Hehehe-risa nerviosa- siento mucho que apenas este actualizando, pero realmente este asi sido un año complicado, entre el trabajo y la uni no tengo tiempo ni para dormir y pues eso dificulta la escritura, ademas del hecho de que no tenia ganas de escribir. Aun cuando ya tenia casi todo el cap desde que publique el segundo.
Mis animos como escritora de fics, (lo cual sinceramente nunca me eh considerado ...?), han decaído bastante y tenia en mente abandonar todos mis fics, pero me da cosa dejarlos sin fin, al menos queria terminar este cap, y haber si se puede con la historia, en fin todo sea por no dejar virgen a Zero.
Bueno sin mas excusas aki esta el cap ojala sea de su agrado y
MUCHAS PERO MUCHAS GRACIAS A KIEN HA DEJADO SU KOMENTARIO!
Capitulo 3.
Condena.
-Sea cual sea tu juego ya basta Kuran-grito el peliplata tratando de zafarse de las caricias lascivas que le proporcionaba el pura sangre.
-mmm...se oye tan bien como gritas-se acercó y lamio el lóbulo de su oreja-me gustara aun mas oírte gritar de éxtasis mi nombre-le susurro.
-esto no esta pasando, simplemente no es posible-se dijo así mismo el peliplata.
Kaname lo tomo del rostro violentamente y lo obligo a encararlo.
-escúchame bien Zero, esto esta pasando TU VAS A SER MIO, así que mejor disfrútalo-sentencio mientras le arrancaba la camisa, dejando al descubierto el pecho, una ventisca traviesa soplo provocando en el peliplata un temblor además de la reacción de su piel y sus pezones que inmediatamente se pusieron erectos.
-ves siempre es tu cuerpo el que me provoca, el que me invita a tomarlo, porque me pertenece, aunque tu mente no quiera admitirlo-bajo su rostro para empezar a degustar aquellos botones, reconociendo esa zona con su traviesa lengua, admirando el sabor de esa piel añorada.
Zero se removía incomodo, avergonzado y muy contrariado, no entendía porque Kuran le hacia eso?, esta bien que lo odiara, pero por que semejante humillación?, suficientes ya había aguantado gracias al pura sangre y su deseo de proteger a Yukki, y ahora encima eso?, que le había hecho el a la vida para que siempre lo lastimara, cada vez de un modo mas duro, pensar en eso solo le hacia sentir ganas de llorar, pero no se lo permitiría, no dejaría que el Kuran viera sus lagrimas así que trato de reprimirlas al igual que un traicionero quejido que le escapo al sentir la caliente lengua del castaño jugueteando en su pecho, mordisqueando con lujuria sus pezones. Eso lo trajo de nuevo a la realidad, no era el momento de lamentarse. Trato de zafarse, de luchar, reunió las pocas fuerzas con las que contaba en ese momento y lanzo un rodillazo al pura sangre, que sin sobresaltarse la detuvo con su propia pierna, contrarrestando el ataque, propinándole un golpe en el estomago al peliplata que le saco el aire, acomodo sus piernas de forma que Kiryyu no pudiera atacarle de nuevo.
-enserio Kiryyu si es lo mejor que tienes…-acaricio la zona donde el mismo había golpeado, cosa que el cazador tomo como una burla-seria mejor para ti que disfrutes.
-lo único que podría disfrutar proveniente de tu persona, seria el gusto que me daría que murieras bastardo-estaba herido y sin poder moverse pero eso no le impediría mostrar su odio hacia aquel que le arruinaba la vida.
Un fuerte golpe resonó.
De los carnosos labios del cazador salía un rastro de sangre, el puño de Kaname había sido el causante de tal impacto.
-lo único que quiero oír de esa boquita son gemidos-profirió el pura sangre al tomarlo del mentón que había quedado de lado a causa del golpe y aplico presión en el labio causando mas dolor.
El cazador reprimió un quejido, su mandíbula estaba lastimada, pero aun así lanzo una mordida al castaño mostrándole sus colmillos.
El otro no retrocedió simplemente siguió apretando y lo estampo contra el árbol.
La cabeza de Zero reboto sintiendo un tirón en su columna que lo dejo atontado. Hilillos de sangre manchaban ahora su cabello plateado.
-sabia que te harías el difícil-se acercó para inundarse de aquel olor que desprendían las heridas y cortes recién hechos, aspirando profundamente-ya ríndete o de verdad te harás daño.
Ese malnacido estaba tan cerca, si tan solo pudiese alcanzar la daga que llevaba en su tobillo.
-con que quieres eso…-el menor no supo a que se refería.
