Loki caminaba con orgullo y con actitud altanera a la vez que era escoltado hacia la prisión, era una situación muy similar a la que vivió con aquellos humanos y aquella base que volaba por los cielos, sino que esta vez no quería ser capturado ni tenia un plan establecido ¿O no? Del dios del engaño no se podía esperar una actitud lineal, un patrón de comportamiento o un resultado previsible, siempre existían planes tras los planes, alternativas y caminos. Siempre habían opciones y todas tenían la misma validez o eran igual de descartables. Por el momento era un prisionero, el cual recibiría todo el peso de la ley de Asgard por sus terribles acciones… pero, ¿Hasta cuándo?

Recorrieron los pasillos del dorado palacio por unos minutos, hasta llegar a una enorme puerta de color plateado, obviamente no se trataba de una prisión, más bien de una habitación "especial". Esta poseía un tamaño aceptablemente grande, una cama sencilla, una mesa y una silla, además de un enorme ventanal desde la cual se podía ver todo el palacio y sus alrededores, pero provista de una protección mágica que no permitiría que nadie escapase por aquel medio. Pero además de aquellas "comodidades" de una celda especial, el dios del engaño sentía que aquel sitio poseía una característica especial: anulaba su magia. Era lo mas seguro, ya que empezaba a sentirse un poco cansado y que su poder estaba menguado de una manera drástica. Al parecer el padre de todo estaba preparado para la victoria de Thor… "que poca cosa me ve" pensó Loki.

Uno de los dos guardias que le llevaba de los brazos lo empujó hacia la habitación, al parecer por fin aquellos asgarianos que le detestaban a sus espaldas tenían el motivo para tratarlo como se les viniera en gana y ya no tenían que disimular respecto por el príncipe. Loki se limitó a clavarles una mirada llena de odio, en un juego largo siempre hay modo de desquitarse y cuando el tuviese la oportunidad aquellas personas que le odian y sienten asco hacia él, implorarán la muerte y rogarán por sus vidas ante la ira del dios del engaño. Loki escuchó los pasos del grupo de guardias y como estos se alejaban, estaría solo un buen tiempo o eso es lo que creía.

Loki observó su nuevo hogar, el cielo estrellado de Asgard siempre era un espectáculo atrayente a la vista, por más de que se hubiese crecido viéndole, siempre las estrellas cautivaban al joven de cabellos negros. Con aquella mordaza en su rostro y las esposas, al parecer aquella noche tendría que pasar con esos objetos, hasta cuando el bueno para nada de Thor apareciera en su plan de buen hermano y se los quitara. Recordar a Thor siempre le causaba un amargo sabor de boca, que una vena de ira se formara en su frente y su cuerpo sintiera asco de tan solo escuchar su nombre, aparte de la cólera que le inundaba.

Como lo odiaba, el hijo bonito, el hijo perfecto, el héroe, el más amado por todos, el predilecto y obviamente el heredero del trono. Thor era todas aquellas cosas que Loki mas anhelaba en el mundo. Thor era todo aquello que Loki nunca tendría porque en realidad su hermano era un vil ladrón, quien le robo todos aquellos derechos que Loki merecía pero que nunca obtendría, ni aunque fuese el hijo de sangre de Odín, simplemente el destino de Loki era ser odiado y detestado por su simple existencia, que destino tan patético.

Loki trató de dejar los pensamientos de odio hacia el inútil de Thor por unos momentos, tenía que planear ciertas cosas y como colocar toda aquella situación a su favor, el cielo de Asgard estaba espectacular aquella noche, al menos tendría una buena fuente de inspiración por el momento. Por el firmamento se podían vislumbrar varias constelaciones y estrellas que brillaban intensamente, los colores del universo, por un lado tonalidades verdes y violetas, otras rojas y azules por el otro; todos juntos en agrupaciones de estrellas grandes y pequeñas, en forma de espirales, círculos o simplemente amorfas, eran como una enorme obra de arte que no tenía un principio ni un fin específico y que podía ser interpretada de tan diversas maneras como espectadores que le apreciaban.

Algo que sin lugar a dudas era uno de los beneficios de Asgard era que el universo se podía apreciar de una forma más cercana, mas intima. Los pensamientos de Loki volvían a recordar aquellos mundos que visitó cuando todos le creían muerto, todos tenían cierto potencial, eran fáciles de dominar, poseían una enorme fuerza bélica y estaban dispuestos a conquistar otros mundos por el simple deseo de enfrentar una batalla. Pero, algo que Loki no quería admitir que Asgard, era sin lugar a dudas el mejor y el más hermoso de todos los sitios que visitó. La sensación de calma que le otorgaba el lugar era totalmente única, aunque fuese un gigante de hielo, el hijo de Laufey en realidad era un Asgariano de corazón, hecho que de alguna forma pesaría al final… porque se puede engañar al universo entero, pero nunca a sí mismo.

