Al fin, aquí está, me quedo corto, pero tuve que volverlo a hacer, creo que diez años fueron más que suficiente, no podía seguir alargando el martirio de dos almas que nacieron para estar juntas.

Se que dirán, todo fue muy rapido, pero es que el fic de heco lo extendí mucho, no quería hacerlo largo, pero este cap me ha quedado bien, me he inspirado y espero les guste.

Un agradecimiento a todos los que lo siguieron, y en especial a "natty" de Chocolate y Menta, que tenia mucho esperando este capitulo.

Miles de Gracias.

Ed


Capítulo 5

La snitch dorada

Sentados en una banca del patio, Susan y Harry platicaban sobre lo que había sucedido por la tarde en el comedor, Ginny había demostrado despliegues enormes de celos con Susan y eso estaba más que claro. Susan era una muy buena amiga de Harry, pero solo eso, ambos habían sido grandes compañeros en el cuartel, hicieron infinidad de misiones juntos y aunque alguna vez la chica se había planteado salir con el moreno, Harry se había casado con esa petulante de Daphne, luego llegó su actual esposo, quien en sus tiempos de Hogwarts perteneciera a la casa Ravenclaw.

– ¿Cómo van las cosas con Terry? – preguntó de pronto Harry.

–Viento en popa – le contestó –mejor decisión no pude haber tomado en mi vida –

–Lo recuerdo – le sonrió –quien iba a pensar que Terry Boot iba a ceder ante los encantos de la pelirroja más mortífera del cuartel de aurores –

–Es como decir que quien iba pensar que Harry Potter se iba casar con esa petulante y alzada de Greengrass – Harry meneo la cabeza, nunca se le podía ganar a aquella mujer.

–Son cosas de la vida, al fin y al cabo – le sonrió de vuelta.

– ¿Y qué piensas hacer con Weasley? – le preguntó de pronto, Harry le miro fijamente.

–Nada – dijo secamente.

–Por Merlín, Harry – le dio un golpe en el hombro –tú y esa chica deben estar más que juntos, siempre te lo dije –

–Es que nadie puede comprender que… – decía exasperado.

–Hay por favor – le interrumpió –tú y Ginny terminaron por imbéciles, cuando quisieron regresar fue muy tarde para ambos, pero ahora, ¿Qué te detiene? –

–No es tan simple – le dijo –ella y yo últimamente nos hemos vuelto como agua y aceite –

– ¿Y aún así dices que no harás nada? – Se burló –pero si está más claro que el agua, tú y ella se necesitan –

–Sí, claro – dijo con ironía –peleando como perros y gatos –

–Creo que ahora entiendo cuando mi mente me dijo que venir aquí a dar clases era algo que debía hacer – le miro tranquilamente –y ves lo que quieres ver, haces lo que quieres hacer –

– ¿Qué quieres decir? – alzo una ceja.

–Es obvio que tú y ella estén a la defensiva, son dos almas conectadas pero que se han peleado por una estupidez, es obvio que se necesiten mutuamente – le dijo –Ginny y tú llegaron hasta donde las almas se hacen una sola, ahora, es como verse de pronto luego de una acalorada discusión, hay resentimientos sí, pero qué más da, ambas se necesitan totalmente –

-o-o-

Harry Potter miraba con intensidad el cuerpo que aparecía desnudo frente a él, se consideraba un hombre afortunado por volver a ver aquella figura en una condición así, admitía que se estaba comportando como adolescente al espiar desde la puerta del tocador como la figura de una cantarina Ginny Weasley pasaba por sus piernas una esponja lentamente, disfrutando de aquel contacto, su cabeza comenzó a girar y un deseo incontrolable de interrumpir aquel canto y meterse con la pelirroja a la bañera comenzó a invadirlo.

–Harry – tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no se percato que Ginny Weasley, colorada hasta las orejas le miraba con indignación desde la bañera.

–Yo… – su color también era un rojo total.

– ¿Me estás espiando? – dijo alcanzando su toalla que estaba a varios palmos de la bañera y tapándose con vergüenza.

–Yo solo… la puerta estaba abierta y pensé que… – Ginny Weasley había dejado caer su toalla sensualmente y con una sonrisa picara comenzó a caminar hacia él.

–Es tiempo de que continuemos lo que alguna vez dejamos pendiente – la pelirroja llegó hasta él y comenzó a besarlo en el cuello.

–Ginny no… – la pelirroja ya se encontraba quitando la túnica del moreno y bajaba peligrosamente por su abdomen.

–Hazme el amor, Potter – Harry solo cerró los ojos y soltó un gemido de placer.

