Disclaimer: Glee no me pertenece, ni sus personajes.
Asique es responsabilidad de Ryan Murphy y de FOX si les intoxico con mis palabras, porque es SU culpa que desvaríe por Glee.
Cambiar
Dejé que el agua caliente corriera por mi cuerpo y destensara mis músculos agarrotados. No seria de buena educación por mi parte demorarme una eternidad en la ducha, pero lo necesitaba. Necesitaba tiempo para pensar en lo sucedido a solas, para asumir que, aunque fingieran normalidad, los padres de Kurt debían estar pensando en el asunto y tener sentimientos encontrados conmigo. No es que yo sea de esas personas a las que les gusta guardar apariencias o causar siempre simpatía, pero hay con quienes me gusta quedar bien, agradar. Los Hummel habían sido más amables de lo que jamas pensé que serian, lo que menos quería en la vida era causarles algún tipo de problema o disgusto, aunque, claro, que el padre desconocido del novio de tu hijo haga un escándalo en la puerta de tu casa entra bastante bien en esas categorías.
Cuando ya no pude alargar más el tiempo dentro del baño cerré el paso del agua, sintiéndome pesado de cuerpo. No tenia muchas ganas de pararme en frente de las personas que me esperaban en el estar y mostrarles una cara falsa. Por supuesto, tampoco tenia ganas de mostrar la cara que amenazaba con deformar mi rostro, más aun considerando que no sabia exactamente como me sentía, y por ende, que cara pondría al darle "libre albedrío" a mis músculos faciales. Dejarlo a la experimentación podía resultar en una expresión aterradora.
Las palabras de mi padre esa noche habían cambiado algo en la situación general. El siempre mantenía una actitud fría conmigo, excepto cuando discutíamos por algo y se salia de sus cabales, cosa que no pasaba muy a menudo porque ambos evitábamos hablarnos a menos de que fuera estrictamente necesario. Lo normal era ignorarme, darme ordenes breves sin contacto visual, o reprocharme por algo especifico. Siempre me hacia saber el porque de su interacción conmigo. Jamas, desde que había abierto la boca para hacer mi fatal declaración, él se había atrevido o interesado por preguntarme algo. Jamas me había ido a buscar a alguna parte o me había hablado en el desayuno, como ese mismo día en la mañana. De hecho, desde que le había dicho sobre mi homosexualidad, mi cumpleaños ya no era tema a tratar, cosa que al parecer era el problema en sí en aquel momento.
Realmente no había terminado de entender a que iba todo ese griterío y la ira hacia el padre de Kurt, ni tampoco ese repentino interés por mi vida.
Quizás, después de tanto tiempo jugando a ser indiferente para hacerme sentir culpable, había cambiado de táctica. Quizás la nueva jugada era hacerme la vida imposible hasta que decidiera transformarme en heterosexual.
Hubiera sido o no ese el caso, me encontraba absolutamente desorientado. Y, más que nunca, me sentía vulnerable, por lo que necesitaba encontrar una forma de afrontar el tema y darle solución. Tal vez nunca lograría que me dejaran de odiar, pero al menos podía evitar que canalizaran su odio entre sí. Podrían recuperar algo de la felicidad que les quité librándose de mi, y yo podría encontrar algo de paz sacudiéndome la culpa con eso.
Si, sonaba como un buen plan. Un plan de victima designada.
Sequé un poco mi cabello con la toalla al igual que mi cuerpo, me vestí con la ropa que Kurt me había dejado sobre su cama, y practique un rostro sereno en el espejo del tocador de su habitación. Ya no tenia ojos de huevo frito, lo que era un buen inicio.
Bajé las escaleras con mayor lentitud de la que pretendía, no me sentía con energía suficiente como para masticar lo que sea que fuéramos a comer, pero, por cortesía, debía intentarlo al menos. Al arrastrar mis pies por la alfombra del pasillo haciendo un ruido leve pero audible, Carole y Burt, que estaban en el estar discutiendo en voz baja y con el ceño fruncido, se removieron incómodos en sus asientos, cambiando la severa preocupación de sus facciones por un semblante de falsa tranquilidad.
Como temía: Estaban hablando de mí. Toda la vida me ha gustado ser el centro de atención, lo reconozco, pero en ese momento lo que menos quería era que todos estuvieran pendientes de mi. Era algo abrumador.
