Recorría una y otra vez la habitación, entrando a su "Mind Palace" Cerrando furiosamente los ojos, tratando de recordar aquella voz, pero nada le venía a la mente, por lo cual, molesto abría los ojos, golpeando a la mesa más cerca que tuviese. Se sentía impotente. Frágil. Sin John y su pequeña, la habitación se volvía tan oscura y sola… Solo deseaba que nada les estuviera causando daño. Entonces volvió los ojos a los libros que tenía tirados y desordenados en el suelo, eran fotos antiguas, de muchas personas, "Amigos", "Familia", "Maestros". Pero no entendía. No sabía quién era.

Al otro lado de Londres, en una casa antigua pero no descuidada, se encontraba John, con una cuna al lado, viendo dormir a su pequeña. Recorría la habitación buscando desesperadamente con sus orbes algún indicio o una pista para que pudieran salir de allí. Pero nada, la puerta, estaba cerrada con llave, era de madera, tallada y elegante, pero se notaba que estaba reforzada por madera muy gruesa, luego se volvió a la ventana, y estaba cerrada, con llave y con barrotes por dentro, con las cortinas cerradas, para que no se viera ni siquiera el paisaje de afuera.

Entonces un chirrido de la puerta se escuchó. El rubio con pánico volvió la mirada, viendo a una mujer, era alta y extremadamente hermosa, pero con una mirada y una sonrisa ampliamente malvada y con malas intenciones. Por un segundo se le figuro a "The Woman" por la altitud que emanaba al caminar, y la sensualidad que derrochaba. Venía solo vestida con un camisón, mirando fijamente a John, comenzó a caminar hacia él. Este solo se hacia lo más posible atrás de la ama, pegado ya a la esquina de la pared, ella lo había acorralado.

– ¿Me tiene miedo? ¿A una mujer?

– Ya basta… Por favor, Déjenos ir.

– Vamos ¿Qué no te gusta?

– No. Déjenos ir. –Volvió a repetir. En realidad, se le notaba a John los ojos hinchados de tanto llorar, tenía moretones por doquier, y estaba muy lastimado. En cambio la bebé se encontraba bien, la mujer se acercaba a la cuna, mirando a la pequeña, dando un dulce suspiro-

– Es tan bonita, cuando Sherlock venga, él yo y ella. Vamos a ser una familia muy feliz.

– Sherlock no la quiere! Ni si quiera sabe quién es usted! Ni yo lo sé! No sé qué hacemos aquí, por favor, deje de matar niños, déjenos ir.

– Ay, pobrecito…– Acercándose a paso ligero, tomo al hombre por las muñecas, este no se resistió, porque sabía que si se resistía, la mujer se iría contra de la pequeña. Está mirándolo furiosa, amarraba con un nudo bastante doloroso, las muñecas al respaldo de la cama, para después pasar a los pies y hacer lo mismo, dejándolo inmóvil. – Si no te necesitara para traer a Sherlock… – se acerca a la cara de John, este solo se volteaba a otro lado, esto la enfurecía más, atrayendo su cara, con su mano, enterrándole un poco las uñas, que estaban pintadas de un rojo carmín.- Ya te hubiera matado. Es más… quemaría tu ser entero… Pero mientras… – Se colocaba encima, apaciguando el enojo, descubriendo la intimidad de John, está comenzaba a acariciarlo y provocando reacciones inconscientes y que su cuerpo no podía resistir, pero él simplemente cerraba los ojos. Deseando que eso no pasara. – Me divertiré un poco contigo.


Ya habían pasado 5 días, y ninguna noticia de John ni de su bebé, ni una pista. Hasta los niños habían cesado de desaparecer, y ser encontrados. Esto lo volvía loco. Necesitaba recordar, expresar, iba y regresaba por toda la ciudad. Pagándoles a gente extraña y a los conocidos para que le ayudaran a investigar, todo para poder recuperarlo. Se sentía a morir. Ninguna de las noches en que John no estaba, podía conciliar el sueño, se la pasaba volteando el asunto en su cabeza, investigando. Pensando… Sacando las cajetillas de cigarro abandonadas en los lugares más oscuros, para fumárselas todas y cada una.

Entonces, comenzó a vibrar su celular. Se sorprendió y palideció al ver el número, pues era del celular de John, a toda prisa, sacó su laptop, y abrió el programa de grabado de voz. Así que contestó y puso el alta voz.

