Despues de...

Disclaimers: nada me pertenece.

El cielo era azul, el sol golpeaba fuertemente y un joven de cabellos rubios abría los ojos perezosamente, movió sus manos lentamente acariciando el suave césped que le servia de colchón, normalmente el césped no era suave, pero después de dormir sobre el varias veces ya se estaba acostumbrando.

Al fin se sentó y observo a su alrededor, pasto y mas pasto. A lo lejos se divisaban unas montañas. Suspiro pesadamente no le gustaban las montañas. Tomo su bolso y se adentro en un bosque cercano, quería ir a un lugar pero no sabia donde.

-Así que esta es mi vida- le reclamo a los árboles- Vaguear por un bosque sin sentido...

-¡Alto ahí!-una voz interrumpió su monologo.

Encantador se volteo rápidamente y vio a un moreno vestido de verde apuntándolo con una espada.

-¿Y ahora tu que quieres?- le dijo con molestia

-¿Yo? Yo soy Robin Hood, protector de los pobres. Y tu, tu amigo estas en mis territorios.

-Oh, disculpe "gran Robin Hood"- le dijo con sarcasmo, aunque Robin no lo entendió y lo tomo como halago- Pero como ve yo soy pobre así que debe protegerme.

Robin lo examino de pies a cabeza, la ropa del joven era andrajosa y llevaba solo un saco viejo a la espalda, aun así su cabello rubio brillaba con el sol.

-Tienes razón- dijo después de pensarlo-Eres pobre, no, eres muy pobre. Te diré como llegar a una villa cercana, allí ahí una pequeña morada donde puedes descansar- Robin levanto su mano izquierda y señalo al norte- Tienes que ir en esa dirección no esta muy lejos así que no te perderás. ¡Buena suerte!- le grito desapareciendo entre los árboles.

Encantador sonrío, al menos algo bueno le pasaba hoy.

Camino entre los árboles hasta que diviso un pequeño humo en el cielo, saboreo sus labios al pensar que ese día comería algo. Detrás de unas grandes hojas se encontraba la aldea eran como diez casitas, se dirigió a la mas grande.

Abrió la puerta con cuidado y asomo su cabeza para ver que había dentro, diviso unas camas pequeñas y al otro lado una cacerola con un poco de fuego.

-Ah, disculpe- hablo una chica detrás suyo. El volteo asustado.

-Señor esa es mi casa- le hablo la ojiazul con una voz muy fina. El la contemplo un momento, ojos azules y grandes, cabello rubio y largo. Sin duda era mas chica que el porque apenas llegaba hasta sus hombros.

-¿Esta bien?- le pregunto ella asustada.

-No, yo solo... Tenía hambre y aquí hule muy bien, vine a ver de que se trataba.

-Se puede quedar si quieres- le ofreció ella muy cortes- No tengo muchas visitas y siempre cocino mas de la cuenta

-Será un placer- sonrío encantadoramente Encantador.

Así Encantador y la muchacha se sentaron a comer un poco de la sopa que ella había preparado.

-¿Cómo te llamas?- soltó de pronto Encantador

-Soy Anastasia ¿y tu?- le respondió animosa la joven.

-Mi nombre es Encantador

-Si, ¿Y cual es?

-Encantador, me llamo Encantador

-Oh, lo siento- se río nerviosa Anastasia

-Descuida a veces pasa- la consoló el

-Y… ¿Cómo terminaste así?- le pregunto curiosa

-Es una larga historia y además no me trae buenos recuerdos- le respondió serio.

-Si quieres te cuento la mía. Es muy corta- Encantador la miro expectante-Cuando era niña perdí la memoria, vague por los bosques hasta que encontré esta aldea y he estado toda mi vida aquí

-Esa es una historia muy corta- le relamo Encantador, ella le miro sin comprender-Podemos hacerla mas larga.

-¿Hacerla mas larga, como?

-¿Qué te parece si te ayudo a buscar a tu familia?

-Pero, no puedo salir de aquí. Me encargo de recibir a la gente que viene de visita, aunque no es mucha.

