Capítulo 4.- Una caída.
Después de haber hecho una pequeña parada en Gringotts, los adultos había decidido dejar a Candace a cargo del grupo de (Según palabras de la pelirroja) "mocosos revoltosos".
- ¡¿Pero mamá?! - Renegaba Candace.
- Candace, estamos haciendo esto para que pases más tiempo con tus hermanos, además de que conozcas mejor el callejón Diagon y que empieces a llevarte bien con los nuevos amigos de Phineas y Ferb. - Replicó Linda.
- Además, señorita Flynn, es para demostrarle que le tenemos la confianza suficiente como para dejarle a cargo a nuestros hijos. - Añadió Jack.
Candace suspiró derrotada; Jack había soltado un punto que no iba a poder contradecir.
- Está bien, sólo porque el profesor Jack dijo que soy confiable. - Accedió Candace.
- ¡Bien dicho, Constance! - Dijo Sly.
- Candace. - Corrigió la muchacha.
- Es lo mismo. - Soltó Sly.
Todos los adultos se marcharon, dejando a Candace con Ethan, sus hermanos, Isabella, Natasha (La niña que estaba hablando con Gokú algunos minutos antes), Laura, Raúl, Daniela, Cameron, Bombón, Burbuja y Bellota.
- Muy bien, iremos a donde yo diga, en cuanto lo diga porque estoy a cargo. - Espetó Candace.
- Digas lo que digas, no me impresionas, "cuello de lápiz". - Dijo una joven bruja en las cercanías.
- Valerie Smith. - Murmuró Candace mientras fruncía el ceño y sacaba su varita.
Todos se dieron la vuelta y encontraron a todos sus rivales; los Chicos Súper Latosos, Thaddeus y Thor, Marlene Thompson, Amelie Silverman, Justin O'Lantern, Ricardo González (Evil dice: Rival OC de Raúl), Mayra Ramírez-Ruby (Evil dice: Rival OC de Isabella) y un chico con rasgos de mexicano.
- Vaya, vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? - Soltó Marlene con una mueca en su rostro.
- No queremos hacerles daño, váyanse y nadie saldrá herido. - Amenazó Cameron mientras preparaba su MJOLNIR Mark IX para la posible pelea.
- ¿Ustedes van a herirnos? - Soltó Thaddeus sin poder creer lo que oía.
- Thaddeus, eres la única persona que siempre he querido golpear, así que largo antes de que mi sueño se vuelva realidad. - Amenazó Phineas.
- ¡Ha! ¡Pero si Jackito le teme hasta a las moscas! - Se burló Justin.
- Mira, Justin, sabes que tengo poder suficiente para volverte polvo, así que no me tientes. - Advirtió Ethan.
- ¿Entonces qué?, ¿Crees que tu "grupito" le pueda ganar al mío, Candy? - Preguntó Valerie muy confiada.
- No gracias, no queremos lidiar con basura como ustedes. - Respondió Candace. - Vámonos chicos.
- ¡A quién le dicen "basura", debiluchos! - Espetó Mayra furiosamente.
- ¡Seremos débiles, pero no nos vamos a rebajar a su nivel! - Respondió Isabella.
En cuanto todos iban a empezar a pelear; un súbito grito, seguido por el estruendo de barriles rompiéndose, hizo que todos se detuvieran.
- ¿Qué fue eso? - Preguntó Phineas.
- ¡Vamos! ¡Alguien puede necesitar nuestra ayuda! - Dijo Raúl mientras todos comenzaban a correr hasta donde se había oído el estruendo.
Los rivales de nuestros amigos les siguieron el paso hasta una droguería, donde algunos curiosos y el dueño estaban parados frente a varios barriles rotos, y sobre los barriles se hallaba un chico con cabello negro algo largo, llenito y con una vestimenta parecida a la de Ethan, excepto por la gorra de John Cena que el esqueleto llevaba.
- ¡HAS DESTRUIDO MI TIENDA! -Gritó el dueño de la droguería muy furioso.
