Aqui está el último capitulo de este One-shot ^^
¡Y siento dejaros con la intriga, es que en eso consiste! =P
– ¡ZORO! –Gritaron todos, al ver tal escena.
– ¿Me llamabais? –Dijo una voz tras de ellos.
–Mirage Tempo – Dijo la navegante, mientras giraba el Perfect Clima Tact.
–Gracias, pelirroja, ¿no me cobraras por salvarme? –Dijo Zoro, mientras temía la respuesta.
–No se me había ocurrido, pero... ¡son 200.000 berris! –Contestó la pelirroja, sacándole la lengua.
–Asquerosa bruja...
– ¡Zoro, nos tenías muy preocupado, baka! ¡Creíamos que es tío te había matado! –Dijo Franky mientras lloraba a moco suelto – ¡Y no estoy llorando, imbéciles! –Bueno, "no lloraba".
–No podía irme así como así, además, sin he de irme aquí... ¡yo prefiero irme dando caña, ¿en, capitán? –Dijo el peliverde, mirando al chico.
–Por supuesto.
El peliverde echó una rápida vista, para así confirmar que "ella", estaba bien. Y así fue, durante unos segundos, la mirada del espadachín y la de la arqueóloga, se cruzaron, y ambos sonrieron.
–Tsk, de nada sirve que huyáis, acabaremos con vosotros queráis o no.
– ¡Ja! Acabaremos con vosotros, ya lo veréis. –Contestó el del sombrero de paja, chocando sus puños – Gomu Gomu no... ¡Bazoka!
Y así, los mugiwaras empezaron a luchar contra los Almirantes, Aokiji y Kizaru. Aunque daban lo mejor de si, el cansancio empezaba a hacerse presente en el cuerpo de todos, pero lo malo es que apenas habían conseguido hacer daño a sus enemigos.
–Esas...Akuma no mi...no nos dejan hacerles nada... – Dijo Sanji, respirando con rapidez.
–Tienen que tener algún punto débil... –Comentó Robin.
–Si...pero ninguno de nuestros ataques funciona con ellos... –Intervino Nami.
–Es como si...fuesen destructibles...lo único que les puede detener es...el agua... – Dijo Franky, como podía.
– ¡Eso es! –Dijo el espadachín mientras se giraba hacia todos – Luffy, Chopper, Brook, Robin, Franky y Usopp salid de aquí, rápido.
–Eh...vale... –Contestaron los aludidos mientras salían de allí.
– ¿Cuál es tu plan, marimo?
–Fácil. Todas las Akuma no Mi tienen un punto débil en común, el agua. Si no podemos cortarles ni golpearles...
– ¿Y de donde pretendes sacar el agua, listo?
–De dos sitios. Nami, ¿puedes hacer que llueva con el palito ese?
–Primero: se llama Perfect Clima Tact. Y segundo: Si, si que puedo. –Contestó la navegante.
–Bien, eh, tú, cocinitas, pégale una patada a las tuberías.
–Tú a mi no me das ordenes, tarugo.
–Venga, Sanji-kun, hazlo por mi.
–Por ti lo que fuera, Nami-san.
–Lo que hay que aguantar. En cuanto Sanji rompa la tubería salir de aquí cagando leches, ¿entendido? –Ordenó el espadachín, colocándose la bandana y sus tres espadas.
–Pero, ¿y tu?
–Yo me encargo de que estos dos no se muevan de aquí.
–Más te vale seguir con vida, ¿en marimo?
–No necesito que te preocupes por mi, ero-kuku.
–Imbécil...
–N-No sois capaces de inundar esto...vuestro...vuestro nakama también morirá... –Intentó concienciarles Kizaru.
–Yo no voy a morir aquí, podéis estás tranquilos. –Contestó el peliverde con una sonrisa, pero enseguida miró al cocinero – Sanji, –le llamó por su nombre y este le miró – Si no salgo de está, cuida de todos y en especial...cuida de Robin, ¿vale? – Tanto Sanji como Nami se quedaron perplejos ante esas palabras por parte del espadachín.
–E-Está bien, Zoro, cuidaré de ella.
