Título: Blancanieves

Summary: Hace mucho tiempo, en un reino precioso vivía un rey con su hijo huérfano de madre… Pero eso esta a punto de cambiar. Yaoi principal; GoenjixFubuki y FudouxKidou.

Notas de la Autora: He pensado añadir también, Gazelle + Burn, Mido + Hiroto y Genda + Sakuma, aunque mas una referencia. La historia no va a girar sobre esas parejas, solo se hará mención.

¿Qué os parece? ^^

PD: Me imagino a los enanitos en plan Chibis! -

¡Disfrutad! ^^

WARNING YAOI

Parejas:

Fubuki x Goenji

Fudou x Kidou

Tachimukai x Tsunami

Tobitaka x Toramaru

Fidio x Endo

Blancanieves despertó atado, y en medio del frío bosque. Había alguien que le llevaba a los hombros, como si de un saco se tratara.

-¿Quién eres? ¡Suéltame! –Gritó el chico intentando soltarse.

-Cállate, idiota. –Respondió Fudou con voz ronca y fría.

-¿Fudou? –Cada vez estaba más confuso…

Entonces, el criado puso a Blancanieves en el suelo. El albino podía ver la tristeza en los ojos de Fudou.

-Escucha… la reina me ha enviado a matarte. –Confesó. –Pero… No puedo. No soy un asesino…

El criado cortó las cuerdas que apresaban a Blancanieves. Pero, entonces, escucharon algo entre los arbustos.

-¿Qué ha sido eso? –Preguntó el más pequeño mirando alrededor.

-Escucha, niño. Si quieres seguir viviendo, corre. Como si no hubiera mañana. Corre todo lo que puedas sin mirar atrás.

Blancanieves asintió y salió corriendo. Le pareció escuchar un grito, pero Fudou le dijo que no mirara atrás. Corrió, Corrió, Corrió y… no se dio cuenta de que había una rama justo delante. El chico se dio contra la rama y cayó en la fría nieve. Antes de caer inconsciente, le pareció ver un cartel en el que ponía; ''Prohibida la entrada a los que midan más que 1,20 metros''

Cuando Blancanieves despertó se vio rodeado de caras que le miraban con una mezcla de asombro y preocupación.

-¿Eh?

-¿Quién eres, niño? –Preguntó un chico bajito con cara de pocos amigos. Bueno, lo cierto es que todos eran bajitos… Eran…

-¿Enanitos? El golpe que me he dado debe haber sido muy fuerte… -Susurró Blancanieves poniéndose la mano en la frente.

-Pues si, arrancaste media rama, cabezón. –Rió uno de los enanitos, y los demás lo miraron con cara de pocos amigos. -¿Qué? Es cierto.

-¡Te he hecho una pregunta! –Volvió a hablar el primero de ellos. Por alguna extraña razón, a Blancanieves le parecía que era más alto que los demás.

-Me llamo… Fubuki. –Respondió el albino. ''No pienso dejar que me vuelvan a llamar Blancanieves'' Pensó con rabia.

-¿Ehh? Tú debes de ser el hijastro de la reina, entonces. –Dijo uno que hasta ahora estaba muy escondido. -¿Tu no estabas en una torre o algo así?

-La reina me quería matar… -Respondió mirando al suelo.

-¿Por qué? –Preguntó otro.

-Porque… Es mala… -Asintió Blancanieves. Todos los enanitos coincidieron con que la reina era mala. –Y… ¿Vosotros quienes sois?

-Yo me llamo Kogure. –Dijo el que le parecía más alto al chico. Tenía el pelo de un color azul muy fuerte. –Y ellos son, Tsunami, Toramaru, Endo, Midorikawa, Burn y Gazelle. –El peliazul fue señalando a cada uno de ellos.

-Oh… Eh… Encantado… -Sonrió el albino. –Y… ¿Cómo es que estáis aquí? No recuerdo que hubiera enanitos en este reino.

-Bueno… La reina nos hechizó por desobedecer sus órdenes… -Dijo Endo con tristeza.

-¿Qué es lo que hicisteis? Si es que… Se puede saber –Preguntó Fubuki sorprendido.

-¡Eso es información confidencial! –Respondió Kogure molesto. –Y tú… ¿Qué hiciste? –Preguntó ahora con cara de cachorrito.

Fubuki sonrió y respondió.

-Salir de mi habitación…

-Bueno, Este niño no se puede quedar aquí –Dijo Burn cruzándose de brazos.

-¿Por qué? Es gracioso. –Preguntó Tsunami haciendo un pucherito.

