En Danville, Jack se hallaba afuera de una casa nada fuera de lo común, o que al menos parecía serlo desde la vista de enfrente, pero en el patio trasero, dos chicos están construyendo alguna versión gigantesca del juego serpientes y escaleras.
Jack se sorprendió un poco al ver tal tipo de construcción siendo elaborada por dos niños.
Sin embargo no estaba ahí para admirar el tablero gigante, sino por la misión que les había puesto a sus amigos.
El esqueleto se acercó al patio trasero, donde una tropa de niñas exploradoras, un chico con overoles azules y un chico con una camisa negra y una calavera en el pecho, estaban ayudando a un chico con cabeza de triángulo y otro chico que parecía tener un montón de hojas en la cabeza por cabello. Pero Jack es un esqueleto, así que no está en condiciones de criticar cómo se ve la demás gente.
- Hola chicos, ¿qué están haciendo? - Preguntó amablemente el esqueleto.
Todos voltearon a ver a Jack y se quedaron congelados, pues no sabían qué hacer, si contestarle la pregunta que había hecho tan cortésmente, o correr despavoridos al cuarto de pánico de la casa de los Flynn-Fletcher.
Sin embargo, el chico de cabeza triangular se armó de valor, dio unos cuantos pasos al frente para ver mejor a Jack, y dijo:
- Un-una versión gi-gigante de "Serpientes y es-escaleras"
- Tranquilo, no voy a lastimarlos. - Dijo Jack mientras se ponía en cuclillas para ver mejor al chico. - ¿Eres tú Phineas Flynn-Fletcher?
- S-sí, sí lo soy. - Respondió Phineas.
- Ok, y él debe ser tu hermano, Ferb Fletcher-Flynn, ¿no? - Preguntó de nuevo mientras señalaba al chico peli verde.
Ferb asintió con la cabeza y dio algunos pasos al frente, hasta estar junto a su hermanastro. Luego de que ambos estuvieran juntos, Jack miró a los otros chicos y fijó sus cuencas en una chica con un vestido rosa, blusa blanca, zapatilla rosas y un moño rosa en la cabeza.
- Ella debe ser Isabella García-Shappiro, ¿no es así? - Dijo Jack al ver a Isabella.
- ¿Por qué sabe nuestros nombres, señor uh...? - Preguntó Phineas algo confundido.
- Skellington, Jack Skellington es mi nombre y yo vengo a darles algo increíble. - Dijo antes de que los chicos empezaran a retirarse.
- No gracias, no usamos ni usaremos drogas. - Dijo Phineas mientras él y sus amigos se iban retirando.
- No, no, no, no me entendieron. - Dijo Jack tratando de hacer regresar a los chicos, lo cual logró. - Yo soy maestro en un colegio especial, en el cual, tú, tu hermano Ferb y tu uh... amiga Isabella han sido seleccionados. - Dijo, dándose cuenta de que Phineas era inconsciente a que Isabella sentía algo más que una amistad por el chico.
- En serio, ¿qué tipo de colegio? - Preguntó Isabella, aliviada porque Jack pudo mantener su secreto a salvo.
- Debería hablar con sus padres sobre esto, pero dado que no los encuentro. - Dijo Jack antes de rebuscar en su saco, hasta dar con tres sobres arrugados. - Tomen, esto les explicará un poco, si necesitan más información acerca de Hogwarts, llamen al número dentro de las cartas, con gusto vendré a resolver sus dudas. - Indicó.
- Ok, gracias, señor Skellington. - Dijo Phineas, mientras él, Ferb e Isabella tomaban sus respectivas cartas.
Phineas, Ferb e Isabella se sorprendieron por la precisión con la que el sobre daba sus direcciones.

Por ejemplo, el de Phineas decía:
Sr. Phineas Flynn-Fletcher.
El dormitorio mediano.
Maple Drive.
2308
Danville.
Virginia.
Estados Unidos de América.

Los demás chicos se acercaron a Phineas, Ferb e Isabella y se quedaron viendo fijamente a las cartas que Jack les había dado.