–Ahora, haz tu trabajo, maldito ero-kuku.
Dicho esto, con un Diable Jambe, pegó una patada a la tubería, derritiéndola y haciendo que el agua empezase a salir con rapidez mientras que la navegante utilizaba su Rain Tempo.
– ¡Rápido, salir de aquí!
Enseguida, Sanji y Nami salieron a toda pastilla de la sala, cerrando la puerta. Kizaru y Aokiji hicieron ademán de salir corriendo junto con los otros dos, pero...
–Vosotros os quedáis aquí conmigo... – Dijo el espadachín a punto de atacar.
-Mientras tanto...-
– ¡Sanji-kun, tenemos que salir de aquí!
– ¡Nami-san, desde ese balcón se puede ver el Sunny-Go!
– ¡Bien, pues...! – Dice la pelirroja mientras pegaba un salto – ¡Salta, Sanji-kun, que yo confío en ti! – La pelirroja se había subido a caballito encima del cocinero.
– ¡Mi Nami-swam está enamorada de mi! –Dijo el chico, con amplios corazones en los ojos.
–Ya, claro que si, estoy coladísima por ti...
El chico corrió hacia el balcón, pegó un salto, y agarró a la chica, mientras intentaba que la chica no sufriera el menor daño.
-Mientras, en el Sunny...-
– ¡Ey, chicos, mirad! – Gritó el ciborg mientras señalaba la torre de la base Marina.
– ¡Son...son ellos! –Gritó Usopp mientras miraba por el catalejo – ¡Son Nami y Sanji!
–Bien, pues... Gomu Gomu no... ¡Amidori!
Luffy estiró el brazo, agarrando a Sanji de las solapas de la camiseta y lo trajo, junto con Nami, que estaba agarrada al rubio, y les trajo al Sunny.
– ¡¿Pero como se te ocurre traernos así, baka? –Gritó Nami, histérica, mientras golpeaba al capitán.
– ¿Y Zoro, sonde está? –Preguntó Chopper mientras miraba a todos lados, buscándole, lo que hizo que todos le buscasen alertados, todos, excepto Nami y Sanji.
–Ese estúpido marimo se ha quedado para retener a los Almirantes mientras la sala se llenaba de agua...
– ¡¿Pero como se os ocurre dejarle solo? –Gritaba un histérico renito transformándose en humano – ¡Morirá ahogado!
–Puedes estar tranquilo –Decía un sereno Sanji mientras encendía un cigarrillo y se lo llevaba a los labios – ese baka no morirá.
–Tengo una teoría, y es que si Zoro aguanta lo suficiente como para que se llene la sala completamente de agua, la presión hará que las paredes empiecen a resquebrajarse, lo que hará que el agua empiece a salir. –Dijo la navegante mientras observaba la torre en la que se encontraba el espadachín.
–Pero no podemos saber por donde saldrá el agua. Zoro debe de estar muy herido y si se da un golpe contra en suelo y le cae parte del muro... –Dijo el médico, agachando la cabeza.
–Puedes estar tranquilo, Chopper. –Respondió Usopp, cogiendo su tirachinas, Kabuto – Si hago una grieta, aunque sea pequeña, en la pared, eso hará que cuando el agua ejerza la presión, la grieta empezará a hacerse más grande. ¿Verdad, Nami?
–Así es.
– ¡Himawari Boshi!
-Con Zoro...-
–Maldición...esto está tardando mucho...en llenarse... –Pensaba el espadachín mientras miraba de reojo su alrededor.
El agua le llegaba hasta un poco más de la cintura y él con heridas profundas y el brazo derecho había sufrido uno de los ataques de Aokiji, por lo que apenas lo podía mover. Los dos Almirantes apenas tenían rasguños, pero miraban por donde poder salir de aquella ratonera.
–Tiene...que haber alguna manera de que esto...se llene más deprisa... –Miró hacía su alrededor, y sonrió agarrando fuertemente la empuñadura de las dos espadas que llevaba en cada mano, empezando a correr hacia otras dos tuberías, se impulsó pegando un salto y cortando las tuberías – ¡Karasuma Gari! – En cuanto volvió al suelo, guardó rápidamente sus katanas mientras el nivel del agua empezaba a subir más rápidamente.