Kaname le tomo la muñeca izquierda con mucha fuerza enterrando sus garras en la piel, su mano libre tomo el muslo del peliplata para que su pierna quedara enrollada a su cintura, la acaricio sensualmente y con sus largas y filosas uñas desgarro el pantalón dejando al descubierto la daga. Zero retrocedió topando con el árbol, tratando de marcar distancia con el brazo que aun tenia libre, el otro sonrió.
-esto me facilitara las cosas, realmente esta es una arma de doble filo para ti, querido Zero-y sin mas soltó la muñeca que tenia prisionera y clavo la daga en un tendón del brazo derecho de Zero inutilizándolo por completo.
-argghh!-gruño el nivel "e" el maldito había alcanzado un tendón ahora no podría mover el brazo y mucho menos porque el veneno anti vampiro empezaría a esparcirse lentamente adormeciendo su lado derecho. El castaño saco la daga y la aventó lejos.
-ese sonidito me gusta, y eso que solo estamos en los preliminares-Le gustaba, realmente esta disfrutando del hecho de hacer suyo a Kiryyu, se sentía excitado como nunca antes, eso seria suficiente para que el cazador se estuviera tranquilo y poder poseerlo como era debido, iba a ser lo mas amable que pudiera(*), claro sin mermar un ápice de su propio placer, quería que el cazador disfrutara, quería ver en sus ojos la culpa placentera de ser tomado por el ser que mas odiaba, quería escuchar sus gritos de éxtasis, aun cuando el cazador se negara y forcejeara, que su cuerpo pidiera por mas, por pertenecerle una y otra vez a su señor, el príncipe pura sangre Kuran Kaname.
Quería que el obstinado Kiryyu Zero gustara de ser violado.
Las manos del castaño acariciaban su espalda, los costados, mientras con su lengua trazaba un camino hacia su cuello al cual estaba besando y dejando marcas, su cuerpo empezaba a reaccionar, a estremecerse ante las caricias, tenia razón, no le quedaba mas que afrontar el hecho de lo que iba a pasar, su cabeza daba vueltas y veía un poco borroso, tal vez por los golpes, tal vez la sangre que escurría de su frente, o a lo mejor eran las lagrimas que estaba conteniendo, estiro un poco su cuello dándole espacio al pura sangre, que sonrió complacido, ya empezaba a ceder, pero el prefecto solo lo había hecho para alcanzar a ver como se encontraba su compañero, que aun yacía en el piso sin ninguna atención, el pura sangre enterró sus colmillos, deseaba beber de él, quería que todo lo que Kiryyu era le perteneciera.
Y al momento lo supo, sintió la preocupación y el dolor que emanaba el cuerpo de Zero. Sentía la resignación, aquel muchacho rebelde de orbes tormentosas que tanto le gustaba contemplar furicas se estaba dando por vencido ya que pensaba que era una basura y que después de lo que Kuran le hacia ya no tendría sentido vivir, sobre todo por el hecho de que ese maldito pura sangre no solo le había quitado a Yukki, si no que ahora que mancharía su cuerpo, estaba seguro que esa persona ya no querría siquiera mirarlo.
Saco sus colmillos afilados con violencia, desgarrando la sensible carne a lo que se quejo y trato de encoger su cuerpo pero el pura sangre lo sostuvo del cuello fuertemente, ladeando su cuerpo para ver al cazador castaño que estaba inconsciente.
-te preocupas mucho por el, no es así Zero?-preguntaba con una voz que denotaba ira y dolor-tal vez deba matarlo, así ya no tendrás de que preocuparte.
-aggnog-apenas podía pronunciar ya que el castaño apretaba su tráquea impidiéndole hablar con normalidad.
Lo estrello con violencia en tronco de aquel árbol-por qué? tanto lo quieres?-estaba tan molesto que las astillas que habían salido volando a causa del impacto se deshacían en aire debido a la furia del pura sangre.
-solo-jadeaba tratando de que aire llegara a sus pulmones-déjalo fuera de esto...-el pura sangre aflojo el agarre, solo un poco-no tiene nada que ver.
-no importa-pronuncio, sin embargo ni el mismo estaba seguro, por algún extraño motivo, no quería ver mas odio del que ya había en esas hermosas amatistas, además que sonaba tan desesperado que si lo hiciera, estaba seguro que el peliplata seguro acabaría con su patética existencia, y esa seguridad radicaba en que podía leer la mente de Zero-de todas formas a partir de hoy serás mio y por tu bien, pero sobre todo por los que te importan incluyendo a eso y tu maestro, OBEDECERAS, pero sobre todo no HUIRAS, de ninguna forma-subió su mano a la altura delas mejillas del albino apretándolas para que abriera la boca al mismo nivel con el cual sus ojos estaban abiertos de la impresión- ni siquiera te permito morir...Kiryyu-lo pronuncio despacio, sensual, tratando aún a pesar de toda la furia acumulada de seducir, aunque solo fuera algo corporal que sabia el prefecto se recriminaría toda la vida.