-Descuida Anastasia, estoy seguro de que Robin se encargara de ello ¿Qué, acaso nunca quisiste vivir una aventura?

-Yo, bueno- se puso dudosa ella-¡Si! Tienes razón nunca he salido de estos bosques. Quiero saber que ahí allá afuera

-Entonces toma tus cosas, te esperare allá afuera.

Unos minutos despues estaban caminando en el bosque.

-¿Qué llevas a tu espalda?- rompió el hielo Encantador

-Lo mismo que tu, es un saco. Traigo un cambio de ropa, unas especias, una cantimplora y un par de mantas para dormir

-Saliste muy bien preparada

-¿Y tu que tienes?

-Traigo una peineta y una botella de shampoo.

Anastasia lo miro como si estuviera haciendo una broma.

Ees verdad- recalco el y ella se hecho a reír. Encantador la vio entre enojado y divertido.

-¿A dónde vamos?- al fin pudo preguntar Anastasia después de haber controlado su risa. Encantador pareció pensarlo.

-Primero necesitamos una pista

-Creo que tengo una- dijo la joven sacando de entre sus ropas un collar con el nombre de Anastasia-Por eso se como me llamo, creo que es de oro-dijo ella algo dudosa.

-Déjame ver- dijo el quitando el collar de sus manos. Si alguien sabia de oro era el, había tenido tanto y ahora nada. Ante este pensamiento le devolvió el collar inmediatamente- Si, tienes razón es de oro.

-También llevaba un vestido muy bonito, creo que estaba en alguna fiesta o algo así.

-Tal vez, pero dime de donde venias

-Estaba arrancando de las montañas

-Eso quieres decir que venias de allí

-Si, algo me dice que yo venia de muy muy…

-Lejano- completo el-Detrás de esos cerros esta Muy muy lejano

-Si, yo iba a decir lo mismo aya esta muy muy lejano

-No- se río el- Allí queda el país de Muy muy lejano

-Muy muy lejano ¿de allí vienes?-pregunto curiosa

-Si, ¿Cómo supiste?

-Se te noto en la cara, como si conocieras ese lugar muy bien

-Tienes razón. Viví allí mucho tiempo, toda una vida casi

-Y ¿Cuánto tardaremos en llegar?

-Una semana máximo

-No nos demoraremos una semana en cruzar esos cerros

-No vamos a escalarlos, ahí un paso que nos lleva directamente a Muy muy lejano.

Caminaron un par de horas en completo silencio. Cuando ya se estaban incomodando ella hablo.

-Así que, cuando lleguemos a Muy muy lejano ¿A dónde iremos primero? ¿Un restorán, una obra?

-A donde quieras, pero eso si. No a un lugar my caro.

-De acuerdo- le respondió ella gustosa.

La noche cayó sobre ellos y se dispusieron a dormir en una pequeña cueva abandonada.

El otro día los recibió temprano en la mañana, después de un largo despertar y una rápida comida ya estaban listos para caminar nuevamente.

-Ahora nos falta un día menos- empezó ella sin mucho interés.

-5 días pasan rápidos- menciono despreocupadamente Encantador

-Deberíamos hacer algo entretenido- soltó la chica sonriente.

-¿algo como que?

-mmm... no se – dijo muy dudosa Anastasia –Que tal si ¿contamos nubes?

-Eso no suena divertido- le espeto Encantador

-Bueno, es que cuando la gente esta aburrida no tiene buenas ideas – Encantador se echo a reír

-¿Qué pasa?- pregunto Anastasia con curiosidad innata

-Tu eres muy graciosa

-¿Por que?- pregunto mucha más curiosa Anastasia.

-No lo se, simplemente me haces feliz.

-Eres una persona muy extraña.

Y así continuaron un par de días más, hasta atravesar las enormes montañas. Sin mucha platica, pero siempre sonriéndose cada vez que sus ojos se chocaban.

-Ya casi vamos a la mitad- dijo Encantador mirando la improvisada hoguera que hicieron en medio de la noche.

-No se, este viaje es muy gris. Le hace falta algo.