– ¡Maldición...! –Aokiji hizo ademán de tocar el agua para congelarla.
–Yo que tú no lo haría, si no quieres congelarte a ti mismo. –Dijo el espadachín mientras sonreía vacilante y el agua empezaba a cubrirle.
El agua seguía subiendo y Zoro intentaba abrir la puerta, la cual hacía rato que estaba cubierta por el agua.
– ¡Mierda, mierda! ¡No consigo abrir la puerta, joder! –El espadachín nadaba hacia la superficie para recuperar el oxígeno, pero no había suficiente espacio para respirar, puesto que el agua estaba a punto de cubrir completamente toda la sala.
Volvió a sumergirse, ya no podría conseguir más oxígeno e intentó abrir la puerta, pero nada, no lo conseguía y decidió desistir. Echó un rápido vistazo y vio a los dos almirantes flotando, o estaban muertos o inconscientes, y Zoro la verdad, pensaba en la segunda opción, "resistirán", pensaba el espadachín mientras intentaba escapar de algún modo.
Apenas le quedaba oxígeno y empezaba a quedarse sin fuerzas.
–Parece que...este...es mi fin... –Pensaba el chico justo antes de quedar inconsciente.
-En el exterior...-
– ¡Chicos, está funcionando! –Gritaba Nami, mientras señalaba la torre.
– ¡Si, debe de estar a punto de abrirse, pero...! –Decía Franky mientras miraba la grieta, la cual se hacía más grande.
–Yo me encargo de cogerle. – Respondió Robin mientras se preparaba.
La pared acabó por romperse mientras el agua salía con rapidez. Se vio un cuerpo salir de entre el agua.
– ¡Ahora!
–Cien Fleur: Spider Net. – Decía Robin, mientras numerosos brazos fleur salían de la pared, formando una red que atraparon al cuerpo. La red se cerró, y otros cuantos de brazos empezaron a pasar la red hasta llegar al barco, soltando al cuerpo.
– ¡Es él, es Zoro! –Gritaba Chopper mientras corría hacia el peliverde y le tomaba el pulso – ¡Aún respira! ¡Bien, me lo llevo a la enfermería!
-Unas horas después...-
El renito salió de la enfermería, y allí estaban todos reunidos, esperando la respuesta del doctor.
–Chicos... ¡Está vivo! ¡Solo falta que se despierte!
– ¡Chopper, eres todo un doctorazo! – Decía el capitán mientras le daba una palmadita en la espalda.
–No te creas que por que me digas eso, me vas a hacer sentirme bien, cabronazo... – Decía un Chopper totalmente colorado y haciendo su extraño bailecito.
–Pues cualquiera lo diría...
– ¿Y como está el paciente, doctor-san? –Preguntaba Robin, curiosa.
–Pues aun está inconsciente, pero ya me he encargado de curar todas las heridas y descongelarle del todo su brazo derecho. La verdad, cuándo lo encontramos, tenía algunos signos de hipotermia, pero ahora ya esta bien. Es cuestión de tiempo que se despierte.
–Hombre, conociendo al marimo baka, estará durmiendo durante días...
Y no se equivocaba, el espadachín estuvo durmiendo durante tres días.
Fin...
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Va a ser que no, aun nos queda un asuntillo pendiente...
Habían pasado tres largos y aburridos días. Ese día le tocaba a Brook vigilar a Zoro, el cual aun seguía durmiendo a pierna suelta.
–La verdad, Zoro-san ha sido muy valiente al quedarse allí encerrado...ojala yo también pudiese aguantar bajo el agua... –Bueno, este era Brook reflexionando.
En cubierta estaban, Luffy, Usopp y Chopper haciendo imitaciones, Nami tomando el sol y Robin leyendo. Pero aquella tranquilidad pronto se echaría a perder.
– ¡Nami-san! ¡Robin-chan! ¡Aquí os traigo vuestra merienda!