- ¡Cálmese, señor! Por favor. - Pidió Candace mientras los niños ayudaban al chico a ponerse de pie.
- ¿Estás bien? - Preguntó Raúl.
- Huh? What... what ha-happened? What...what am I doing here?! - Tartamudeó el Chico.
- ¡Oh, genial! ¡Ahora está hablando en inglés! - Dijo Raúl.
- Déjame, yo le entiendo. - Dijo Laura mientras quitaba a Raúl de en medio, en lo que éste murmuraba "Pues si yo también le entiendo". - Fella, are you alright? - Preguntó Laura (Evil traduce: Amigo, ¿estás bien?).
- Yeah... - Respondió el chico (Evil traduce: Sí...).
- What's your name, buddy? - Preguntó Phineas (Evil etc: ¿Cómo te llamas, amigo?).
- I...I'm Gustavo. - Respondió el chico, ahora conocido como Gustavo.
- Ok, fella, I'm Laura, can you speak in Spanish? - Dijo Laura mientras mantenía su mano sobre el hombro de Gustavo (Bla bla bla: Ok, amigo, soy Laura, ¿puedes hablar en español?).
- Sí. Después de todo soy mexicano. - Respondió Gustavo, antes de que Laura lo abrazara y gritara "¡Compatriota!", dejando a Gustavo algo confundido.
- ¿Oí bien? ¿Eres mexicano y te llamas Gustavo? - Preguntó el mexicano que estaba con Valerie.
- (Suspiro) ¡Oh, por amor de Dios! ¡Creí que ya me había librado de ti! - Espetó Gustavo con ira en sus ojos.
- Sí, pues no te librarás tan fácil de mí, "Gustambo". - Dijo el mexicano.
Gustavo no aguantó más la ira y se abalanzó sobre el chico que lo había insultado, provocando que sus compañeros intervinieran para ayudarlo; lo cual también provocó la intervención de nuestros amigos.
Luego de una lucha, (donde Cameron usó munición real contra Marlene, y viceversa), de al menos 5 minutos, Jack Skellington arribó al lugar y separó a ambos bandos.
- ¡Basta! - Gritó Jack, haciendo que todos se detuvieran en seco. - ¡Señorita Flynn! ¡Esperaba mucho más de usted!
- ¡Pe...pe...pero! - Tartamudeó la pelirroja.
- ¡Ellos empezaron, papá! - Explicó Ethan. - Encontramos a este chico y uno de ellos lo insultó; el chico no se contuvo y atacó a quien lo insultó; haciendo que todos entráramos en la pelea para ayudar a nuestro amigo. - Añadió mientras detallaba los hechos.
- Bien, seguiré confiando en la señorita Flynn. - Soltó Jack, lanzándole una fría mirada a Candace. - En cuanto a ustedes, váyanse, no quiero más pleitos entre ustedes, sobre todo si aspiran a ir a Hogwarts. - Agregó mirando al grupo de Valerie.
Valerie recogió su varita, le dirigió una mirada de odio recíproco a Candace, y se marchó con su grupo.
- ¡¿Y quién va a pagar por los daños a mi tienda?! - Espetó el dueño de la droguería en la que Gustavo había caído.
- (Suspiro) (Busca en sus bolsillos y saca varias barras de oro, plata y bronce) Tome, esto debería cubrir los daños. - Dijo Jack mientras el dueño se quedó confundido con el tipo de dinero que éste le ofrecía. - Tómelos, son créditos galácticos, más valiosos que los galeones, los sickles y los knuts.
El dueño tomó los créditos y volvió a su droguería.
Después Jack volteó a ver a los chicos, y en un movimiento de varita, todas sus heridas se habían sanado.
Luego se le quedó mirando a Gustavo, como si hubiera algo mal con el niño.
- ¿Le puedo ayudar, señor...? - Dijo Gustavo algo confundido.