Fingí esa misma tranquilidad de mis anfitriones con una presicion que no sabia que poseía. Quizás la practica me estaba convirtiendo en un profesional.
-Kurt aún se esta duchando- me dijo la madre de Finn al ver que yo me quedaba parado en mi lugar sin saber que hacer.- pero el tragón de mi hijo ya esta en la mesa, asique puedes unirte a él si quieres. Debes estar hambriento...-
De fondo escuché balbucear un ininteligible reclamo por parte del aludido.
-No gracias, señora Hummel, pero creo que esperare a que llegue Kurt.- me felicité internamente por el perfecto tono neutro de mi voz.
Me senté en el sillón de un cuerpo, manteniendo una cierta distancia con los adultos que se encontraban en el sillón de enfrente, y me concentre solo en buscar entre mis sensaciones corporales el vacío de mi estomago. A ver si lograba hacerme algo de apetito.
Luego de uno o dos minutos advertí con la visión periférica como Carole le daba un discreto codazo a su marido y este le ponía cara de pocos amigos. Después de lanzarle una mirada elocuente, la mujer se paró y se fue a sentar a la mesa a unos metros de nosotros, dejándonos a ambos sumidos en un ambiente incomodo.
El quería esa conversación menos que yo, pero, al igual que yo, no veía como poder evitarla.
Apoyó sus codos en las rodillas para acercarse un poco más a mi con el gesto vacilante.
-¿Como estas Blaine ?- juntó ambas manos y esperó a mi respuesta por más obvia que fuera a ser.
-Bien señor-
Me lanzó una mirada que se debatía entre la compasión y el escepticismo. Lo que dijo a continuación me tomo completamente por sorpresa.
-Está bien si no quieres hablar de lo que pasó allá afuera, pero no trates de aparentar que no ocurrió, muchacho. No pongas esa cara de fotografiá a menos de que te sirva de algo. A nosotros no nos sirve de nada que finjas, eso solo empeora las cosas.-
Por las mismas palabras que el hombre frente a mi acababa de pronunciar, mi cara se aflojo, al igual que el resto de los músculos de mi cuerpo, sentí que en cualquier momento necesitaría un recipiente que me contuviera. No era tristeza contenida, no. era la pura sensación de libertad que se desparramaba junto con mis miembros en el mullido sofá.
Al igual que su descarada sinceridad, la mía también me sorprendió. Brotó de mi como una fuga de agua e una cañería rota.
-Lo sé... pero la verdad no se como manejar esto... estoy avergonzado señor. No quiero incomodarlos, y a estas alturas lo único que se me ocurre es... fingir que no a pasado nada.-
Al menos mi voz se mantenía firme y no sonaba roída, como yo había temido que sonara antes de abrir la boca.
-Pero no te sientes así, ¿verdad?- sacudió la cabeza levemente para sacarse la cara paternal que estaba poniendo inconscientemente. Estaba tratando de ser un consejero objetivo.- Escucha Blaine, no tienes de que avergonzarte, no has cometido ninguna atrocidad. Es tu padre el que a venido aquí a montarte una escena de proporciones, y es el quien debe responder por sus peladuras de cable.-
El poco tacto de Burt al hablarme en esta ocasión me pareció particularmente agradable. Siempre lo había considerado una persona sencilla, y me gustaba la forma en que, para él, decir las cosas era simplemente decirlas y ya. Pero esta vez, más que otras veces, me agradaba que fuera tan claro y transparente como un vaso de vidrio. Que no me tratara como una pluma me hacia sentir que me respetaba.
-Mi padre no responderá por sus peladuras de cable señor Hummel, eso téngalo por seguro.-
-No responderá si no le preguntas, Blaine.-
Me quedé pensativo unos segundos.
-¿Que le pregunte que?- musité, confundido por el sentido oculto en sus palabras que no lograba descifrar.