–Gracias, Sanji-kun. –Respondía Nami mientras cogía un platillo con un dulce que parecía ser de chocolate, bizcocho y nata.
–A mi no me apetece, pero gracias, kuku-san.
–Bueno...no pasa nada... ¿Quién quiere el dulce?
– ¡¿Dulce? ¡Yo quiero, Sanji-kun! –Gritó el renito.
– ¡Yo también! –Gritaba el capitán alzando los ojos.
– ¡Y yo quiero repetir! –Les acompañó la navegante.
– ¡Enseguida, Nami-san! –Decía un pervertido Sanji – Ah...se me olvidaba, tenía que llevarle esto al marimo... – Dijo un desanimado Sanji mientras miraba la bandeja, en la que había una sopa caliente, un baso de agua y una pastilla que le dejo Chopper para que se la diese junto con la comida.
–Si quieres, me puedo encargar yo, kuku-san –Se ofreció la arqueóloga.
– ¿No te importa, mi morenaza?
–Para nada. –Contestó ella con una sonrisa.
– ¡Está coladita por mi! –Gritaba un enamorado rubio, a lo que todos se rieron.
La chica cogió la bandeja y se dirigió a enfermería. Cuándo abrió la puerta, se encontró a un esqueleto sentado con los brazos cruzados sobre una silla.
– ¿Molesto? –Preguntaba la chica mientras observaba al esqueleto y entraba en la habitación.
– ¡Ah, Robin-chan! –Exclamó el esqueleto, algo sorprendido –Llega en el momento oportuno... ¿Sería usted tan amable de enseñarme sus braguitas?
En ese momento se escuchó un gruñido y ambos miraron al espadachín, el cual tenía el ceño fruncido.
–Pervertido... –Dijo con voz ronca el espadachín mientras abría un ojo.
–Buenos días a ti también, kenshi-san. –Dijo la arqueóloga, a lo que el cerró de nuevo el ojo y soltó un pequeño gruñido en señal de respuesta, y ella no pudo evitar sonreír.
–Será mejor avisar al isha-san.
Una mano fleur apareció detrás del médico de abordo, que en ese momento intentaba averiguar a quien estaba imitando el capitán, hasta que la mano fleur le tocó la espalda.
– ¡Wa! – Gritó el renito al ver la mano.
–Tal vez Robin te esté llamando, Chopper. – Comentó el francotirador.
–Entonces... ¡Zoro se ha debido de despertar! – Gritó un eufórico renito – ¡Chicos, Zoro se ha despertado!
En ese momento, todos dejaron sus quehaceres y corrieron hacia la enfermería, pero el renito llego el primero y se transformó en humano para obstaculizar la entrada.
–Esperad un momento, tengo que ver en que estado está.
El doctor entró, mandó afuera a Robin y a Brook y examinó al espadachín. Una vez terminó la faena, todos entraron para ver como estaba. Y tras regañinas por parte e Usopp y Franky, este último "no lloraba" y el de la nariz larga no paraba de llorar, por que el espadachín había arriesgado su vida; Luffy le daba la enhorabuena por ser tan valiente; Sanji le llamaba "marimo baka".
– ¡Sanji! ¡Esto hay que celebrarlo! ¡Así que prepara un banquete! ¡Y Zoro y yo tenemos que tener más comida, que tenemos que reponer fuerzas!
–Tú nunca cambiaras, capitán. – Decía Zoro mientras el resto echaban a reírse.
Eran las 10:20 de la noche, y todos estaban en la cocina, celebrando que su nakama estaba bien. Todos estaban riéndose y bebiendo, pero cierto espadachín, aparte de que le dolía la cabeza a causa de los gritos de su capitán, tenía todavía un asunto pendiente.
Salió de la cocina hacia la cubierta, se apoyó en la barandilla, esperando a que cierta mujer apareciese por allí, y no tardó mucho.
–Veo que te has salido de la fiesta, kenshi-san. –Decía ella mientras cerraba la puerta de la cocina.
–No hay ganas de escuchar a esos bakas gritar. – La morena soltó una leve risa mientras se apoyaba ella también en la barandilla al lado del peliverde.