- Soy Jack Skellington, pero me temo que no nos han presentado aún. - Respondió Jack.
- Él es Gustavo, dice que es mexicano. - Dijo Laura.
- Ok, ¿algo más que me puedan decir? ¿Sus apellidos? ¿Quiénes son sus padres? ¿Es alumno de Hogwarts? ¿Y cómo llegó aquí?
- Soy Gustavo Ethan Montalvo Sánchez, soy mexicano; mis padres son Mirna Sánchez y Gustavo Montalvo; no sé siquiera qué es Hogwarts; y no tengo idea de cómo llegué acá. - Respondió Gustavo.
- Ok, señorita Flynn, queda a cargo otra vez. Por favor evite las peleas y ayude a encontrar los materiales de todos, ¿entendido? ¿Puedo confiar en usted? - Dijo Jack.
- Claro, profesor Skellington. - Respondió Candace.
- ¿Pero a dónde vas? - Preguntó Ethan.
- A Tatooine, debo hablar con Bentley sobre algo. - Replicó Jack antes de desaparecerse.
Ethan y todos los presentes intercambiaron miradas de duda y confusión entre sí; luego se encogieron de hombros y comenzaron a caminar.
- Gracias por salvarme el pellejo allá atrás, Ethan. - Dijo Candace.
- No fue nada, Candace. Tú hubieras hecho lo mismo, ¿no? - Respondió Ethan.
- Bien, y ahora... ¿qué compramos primero? - Preguntó Raúl.
- ¡Las varitas! - Respondieron todos, menos Gustavo, Candace y Raúl.
- Ok, sólo porque le debo una a Ethan, vamos. - Accedió Candace.
Todos caminaron hasta la tienda del señor Ollivander, el vendedor de varitas.
Al llegar al lugar, Cameron usó un artilugio para agrandar el local, lo cual no disgustó en lo absoluto a Ollivander.
- ¡Ah señorita Flynn! Roble y fibras de dragón, 29 cm, ¿o me equivoco? - Preguntó Ollivander al ver a Candace.
- Así es. - Respondió la pelirroja.
- Bien, bien, primera compra con ellos, ¿no es así? - Volvió a preguntar Ollivander.
- Sí. - Respondieron todos los chicos.
- Muy bien, a ver... ¡Usted primero! La niña del moño en la cabeza. - Dijo Ollivander.
Isabella caminó hasta Ollivander y el vendedor empezó a medirla de todos los ángulos posibles.
Después de más o menos una hora, todos ya tenían una varita, excepto Gustavo.
- ¡Perfecto! - Exclamó Ollivander al encontrar la combinación para Phineas (Maple y pluma de fénix, 29.5 cm).
Ollivander miró con una sonrisa a todos los niños, hasta que su mirada se detuvo en el chico que había caído del cielo desde México.
- Oigan, y su amigo, ¿no piensa adquirir una varita? - Preguntó Ollivander a los niños.
- No sabemos, él no tiene idea de cómo llegó aquí. - Explicó Daniela.
- Sí, además de que no tengo dinero para comprar una. - Añadió Gustavo.
- Si el dinero es el problema, yo te la "disparo", Gus. - Dijo Laura (Evil aclara: En México decimos "Te disparo...", para decir que le vamos a comprar algo a un amigo o conocido).
- No... no podría aceptarlo, ¿qué tal si luego te falta ese dinero?. - Replicó Gustavo.
- ¡Ay ya! ¡Ven y que una varita te escoja! - Ordenó Cameron. - Apuesto que entre todos podemos pagártela.
- Pe...pero... - Tartamudeó Gustavo.
- Sin peros, nosotros la pagamos. - Dijo Raúl firmemente.
- Pero si apenas me acaban de conocer...
- Quizá, pero siento como si te conociéramos de toda la vida. - Respondió Phineas.
- (Suspiro) creo que no me van a dejar salir de aquí sin una varita, ¿verdad?
- Sí, así es. - Respondieron todos.