Estaba por tomar a la pelirroja para que dejará de torturarlo cuando de pronto un dolor terrible en su cabeza lo hizo abrir los ojos lentamente solo para darse cuenta que estaba derrumbado en el suelo del baño, Ginny Weasley le miraba con nerviosismo, la chica se había puesto ya una bata y tenía el rostro aún colorado de la vergüenza o quizás de la furia, ahora entendía porque le dolía la cabeza, la chica lo había aturdido.

–Lo siento mucho – le dijo poniéndose de pie –he visto la puerta entreabierta, no te encontré en tu habitación y… –

– ¿Y no pensaste en que quizás no estaba disponible por el momento? – dijo con firmeza, Harry movió sus hombros y le sonrió estúpidamente.

–Bastaría con justificarme diciendo que me preocupe al no verte en tu recamara – le dijo.

– ¿Y por qué habría de preocuparte eso? – Le preguntó alzando una ceja –que yo sepa mi vida no es importante para el profesor Potter –

–Pues en eso se equivoca profesora Weasley – dijo con determinación –justamente una vieja amiga me ha hecho recordar que sí, su vida es muy importante para mí – la pelirroja abrió la boca sorprendida por aquella declaración.

–Harry… –

–Así que cuando esté disponible – dijo en un tono que molesto un poco a la chica –la espero en la sala común – se fue de ahí aún sobándose la cabeza.

Al cabo de una media hora Ginny miraba con impaciencia un sobre amarillo en la mesa cerca de la chimenea, había bajado tal como se lo había pedido Harry, pero no lo encontró, ahora solo estaba ahí esperando que el chico llegará, bueno, le inquietaba estar esperando y ese sobre que estaba ahí con el nombre de…, lo miró detenidamente, hace un momento no tenía nada y ahora rezaba las palabras "Ginebra Weasley", lo tomó con rapidez y en cuanto lo hizo se vio sometida a la misma sensación de viajar en traslador, al abrir los ojos pudo percatarse que no estaba en la Sala común y tampoco en Hogwarts, estaba en una habitación que no reconocía.

–Le llevo tan solo veinte minutos preguntarse qué hacía un sobre amarillo solitario en una mesa – se escuchó una voz grave que reconoció de inmediato –y al hacerlo activo el encantamiento que la hizo venir aquí, profesora Weasley –

– ¿Harry? – se giro, el chico ya no llevaba su túnica habitual que usaba para trabajar, vestía unos cómodos jeans, una playera blanca sin mangas y le miraba con expresión sonriente.

–Bienvenida a la casa de mis padres – le sonrió –estamos en el Valle de Godric –

–Pero como ha sido eso… – dijo asombrada –es imposible que… –

–La profesora Mcgonagall es una buena amiga, ¿sabes? – Le volvió a sonreír y la pelirroja se sonrojo –he tenido que endeudarme con ella, pero me dio permiso de usar una magia que el viejo Albus me enseño –

– ¿Y qué hacemos aquí? – le preguntó nerviosa.

–Esta casa – le comenzó a decir –tiene diez años sin estar habitada por nadie, yo mismo la he dejado abandonada, sin embargo, Kreacher se ha encargado de mantenerla en orden todo este tiempo –

– ¿No entiendo? – le miraba con confusión.

–Hace diez años ambos tomamos una decisión muy difícil, ¿la recuerdas? – la pelirroja abrió la boca sorprendida y bajo su mirada.

– ¿Es eso? – Le dijo, levanto su mirada y no había nada de debilidad, era firmeza y Harry solo se dejo amedrentar por esos ojos marrones encendidos invitándola a tomar asiento en un sofá –me tienes aquí para reclamarme… –

– ¿Podrías dejar el carácter de lado solo por una noche? – aquella pregunta estuvo cargada de una dulzura que los ojos de Ginny apagaron su molestia y se relajó sentándose de golpe en el sofá –no, no te tengo aquí para reclamarte, ni para insultarte, ni para gritarte, te tengo aquí por otra cosa muy simple –

– ¿Ah sí? – De nuevo le encaraba –que es eso que… –

–Quiero que tú y yo empecemos de nuevo – le miraba con intensidad.

–Lo ves, dijiste que no ibas a reclamar y… – se detuvo abruptamente al comprender lo que aquel hombre había dicho – ¿empezar de nuevo? –

–Sera que el tiempo me ha vuelto un tonto sentimental, ya no soy aquel chiquillo de diecisiete años que se dejaba dominar por la pasión y la aventura – le sonrió con nostalgia –soy más bien un hombre de veintisiete, solitario y resentido con el tiempo, con la vida, con el amor… –

– ¿Harry? – le miraba con intranquilidad, no conocía aquella faceta tan relajada del moreno.

