-KATNISS-
La habitación de Peeta parece reflejar su personalidad. Con sus cuatro paredes pintadas del tranquilo color azul mar, los muebles de un blanco impecable, los libros no desparramados por todas partes, sino ordenados cuidadosamente. Su mesita de noche tiene una jarra llena de agua fresca. Me detengo a observarla un par de segundos. No es de vidrio, sino de hojalata. Pequeños detalles como éste son los que dan a conocer el estado económico de las personas. Nuestro estado económico, aquí en el distrito 12, me recuerdo amargamente.
- Siéntate. – me indica, nervioso, un pedazo de cama. Yo me siento, aún perpleja por lo que está sucediendo, y aguardo con curiosidad.
Peeta se sienta en una silla de madera. Ambos permanecemos en silencio unos minutos. Yo me atrevo a romperlo, vacilante:
- Peeta, ¿esto tiene que ver con el proyecto?
Él parece aliviado de que yo me haya animado a comenzar la plática. Asiente, aunque no muy convencido. Toma aire, y me dice de sopetón:
- Mira, Katniss. La verdad sí tiene que ver con el proyecto. Tiene mucho que ver con el proyecto. Pero, al mismo tiempo, no tiene nada que ver. ¿Me entiendes?
Yo niego con la cabeza, desconcertada, y él suspira en frustración.
- El otro día, cuando me agradeciste por el pan, lo recordé con una claridad terrible. – tuve un escalofrío violento, pero Peeta continúo: - Regresaste a mí como una niña hambrienta, a punto de morir, sin esperanzas. Y ya no puedo dejarla ir, Katniss. No puedo abandonarla, no cuando hay más de esas niñas allá afuera, muriendo en estos momentos de lo que tu estuviste a punto de morir.
No estoy entendiendo nada. Obviamente nadie quiere que eso pase. ¿Pero qué podemos hacer? Somos nosotros contra el Capitolio. Y no hay que tener una inteligencia sin medidas para saber quién saldría vencedor en una batalla así. O la cantidad de sangre que se derramaría. Sin embargo, no lo interrumpo, pues parece inmerso en sus pensamientos, y necesita descargarse.
- Ya oímos todos al viejo.- dice, energético. Yo asumo de inmediato que se refiere al profesor. – El Capitolio espera un ensayo sobre nuestra "vida en la Veta". Lo que es lo mismo: espera que digamos lo maravilloso que es su gobierno. Lo esplendoroso que es vivir en Panem, lo cordiales que son los Peacekeepers. Etcétera.
Abro los ojos de par en par. Comienzo a entender por dónde va.
- Pero, ¿y qué si no es así? ¿Qué pasaría si escribiéramos un ensayo de ideas… rebeldes, si lo quieres llamar así? ¿Qué?
- Nos matan. – susurro, pensativa. – Si lo hacemos, nos asesinan a todos, Peeta. A los dos y a nuestras familias, todos en un mismo paquete. Tal vez incluso a nuestros amigos. Vaya, a todo el distrito.
Es verdad. Él sabe que es verdad. Ha sucedido antes: un chico roba una hogaza de pan en el mercado, lo golpean a él y a su familia. Tal vez matan a su hermana menor. Eran tiempos antes de que yo naciera, por supuesto, pero sucedía. Y con frecuencia.
No es que ahora nos vaya de las mil maravillas, con el estúpido de Croy, que se dedica a intercambiar dinero a cambio de cosas indecentes con muchachas desesperadas. Pero bueno. Esto es diferente. Si lográramos poner todo tal cual es, en un ensayo… si pudiéramos…
Y la idea me atrae. No lo puedo negar. La encuentro irresistible. Escribir, a puño y letra, las desgracias que sufrimos a diario. El hambre que ataca a nuestros niños, las enfermedades que arrasan con nuestros ancianos. Sería increíble, poder desquitarse en una simple hoja de papel, y luego leérsela en la cara al Presidente Snow. Tal vez incluso escupirle en su cara de serpiente como acto final. Regodearme en su miseria.
Sueño despierta con la idea, y Peeta me trae de regreso a la realidad.
- No lo creo, Katniss. Pienso que puede haber una posibilidad. – murmura con seriedad. Sus ojos azules no se despegan de los míos, y me pregunto, como lo he hecho miles de veces, cómo es posible que haya tanta bondad dentro de una persona. Pero además, ahora descubro, hay algo más. Una llama que clama justicia.
- Le pregunté al profesor. El ensayo ganador será leído por sus escritores, en vivo, y transmitido a nivel nacional. Solamente se necesita la aprobación de un miembro directivo, la cual, estoy seguro, no será muy difícil de conseguir. – me asegura con voz temblorosa.
Trago saliva. Esto está yendo demasiado rápido, y la cabeza me ha empezado a dar vueltas.
- Okey. Digamos que ganamos. Estamos en televisión. Ya lo dijimos. – El corazón me late fuertemente en el pecho, las manos me sudan. - ¿Y luego, qué?
Peeta me mira con calma. Su cabello rubio destella por la luz del sol, que entra de su ventana trasera transmitiéndonos la calidez del atardecer.
- Después, si tenemos suerte… empieza la rebelión.
¡Bam! Ahí lo tienen. Peeta le propone a Katniss un acto de desafío público y polémico hacia el Capitolio que será televisado y promete grandes repercusiones. ¿Suena conocido? XD
Quizá me vaya por unas 2 o 3 semanas, nada más prolongado que lo común, pues estoy haciendo my NaNoWriMo novel. Para los que no saben, National Novel Writing Month es un reto a nivel mundial que consiste en escribir una novela de 50, 000 palabras en tan solo 30 días. Es muy divertido, y te ayuda a desarrollar tus habilidades de escritura.
Espero que les haya gustado! Besos!