- Creo que deberíamos abrirlas cuando estemos con nuestros padres, ¿no lo crees, Phineas? - Dijo Ferb.
- Sí, así es, Ferb. - Afirmó Phineas mientras se guardaba la carta de Hogwarts en el bolsillo.
Isabella y Ferb se guardaron las cartas también y todos regresaron a construir el tablero gigante, el cual desaparecería al final del día como siempre.

Lejos de ahí, en Argentina, vemos a Carmelita Cooper buscando a una casa en Argentina. Ella tiene su atuendo habitual, excepto que esta vez ella vestía una chaqueta negra, lo cual le agregaba un toque extra de seriedad a su apariencia. Ella llevaba dos cartas de Hogwarts en las manos, una era para una chica en las cercanías dentro de la casa, y la otra la tenía que entregar en México, lo cual le fastidiaba. Ahora tenía una razón para forzar a Jack a forzar a todos a aprender a hablar español.
Carmelita caminó por el rumbo hasta dar con la dirección en el sobre.
- Moreno, #4. - Murmuró Carmelita al ver su destino.
Carmelita avanzó hasta la puerta y una mujer le abrió la puerta y se sorprendió, pues recuerden que Carmelita es un zorro hembra antropomórfico. Carmelita le sonrió a la mujer y le dijo:
- Buenos días, señora uh. - Le echa un vistazo al sobre. - ¿Uanus? Bueno, como sea. Vengo de parte del Colegio Hogwarts de Estudios Universales.
- Nunca he oído de ese colegio. - Respondió la mujer.
- Bien, es porque es para chicos con habilidades especiales, ¿podría tener una charla con usted? - Pidió Carmelita amablemente.
La mujer asintió y dejó entrar a Carmelita.
Después de una pequeña charla de 10 minutos, una niña algo llenita, con cabello blanco y ojos extrañamente rojizos, entró en la casa. Carmelita se puso de pie y le dirigió una sonrisa y le ofreció una mano.
- Hola, soy Carmelita Montoya Fox Cooper, ¿cuál es tu nombre? - Dijo Carmelita mientras estrechaba la mano de la niña.
La niña estaba atónita, creía que estaba teniendo alguna especie de alucinación, pues le parecía inverosímil (Evil dice: Sí, mi vocabulario es así de extenso) que una zorra antropomórfica (Evil aclara: Si alguien le halla doble sentido a esto, se puede ir a chi***r a su madre) estuviese enfrente de ella. La peliblanca se pellizcó el brazo para ver confirmar si estaba soñando o no. Por desgracia, ella sintió dolor, lo que significa que estaba despierta.
- Laura, estás despierta. - Afirmó la madre de la peliblanca mientras ésta se sobaba la parte del brazo que se había pellizcado.
- Hum, yo también tengo una hija que se llama Laura. - Dijo Carmelita mirando fijamente a Laura. - Pero no vine a eso. - Dijo antes de sacar los sobres arrugados de su bolsillo y tomar uno. - Toma, esto es para ti. - Dijo dándole el sobre que había tomado a la peliblanca.
Laura tomó el sobre y se le quedó mirando, vio que el sobre tenía una precisión increíble, pues venía incluido una descripción de su cuarto (Como en el de Phineas).
Carmelita sonrió y se dirigió a la puerta. Le dirigió otra sonrisa a Laura y le dijo a su madre:
- Si tiene cualquier duda con respecto a Hogwarts, cómo dónde conseguir el material de la lista, no dude en llamar a este número. - Indicó Carmelita mientras la daba a la mujer un trozo de papel con su número de celular escrito. - Por lo pronto, me retiro. Fue un gusto conocerle, pero tengo que estar en México en cinco minutos. - Añadió antes de desaparecerse (Evil dice: Sí, sí, ya sé, pero este es MI fic y hago lo que se me pega la regalada gana, y punto final).
Laura abrió su sobre y leyó la carta, creyendo que era una broma de mal gusto, pero después de que su madre le explicara lo que había discutido con Carmelita, Laura se quedó atónita... su madre le dijo que ella era una bruja sensible a algún tipo de "fuerza". Laura suspiró y fue a su cuarto a meditar lo que apenas había aprendido.

