Un leve tono de desesperación y preocupación se le notaban en la mirada al pelinegro, mecía en brazos a la pequeña niña, que no dejaba de llorar sin cesar, Sherlock no sabía que hacer. Tal vez era el mejor en muchas cosas, y lo bastante inteligente para deducir y dictar cosas que nadie más podía hacer, pero cuando se trataba de su pequeña de 2 años. Era muy torpe.

Entonces, de las compras llegó un rubio riéndose al ver esa escena, dejando en la cocina las bolsas con comida, leche, verduras, y demás. Tomó después a la bebe en brazos, unos segundos después, la bebé comenzó a acallar su llanto, Sherlock con mucha curiosidad, se acercó a mirarla al rostro, con cara de –"¿Por qué con él no lloras?" – Y entre cerró un poco los ojos, como deduciendo las cosas.

– Solo tienes que mecerla con cuidado, Sherlock.

– Lo intenté. – Se repuso mirándole a los ojos.

– Ya… - Este dulcemente le propino un beso a Sherlock, y después a la bebé, para darle su chupón y dejarla en su cunita, ya más tranquila.

– Ella es muy berrinchuda… – Se iba hacia el sofá tomando su libro, y colocándose un parche de nicotina.

– De tal palo… – El rubio le dijo riendo, sirviéndole una taza de té al otro, llevándosela con cuidado, y sirviéndose después la suya, yéndose a sentar tranquilamente en el sofá. –¿Algún caso nuevo?

– Sí, pero todos aburridos. Una esposa que asesinó a su marido, por celos. ¿John, Tú me serías infiel?

– ¿¡Que! –Este escupió el té de la reacción de sorpresa – ¿A qué viene eso Sherlock?

– No lo sé, solo preguntaba.

– Eres un idiota. ¿Cómo crees que yo…? Tenemos una hija, Y ya tenemos más de 5 años juntos. Vivimos juntos, y siempre estoy a tu lado… ¿Desconfías de mi?

– No, John. Solo pregunté –Este le miró de reojo, terminándose su té.

– Dios… – Suspiro y dejó la taza de lado, sobándose las sienes y dejando salir el aire con mucha pesadez.

– Lo siento… –Se levantó y se incoó frente a él – Creo que no debí preguntar algo así.

– No, no está bien. Te entiendo.

– ¿En serio? – Levantó una ceja.

– Te lo dije, Yo te conozco, en verdad, Te conozco más que nadie. Y sé que nunca habías tenido una relación… Y bueno, yo tampoco, y menos con alguien de mi mismo sexo.

– El género no importa John, Cuando alguien se "enamora" las reacciones químicas…

– Ya lo sé... Sherlock – Lo interrumpió. – Ya lo sé. –Se comenzó a reír y lo abrazo con dulzura. – No dejaré de ser como soy contigo, porque no creas en realidad en el amor.

– Yo no… – Sintió el abrazo y correspondió. – Lo siento. – Le costaba mucho decir sus sentimientos, pero él entendía que John ocupaba un 50% de espacio en su corazón. Y el otro por ciento, lo terminaba de llenar su pequeña hijita.

El teléfono celular de Sherlock comenzó a sonar, Era Lestrade que necesitaba su ayuda. El pelinegro miró al rubio, en realidad Lestrade se oía muy angustiado, por lo que salieron en ese instante de Baker Street, dirigiéndose a la comisaría, John traía en brazos a la pequeña.


Llegaron y los recibió Lestrade, con una sonrisa, pero pronto como apareció en su rostro, desapareció dejando pasar un semblante intranquilo y preocupado, caminaron hacia adentro y como siempre, Anderson y Donovan estaban allí para dejar salir sus críticas y burlas.

– Rarito!, Y la esposa… –Miró la morena al pelirrubio y dejó salir una sonrisa.

– Cállate… – La miró desafiante Sherlock, mientras le tapaba los oídos a John.

– ¿Qué? –John solo miró a Sherlock taparle los oídos causa que a la otra solo le causara risa y se acercara a John.

– ¿Cómo se llama?

– Dorian H. Holmes-Watson – Sonrió con grandeza, mientras que la otra alzo una ceja.

– Bonito nombre, ¿Lo elegiste tú?

– Entre Sherlock y yo.

– Mmh.. – Asintió sonriendo.

– Sherlock, John, ¿Podrían venir?

– Si, lo siento. –Sonrió John y se acercaron a Lestrade.

– Bueno, no quiero alarmarlos pero… – Suspiro. – Llegó esto. –Les entregó un papel que decía "Sherlock Holmes, Voy por ti."

