorita, ¿no está usted contenta? – dijo sonriendo, sin embargo, Harry y Ginny se miraban alternativamente con resentimiento, aquello era una mala idea.

–Ofrecería que te quedarás en las habitaciones de Ravenclaw –dijo Luna, Ginny suspiro y estaba por responder cuando Luna prosiguió hablando –pero sé que estarías mucho más cómoda en tu antiguo dormitorio – tomó su plano y se marchó.

Para cuando Harry y Ginny se dieron cuenta, solo estaban ellos dos, Neville había desaparecido misteriosamente y Mcgonagall ya no estaba. –Ni pienses que dormiré en la torre contigo Potter – dijo la pelirroja.

– ¿Quién ha dicho que yo quiero que duermas ahí? – Dijo con enojo –por mi puedes quedarte con toda la torre, está misma noche me largo de aquí –

–Pues déjame decirte que la que se va soy yo – le contestó –señor jefe de la casa Gryffindor –

–No puedes hacer eso, yo he decidido irme, tú puedes quedarte con la torre, con la jefatura de la casa y con todo lo que quieras – dijo dándose la media vuelta –no quiero pasar ni un minuto más aquí –

–Veo que he llegado en el momento exacto de una discusión – dijo Neville –y no quisiera sonar entrometido, pero ninguno de los dos puede irse –

–Neville tiene toda la razón – Luna había nuevamente aparecido –si no lo recuerdan firmaron un contrato vinculante por un año, así que ninguno de los dos puede irse – tanto Harry como Ginny tomaron sus respectivos planos y se fueron en direcciones opuestas.

El retrato de la Dama Gorda miraba como Harry Potter y Ginny Weasley discutían acaloradamente en la entrada a la torre Gryffindor, aunque la discusión iba muy pareja solo Harry bajaba la mirada cada que Ginny decía algo intenso. Al final tras un arbitraje de la misma dama gorda, los tres llegaron al acuerdo que la torre Gryffindor no necesitaba de una contraseña mientras ellos dos estuvieran ahí.

–Maldita sea mi suerte – dijo Harry cuando se encontraba en el que fuera su antiguo dormitorio, saco su varita mágica, dio un sencillo movimiento y al cabo de unos segundos, la habitación se modificó totalmente, ahora era una habitación individual con todos los aditamentos que él necesitaba.

La mañana llegó tan rápido que Harry tardo un poco en despertarse, tenía un severo dolor de cabeza y es que la carta de respuesta de su esposa no había sido nada buena y alentadora, al contrario, amenazaba, insultaba y por si fuera poco obligaba. Se había pasado gran parte de la noche mirando por la ventana como el bosque prohibido se movía inquieto debajo y como siempre, sus copas de whiskey no podían faltarle.

–Solo será un mes y luego ella y yo no volveremos a vernos más que lo necesario – dijo levantándose completamente –solo un mes… – se deshizo de su bata de dormir y tomó camino al baño de la habitación.

-o-o-

Debes tomar las cosas con mucha calma Ginny, sé que podrá ser difícil y sonará muy absurdo, pero quizás el propio destino está probándote, si Harry realmente no es para ti, entonces tienes grandes oportunidades para superarlo, lo mismo sucederá con él, sé que será complicado trabajar con quien "tanto daño" te hace, pero las cosas siempre suceden por alguna razón y quizás viéndose uno al otro, de una forma tan "común", pues en cierta manera puede resultar beneficioso en el aspecto de que podrán dejarse claras las cosas uno con otro y superarse finalmente.

Te quiere y te desea suerte.

Hermione Granger

–Como si fuera tan simple – dijo doblando la carta y colocándola en un cajón –aunque quizás Hermione tenga mucha razón – se miro al espejo y dio los últimos toques a su forma de vestir aquel día.

Salió de su habitación y al llegar a la sala común pudo ver a Harry trabajando sobre la chimenea, recitaba algunos conjuros con rapidez y la chimenea poco a poco iba cambiando su apariencia hasta quedar convertida en el rostro de un león. El plano de trabajo de Harry flotaba a escasos metros.

–Buenos días Potter – saludó la pelirroja cuando el moreno se percato de que tenía compañía.

–Weasley – le sostuvo la mirada por unos momentos, hasta que la pelirroja decidió irse de la sala común.

En el comedor, Mcgonagall platicaba animadamente con Madame Pompfrey, la enfermera del colegio mientras un sonriente Hagrid anunciaba su llegada ante Neville que discutía tranquilamente con Luna. Ginny llegó hasta un lugar vacío a lado de Neville y decidió sentarse, al cabo de unos minutos, Harry Potter apareció en el umbral de la puerta, iba vestido en unos sencillos jeans y una playera muggle, llevaba la varita en uno de sus bolsillos y leía tranquilamente un ejemplar del Profeta.