–He pasado por muchas aventuras en estos diez años, misiones como auror, viajes por el mundo, cosas inimaginables, un matrimonio fallido y sabes pelirroja – le miro detenidamente, a Ginny se le movieron las entrañas con aquella mirada tan profunda del chico –en diez años nunca me sentí ni pleno, ni satisfecho con lo que hacía o había logrado y simplemente porque tu no estabas conmigo –

–Pero los dos decidimos que… – decía mirándolo fijamente.

–Hoy hace unas horas me he visto al espejo, pelirroja – se puso de pie –me mire detenidamente y analice todo lo que había hecho en este tiempo, "muchas cosas", me dije, sin embargo, la realidad vino a mí como un balde de agua helada, siempre te he amado, nunca deje de amarte y te sigo amando con una intensidad que no sé describir con ninguna palabra –

Ginny se puso de pie y camino hasta la chimenea donde Harry recargaba su mano y le daba la espalda, le tomó un hombro y cuando el chico volteo, no hubo más que decir, se levantó un poco de puntillas y permitió que llegará un beso, un beso que sabía a reencuentro, dos almas enemistadas por mucho tiempo se volvían a encontrar, era una sensación que embriagada cada parte de su ser. La pelirroja al fin se separo del chico y luego le sonrió mientras jugaba con su nariz sobre la de él, le tomo de la mano y lo arrastró de nueva cuenta al sofá.

–Ese discurso te ha salido bien – le dijo besando su mano y mirándolo con ternura.

–Pude amedrentar a un viejo hombre lobo y un centauro de lo más necio con un simple movimiento de varita – le sonrió dulcemente –pero contigo, con usted profesora Weasley – la chica le miro tranquilamente –siempre fue un concepto de lo más complicado –

–Usted no se quedo atrás, profesor – le respondió.

–Y he de aclararle antes de que todo que la relación entre el profesor de Defensa y la profesora de Transformaciones es meramente profesional – la chica se sonrojó, de pronto la escena en la comida ataco aquel momento y el chico empezó a reírse.

–Menos mal – le sonrió.

-o-o-

Minerva Mcgonagall miraba con sorpresa como dos magos tomados de la mano le miraban con tranquilidad, los retratos de su despacho estaban en silencio, y aunque estaba por soltar un suspiro de alivio, decidió dejar que alguno de ellos tomará la palabra.

–Directora – dijo con voz formal Harry Potter –intuyo que una bruja tan perspicaz como usted supondrá que hacemos la profesora Weasley y yo en su despacho –

–Pues en eso se equivoca profesor Potter – le respondió con seguridad –supongo que vienen a pedirme su renuncia por como decirle, "problemas de convivencia" –

–Me temo que todo lo contrario – le dijo Harry con una media sonrisa –la profesora Weasley y yo, hemos encontrado una solución a nuestras "diferencias" –

– ¿Ah sí? – Alzo una ceja – ¿usted está de acuerdo, profesora? –

–Totalmente – dijo y le dio un apretón a la mano de Harry –creemos conveniente celebrar un pequeño partido de quidditch – Ginny le soltó la mano y le miro confundida, los retratos soltaron un grito de asombro y Mcgonagall junto sus cejas mirando con cautela a Harry.

– ¿A eso han venido? – dijo en un tono de decepción.

Minutos después, aún sin ninguna explicación por parte de Harry se encontraban en el campo de quidditch, vestidos con el uniforme y Madame Hooch los miraba mientras sostenía una pequeña snitch entre sus manos. En las gracias estaban todos sus compañeros del profesorado y Minerva Mcgonagall mirando con una media sonrisa la escena.

–La regla es simple – dio Hooch, Ginny aún estaba confundida –he encantado esta snitch para hacerla especial a este partido que ha de llevarse a cabo entre ustedes dos –

–Aja – dijo Harry riendo y mirando a Ginny con determinación.

–Aquel buscador que atrape la snitch, gana – dijo firme –es simple, el que la atrape gana el juego –

– ¿A eso ha venido todo esto, Harry? – Le miro detenidamente – ¿has decidido retarme en el quidditch? –

–Dejémoslo con una forma de desquitar todo lo mal que nos hemos tratado este mes – sonreía –aquí, frente a todos nuestros compañeros y la propia directora –

–Solo quedarás en ridículo ante ellos – le dijo montándose a su escoba –pero me parece una excelente idea –

– ¿Quieres apostar algo más? – le preguntó.

–Creo que con el orgullo que vas a perder es más que suficiente – dijo, Hooch soltó la snitch y el juego comenzó.