Por otro lado, el General Menor Avery Johnson Jr. se hallaba en Bootsville, tratando de hallar la residencia de un tal Cooper Burtonberger.
Johnson ya estaba harto, no podía creer que Murray, Ron y Sasuke lo hubieran convencido de ayudar a Jack en su, como Johnson lo había llamado, "búsqueda inútil".
- ¡Ya estoy harto de que Miranda, Sasuke, Ron y Murray me estén convenciendo de hacer tonterías todo el maldito tiempo! - Se quejaba el SPARTAN-I. - No sé cómo le hace Miranda, pero quisiera que me enseñara para que Ricky me obedezca tanto como a ella.
Johnson caminó un poco más hasta ver a un chico con cabello marrón, vistiendo una playera roja y pantalones azules, estaba peleando con una especie de gato morado sin pelo.
- ¡NUNCA TE SALDRÁS CON LA TUYA, FENÓMENO LAMPIÑO! - Rugía el chico mientras peleaba mano-a-garra con el felino sin pelo.
Johnson se puso nervioso al ver que el chico y el gato se dirigían más o menos al mismo lugar al que iba él.
- ¡Oh, por favor, misericordioso Dios, que no sea el chico que busco, que no sea el chico que busco! - Rogaba Johnson.
Y para desgracia de Johnson, el chico y el gato entraron a la casa que él estaba buscando.
- (Suspiro de frustración) Si hay un Dios en este universo, sé que adora verme sufrir. - Afirmó Johnson con desgano.
Johnson siguió caminando con la cabeza mirando al suelo mientras maldecía por lo bajo.
Cuando el soldado llegó a la puerta de la casa, Johnson tocó tres veces y esperó como treinta segundos antes de que una niña con el cabello extrañamente azulado, grandes gafas rojas y un vestido verde le abriera la puerta.
- Buenos días, este yo busca a un tal Cooper Burtonberger, o algo así. - Dijo Johnson educadamente (Evil dice: Wow, qué extraño).
- ¡Papi! ¡Un soldado te busca por algo que hizo Coop! - Gritó la pequeña niña.
- ¡Coop! - Gritó un hombre dentro de la casa.
- ¡Yo no hice nada! - Replicó el chico castaño que vio Johnson.
Un hombre con un cabello parecido al del chico que estaba luchando con el gato apareció frente a Johnson, el cuál era significativamente más alto.
- Lamento lo que sea que haya hecho Coop, en serio, sólo espero que no se haya metido en demasiados problemas. - Dijo el hombre de la puerta.
- No, no, no, es un malentendido, yo vine porque debo entregarle esto a su hijo, o lo que sea de usted. - Respondió Johnson mientras le daba la carta de Hogwarts. - Como sea, yo soy el General Menor Avery Johnson Jr.
- Yo soy Burt Burtonberger, pero, ¿qué es esto?
- Es la carta de un colegio especial en el que su hijo ha sido admitido. - Respondió Johnson. - Si tiene preguntas, no me llame, todavía tengo que buscar a una tal "Fiona Munson". - Dijo groseramente parando a Burt de preguntar cualquier cosa.
- ¡Fiona y yo iremos al mismo colegio! - Gritó el chico que estaba peleado con el gato, lleno de alegría.
- Sí, sí, como sea, yo me voy. - Cortó Johnson mientras le echaba un vistazo al sobre en su mano. - Oh, vaya, mi trabajo fue el más corto, a quien busco vive al lado.
Johnson fue con la señora Munson y le explicó exactamente del mismo que le había explicado a Burt lo de Hogwarts, pero le entregó la carta a Fiona. Después se desapareció.

En Japón, Hinata Uzumaki (Evil aclara: Sí, en esta serie Naruto y Hinata se casaron, y al que no le guste, bueno ya saben), estaba caminado por las calles de Tomoeda, buscando la casa de una chica llamada "Sakura Kinomoto", que al parecer era una hechicera, o al menos eso fue lo que le había dicho Jack.