Gustavo se levantó de la silla en la que estaba y les sonrió a todos sus nuevos amigos.
Después Ollivander empezó a medirlo de todos los ángulos posibles y sacó una varita de una caja.
- Bien, pruebe ésta, señor Montalvo, ¿sí es así? - Preguntó Ollivander.
- Sí. Respondió Gustavo a secas mientras tomaba la varita.
El chico agitó la varita, causando que varias cajas salieran volando de su estante.
- Bien, esa y todas aquellas no. - Afirmó el vendedor.
Después de haber probado más de cien varitas, les sorprendió a todos que la tienda siguiera en pie.
- Hum, qué cliente tan difícil. - Soltó Ollivander. - No importa, estoy seguro que encontraremos su varita.
Ollivander se puso a rebuscar entra las cajas tiradas, para ver si todavía quedaba alguna varita en su lugar. Su búsqueda dio frutos, pero lo dejaron atónito.
- ¿Podrá ser?... ¿es él tu dueño?... - Murmuraba Ollivander mientras tomaba la última varita en los estantes.
Ollivander miró a Gustavo con ojos de sorpresa y dijo:
- Pruebe ésta.
Gustavo cerró los ojos, esperando oír otro estruendo, como con las otras cien varitas que había probado.
Pero en vez de eso, Gustavo sintió un súbito calor en los dedos, y una cegadora luz emanó de la punta de la varita.
Cuando todo regresó a la normalidad, Ollivander estaba perplejo, había encontrado la varita de Gus... siendo ésta la más rara y única entre las varitas.
- ¡WOW! ¡Eso sí fue impresionante! - Exclamó Phineas.
- ¿Por qué ninguna de nuestras varitas emanó tanta luz? - Se preguntó Natasha.
- Es increíble... y curioso... realmente es asombroso... - Murmuró Ollivander.
- Disculpe, señor Ollivander, pero, ¿qué es lo asombroso? - Preguntó Gus.
- Nunca olvido ninguna varita que he vendido o fabricado, señor Montalvo; y he de decirle que yo no fabriqué su varita. - Respondió Ollivander. - Mi tatarabuelo la hizo con un árbol que el mismo Diablo hizo crecer en la Tierra. A pesar de haber probado todas las combinaciones, ningún núcleo se adaptaba a la madera de su varita. Hasta que un arcángel cortó el árbol y le entregó a mi tatarabuelo una de sus plumas. La combinación fue perfecta, a pesar de ser materiales maligno y benigno en un mismo objeto. Sí, las especificaciones de su varita son: Madera del Árbol del Diablo y núcleo de Pluma de ala de Arcángel, 31.5 cm. Ésta es una varita única, y es la más antigua de las Varitas Legendarias.
- La Varita de Saúco es una de esas varitas, ¿no? - Preguntó Laura.
- Así es, pero esa varita no puede ser comparada con esta. - Aclaró Ollivander.
Gustavo miró su varita por primera vez. Tal vez no estaba tan bonita como las de los demás, pero su varita ya tenía cientos de años, además de ser una Varita Legendaria.
Luego de un tiempo, todos, incluido Gustavo sacaron un galeón (Excepto Candace, Laura e Ethan, quienes sacaron dos) para pagar la varita.
Después de haber pagado, todos salieron de la tienda, para ir a comprar sus demás cosas. Pero una figura muy esbelta de 2.15 cm se les atravesó.
- Ok, ya estoy aquí. - Anunció Jack. - He descubierto la precaria situación que enfrenta tu familia, Gustavo, así que yo pagaré todos tus útiles. - Aclaró.
- No, ni pensarlo, usted ni me conoce, ¿y ya quiere comprarme los útiles a una escuela, a la que ni siquiera estoy admitido? - Replicó Gus.
- A la que "no estabas" admitido, hasta hace quince minutos. - Corrigió Jack mientras le entregaba el sobre a Gustavo. - Bienvenido al Colegio Hogwarts de Estudio Universal.
