Capítulo 2: Dulces Deseos.
Por desgracia para mi soy un descendiente de la "Noble" familia Black, como quisiera no haber nacido en esa familia, unos malditos y engreídos "sangre pura".
¡Ya! Sirius basta, ahora ya no vivo con ellos. Los Potter me acogieron y vivo con mi querido amigo James Potter.
Ahora es navidad, decidí quedarme en el castillo ya que no quería ser una molestia para James y su familia. Pero yo me quede por otra razón, Remus se quedaría. Aunque tenía trabajo que hacer conociéndolo como yo lo conozco ya lo tendría terminado.
Desde hace años que conocía a Remus, pero en tercer año conocí su secreto, él es un licántropo. Y juntos a los demás merodeadores decidimos volvernos animagos para así acompañarlo cada noche de luna llena para transformar su sufrimiento en algo de alegría.
Un par de años después nuestro lazo se volvió más fuerte, pasaron demasiadas cosas que ni yo puedo contar, cada obstáculo que aparecía lo superábamos y así el lazo se volvía irrompible.
A mi mente vino el recuerdo de cuando el perfecto prefecto Remus Lupin me ayudo con una broma o mejor dicho sin querer se involucro en ella, fue en quinto curso.
Yo había sacado unos libros y cree una posición que cambiaria a todos los Slytherin en unas feas y horribles ranas mezcladas con gusanos.
Lo único que tenía que hacer era llegar antes que todos y verter este líquido en los calderos, en la clase anterior se habían determinado las parejas de trabajo y los puestos. Oh sí, tenía el listado de quienes eran las parejas y donde iban sentadas. La pócima que vertía se solidificaba en seguida con el caldero, lo cual no se vería nada extraño en él.
Rápidamente fui al salón y comencé con mi broma obviamente viendo el listado y quienes estaban. Al final satisfecho por mi perfecto trabajo salí del salón y ahí estaba él, tan puntual como siempre.
-Sirius, pensé que llegarías tarde-esos ojos, esos labios, demonios mis instintos salían a su lado.
-Eh, bueno es que pensé que ya estabas y te estaba buscando-me costaba hablar.
-Espero que no hayas hecho bromas de nuevo-ahí estaba ese tono de regaño que adoro.
-No, no, tranquilo-intente disimular.
Remus no me volvió a preguntar y unos minutos más tarde comenzó la clase. La pócima tenía la siguiente función: cuando se mezclaba con otros líquidos brotaba un olor que sólo hacia efecto a quienes estaban a centímetros de distancia, ósea, los que estaban trabajando en el caldero.
Un grito se apodero de una chica que estaba cerca de algunas serpientes. Me dio vuelta para reírme pero no pude, mi pócima había salido mal. Se habían transformado en unos horribles mini-trolls y atacaban a otros estudiantes. Mi mente reacciono y evacue la sala dejando encerrados a los afectados, sentí una mirada sobre mí, Remus me miraba de mala manera. Sin darme cuenta me tomo del brazo y me metió a una sala vacía.
-Tú fuiste el que causo todo este desastre-apuntándome con el dedo y se veía realmente molesto.
-Si fui yo, pero esto no debió haber pasado. Se convertirían en feas ranas, no en trolls-la culpa me invadía y parece que Remus noto y sintió que decía la verdad.
-Lo siento por regañarte así-bajo la mirada, se veía tan lindo. En eso veo la sala y era el despacho de un nuevo profesor que llegó este año. EL sonido de la puerta nos aterrorizo, actué por instinto, tome a Remus y nos metimos en el closet que había, estaba vacío y era algo pequeño para nuestros cuerpos.
Por primera vez en años estábamos muy, demasiado apegados. En luna llena estaban juntas, pero en sus formas humanas nunca.
Sentía la respiración agitada del licántropo en mi cuello y nuestras piernas entrelazadas para no caer, aunque otras cosas también estaban en contacto. A Remus no le importaba, él estaba pendiente de cada sonido que se producía en el despacho.
De pronto sentí que él estaba tiritando, quizás de miedo a que lo descubrieran y que de seguro lo culparían por la broma que yo realice. En acto reflejo lo abrase y me apoye en su cuello, olía a chocolate, dulce. Aspiraba como adicto su olor y Remus algo cohibido me obligo a soltarlo, el licántropo era fuerte, tan fuerte que nos tropezamos y nos caímos saliendo del closet.
El profesor nos miro confuso, apareció el profesor de pociones, nos dieron castigo y así termino nuestro día, lo más importante es que Remus me perdono tras todo lo que paso.
Con ese recuerdo en mente voy a la habitación y ahí estaba él, tan pensativo, tan analítico, tan licántropo, tan mi Remus. Muchas cosas cambiaron, ahora se podría decir que somos algo, no es concreto, pero personas que se declararon su amor y tienen sexo 4 veces a la semana son algo.
Me encanta juguetear con él y hoy sería así, estamos de vacaciones, no había muchas personas en el castillo y nadie nos podría molestar.
-¡Lunático!- lo llamo y lo busco con mi mirada.
-Canuto, aquí estoy-me hace señas, estaba al lado de la ventana. No lo veía ya que estaba la cama de Peter estorbando- ¿Qué sucedió?-una de las cosas que Remus Lupin no sabía hacer era fingir.
-Tú sabes a lo que vengo-le digo coquetamente y sin perder tiempo le comienzo a lamer el cuello y dar pequeños mordiscos; mi mano juguetonamente se metió entre sus ropas. Tenía una adicción por el chocolate y ese era Remus.
-Sirius aquí no, nos descubrirán-violentamente se soltó de mi agarre y se me quedo observando, amaba esos ojos dorados intensos y fieros.
-Así que el lobo se enfado, claro, le molesta que el perro siempre sea el dominante aquí-ocuparía todos los recursos para obtener lo que vine a buscar.
-El lobo es mucho más fuerte que el perro y lo sabes-me agarro por el cuello y me miro de una manera muy fiera, lo amaba.
-Entonces demuéstramelo. Aquí y ahora-sonreí y me deje llevar por lo que vino. Me lanzo a la cama e iniciamos una de nuestras tantas noches, bueno tardes salvajes o como Lily apodo "Orgías caninas". Sí, este es nuestro último año en este colegio, pero a los merodeadores les quedaba mucho por recorrer. Sobre todo a nosotros mi querido Lunático, eres el amor de mi vida. Nunca me arrepentiré de haberte conocido como persona interior y exteriormente, sobretodo interior.
Te amo Remus Lupin y juntos pasaremos este bello día, Feliz Navidad Lunático.