-¿Algo? ¿Que? recuerda la verdadera diversión será encontrar a tu familia

-¿Y que si no pasa? ¿Y si nunca los encuentro? ¿Quién me asegura de que están en Muy muy lejano?

-Es muy simple, solo vamos casa por casa preguntando si no se les habrá perdido una niña que se llama Anastasia.

-Tu no entiendes- le respondió Anastasia claramente enojada.

Tiro el agua que llenaba su vaso y se acostó rápidamente. Encantador la quedo viendo un largo momento ¿no entendía que? Negó con su cabeza y se acostó frente a Anastasia separados por la hoguera que aun emanaba calor.

La mañana les volvió a llegar temprano, se levantaron y se dispusieron a seguir su camino sin decirse ninguna palabra.

Así estuvieron hasta el atardecer.

-Bueno, ya no lo aguanto. Dime que te sucede ¿Por qué actúas así?- se queja Encantador.

-No me sucede nada estoy perfectamente- se cruza de brazos claramente enojada.

-No te creo- Encantador también se cruza de brazos.

-¡No me importa si no me crees!- legrita ella

-De acuerdo, niña yo pensaba ayudarte a encontrar tu familia pero si estas de ese humor…- amenazo Encantador.

-¿Si estoy de este humor que? No necesito tu ayuda

-¿Cómo que no la necesitas? ¿Cómo crees que es llegaste hasta aquí?

-¿Cómo es que de pronto te vuelves tan insoportable? Si llegue hasta aquí fue por mi cuenta, yo misma moví mis pies y llegue hasta aquí ¡Sola!

-Así que ese es tu problema ¿Querías que te cargara todo el viaje como un burro?- ironizo Encantador.

-No seas incoherente no necesito que nadie me cargue

-¿Entonces que es lo que necesitas?

-¡Necesito! Necesito que… necesito que esto sea más divertido

-¿Diversión? ¿Por eso peleamos?

-¡Si! Tu eres tan serio y educado que me haces sentir, ya sabes, inferior- Anastasia baja su cabeza como una niña tímida- Tu forma de ser es muy madura y eso me incomoda, además se nota que eres mayor que yo.

-¡Oye, oye! Detente ahí. ¿Cómo que mayor? Ósea solo te llevo un par de años ¿o no?

-Bueno, es que yo no soy tan grande como me veo- ella se pone nerviosa, pero luego agrega causativamente- Y tu si que te ves mayor.

-Es cierto deje la escuela hace mucho, pero eso no quiere decir que sea un viejo- dramatiza Encantador- Y eso ¿Qué tiene de malo?

-Ya te dije que me haces sentir como una niña chica e inmadura que no sabe nada de la vida y yo no soy así. En verdad yo se mucho, he estado sola siempre y se cuidarme- Anastasia se empieza a poner triste.

-Oh vamos no seas tan dramática- dice Encantador acercándose a Anastasia y tomándola de la barbilla –Te digo un secreto- agrega el inclinándose levemente- Yo, aunque tenga una cabellera ideal, no se peinarme solo.

Anastasia se sonroja y se acerca mas a el. Cuando de pronto un perro salta entre los dos y los separa drásticamente

-¡Flofli!- exclama la muchacha con una alegre sorpresa y se lanza a abrazar al perro ovejero.

-¿Flofli?- Encantador se acerca curioso a ver la escena-No me dijiste que tenias un perro

-Así, es que este no es mi perro, es el perro del pueblo. Es un pequeño travieso ¿No es verdad?- respondió ella hablándole tontamente al perro.

Encantador sonrío al ver tal gesto.

-De verdad eres bien inmadura- se burlo el y ella lo fulmino con la mirada, lo que lo hizo reír mas.

-Ya esta todo listo, continuemos- Anastasia cerraba su bolsa, después de abrirla para alimentar a Flofli. El perro muy contento daba vueltas alrededor de Encantador.

-Parece que le agradas- le apunto ella.

-¿Agradar? Pues a mi me desagrada. No hay nada mas asqueroso que un perro baboso- y dicho esto Flofli se abalanzo sobre el llenándolo de babas.

-Aun así le agradas- se ríe Anastasia.