Disclaimer: ni Glee ni sus personajes me pertenecen XD

Amar.

-¿Kurt?... ¿eres tu?- susurre. Su figura esbelta cruzo el pequeño espacio de la puerta, y la cerró lenta y suavemente tras de si. Se llevó un dedo a los labios y me hizo guardar silencio.

Sus pasos de piernas largas hacían un efecto ondulante en el resto de su cuerpo al cruzarse una en frente de la otra. Otra vez ese caminar gatuno, que más que de verdadera indecisión, parecía provenir de un profundo deseo de enfermarme de los nervios, más aun considerando las circunstancias: una visita prohibida a las tres de la madrugada, en la habitación de huéspedes, donde el padre de Kurt había dejado más que explicitado que yo dormiría -que se encontraba en el primer piso- lo más alejado posible de Kurt y su cama durante TODA la noche.

-"¿A donde vas Blaine?"- había dicho Burt a nuestras espaldas, justo cuando subíamos las escaleras en dirección al dormitorio de Kurt.- " La habitación de invitados esta aquí abajo".

Me puso una mano en la espalda y me llevó hasta la puerta de la pieza, y cuando ya estaba dentro, luego de darme un par de indicaciones acerca del baño y las frazadas, me lanzó una mirada punzante con sus ojos verde olivos enmarcados entre sus tensos parpados, una mirada de advertencia, antes de cerrar la puerta con un movimiento fluido.

Cuando Burt Hummel quería dejar algo en claro ni siquiera tenia que abrir la boca. Toda la efectividad de sus ordenes residía en la expresividad de su rostro. Y podía llegar a ser realmente aterrador cuando se lo proponía, al menos para mi, que me sentía en constante escrutinio.

-Estaba pensando que quizás querrías compañía- me dijo Kurt en un tono casi inaudible, mientras se introducía debajo de la ropa de cama y enredaba sus piernas con las mías. La calidez de sus muslos me hizo sentir un exquisito hormigueo en el estomago y un calor sanguinolento de oreja a oreja. Sus manos, frías y más hábiles que las miás en la penumbra, llegaron a posarse con seguridad tras de mi nuca.

-Kurt, si tu papá se da cuenta de que estas aquí... me matará- Trague pesado al imaginarme la cara de Burt justo antes de asesinarme.

-Nunca se enterará, no te preocupes. Hice un pacto con Finn, asique el me esta cubriendo.- aunque no podía ver bien su cara, por el tono de su voz supe que estaba sonriendo. Su rostro estaba tan cerca del mio, que podía sentir su aliento húmedo chocar con mi boca constantemente, y me estaba atolondrando, aun más, estaba anulando mis procesos mentales con cada bocanada de aire.

-¿Estas... seguro?- logre pronunciar, justo antes de que mis manos se fueran a recorrer por cuenta propia el sinuoso camino entre su pecho y sus caderas, quitandole toda credibilidad a mi renuencia.

Enterró sus dedos en mi cabello, y no pude evitar estremecerme cuando su pulgar comenzó a delinear el borde de mi oreja con suma lentitud. Se acerco a mi un poco más, y me beso los labios concienzudamente a modo de respuesta.

Me encantaba que de vez en cuando no me respondiera con palabras, y en cambio lo hiciera tocándome o mirándome, me encanta saber que puede conversar con cualquier persona, pero solo conmigo habla con caricias, solo conmigo cruza esas miradas de comedia romántica empalagosas que a los demás se les hacen siempre obvias. Porque Kurt y yo no podemos disimular en absoluto. Somos como un arcoiris caminante a los ojos ajenos.

Ese pensamiento me hizo reír, y el suave sonido de mi jadeo carcajoso murió dentro de su boca, que se abría a la mía con cada exhalación. Mi necesidad de tocarle, de apretarle, de amarle, se hacia cada vez más intensa, y desee por un momento tener el poder de leer su mente para estar realmente seguro de si el se sentía de la misma forma que yo.

Desde que Kurt había aparecido en mi vida, todos mis sueños habían pasado a un segundo plano latente, porque, incluso cuando aun eramos solo buenos amigos, los momentos en los que estaba con él lo que más deseaba era que se sintiera tan cómodo y alegre como yo me sentía a su lado. Pero lo cierto es que saber lo que Kurt piensa o siente no es algo que aprendas a hacer con la practica. Kurt Hummel, al igual que yo mismo, se encarga de hacerte ver lo que quiere que veas. Mi único consuelo al respecto, es que sus verdades no dichas las veo siempre en sus ojos de celeste liquido, brillantes como la señal iluminada de un letrero en Broadway.