–Harry – Hagrid hizo partícipe a todos de la llegada del moreno –que bueno verte muchacho –

–Hagrid – saludo cordialmente cerrando su periódico – ¿has llegado apenas hoy? –

–He tenido que hacer unas diligencias por eso no me encontraba ayer aquí en el colegio – lo invito a sentarse a su lado.

La mesa era diferente a como estaba siempre cuando estaban los alumnos, ahora era un comedor en forma de rectángulo, Mcgonagall se encontraba en un extremo y en el otro se encontraba el centauro Firenze. La distribución era de tal forma que Harry y Ginny quedaron de frente.

–Veo que tu trabajo como auror ha dejado muchas huellas en ti muchacho – dijo Hagrid –todavía recuerdo cuando eres tan flaco y debilucho – se burló.

–Gracias Hagrid – dijo sonriente –pero todo es cuestión de cuidarse y comer sanamente, mi esposa me lo recuerda todos los días –

–Se me olvidaba que eres ya todo un hombre casado – dijo, Harry miro con una sonrisa triunfante a Ginny que se encontraba entre Luna y Neville.

–Felizmente casado – dijo sonriente mientras se servía un poco de zumo de calabaza.

– ¿Ah sí, Harry? – preguntó Luna, el moreno levanto su mirada y enfocó a la rubia.

– ¿Por qué lo preguntas? – dijo alzando una ceja.

–No es que sea yo una entrometida, pero, no fuiste tú quien recibió un vociferador nada alentador de tu esposa ayer por la noche – Ginny soltó una risilla burlona, Luna miraba a Harry tomarse de golpe su trago de jugo, Hagrid le dio una palmadita.

– ¿Me estás espiando Luna? – dijo irritado.

–Bueno, no es que pueda evitarse no escuchar un vociferador mientras pasas por el vestíbulo, ¿oh sí? – le respondió tranquilamente.

–Pero de todas maneras Luna – dijo Neville –ya te he dicho que es de muy mala educación ser tan… indiscreta –

– ¿He sido indiscreta Harry? – preguntó inquieta.

–No, no lo has sido Luna – dijo mientras mordía una tostada –yo he sido el que no entiende que Hogwarts tiene más inquilinos – se disculpo con los demás, se puso de pie llevándose consigo la tostada que comía y se fue de ahí.

Caminaba a prisa y evitaba no detenerse ante los gritos de Luna, se sentía nuevamente enfurecido, comprendía que quiso pasarse de listo insinuando que era feliz en su matrimonio, lo cual no era cierto, pues en esos momentos estaba pasando por una severa crisis que como bien había dicho Luna, su esposa se había encargado de recordárselo con un vociferador la noche anterior. Luna era una excelente amiga, pero a veces resultaba ser indiscreta y directa que ocasionaba uno que otro problema, pero aquella era su forma de ser y en cierta manera ero lo más asombroso de ella.

–Así que problemas, ¿eh? – una voz distrajo a Harry de su caminar, Hagrid lo había alcanzado al salir del comedor.

–No – dijo deteniéndose de pronto –es solo que tengo muchas cosas que hacer en los campos de quidditch que quizás me lleven todo el día –

–Quizás nunca he sido muy inteligente – sonrió –pero si puedo saber cuándo me mientes Harry, ¿recuerdas que conviví contigo en tu etapa de estudiante? –

–Hagrid no… – decía bajando su mirada.

–Te invito a tomar un poco de té en mi cabaña – lo invito a seguirlo.

Harry caminaba detrás de Hagrid con nostalgia, se sentía estudiante otra vez yendo hacia el lugar donde muchas veces había pasado grandes momentos, sin embargo, esta vez el tiempo era cruel al recordarle ahora ya no era aquel muchacho con ningún problema más que tener a Voldemort queriendo arruinarle la vida; no, ahora era un hombre de 27 con severos problemas personales al que no le quedaba de otra más que amargarse consigo mismo y con los demás.

– ¿Y Fang? – preguntó cuando entrar a la cabaña.

–Mi pequeño Fang ya no está – dijo con melancolía –diferente a nosotros los seres mágicos, Fang solo era un perro muggle que no tenía el privilegio de ser tan viejo –

–Lo siento mucho Hagrid – dijo apenado al ver como el guardabosques comenzó a lagrimear.

Hagrid encendió un poco de fuego en la chimenea para poner encima su vieja tetera, Harry se acomodo en su habitual sillón y pudo ver al semi gigante afinarse la garganta.