-Puede ser un espía de la reina. ¿Y si nos miente? –Respondió el pelirrojo dándole la espalda a todos.

Los enanitos comenzaron a pensar en eso.

-Chicos… Solo os pido que me dejéis estar aquí un DIA. Por favor. –Dijo el albino con tristeza. –Solo esta noche. Mañana temprano ya me habré ido, lo juro.

-Vale, chicos. Reunión. –Solicitó Midorikawa.

Fubuki podía ver como charlaban comentando cada uno su opinión. Y luego hacían una especie de votación. Pasó un cuarto de hora, y como estaban muy ocupados hablando sobre si podía quedarse el albino, el mencionado decidió prepararles el desayuno.

-Bien, Hemos tomado una deci… -Empezó Kogure pero cuando vio el desayuno se quedó boquiabierto.

-Por favor coman, es mi agradecimiento por rescatarme –Sonrió Fubuki señalando la mesa.

-¡YO DIGO QUE SE QUEDE, POR SIEMPRE INCLUSO! –Gritó Tsunami saltando hacia un sitio de la mesa.

-YO LO SECUNDO –Asintió Midorikawa también sentándose en un lugar.

-Si… Pero ya sabéis que si algunos no están de acuerdo, no puede ser… -Dijo Endou mirando a Gazelle y Burn.

-Bueno… -Empezó el primero. –Si cocina así…

-Solo una noche. –Dijo con fastidio el pelirrojo.

-¡Gracias chicos! –Sonrió Fubuki abrazando a ambos los cuales intentaban zafarse, molestos.

Mientras, en el pueblo, Sakuma, un sirviente de la reina, fue a recoger el dinero de los impuestos. Entró a la casa del representante del pueblo y se sentó ante él.

-No vamos a aguantar mucho más si la reina sigue subiendo los impuestos. –Dijo el representante buscando el saco.

-Ya, bueno, ese no es mi problema Genda, saca la pasta. –Respondió con fastidio el criado.

-Te vas a arrepentir de esto, Sakuma, ya lo verás. –Y dicho esto, Genda le dio el oro con desprecio a Sakuma y éste se fue.

El representante se echó hacia atrás en su silla.

''No te puedo creer, Sakuma…''

En ese momento, los enanitos, salían a ''trabajar''. Fubuki se despidió de ellos y se puso a preparar el almuerzo. Cuando se pusieron sus zancos y armaduras salieron al bosque. Allí, encontraron una carroza de la reina. Tsunami sonrió a sus compañeros y salieron al ataque. Entre Toramaru y Midorikawa tiraron al conductor. Y los demás tumbaron el carruaje.

Cuando dejó de dar vueltas los enanitos se acercaron a las puertas. Allí, Sakuma estaba agarrándose la cabeza con dolor.

-¿Vaya, que tenemos aquí? –Sonrió con malicia Tsunami, agarrando la bolsita de oro.

-¡No! ¡Eso no! –Demasiado tarde. Los enanitos, ya se habían ido robando la pequeña bolsa y dejando a Sakuma solo en medio del bosque. – ¡Maldita sea! ¿Y cómo se lo explico yo a la reina?

Cuando los enanitos llegaron a la casa, Fubuki los recibió con cariño.

-Hola ¿Qué tal? –Les saludó. -¿De donde habéis sacado ese oro?

-Uhhh… Trabajando. –Respondió Kogure dejándolo en el suelo.

-¿Y habéis ganado todo eso?

-Sí…

-No me mientas, señorito. –Dijo Fubuki, apuntándolo con una cuchara de madera. –No habréis robado, ¿cierto?

-Eh… -Todos los enanitos miraban al peliazul en espera de su respuesta, pero este se quedó callado.

-¡No te puedo creer! ¡Vosotros sois los bandidos del pueblo!

-¡Eh! Este dinero lo hemos robado de la reina –Respondió Burn molesto. Todos asintieron y le dieron la razón al pelirrojo.

-Sí, pero ese dinero es del pueblo. Y ellos se mueren de hambre, ¿saben?

-Ya, bueno, pues se lo merecen… -Susurró Kogure.

-¿A qué te refieres…?

-¡La reina nos echó del pueblo y nos hechizó, y la gente del pueblo, nunca nos defendió! –Gritó Gazelle furioso.

-… ¿Me vais a contar qué paso, o es información ''confidencial''?

Todos se miraron y decidieron confiar en alguien, por una vez, desde hace mucho tiempo.

A partir de aquí llamaremos a ''Blancanieves'' por su nombre.

No estoy convencida con este capitulo :l ¿Qué os parece?