Volaban a toda velocidad mientras perseguían la snitch, Harry era excelente volando, pero ella había practicado mucho más cuando jugó para las arpías, admitía que la sensación de estar volando era de lo más fenomenal, tenía mucho tiempo sin volar, sin competir. Estuvieron volando a la par por varios minutos hasta que ambos divisaron a la snitch y fue un pandemonio, ambos se golpeaban, se lanzaban hechizos con sus varitas, se empujaban, iban tras la snitch, el orgullo estaba en juego para ambos.

– ¡Vamos Potter! – Se escuchó la voz amplificada de Susan –ya la tienes –

–Deja de bobear Ginny – apoyó Luna –atrapa la snitch –

Hombro con hombro se lanzaban al precipicio, la snitch estaba muy cerca, ambos estiraron la mano y justo cuando Harry la iba a atrapar Ginny tuvo la idea tocarse los senos con sumo detenimiento, el moreno desvió su mirada sorprendido por aquello y luego se dio cuenta de su error, Ginny lo había distraído y ahora las manos de la pelirroja se cerraban alrededor de la esfera dorada, el juego estaba terminado, Ginny Weasley había atrapado la snitch. Todos los profesores estallaron en vítores, incluyendo a Susan.

–Te dije que te ganaría, Potter– dijo la pelirroja mientras mostraba la snitch atrapada, el moreno sonrió aún más y de pronto se escuchó un ruido, la snitch se abrió de pronto y la pelirroja estuvo a punto de caerse de su escoba.

–Sí, lo admito, he perdido el juego, quizás es la edad, no es lo mismo que hace algunos años, ¿verdad? – Fue volando hasta ella –pero no sé porque intuyo que aunque he perdido mi orgullo también, he ganado algo más, ¿no? –

–Esto es… – estaba al borde un colapso nervioso.

–Por quidditch nos enamoramos, ¿lo recuerdas? – le sonrió mientras ambos descendían hasta el pasto, extrañamente no había nadie más –por quidditch también decidimos tomar caminos separados – le recordó que en aquel entonces ella se fue a las arpías y las cosas cambiaron entre ellos, separándose hace diez años ya –y por quidditch te pido seas mi mujer por todas las ley – se bajo de la escoba, se arrodillo en el pasto y la miro con dulzura.

–Harry yo… – la pelirroja sostenía en sus manos la snitch y un pequeño anillo dorado con un rubí, la snitch se había abierto y dentro estaba aquel anillo.

– ¿Quiere casarse conmigo, profesora Weasley? – Harry sonreía con sinceridad mientras Ginny estaba conmocionada totalmente.

No hubo más que decir, nada, la pelirroja se bajo de su escoba y se le aventó a Harry a los brazos, ambos cayeron en el césped y comenzaron a besarse con extrema pasión, a pesar de tener ya la edad para comportándose con madurez, ahora parecían dos chiquillos de diecisiete años revolcándose por el césped, hubo un ruido de silbato y de pronto ambos se separaron, los profesores de Hogwarts les aplaudían con suma efusividad, Mcgonagall se sonaba la nariz con un viejo pañuelo de cuadros escoceses y una recién aparecida Hermione Granger acompañaba de Ron Weasley miraban con suma alegría la escena.

–Merlín escuchó mis ruegos – dijo Ron de pronto –y tuvieron que pasar diez años para eso –

– ¡Ron! – Le reprendió una embarazada Hermione –déjalos ya –

–Oye que no te he tenido que soltarle la sopa al ahora ex prometido de Ginny por nada, ¿eh? – la pelirroja le miro asombrada, luego le sonrió.

–Pelirroja – dijo Harry mientras la ayudaba a levantarse del suelo –creo que como decía una mujer muy sabia – miro a Mcgonagall que le miraba con una enorme sonrisa –lo que ha de ser será y el destino es como es – tomó el anillo de las manos de la pelirroja, ante la mirada de todos se lo colocó en el dedo y le dio un beso, Ginny le sonrió y lo abrazo –después de todo, ¿qué otra razón puedo tener para vivir?, que no tenga que ver con una pelirroja y el quidditch – esta vez abrazó con más fuerza a su "prometida" y se fundieron en un beso que sellaba al fin diez años de lejanía, diez años lejos del uno de otro, diez años de vidas ajenas.

–He, sigo siendo su hermano mayor – gritó Ron separándolos –aunque bueno, será mejor que se apuren, el expreso de le edad nos está alcanzando, ¿has visto como volabas Harry?, ya chocheas y eso que tienes apenas veintisiete – todos soltaron la carcajada sonora, Hermione meneo la cabeza negativamente y Ginny, bueno, por más que quisiera matar a su hermano por ser tan inoportuno, debía admitir que estaba más feliz que nunca.

Fin.