-¿por que hace estas cosas? ¿con que fin viene aquí a recriminarte que que le culpes de ser mal padre?... no estoy enterado de como son las cosas entre ustedes, y de hecho estoy adivinando que el "problema" es que eres gay. ¿Es así?- asentí con la cabeza- Entonces no me hace sentido que haya venido a gritar y patalear. Eso para mi no es mas que un confuso intento de llamar tu atención. No deja ningún mensaje para que te convenzas de que ser gay es una mala idea...-
Me quedé mirándole un momento y fui consciente por primera vez del parecido que tenían él y Kurt, no tanto por sus facciones, sino por su actitud realista y objetiva pero casi siempre con una tendencia optimista. Eran ambos hombres inteligentes y confiables.
-Trata de conversar con él, dale al menos la oportunidad de decirte lo que le molesta, y date tú la oportunidad de escucharle con oído imparcial, aunque te sea difícil. El mundo esta lleno de idiotas, pero algunos de ellos solo necesitan que les expliquen las cosas mas de una vez y tiempo para asimilarlas.- hizo una pausa y vi como su expresión se suavizaba con una sonrisa divertida.- Y si no me lo crees preguntale a Kurt como tuvo que sufrir un mes conmigo solo para que aprendiera a hacer bien un insignificante bizcocho... -
me reí sinceramente, sintiendo que mi estado de ánimo había mejorado de forma significativa.
No era que las dudas se hubieran disipado o se hubieran resuelto, pero ciertamente, después de oír al padre de Kurt, las respuestas que esperaba tener no parecían ser tan escabrosas – o quizás fuera que me sentía más preparado para recibir respuestas dolorosas solo por haber hablado con alguien de las posibilidades. Ahora tenia más claro que era lo que podía hacer, y me sentía más valiente, porque sabia que después de todo yo no era el único responsable por como estaba la situación.
-gracias por el concejo señor Hummel, lo estaba necesitando.-
-Si bueno... considéralo una retribución.- dijo él mientras se paraba de su asiento y se dirigía al comedor a mis espaldas. Asentí con la cabeza antes de que desapareciera de su campo visual.
Justo por el espacio que Burt había dejado vacío al irse pude distinguir, al final del pasillo que conectaba las habitaciones y el segundo piso con el resto de la casa, la silueta delgada de Kurt sumida en la oscuridad. Me miraba con ojos cautelosos, haciendo un análisis de mi estado de animo y probablemente esperando a que le diera alguna señal para acercarse a mi.
Al darse cuenta de que le miraba, caminó hasta mi con ese andar gatuno que suele usar para encubrir su indecisión. Le mostré mi mejor sonrisa para infundirle confianza, y el me respondió de la misma manera, alegrándose por mi despreocupación. Se sentó a mi lado en el apoya brazos del sillón y puso un fugaz beso en mi frente. Su rostro, enmarcado por los húmedos mechones de pelo, se veía aun más dulce que de costumbre, estaba más relajado, lo que para mi era un enorme alivio y también una razón para estar más desconectado del tema de mi padre.
Luego de que intercambiáramos una ultima mirada amorosa, tomó mi mano y nos encaminamos al comedor, donde el resto de la familia nos esperaba ya en la mesa.
A pesar de mis intentos no conseguí hacerme apetito, pero al menos ya no tenia la sensación de que si intentaba tragar algo se quedaría atorado en medio de mi garganta, lo que era un avance.
Comimos, hablamos, reímos. Y cuando todos terminamos de cenar Burt y Finn levantaron la mesa, para luego irse a instalar frente al televisor en espera del partido que transmitirían esa noche. Kurt le insistió a Carole para que le dejara lavar los platos, y ella acepto dejarle lavarlos solo porque estaba bastante cansada y se quería dar una ducha, por lo que finalmente solo quedamos mi novio y yo en la cocina.
Yo no sabia que hacer y me sentía bastante inútil, asique le pedí a Kurt que me dejara lavar los platos a mi. Hacia tiempo que había dejado de ser una visita poco usual, asique al menos debía ayudar después de haber cenado en su casa por una cuestión de modales. Aunque tenia más que claro de que a Kurt no le iba a gustar la idea.
-Dulzura, deja que yo lo haga... no quiero que arruines la ropa que traes puesta.-
Se arremango su sweater gris y me lanzó una mirada divertida por encima del hombro. Sabia que cuando le llamaba con apodos melosos era porque quería persuadirle.
-No te preocupes amor, usaré el delantal. Ademas, no puedo dejar que hagas nada. Estas de invitado ¿recuerdas?- descolgó el delantal negro que estaba justo en el perchero detrás de mí.