–El que no tengamos mucho contacto últimamente – dijo Hagrid –no quiere decir que no pueda darme cuenta de lo que sucede alrededor tuyo, Harry–

–Pues no te equivocas Hagrid – dijo con tranquilidad –mi situación personal no es la más bonita actualmente –

– ¿La señorita Weasley tiene algo que ver, Harry? – Dijo de pronto, Harry se mordió el labio y el guardabosques sonrió –aún me cuestiono porque tú y ella decidieron separarse y tomar diferentes caminos –

–Fue una decisión que tomamos los dos – contestó –ella no confiaba en mí y yo me deje envolver por intrigas haciéndome tener muchas dudas –

–Cosas que bien pudieron solucionar dándose la oportunidad de aclarar las cosas desde un principio– Hagrid ya estaba sirviendo las copas de té –ahora ustedes mismos se han envuelto en una red impresionante de dolor y mentiras que ambos están pagado las consecuencias –

Harry tomó su taza de té y miro con suma sorpresa a Hagrid, aquel hombre jamás se había distinguido por ser tan centrado y elocuente, de hecho Hagrid nunca había sido tan consejero como lo estaba siendo en ese momento. Aunque si podía admitir que quizás el guardabosques con el pasar del tiempo había madurado un poco más y es que también el tiempo había sido duro con él, la barba mostraba toques blancos en algunas partes y su rostro se estaba arrugando un poco más.

–Sé que puede sonarte muy extraño que yo esté diciéndote cosas tan interesantes – sonrió –nunca he sido muy bueno para esto, de hecho siempre me la pasaba metiendo la pata en vez de arreglar las cosas… –

–Digamos que solo eras o eres un poco despistado cuando tomas una que otra copita –

–La verdad es que me siento mal al verte tan destrozado muchacho – dijo –tú, el mago más valiente y fuerte de todos los tiempos, el que derrotó a quien tu sabes y que ha hecho grandes cosas –

–A veces quisiera regresar el tiempo atrás y tener a Voldemort siguiéndome los talones, era más agradable que ahora – bajo la mirada.

–Ver a la gente llena de miedo, sufrimiento y dolor, ¿es agradable? – su voz sonó con enojo.

–No me malentiendas, Hagrid – dio un sorbo a su taza de té –es solo que las cosas eran más sencillas para mí en aquel entonces –

– ¿Es obvio no? – Hagrid sonrió –eras tan solo un adolescente que podía tomar las cosas tan fácilmente y mandarlas a la basura si temer las consecuencias –

–Quizás… –

–Hoy no puedes tirar las cosas a la basura así como así, ¿verdad? – dijo, Harry asintió –ni tampoco puedes enojarte y olvidar fácilmente –

–No sé qué hacer… – dijo de pronto –estoy a punto de estallar –

Hagrid se puso de pie y camino hasta donde estaba Harry, el moreno jefe de la casa de Gryffindor se puso de pie y abrazó a su amigo, quizás no era una cosa tan común entre dos hombres, pero Hagrid era un gran amigo, podría considerarlo como aquel tío maravilloso que no podía faltar en toda familia.

–Pues mira Harry – dijo de pronto –no sé qué problema sea el que tengas con Ginny, pero recuerda que ambos ahora son colegas y por más que no puedan verse el uno con el otro debe de existir un pequeño grado de respeto, tuviste frente a ti uno de los ejemplos más grandes –

– ¿Ah sí? – preguntó

–Minerva y Severus no eran grandes amigos – dijo Hagrid –sin embargo, ambos se respetaban uno al otro de cierta forma – Harry tomo otro sorbo de té y disculpándose con Hagrid tomó camino hacia los campos que quidditch que no estaban lejos de su cabaña.

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El trabajo que tenía que hacer en el campo de quidditch no era tan fácil como había supuesto, su rostro estaba empapado en sudor mientras apuntaba con su varita a tres enorme podadoras de césped, en realidad la magia usada para retocar el estadio había sido tan asombrosa como la que tuvo que usar en Grimmauld Place para hacerla un cálido hogar de pareja.

– ¿Qué no se supone que el campo había sido remodelado después de la guerra? – le preguntó a Mcgonagall cuando está se había aparecido por el campo.

–En efecto, Potter – dijo –pero desde entonces a la fecha han pasado diez años, ¿en verdad crees que estará igual luego de diez años de juegos? –

–Supongo que no – le sonrió y apunto hacia unas escobas que barrían por si solas las butacas de los palcos.