Me reí nuevamente al notar que mi metáfora habría sonado de todo el gusto de mi novio, y esta vez se separo un poco de mi, probablemente con cara de confundido.

-¿De que te ríes tanto?-

Aproveché la lejanía para rodar y acomodarme un poco más sobre su cuerpo, y me sorprendí bastante cuando sentí sus manos inmiscuirse descaradamente bajo mi polera y masajear la piel de mi espalda con avidez. Esa era una buena respuesta a la pregunta que no me atrevía a hacerle... Si, estábamos en igualdad de condiciones. Parecía estar en el mismo estado de urgencia que yo, por decirlo de algún modo.

-De lo bueno que te has hecho para volverme loco de un tiempo a esta parte... Supongo que es la practica ¿verdad?-

Su risa musical, como para corroborar lo que yo acababa de decir, sonó extremadamente incitante, haciendo que me saliera de mis cabales un poco más y el calor en mi abdomen bajara lentamente por un camino con destino ya conocido.

-Puede ser... aunque creo que aun me falta un poco de eso.- me respondió, con voz cosquillosa. Arañó sutilmente mi columna vertebral desde la nuca hacia abajo, y me aturdió notar que no se detuvo en mi cintura, como era su costumbre, sino que siguió bajando hasta encontrarse con el borde de mi pantalón, lo empujó un poco para darse espacio y luego volvió a subir por mi espalda, a lo que me estremecí notoriamente.

-¿Practica?- pregunté, sin poder controlar el tono ahogado de mi voz.

-si.- susurró.

Acerco sus labios a mi cuello y dejó en el un beso fantasmal, que solo llego a ser un roce para dejarme la piel de gallina.

Kurt, aunque decía siempre ser inútil para la sensualidad, sabia perfectamente como generar expectativas, torturándome con la sutileza de sus roces, con sus besos a medias, con sus manos mentirosas que aparentan ser tímidas pero que conocen bien el camino que recorrer en mi cuerpo, camino que varía y me sorprende cada vez que se vuelve mas atrevido e intrincado.

Quizás era mi culpa. Quizás yo era muy efusivo, muy obvio. Cuando Kurt me tocaba, donde fuera -mientras fuera de esa forma lenta y concienzuda que le quitaba su inocencia al contacto- no podía evitar que se me notara lo loco que me volvía, lo mucho que me gustaban sus manos en mi piel.

Pero tenia que parar, porque no podíamos seguir con eso o no íbamos a parar hasta terminarlo, estábamos tan solo a un corto paso de ese remolino incontrolable que lleva a todo adolescente a no aguantarse, y ese no era el lugar adecuado, ni menos el momento adecuado.

-B-Blaine...?- me llamo, cuando sintió que sacaba sus manos de mi cintura y me apartaba de su cuerpo - hice algo... ?- me preguntó.

-No... no amor, claro que no.- acaricie su mejilla, esperando que no se hubiera enojado conmigo- no quiero que te sientas presionado a hacer nada... tenemos tiempo para esto... y... bueno, este no es un buen momento ¿no?... -

Se dio la vuelta y me dio la espalda, y aunque estábamos casi en completa oscuridad, podría jurar que le vi lanzarme una mirada endemoniada.

-No se si tenga tanta paciencia como tu, ¿sabes?- susurró.- es como si me estuvieras tomando el pelo.- su voz sonó peligrosamente dolida.

Se había enojado. Genial. ¿Porque demonios Kurt tenia que ser tan impredecible?

Me giré hacia él y le abracé.

-Kurt, no entiendo porque estas enojado. Pensaba que querías esperar a... que fuera el momento perfecto...-

Se mantuvo en silencio.

-Kurt, dime algo. Me estas haciendo sentir como un cretino.-

Después de unos segundos le oí suspirar. Tomó el brazo que tenía en su cintura y tiro de el suavemente, acortando un poco más la distancia entre su espalda y mi pecho.

-Lo siento... no se como siempre me las arreglo para terminar siendo la victima... -

-¿eso fue sarcasmo?- le pregunte, sinceramente confundido.

-claro que no, Blaine. No estoy enojado, solo estoy... frustrado.-

-Entonces... ¿realmente querías hacerlo ahora?-

demoró la respuesta, como si se la estuviera pensando meticulosamente. Cuando finalmente habló, su voz sonó apagada.