-Pero estoy aburrido, y me siento inútil... - le reclame, mientras anudaba las tiras del delantal en su cintura y luego detrás de su cuello.- si no me dejas ayudarte en algo me quedaré aquí a tu lado y te miraré melosamente hasta que sea hora de irnos a acostar.- añadí a modo de advertencia. El se encogió de hombros y se rió.
-Hazlo si quieres... -
Me apoyé en el mueble del fregadero a poca distancia de él y le clave la mirada más sugerente que pude poner.
-¿Te e dicho alguna vez que te vez adorable cuando tienes las mejillas sonrosadas?-
Me moví un poco más cerca y él contuvo una sonrisa que hizo dos hermosos hoyuelos en sus mejillas.
-Pensé que solo me mirarías melosamente... - dijo, levantándome una ceja.
-Pensaste mal.-
Se volteó de nuevo hacia la acumulación de platos que tenia en frente y se rió entre dientes. Yo me le acerque aun más y giré mi cuerpo completamente hacia él, dejando ínfima distancia entre mi cuerpo y el suyo.
-Este sweater te queda maravilloso, Kurt... - recorrí su brazo desde el codo hasta su hombro con los dedos.- el gris te sienta... aunque creo que prefiero el color de tu piel desnuda, como esta parte de tu cuello.- pase lentamente mis dedos por su cuello hasta llegar a su nuca.- Eres tan blanco... como si fueras de leche... -
-Blaine, mi papá está en la habitación de al lado. Si te escucha... -
-me callaré si me dejas ayudarte.- le interrumpí, parándome atrás de él.
Me miro con el ceño fruncido y luego se puso a fregar los platos con mayor rapidez, casi con violencia.
-No te dejaré ayudarme porque es una cuestión de orgullo, eres el invitado, no se supone que te pongas a hacer las tareas de la casa. Ademas mañana es tu cumpleaños.- sentenció.
-Con mayor razón, debes complacerme... me lo tomaré como mi regalo de cumpleaños ¿vale?-
Soltó un largo suspiro, se volteo hacia mi, apoyó sus manos llenas de espuma en el borde del fregadero, y me puso esos ojos que suele poner cuando quiere ser persuasivo conmigo.
-Se me ocurren muchos regalos de cumpleaños que te encantarían, amor... regalos que no creo que quieras intercambiar por una fregadura de platos... ¿o si?- arqueó levemente una ceja y me dedico una pequeña sonrisa cosquillosa.
Negué con la cabeza. Evidentemente, sus métodos para persuadir eran mucho más efectivos que los míos.
-Entonces... deja de acosarme antes de que venga alguien, mejor vé a ver televisión con mi papá y Finn, a ver si con eso consigues que esté de ánimo...- se inclino hacia adelante para quedar más cerca de mi oído y hablarme discretamente.- para que te deje dormir en mi habitación... -
Rectifico, sus métodos para persuadir eran abismalmente más efectivos que los míos.
Sin decir una palabra más me dirigí a la sala de estar y me senté convenientemente al lado de mi suegro.
-Llegas justo a tiempo Blaine, el partido está por comenzar.- me dijo entusiasmado.
-Oh, genial.-le respondí yo, copiando su tono de voz perfectamente. Finn me lanzó una mirada cómplice llena de picardía.
No quiero decir que Finn haya sido estúpido antes, pero, desde que mis visitas se habían convertido algo frecuente, parecía estarse volviendo mucho más inteligente y perspicaz. Últimamente se daba cuenta de todas las jugarretas que yo tenia que hacer para ganarme el favor de su padrastro, lo cual le parecía de lo más gracioso.
OMG... graaacias por leer. Enserio, no tienen idea de cuanto me importa que alguien lea mis pavadas.
MIL GRACIAS Y DIEZ MIL MAS a quienes me dejaron reviews el capitulo anterior. Literalmente salte en un pie de la alegría. -tengo testigos de mi escándalo-.
Me hace bien leer sus opiniones, me hace sentir que no estoy solo gastando mi tiempo cuando escribo, al menos alguien gasta el suyo leyéndolo. :B
Ya, me cayo. Lo ultimo: si quieren que salte de nuevo en un pie, dejen reviews.
BYE.
KONO._.