–Gracias por ir a salvarme, Zoro. – El espadachín, al escuchar su nombre mediante la chica, no pudo evitar sonreír.
–Descuida, no tiene importancia. Tú deseo, según lo que dijiste en Enies Lobby, era vivir, así que te salvaré siempre que pueda.
–Pero no quiero que des tu vida por mí.
–No eres la más indicada para decirlo, ya que te ofreciste al Gobierno Mundial para que no nos hicieran nada. –Dijo el espadachín mirando a la arqueóloga con expresión seria.
–Yo...lo siento, fui una baka.
–Si, si que lo fuiste. Pero aun así, te salvaría de todas formas, hubieses pedido que quisieras vivir o no lo hubieses hecho.
–Pero...yo no quiero que deis mi vida por mí...no...quiero que hagáis lo mismo...que... – decía la chica con voz ronca mientras recordaba la última ve que vio a su madre, Olvia, y a Saul diciendo sus últimas palabras
-Flashback-
Aokiji acaba de atrapar a Saul, y este dejaba en el suelo a la pequeña Robin.
– ¡Corre lo más rápido que puedas! ¡Si te quedas en esta isla morirás! ¡Escapa al mar con mi balsa!
– ¿Y tú, Saul?
–Este es mi final, me ha atrapado... ¡Vete!
– ¡No quiero, no hay nadie en el mar!
–Escúchame bien, Robin... Puede que estés sola ahora... ¡Pero algún día encontraras nakamas!
– ¿Nakama...? –Repitió la niña con algo de desdén.
–Sí... ¡El mar es inmenso! ¡Algún día, sin duda, encontrarás nakamas que te protegerán! ¡Nadie nace en este mundo completamente solo! – La pequeña empezó a llorar, pero Aokiji se acercaba – ¡Corre, Robin! ¡Cuándo las cosas se pongan difíciles, haz lo que te enseñé! ¡Ríe!
– ¡Saul, cuidado!
– ¡Derishishishishi!
–Ice Time.
– ¡Saul!
–Ve a...reunirte con tus nakamas...que seguro que te están esperando...en algún lugar del mar...Robin...
– ¡Saul!
-Fin del Flashback-
– Suficiente gente ha dado su vida por mí... –Decía ella, aguantando el llanto.
–No se que es lo que viviste antes de conocernos, – Decía el espadachín, mirándola seriamente – pero si tuviste un pasado tan malo, yo mismo me encargaré de que tengas un buen presente...
El peliverde puso una mano en el mentón de ella, obligándole a mirarla. Le secó los rastros de lágrimas con el dedo, y se fue acercando, con algo de miedo, y juntó sus labios, por fin, con los de ella, el un suave, pero cariñoso beso. Ella al principio se quedó con los ojos abiertos como platos, sorprendida, ya que no esperaba que el espadachín se atreviese por si solo, pero enseguida correspondió el beso.
–Tú... ¿Me...has correspondido? –Decía un Zoro más colorado que aquella vez en el que fue pillado, llevando tres bebés en Water 7, por Robin.
La chica sonrió, aguantando una pequeña risa, y volvió a besar al peliverde, pero está vez de manera más segura, llevando sus brazos por el cuello del chico, y este, llevando sus manos a las caderas de ella.
– ¡La parejita del siglo! ¡Súper! –Interrumpía Franky, el cual salía de la cocina.
– ¡Yohohoho! A él si que le vas a enseñar las braguitas, ¿en, Robin-san? ¡Yohohoho!
– ¡No, Robin-chwan! ¿Por qué el estúpido marimo, por que él? – ¿Hace falta decir quien dijo esto?
– ¡Si vais a copular, no os olvidéis de usar protección! – Advertía Chopper.
–Seréis...cabrones... – Decía un Zoro a punto de estallar.
–Oh...el marimo se ha cabreado.
– ¡Venid aquí, cabrones! – Gritaba un Zoro totalmente cabreado, mientras desenfundaba su espada.
Ahora si: Fin.
¿De verdad creiais que mataría a mi personaje favorrito, mi queridisimo Zoro? XD
¡Comentarios bien recividos! ^^