-no...- se giró para estar de cara a mi, y me abrazó posesivamente.

Nuevamente se quedo callado, frustrando la conversación que pretendía tener con él.

-¿entonces porque estas tan deprimido?- posé una de mis manos en su nuca para atraerle hasta mi y juntar nuestras frentes. El respondió de inmediato a mi caricia, restregando su nariz contra la miá con un deje de desesperación contenida.

Era como si se las estuviera arreglando para pedir disculpas por su temperamento, y a la vez siendo posesivo.

Y cuando Kurt se ponía posesivo, era porque algo le hacia sentir inseguro, lo cual (considerando el hecho de que no muchas cosas lo hacían sentir inseguro) era algo preocupante.

-Kurt, dime la verdad... ¿que te preocupa?- quité su mano de mi nuca y la apreté entre las miás, en un burdo intento de no herir sus sentimientos.

Luego de un silencio que me pareció eterno, respondió.

-te amo- suspiró – lo sabes, ¿verdad?-

Su voz quebrada llegó a mi cerebro a confirmar mis especulaciones. Algo le dolía. Algo estaba yendo mal.

Sentí una punzada en el pecho al comprender todo el asunto, y una angustia culpable llenó mis pulmones.

-no tienes que demostrarme nada, Kurt. No necesito que te esfuerces en hacerme sentir amado. Ya se que me amas, porque yo también te amo. No necesitas hacer esto...-

-yo solo quiero que sepas que no estas solo... que siempre estaré aquí para ti, aunque las cosas se pongan feas. No quiero hacer esto con nadie más, Blaine, solo contigo. Quiero que sepas que eres especial para mi, que lo nuestro es especial...-

-lo se- le abracé con fuerza- lo se porque estoy loco por ti ahora, y no a tenido nada que ver con el sexo. Porque daría lo que fuera por pasarme la vida pegado a tu piel desnuda, pero esperaría a que estuvieras listo, a que fuera el momento perfecto y en el lugar más romántico de la tierra, porque lo único que quiero más que estar contigo, es hacerte feliz.- suspiré, ahogado por mis propias palabras cursis- y se que crees que estaría bien dejar de lado tus deseos, y el romanticismo... pero no es así. Yo no quiero que sea así, Kurt. Nuestra primera vez... apresurada, clandestina... como si estuviésemos haciendo algo malo. No quiero que lo hagamos porque creas que eso me subirá el ánimo. No debe ser algo forzado... -

-jamas sera algo forzado para mi... perder mi virginidad contigo. Es algo que realmente quiero... -

-se que lo quieres tanto como yo, pero tenemos la responsabilidad de no estropearlo... es nuestro, y lo sera por siempre... quisiera que fuera perfecto. Y si no es perfecto para ti, entonces no lo será para mi tampoco.- dije, con la voz mas firme que me permitieron is temblorosas cuerdas vocales.- solo te pido que estés a mi lado hasta que ya no me soportes más...-

Se tomó su tiempo para hablar, mientras yo escuchaba su lenta y profunda respiración, expectante.

-no puedo creer que tuvieras el descaro de decirme, hace un tiempo atrás, que eres malo para el romance... en serio, a sido la peor de las falacias... Asique despreocupate (o preocupate, no estoy seguro), porque considerando lo buen novio que eres, creo que podría soportarte por siempre...-

Enseguida, su risa entre dientes sonó como las campanas del cielo. Se acurrucó entre mis brazos en su usual posición para conciliar el sueño y besó mi cuello con ternura.

-Es bueno saberlo... - me reí también.- buenas noches amor.-

-buenas noches, o mas bien buenos días... considerando la hora...-

-dejemoslo en "duerme bien"¿te parece?-

se rió nuevamente, esta vez con voz soñolienta.

-vale... duerme bien amor-

-dormiré contigo. Eso sobrepasa con creces la palabra "bien"- le susurré.

Lentamente, mientras los primeros rayos de sol anaranjaban el horizonte, y mis dedos se enroscaban en el cabello de Kurt, me fui sumiendo en el letargo del sueño.

...

OH MI DIOS. SOY UNA MALDITA PERRA DEMORONA... LO SE.

Por favor, piedad. He tenido menos tiempo del que quisiera disponer para escribir estas semanas, y una fuerte frustración por la ruptura con mi empresa de cable, por ende, depresión por abstinencia de GLEE y de FOX en general.

Como siempre, gracias por leer. Y ruego por sus reviews, son mi propia versión del Crack. Lov ya.

KONO ._.