Lo beso frenéticamente, haciendo su mayor esfuerzo, el beso mas sensual que había dado en su eternidad, mientras procedía con sus hábiles manos a bajar el pantalón y ropa interior del peliplata.
Se ahogaba.
Kuran con su, al parecer experta y violenta lengua lo asfixiaba, no sabia que hacer, estaba tan cansado en esos momentos, y eso que ese maldito aun no lo mancillaba, su estomago dio un vuelco, quería vomitar.
El castaño se separo, los pantalones y demás yacían en el piso, observo complacido su obra, Zero desnudo, lastimado, sangrando y sobre todo esa mueca de sufrimiento, esa que opacaba su odio, pero lo mas importante, por primera vez en la vida, esos ojos lo miraban a él, y solo a él, esta vez su propia imagen no evocaba en el menor la imagen de la princesa Kuran, no! esta vez, todo el ser de Zero estaba absorto en él, Kuran Kaname. Y no pudo mas que emitir una sonrisa, relamerse los labios por el manjar que estaba por poseer y notar como su erección era demasiado notoria aun cuando el tenia su pantalón puesto, que se resistía a reventar.
Solo sabia que no había salida, Kuran lo observaba como un depredador, no era necesario fijar su vista en el bulto entre sus piernas, pues ya lo había sentido chocar contra su muslo desde hacia un rato y de repente algo que no creyó ver paso, Kuran se arrodillo frente al él, tomando su miembro entre las manos y empezó a masturbarlo.
El pene de Zero era mucho mas de lo que esperaba, era grande y ancho, de una suavidad un tanto irónica si se comparaba a la personalidad de aquel chico, acaricio los testículos, mientras con la otra mano sostenía el miembro para introducirlo a su boca, levanto su mirada, observando la cara contraída del cazador que se mordía los labios para no gemir ante aquella acción, recorrió el falo desde la base hasta la punta, dibujo círculos en el glande, mientras recorría su escurridiza diestra hasta el trasero del chico para aflojar un poco su ano, solo para asegurarse de entrar sin mayor problema, pues definitivamente no aguantaba mucho sin estar en ese lugar que reclamaría como suyo por el resto de la eternidad.
Trataba de alejar la cadera de esa infernal lengua, cada roce era demasiado placentero, pero mucho más humillante, pero Kuran lo acercaba, movía su cadera a un ritmo en el cual parecía estar envistiendo la cavidad, ese hijo de puta era un desgraciado, al parecer quería destruir cualquier pisca de orgullo. De pronto una punzada lo alerto, un dedo lo había penetrado, solo unos cuantos movimientos, muy dolorosos por cierto, y un segundo lo acompaño, no se imaginaba que sentiría tanto dolor aun cuando su cuerpo ya estaba bastante entumecido.
La entrada de Zero se resistía, apretaba sus dedos y eso lo enloquecía, ya se imaginaba las sensaciones en su miembro, Zero estaba duro, así que saco sus dedos, lo volteo rápida y bruscamente para penetrarlo, pero ante esto un gemido escapo de aquellos apetecibles labios, y lo comprendió, era mucho mas excitante y placentero escuchar esa ronca voz cargada de lujuria, no pasión, solo simple, instintiva, y primitiva lujuria, de esa que no se desea pero igual el cuerpo disfruta.
Así que haría gemir a Zero como diera lugar.
Se bajo los pantalones y froto su cuerpo desnudo contra aquella tez de porcelana marcada aun por todos esas pequeñas heridas, rasguño con sus uñas levemente la fuerte espalda, paso su lengua por el mismo recorrido por él surcado y fue descendiendo lentamente, recibiendo como premio a su fuerte voluntad (por no ensartarse en Zero de inmediato) estremecimientos, temblores y suspiros mal contenidos de placer, llego hasta aquellas nalgas voluminosas y apetecibles, introdujo su lengua en el surco de separación, con sus manos se ayudo para separarlas y poder tener acceso aquella diminuta y palpitante entrada que esperaba ser desvirgada por su poderoso miembro.