–Lo interesante es que sepas usar magníficos hechizos para la limpieza, Potter – dijo al moverse un poco para dejar pasar a una hilera de unos botes marchando hacia los postes de gol que aún faltaban por pintarse, las brochas hacían lo mismo, iban formaditas atrás de los botes rumbo al mismo destino –Molly Weasley estaría encantada con que le enseñaras unos pocos de esos encantamientos que haces – se fue de ahí riendo.

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El Gran Comedor, ahora comedor de los profesores de Hogwarts estaba abarrotado por todos, a excepción de Harry, que tampoco se había presentado a la hora de la comida. Minerva había dado comienzo con el banquete de la cena con el sencillo discurso de que las remodelaciones iban de maravilla.

– ¿Crees que Harry aún este molesto conmigo, Neville? – preguntó Luna con inquietud mirando hacia el lugar vacío entre Hagrid y Horace Slughorn.

–Pues fuiste algo imprudente… quizás… – comenzó a decir Neville.

Ginny miraba con detenimiento a sus dos amigos que comenzaban a discutir sobre si Luna había sido mala con Harry, debía admitir que se sintió aliviada al ver como Luna en cierta manera hacia avergonzar a Harry, sabía que el comentario iba dirigido directamente a ella con alguna mala intención y por eso le alegraba. Pero debía admitir algo más, jamás había visto tal tristeza en el rostro de Harry, incluso desde su separación, ¿era verdad que Potter estaba pasado por momentos espantosos en su matrimonio con Daphne?, quizás solo eran de esos problemas que todas las parejas tenían y que con un poco de tiempo se solucionaban, pero lo cierto era, que Harry se vio por demás afectado.

–Has estado muy callada Ginny – dijo Neville – ¿has tenido un mal día con las remodelaciones? –

–Solo un poco de… – no pudo continuar porque Harry Potter entró haciendo un ruido intenso, se veía notablemente encolerizado.

Todos miraron al moreno que maldecía por lo bajo, lo más sorprendente era que no se había percatado de su apariencia, la cual era totalmente un desastre, ya no llevaba la camisa de "Magic Place" que le habían visto en la mañana, su jean parecía haber sido destrozado por un perro; su pecho estaba arañado, pues estaba rojo, sus gafas estaban torcidas y su rostro estaba lleno de lodo; cojeaba y se sostenía un brazo, su varita estaba misteriosamente colocada encima de su oído.

–Fue un desastre – dijo mirando a los presentes, dicho esto cayo con un ruido sordo al suelo.

La primera en reaccionar fue Madame Pompfrey que de inmediato corrió hacia donde había caído Harry, Neville también se puso de pie de un salto y se acerco hasta donde estaba el profesor de Defensa. Mcgonagall viendo las miradas curiosas de Ginny, Luna, Sinistra y Trelawney sobre el semidesnudo cuerpo de Harry, meneo la cabeza e hizo que apareciera una túnica para cubrirlo. Hagrid, Horace y Firenze se había ofrecido a ir a verificar el campo de quidittch que era el lugar donde Harry había pasado todo el día para revisarlo y ver qué había sucedido.

La noche avanzaba y Harry permanecía inconsciente en la enfermería al cuidado de Pompfrey, los resultados de la incursión de Hagrid no habían arrojado nada claro, solo que el campo de quidditch estaba maravillosamente listo.

– ¿Qué habrá sucedido? – le preguntaba Neville a Mcgonagall, ambos estaban en la enfermería cuidando a Harry.

–No lo sé – admitió con severidad –yo lo he visto esta mañana haciendo hechizos muy interesantes mientras arreglaba el campo, no entiendo que pudo dejarlo en tan deplorable estado –

Sin embargo la respuesta llegó con Luna Lovegood seguida de Ginny Weasley, las dos mujeres caminaban a paso veloz hacia Minerva Mcgonagall –Directora tenemos un gran problema – dijo Luna tomando un poco de aire.

– ¿Qué sucede? – dijo al ver el estado de las dos.

–Hagrid está allá abajo intentando solucionar el asunto – dijo –al parecer ha habido problemas entre los centauros y unos hombres lobos –

– ¿Centauros?, ¿Hombres Lobos? – se puso de pie con rapidez, se colocó el sombrero que descansaba en sus piernas y de inmediato salió de ahí.

–Iré a acompañar a Minerva – dijo Luna –después de todo, soy la profesora de cuidado de criaturas mágicas – la rubia nuevamente corrió hacia la puerta, Ginny miro a Harry que dormía profundamente y luego a Neville que solo negaba con la cabeza.

