En Saltadilla, John (A diferencia de Parisa, él sí tenía puesta su MJONIR Mark IX) se hallaba buscando la residencia Utonium.
Cuando por fin dió con la dichosa casa, la cuál era blanca con tres ventanas redondas en el piso superior, John tocó a la puerta y esperó.
- (Suspiro) Espero que estas chicas sean menos revoltosas y molestas que aquellos chicos que acabo de visitar para entregarles las cartas. - Dijo John para sí mismo. - Y aunque no es de buena educación, espero no tener que noquear a estas chicas también.
Mientras John se hablaba a sí mismo, una chica vestida de azul con grandes ojos del mismo color había ido a abrir la puerta.
- ¿Sí? - Dijo la niña antes de notar al SPARTAN frente a ella. - Oh, ¿qué desea? - Preguntó dulcemente.
- Buenos días, mi nombre es John McArthey, yo vengo de parte del Colegio Hogwarts de Estudios Universales. - Respondió John. - ¿Se encuentran las señoritas Bombón, Burbuja y Bellota Utonium? - Preguntó mientras revisaba los nombres en las cartas.
- Bueno, yo soy Burbuja, pero mis hermanas no están. - Respondió Burbuja.
- Ok, ten esto, dáselas a tus hermanas y quédate con la que dice tu nombre. Cualquier duda que tengan sobre Hogwarts, no duden en llamar al número dentro del sobre. - Indicó John antes de desaparecerse.
Burbuja iba a preguntarle otra cosa a John, pero ya no lo encontró ahí. Y naturalmente, porque así es ella, se asustó y se metió bajo las cobijas de su cama en su habitación.

En Mellowbrook, Sly buscaba la casa de Clarence Francis Buttowski, lo cuál no fue nada difícil, puesto que Clarence, mejor conocido como Kick Buttowski, se hallaba haciendo una de sus famosas acrobacias, junto a su mejor amigo Gunther Magnuson.
- Ok, Gunther, estoy listo. - Dijo Kick mientras sacaba su skateboard azul.
- ¡Hey, chico! ¿Eres tú Clarence Buttowski? - Preguntó Sly antes de que Kick se lanzara de una especie de rampa gigantesca.
- Sí, pero prefiere que lo llamen "Kick", si no le molesta, señor... - Respondió Gunther.
- ¡Oh, perdón! Olvidé presentarme, soy Sly Cooper. - Dijo Sly, antes de que Kick repitiera su nombre con un grito de euforia y se lanzara por la rampa.
Kick aterrizó de cara con el pavimento, lo cual no es nada fuera de lo común, pero se reincorporó rápidamente y miró con entusiasmo y alegría a Sly.
- ¡Sly Cooper! ¡El increíble ladrón maestro que sólo han atrapado una vez y que ha vencido cientos de otros ladrones y hace acrobacias increíbles! - Dijo Kick eufóricamente.
- Sí, pero no digas en voz alta la parte del "Ladrón maestro", o ya será dos veces las que me hayan atrapado. - Pidió Sly mientras se rascaba la nuca.
- Oh, claro, claro, ¡Pero es increíble que estés aquí! - Dijo Kick sin bajar su euforia.
- Bien, ya que estás aquí. - Dijo Sly antes de empezar a rebuscar en su mochila de su pierna un sobre arrugado escrito con tinta verde. - Bien, toma esto. - Añadió mientras le daba el sobre a Kick.
Kick tomó en sus manos el sobre y se le abrieron los ojos cuando se dio cuenta de la precisión con la que el sobre se dirigía hacia él.
Gunther se acercó a Kick y también abrió los ojos tanto como éste.
- ¡LA PRECISIÓN ES INCREÍBLE! - Gritó Gunther sin creer lo que veía.
- ¡¿Cómo es que pueden saber cómo es mi habitación?! - Preguntó Kick completamente atónito.
- Bueno, tenemos nuestros métodos. - Respondió Sly orgullosamente. - Como sea, espero que no tengas problemas, pero en caso de que sí, bueno, llámame al número dentro del sobre.
Y dicho esto, Sly se desapareció.
Kick miró el sobre dos segundos más y lo rasgó para abrirlo.
Después de leer la cantidad de material que ni siquiera sabía que existía, pero que iba a necesitar para ir a Hogwarts, Kick se desmayó y Gunther lo llevó a su casa.