– ¿Esto es?

– Lo encontramos… en el cuerpo de un niño que dejaron abandonado en el muelle. Ha habido muchos casos de niños secuestrados, y que todos los dejan allí, en los muelles.

– Niños… – John abrió los ojos, inconscientemente abrazando a su bebé. - ¿Y mandaron eso? – Volteo a ver a Sherlock con suma preocupación.

– La noticia de que nació su hijo, estuvo en muchos periódicos, aparte de ser un gran descubrimiento médico, es tú hija Sherlock. La hija del más… – Dio una pausa, como detestaba admitir la inteligencia de Sherlock – Del detective más inteligente.

– Tienen que tranquilizarse. ¿Ha habido otro cuerpo?

– El niño de la nota, apareció está mañana. Entonces comenzamos a leer reportes y ya máximo 10 niños han desaparecido y encontrados en lotes baldíos.

– Ya veo… – Se quedó en silencio un rato, tratando de analizar lo que estaba por ocurrir. – John, Tú y Dorian se van a tener que ir.

– ¡¿Qué!

– Aquí no están seguros, eso me queda absolutamente claro.

– Pero Sherlock… ¿A dónde planeas que vayamos? – Dijo el rubio con un tono de enojo en la voz.

– Pueden ir a la posada a en la que fueron cuando investigaron el "H.O.U.N.D" – Dijo Lestrade. – De todas formas los mantendremos vigilados todo el tiempo…

– Sherlock, ¿Tú vendrás?

– No, tengo que encontrar a quien está llevándose a tantos niños.

– Vale… ¿Entonces cuando partiremos?, no se me hace justo, dejaré a Sarah nuevamente a cargo con todo el hospital…

– ¿Qué acaso no te importa su seguridad! – Sentencio Sherlock, mirándole a los ojos.

– ¿Sherlock? – Este parpadeo varias veces, Holmes podía ser idiota, arrogante, egoísta y crítico. Pero jamás le había hablado así a John, y menos de su pequeña. Esté solo lo miró enojado y salió de la oficina de Greg. Para encaminarse a la salida.

– ¿No crees que te pasaste, Sherlock?

– Está bien, necesito que se aleje.

– ¿Lo has hecho tú?... – Temió preguntar.

– ¿Lo de los niños! Lestrade por dios, pensé que eras más inteligente, Claro que no le haría nada a unos niños. A lo que me refería, es que necesitaba gritarle, si no lo hacía, no me dejaría protegerlo.

– Vaya, Entonces se te ha ablandado el corazón al parecer.

– No te equivoques, una cosa es que me preocupe y otra que mi corazón inexistente, le dé a tu pequeño interés algo de qué hablar.

– Sí claro, como digas Sherlock. Pero bueno, le diré a Donovan que escolte a la posada a John. – Llamó a la morena, quien estaba con Anderson hablando. – Necesito que lleves a John Watson.

– ¿Llevarlo? Pero si se acaba de ir.

– ¿De ir, a Donde?

– ¿Y cómo lo voy a saber? – Le respondió a Sherlock. – Solo lo vi salir y entrar después a un auto negro.

– ¿Un… auto? –Sherlock rogó a todos los dioses inexistentes para él, que fuera Mycroft el que se los había llevado. Y salió de allí, buscando de un lado a otro algún indicio de John y su pequeña. Pero no había nada, Lestrade le siguió hasta la calle y entonces, sacó su celular marcando el número del rubio. – John, contesta…

Hola, Hola... Sherlock Holmes. – Una voz femenina resonó del otro lado del teléfono, por un instante pensó que era Irene, pero el timbre de voz era diferente, era más… Agudo.

– ¿Quién es?

No me recuerdas?, Que mal… -Dijo con decepción. – Dejaré que me recuerdes, por lo mientras, John y tú pequeña están conmigo, Por cierto, no sabía que te gustaban tan guapos y adorables, tal vez considere quedármelo para mí.

– ¡¿Dónde están! ¡Déjalos ir! O te encontraré y…

¿Y qué? – Lo interrumpió – No me puedes hacer nada, ni siquiera me recuerdas, querido. Sabrás de mí, Mr. Sherlock Holmes. – Y colgó.

John… -Esté susurró al viendo, mientras apretaba fuertemente el teléfono.


No pensé que seguría este fic, pero... xD ya ven, XDD sus revews me dierón ánimos para continuarlo :3 así que espero les guste~

¿Que pasará con John y Dorian?

u/u las veo hasta el siguiente cap~ Gracias nuevamente por leer y sus revews! i love you y feliz 29 de Enerlo Sherlockians!