–Le dije a la profesora Mcgonagall que no debíamos intentar remodelar el bosque prohibido, pero le ha ordenado a Hagrid limitar algunas partes y… – decía con preocupación –quizás eso haya ocasionado el conflicto –

–Pues según Firenze – Ginny se sentó donde estaba Mcgonagall, cerró los ojos un momentos, había sentido algo muy curioso en el estomago –ha sucedido está tarde, un hombre lobo llamado Hank ha insultado a Bane, éste se encolerizo y se armo el lío; Harry, que se encontraba terminando de arreglar el campo de quidditch escuchó la disputa e intervino, todo fue un caos, Harry pudo someter a unos cuantos hombres lobos que lo atacaron al verlo, los centauros defendieron a Harry, otros también lo atacaron… –

–Ni siendo profesor, puede evitar verse en medio de los problemas, ¿verdad? – Pudo ver a Ginny asentir con nostalgia –aún no puedo entender cómo es que una gran persona como Harry pueda verse tan triste y amargado – esta vez, Ginny disculpándose se puso de pie y se fue de ahí dejando confundido de Neville.

Harry despertó a la mañana siguiente, Neville aún seguía a su lado, se había quedado vigilándolo toda la noche. –Al fin despiertas, Harry – le dijo.

– ¿Qué ha pasado? – preguntó aún soñoliento.

–Pues que has llegado hecho un lío ayer al gran comedor y luego te desplomaste y ahora estás aquí – dijo sonriente –pero Poppy ha hecho un gran trabajo y dijo que quizás hoy por la tarde puedas irte a la torre Gryffindor a descansar –

–Vaya – dijo –pensé nunca volver a estar en una cama de la enfermería de Hogwarts –

–Es como si estuvieras en casa, ¿verdad? – Harry asintió –yo siempre he sido fanático de la Herbología y cuando la profesora Pomona se fue y Mcgonagall vino a mí para invitarme a ser parte del cuerpo de profesorado, no le podía creer; Hannah, mi esposa no se la podía creer tampoco y se puso tan contenta que regalo media docena de copas de whiskey de fuego de la taberna – decía con emoción – ¿sabes porque acepte el puesto? –

–No, no lo sé – contestó interesado.

–Por que algo dentro de mí siempre quiso regresar aquí, ¿sabes? – Sonrió –Hogwarts fue un lugar muy especial para mí y estar aquí, como profesor es como haber vuelto a casa luego de un largo viaje –

Harry y Neville mataron el tiempo contando anécdotas curiosas de Hogwarts y aunque pudiera sonar extraño, del propio matrimonio. –Hannah está emocionada desde que una prima lejana le pidió ser madrina de su hija; me ha pedido tantas veces que tengamos familia –

– ¿Y por qué no has dado el gran paso? – preguntó Harry nuevamente con interés.

–Traer un bebé al mundo en estos momentos sería complicado, Hannah trabaja como una loca en el Caldero Chorreante y yo paso casi todo el año en Hogwarts – decía –creo que es algo que los dos deseamos, pero también ambos sabemos que no es el momento adecuado, no aún, ¿me entiendes? –

–Daphne no desea tener familia – dijo de pronto –debo aceptar que es algo desquiciada con su figura, cosa que agradezco – Harry pilló a Neville que se había puesto colorado de pronto.

–Tu esposa es muy atractiva – admitió.

–Y tienes muchas habilidades en la cama – sonrió, Neville se puso más colorado aún –pero creo que últimamente hemos encontrado más diferencias que coincidencias entre nosotros – admitió con tristeza

– ¿Piensas divorciarte de ella? – preguntó Neville con seriedad.

–Yo en verdad quiero arreglar las cosas – dijo, miro a Neville con intensidad –pero… creo que últimamente he notado que todas las decisiones que he tomado han sido erróneas –

–Entonces, si piensas divorciarte – insistió Neville.

–Pues yo no lo deseo – dijo –Daphne tendrá sus cosas, pero me ha ayudado mucho y ha sido una buena compañera y amante… – decía.

–No me has dado una respuesta clara, amigo – le dijo.

–Ella me ha mandado un vociferador, la noche que llegué aquí, decía que si quiero arreglar nuestro matrimonio debo dejar mi trabajo en Hogwarts, alejarme de Ginebra e irnos lejos de Londres – dijo –le he respondido que eso es imposible por el contrato vinculante… –

–Y lo es – le interrumpió.

–Ya lo sé – le dijo –pero está histérica, como no deje el trabajo ella me mando otro vociferador pidiendo el divorcio y yo la verdad… –

–Quieres que ocurra – terminó por Harry, el moreno lo miro con extrema sorpresa y luego asintió tranquilamente, Neville sonrió misteriosamente y cuando estaba por hablar, Luna Lovegood entró al lugar.

Continuará...

Gracias por leer.