Por otro lado, en México, Carmelita por fin había dado con la dirección que estaba buscando.
Al llegar al hogar que buscaba, Carmelita tocó a la puerta un par de veces y esperó.
Después de algunos minutos, otra mujer le abrió la puerta, e igual que la madre de Laura Uanus en Argentina, ella también se sobresaltó al ver a una zorra antropomórfica en su puerta (Evil vuelve a aclarar: Si encuentran doble sentido, se pueden ir a ya saben donde).
- ¡Oh, no se alarme! Soy completamente normal, excepto por la parte de que soy un animal antropomórfico, jejeje. - Dijo Carmelita tratando de evitar que la mujer gritara. - Bien, ya que usted está calmada, permítame presentarme, soy Carmelita Montoya Cooper, vengo de parte del Colegio Hogwarts de Estudios Universales. - Se presentó Carmelita mientras le ofrecía una mano.
- Bu-buenos di-días. - Respondió la mujer mientras estrechaba la mano de Carmelita.
- Bien, yo he venido porque hemos encontrado que su hijo Raúl cumple con las características que nuestra institución busca en sus alumnos. - Explicó Carmelita. - ¿Me permitiría pasar y tener una pequeña charla con usted?
- ¿Mi hijo? - Preguntó la mujer algo confundida.
- Si me permite charlar con usted, le podré explicar con detalle ese punto. - Respondió Carmelita.
La mujer estaba muy confundida, pero dejó pasar a Carmelita.
Luego de una explicación de media hora, junto al chico Raúl, Carmelita se levantó y mientras rebuscaba en sus bolsillos dijo:
- Bien, si tienen alguna duda más, no duden en llamarme al número dentro del sobre. - Indicó Carmelita mientras le entregaba un sobre escrito con tinta verde a Raúl, quien llevaba una extraña piedra de colores colgada al cuello.
- Ok, pero, ¿soy una especie de mago o algo así? - Preguntó Raúl mientras se guardaba el sobre.
- No una especie, eres un mago, pero al parecer tus poderes se empezaron a hacer presentes desde que encontraste eso. - Respondió Carmelita mientras señalaba la piedra que Raúl traía colgada.
Raúl miró a su piedra y Carmelita fue dirigiéndose a la puerta.
- Bien, sin más que decirles, me tengo que retirar. Suerte. - Dijo Carmelita antes de salir de la casa.
Luego de que Carmelita se retirase, Raúl se fue a su cuarto y miró con más detalle la carta de Hogwarts.

Muy lejos de ahí, en Polonia, la última carta está a punto de ser entregada.
Vemos a Gokú caminando entre las calles, atrayendo la mirada de varios curiosos, pues su atuendo era algo que no es nada usual allá.
- Vaya, siento como si fuera un bicho raro. - Soltó Gokú. - ¡Pero qué más da! Después de todo soy un saiyajín, con seis séptimos de sus energías de mago, ladrón maestro, Jedi, shinobi, SPARTAN-II y esqueleto con poderes sobrenaturales, jejeje.
Sí, Gokú siempre ve el lado amable de todo.
Como sea, Gokú siguió caminando por las calles, hasta dar con el último domicilio en la entrega de las cartas de Hogwarts.
- Bien, creo que es aquí. - Soltó el saiyajín antes de tocar la puerta.
Una vez más, una mujer atendió la puerta, pero esta era una niña de al menos once años de cabello castaño y ojos cafés.
- ¿Sí? - Preguntó la niña algo temerosa del saiyajín.
- ¡Oh! ¡No te había visto! Bien, mi nombre es Gokú, y he venido a traerte esto. - Dijo Gokú mientras le daba a la niña un sobre arrugado con tinta verde,
La niña, que según el sobre se llamaba Natasha, miró a Gokú con confusión, pero le dirigió una sonrisa y le dijo adiós antes de cerrar la puerta y mirar el sobre que le había dado.
- ¿Deberé abrirlo? - Se preguntó Natasha.
Y como todo buen niño o niña, Natasha rasgó el sobre y lo leyó detenidamente.
Ella tenía cientos de dudas, ahora se arrepentía de haberse despedido del tipo de cabello raro.
Sin embargo, cuando dio la vuelta, un pedazo de papel con una serie de números escritos se le cayó al suelo. Natasha lo recogió y dedujo que era alguna especie de número telefónico.
La niña miró a su teléfono, suspiró, caminó hacia él y marcó el número en el papel.

Por otro lado, vemos a todos los "carteros" estando en la base de Tatooine, al parecer esperando a alguien.
Y por alguien me refiero a Gokú.
Pero la espera acabó cuando éste último se apareció en la base, haciendo que todos se despertaran, voltearan a verlo y dejaran de hacer lo que fuera que estuvieran haciendo.
Jack se paró de su silla, carraspeó un poco y dijo:
- Ok, creo que ya les entregamos las cartas a todos, ¿no?
- Síp, así es. - Afirmó Sly.
- ¡Esta es la última vez que ustedes me convencen de hacer algo estúpido como esto! - Gritó Johnson muy enojado.
- Sí, claro, como digas, Ave. - Dijo Miranda, la esposa de Johnson (Evil resuelve posibles dudas: ¿Qué? ¿Creyeron que iba a estar solito en mis fics? Pues no, he revivido a Miranda Keyes y a Avery Johnson Jr porque ellos siempre se me antojaron a formar una pareja, y se puede ir a chi**ar a su madre quien no le guste mi perspectiva[Por cierto, "Ave" se pronuncia como "Abe", o "Eib" para hispanohablantes]).
- Muy bien, creo que ya todos nosotros tenemos la carta que les toca a cada uno de nuestros hijos, ¿no? - Preguntó Sly mientras ondeaba el sobre de Laura.
- Sí, pero creo que nuestros teléfonos sonarán en 5... 4... 3... 2... - Contó regresivamente John.
- No seas tan pesimista, John, sé que pueden quedar algunas... - Dijo Jack antes de que los celulares de todos comenzaran a sonar. - (Suspiro) Debí suponerlo. Bien, creo que tenemos que ir a resolver dudas. - Añadió con algo de frustración en su voz, antes de que todos sacaran sus varitas.
Todos suspiraron y se desaparecieron, para resolver las dudas pendientes... lo cuál no le gustó a nadie.