Después de algo más de cinco minutos, Hinata encuentra el hogar de la familia Kinomoto. La shinobi se acercó a la puerta y tocó un par de veces. Pocos segundos después, una especie de leoncito volador le abrió la puerta, mientras decía algo como "Ya voy, Tomoyo, vaya que tardaste con esos postres". Pero en cuanto el león se dió cuenta de que no era la persona que creía, se quedó helado, pues creyó que lo habían descubierto.
- Tranquilo, yo tampoco soy tan normal que digamos. - Dijo Hinata tratando de calmar a la criatura.
El pequeño leoncito se quedó mirando a Hinata un momento, antes de que una niña con el pelo castaño bajara las escaleras y se quedó mirando a Hinata también.
- ¿Quién es usted? - Preguntó la niña.
- Mi nombre es Hinata Uzumaki, vengo de parte del Colegio Hogwarts de Estudios Universales, ¿estará alguien mayor para explicarle? - Respondió Hinata.
- No, por el momento me hallo sola.
- Hum, qué mal. - Soltó Hinata mientras sacaba un sobre arrugado de su bolsillo. - Bien, toma esto, si tú o tu familia tienen problemas, llámenme al número dentro del sobre. - Indicó antes de desaparecerse.
La niña, de nombre Sakura, miró al sobre en sus manos y suspiró antes de voltear a ver a Kero, el leoncito volador.
- ¿Sabes sobre esto? - Preguntó Sakura mientras señalaba el sobre en sus manos.
- Sí, pero no creí que Hogwarts iba a cambiar de "Colegio de Magia y Hechicería" a "Colegio de Estudios Universales", es muy extraño. - Respondió Kero mientras ponía una mano en su barbilla.
- Bien, creo que habrá que decirle a mi papá que soy una bruja, ¿no? - Supuso Sakura.
- Sí, no vas a poder pagar lo que necesitarás para ir a Hogwarts por ti misma. - Respondió Yue, quien llegó por sorpresa.
Sakura soltó un grito ahogado, como siempre que Yue aparece, y miró al espíritu lunar.
- Y también tendrás que revelar nuestra existencia, Sakura. - Añadió Yue mientras flexionaba sus alas.
Sakura dejó pasar a Yue, y los tres se fueron al cuarto de la maestra de las cartas Sakura, para decidir cómo le explicarían a Fujitaka, el padre de Sakura, todo lo de Hogwarts.

Por otro lado, en la misma ciudad, Naruto se hallaba buscando la residencia de Li Syaoran.
- Vaya, esta casa es casi tan grande como la mía. - Soltó Naruto, al percatarse de que la casa del chico que buscaba era enorme.
Naruto vio que la reja estaba cerrada, así que simplemente la saltó y entró a la residencia Li sin permiso.
Pero para su desgracia, un chico de cabello castaño lo vio, y por consiguiente creyó que Naruto era una especie de ladrón, así que el chico tomó su espada y corrió furiosamente hacia el shinobi.
Naruto apenas tuvo tiempo de reaccionar, justo antes de que un chico lo derribara y le pusiera una espada al cuello. El shinobi desvió la espada de su trayectoria y derribó al chico, antes de quitarle la espada y ayudarlo a reincorporarse.
- Vaya, entonces el Busca-Inador estaba en lo correcto al decir que eras un muy buen espadachín, debo decir que me has dejado impresionado.
- ¡¿Quién eres y qué es lo que quieres?! - Preguntó el chico mientras trataba de recuperar su espada de manos de Naruto.
- Cálmate, sólo vengo a traerte esto. - Respondió Naruto mientras le entregaba un sobre arrugado con tinta verde a Syaoran.
Syaoran se la pensó dos veces antes de tomarlo, pero lo hizo y se sorprendió por la precisión con la que el sobre estaba dirigido hacia él, pero inmediatamente supo de dónde venía el sujeto rubio.
- Vienes de Hogwarts, ¿verdad? - Preguntó Syaoran.
- Así es, pero ya me tengo que ir. Si tienes dudas, llama al número dentro del sobre y vendré a resolvértelas. - Indicó Naruto antes de desaparecerse.