Adentró en ella su lengua simulando penetraciones y ahora si el peliplata no pudo mas que enterrar su uñas en aquel árbol, y dejar salir sonoros gemidos que lo desgarraban por dentro, no podía evitar sentir aquel maldito placer. Lo preparo solo un poco mas, pues quería que el primer orgasmo de Zero fuera en sincronía con el suyo, y separándose se incorporo y con su mano dirigió su ansioso miembro en aquel pasaje de placer.
Era delicioso.
Los dos emitieron un gritillo, ambos de dolor.
El miembro de Kaname profanaba su carne de forma dolorosa, era grande.
Zero era tan estrecho que era doloroso ir introduciéndose, pero al mismo tiempo lo disfrutaba, así que fue lento, disfrutando de cada milímetro avanzado, cuando por fin estuvo completamente dentro, recargo su cara en la nuca del peliplata dando leves mordiscos, escuchando los quejidos lastimeros de su victima.
-mmm…Zero…-el aludido seguía tratando de reprimir sus sollozos, era para lo único que servía la poca fuerza que le restaba.
Y lo escucho, a su olfato llego el aroma de la sangre que daba fe en que Zero era suyo y de nadie mas, pero un olor salado también lo inundo, su chico lloraba, y era su culpa, pero no importaba ese dolor lo convertiría en placer.
Comenzó a moverse, casi saliendo y después entrando de golpe, sujetaba de la cadera al prefecto que recargaba su frente en aquel tronco, enterrándose astillas en el proceso, su interior era perpetrado sin piedad y su miembro estaba duro, casi estallando pero sin hacerlo era muy doloroso, su mente se sentía cansada, sus lagrimas caían libremente y su garganta se permitió gritar en agonía por lo que sucedía, mientras sus oídos se llenaban de los gemidos placenteros del Kuran a su espalda penetrándolo en un lugar que le hizo temblar las piernas si no fuese por que el maldito lo sostenía hubiese caído.
-ahhhh!...Zero…no se como pude resistir tanto-decía dando de nuevo en ese punto donde hacia temblar por completo ese cuerpo.
El castaño llevo uno de sus dedos a su boca mordiéndolo, dejando un poco de sangre escurrir para después colocárselo en la boca de Kiryyu, este sin poder resistirlo y con los ojos rojos, lo metió a su húmeda boca enterrando su colmillo izquierdo y empezando a succionarlo para placer del Kuran que se dejo correr dentro de interior del cazador, el cual al sentir aquello se vino contra el árbol, Kaname bajo su mano por el torso de su amante deteniéndolo.
-te gusto?-pregunto mas que satisfecho el pura sangre.
El otro volteo lo más que pudo su rostro, sus ojos ya habían abandonado aquel tono rojo, las lagrimas, aunque escasas aun brotaban.
-no tienes una idea de lo mucho que te odio-le dijo entrecerrando los ojos y mostrando sus colmillos, pero estaba demasiado débil y se desmayo sin decir mas.
Kuran salió del muchacho sintiendo que necesitaba estar dentro de nuevo, acarició su rostro, era un maldito, y Zero no se merecía aquello, pero no se arrepentía, el quería su cuerpo, Zero lo encendía, acrecentaba sus deseos reprimidos y él no se contendría, el no eligió a Zero, y Zero no tenia escapatoria.
Recostó al otro para vestirse y le coloco encima la ropa rota que le había sacado.
En definitiva, no dejaría al Kiryyu escapar de él tan fácilmente, aquello era lo más placentero que había experimentado en su larga vida, en Kiryyu podía desfogar su crueldad, su ternura, su pasión, le llenaban sus muecas de dolor, de placer, de sufrimiento, gozaba lo mismo con sus gemidos de dolor que con los placer. Si quería odiarlo, le daría más razones para hacerlo, por que al fin y al cabo merecer su odio es mejor que la indiferencia que la lejanía le proporcionaba.
Tomo a chico en sus brazos y se retiro dejando atrás al castaño cazador, no sin antes escupirle el rostro.
-Zero…-no vio nada, solo una figura alejarse.
(*).-Obviamente este Kaname tiene un sentido de la amabilidad bastante retorcido ¬¬
NOTAS DE LA AUTORA:
Eh? No se komo estuvo esto…pero se hizo lo que se pudo, creo que no soy buena con las violaciones .
No se komo lo hayan sentido, si esta muy feo mejor aki lo dejo…oriéntenme por ke yo lo siento raro, además que no tengo ni la mas minima idea de como seguir con esto, se suponía que yo solo queria violarme a Zero, pero ya no me kedo u.u
Bueno espero actualizar pronto (si es que lo hago) y por fa déjenme un comen, Sayonara da!