– John…?

– S-Sherlock… Y-Yo… T-Te amo… Sherlo.. – Se Vio interrumpido y un golpe se escucho de fondo.

– John!

– Cállate! – Se escuchó a lo lejos. – Buenas noches. Mr. Sherlock Holmes… Ya han pasado 56 días. Extraño verlo salir por la calle. Ya no lo ha hecho…

– ¿Dónde están?

– Ni siquiera he visto que salga por alimento. Vaya, se ha de estar muriendo de hambre, si quiere, podemos casarnos y…

– ¿Dónde… Están? – Volvió a repetir, sin perder la templanza.

– Ash! Que aburrido Mr. Holmes… Bien, le daré una pista. Estrella… – Susurró para después reírse dulcemente, o eso es lo que trataba de aparentar.

– ¡¿Estrella! Eso que…- Escuchó cómo le colgaban, por lo que se enfureció tirando el celular al sofá, y revolviendo sus cabellos con algo de desesperación- John… John… ¿Qué voy a hacer?, mi mente no está funcionando como debe…. John… Oh como te extraño…

Esta se guardaba el celular dentro de sus prendas y volteaba a ver a John, quien estaba realmente pálido y recostado en la cama, en posición fetal, llorando en silencio. Esta solo negaba con la cabeza y se acercaba una charola, con comida. Cada día solo le llevaba una charola con poca comida, lo odiaba, pero aun lo necesitaba vivo. Además de satisfacerla, necesitaba su trampa, para cazar a su presa. Mientras, con todo gusto, le preparaba un poco de leche a la bebé, se negaba a recibirla a menos de que fuera en manos de su padre, y esta obligaba a John, a que se la diera.

Saliendo de la habitación dejando a padre e hijo en las sombras de esa fétida habitación.

En el sexto día, Sherlock se había pasado todo el día, pensando en la palabra "estrellas" Por lo que súbitamente, prendió la Lap top, para escuchar una y otra, y otra vez la grabación, volviendo los recuerdos.

Cuando tenía 20 años… Nada.

15 años…. Nada.

8 años…. Espera…. 8 años!

Comenzó a re escuchar la voz. Y la imagino un poco más pequeña, y más chillona. Y entonces con la palabra uniéndola a sus recuerdos. Como Relámpagos comenzaron a llegarle imágenes borrosas de su pasado. Por eso… Por eso ella no estaba en ninguna de las fotografías.

Lo recordaba poco, pero sabía que el paraje que vislumbraba en su mente, era la mansión donde solía vivir con sus abuelos, en los veranos interminables, para él y Mycroft. Era bastante pesado esos días, pues no había mucho que hacer, ya que en el campo, a muchos kilómetros se encontraba la civilización. Pero, habían unos vecinos. Acabados de mudar, en una granja cercana. Era una familia bastante extraña y los padres eran disfuncionalmente malos con su pequeña hija. Ella salía de la casa, y se la pasaba observando y tal vez imaginándose en la mansión.

Un día Sherly, como le decía su abuela, estaba caminando por el jardín, mientras jugaba con un palo a ser un "pirata" , golpeaba y hacía, puesto a que no tenía mucho más que hacer dentro de la casa. Entonces unos ojos, una mirada penetrante, infringieron en él un escalofrió, por lo cual, volvió la mirada y se encontró con los orbes azules de una hermosa niña de tez pálida y cabello oscuro, igual que el de él, pero el cabello de la chica era lacio, como lluvia oscura que caía de su nuca.

Él se acerco, lentamente y con algo de miedo, pero tomó algo de aire, y se armó de valor para hablarle al extraño espécimen que se encontraba frente a él.

– H-Hola! Soy Sherlock Holmes…

– Yo me llamo….


Quiero tomar este pequeño espacio. Para decirle nuevamente a mi Sherlock (Michelle) Que lo siento Muchisimo! por no prestarle la atención debida, por estar escribiendo, y escuchando música T/T me sentí terriblemente avergonzada... ! Y aun que sé que me perdonaste, aún así quise dedicarte esto. Como te prometí :3 so... Espero con ansias el próximo domingo nOn7

Y a los demás. Muchas gracias por sus revews! u/u