El sonido de unos pasos acercándose sacó a Loki de su estado de meditación, no se escuchaban tan decididos ni pesados como los de Thor, ni con el compas característico de los pasos de los soldados. Más bien eran ligeros, rápidos y un poco nerviosos, Loki sintió curiosidad por la persona que se acercaba, al parecer se trataba de una mujer por la naturaleza de los mismos ¿Acaso se trataba de su madre? Bueno ella no era su madre, la mujer que fingió que lo era por tanto tiempo. La puerta de aquella prisión se abrió, mostrando en la penumbra la figura de una mujer que sostenía una bandeja con un montón de cosas, llevaba puesto un vestido azul marcado a su figura que llegaba hasta el piso, por su apariencia era una mujer joven; obviamente no se trataba de su madre. Gracias a la luz que entraba por la ventana donde justamente se encontraba el príncipe observando las estrellas pudo determinar de quien se trataba.

¿Sigyn? Pensó Loki. Una expresión de sorpresa invadió su rostro.

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Un niño de cabellos negros se mantenía en silencio observando por los ventanales del gran palacio dorado hacia los patios, como otro grupo de niños, cuatro varones y una chica, reían, jugueteaban y peleaban entre ellos. Por la tristeza marcada en sus ojos y su rostro melancólico y aburrido, sentía envidia por los buenos momentos que aquel grupo pasaba y que él no podía compartir. El pequeño Loki, veía a su hermano jugar con quienes se convertirían en los tres guerreros y Lady Sif, a emular batallas y luchar juntos derrotando a imaginarios gigantes de hielo. Loki suspiraba profundamente y recordaba como el grupo se deshizo de él, tan sólo porque no se sentían bien con la presencia del hijo menor de Odín.

- Pero Thor… sabes que vamos a practicar nuestras habilidades de batalla – rechistaba Fandral, un chico de cabellos rubios.

- Y sin ofender tu hermanito es demasiado… pequeñito y débil para como estamos acostumbrados a jugar – Volstagg el más alto y fornido de los niños también se quejaba de la presencia de Loki. – Hasta Sif puede con nosotros y eso que es chica… -

La mirada asesina de Sif, quien en aquellos momentos aun poseía sus rubios cabellos hizo callar al grandulón. – Thor, no es que queramos ser descorteces o algo por el estilo. Pero después no queremos tener problemas con Odín si algo le ocurre a Loki. – comento la jóven.

El pequeño Thor escuchaba las razones de sus amigos, pero era demasiado terco, y más cuando quería que su hermano le acompañase. – Pero es mi hermano, no podemos irnos a jugar y dejarle ahí botado nada más. Y ustedes no han visto lo que Loki puede hacer. –

- Aparte de las bromas de mal gusto… dudo que pueda hacer algo más. – Hogun quien se mantuvo callado hasta el momento no pudo evitar lanzar otra queja sobre Loki.

El aludido, permanecía tras una columna escuchando toda la conversación, aunque cualquier niño saldría corriendo o enfrentaría a quienes hablaban tan mal de él, Loki prefirió permanecer en silencio y guardar todas aquellas palabras en su corazón. Guardaba las habladurías, guardaba los insultos, guardaba su enojo, guardaba la frustración. Siempre lo hacía porque detestaba que alguien le viese como una persona aún más débil de lo que era considerado. Exteriorizar sus sentimientos ahora lo llevaría a un nivel aun más patético y que las burlas ahora si nunca terminaran. Por eso Loki siempre tenía su semblante serio y sombrío, poco a poco su corazón estaba aprendiendo a congelar aquellas palabras y a levantar la frente a pesar de que todos desearan su caída. Pero cada día todo se volvió más difícil de sobrellevar para un niño que hasta ahora tenía 10 años.

Thor se acercó a su hermano para llevarle a jugar. - ¡Ven Loki! Vamos a pasar una buena tarde. – el chico rubio le tomo de su mano pero esta vez Loki soltó el agarre. – Lo siento Thor, pero no tengo deseos de jugar. Quiero ir a la biblioteca a preparar la lección de la próxima semana. – mintió Loki como casi siempre lo hacía.

- Está bien. – Thor giro los ojos y respiro pesadamente. – Pero después quiero jugar contigo, siempre tendré tiempo para ti hermano. – exclamó el chico para luego irse a jugar con sus amigos.

Y así era como nuevamente Loki era dejado a un lado por las influencias de los amigos de Thor, a pesar de que este siempre quisiera involucrar a su hermano en los juegos, siempre tratando de quedar bien ante todos, cuando ya la semilla del odio y el rencor crecía en el pequeño Loki. Dejando de torturarse viendo aquel espectáculo, donde ahora Thor estaba volando por los aires por obra de Volstagg, decidió que lo mejor sería ir a entretenerse con los libros de la biblioteca. Detestaba que en Asgard el sinónimo de éxito y poder fuese ser un bruto que levantaba unos tantos kilogramos de peso o golpeara fuerte, y el hecho de ser alguien inteligente fuese pasado siempre por alto y considerado como una debilidad. Nadie era capaz de reconocer el talento que poseía Loki, era una enorme enciclopedia, una mente brillante que encontraba soluciones prácticas para los problemas, además de almacenar grandes cantidades de información de una forma sumamente rápida y efectiva. Y ni hablar de su habilidad con la magia, era demasiado innata y superior, los maestros de Loki en tales aspectos estaban fascinados con aquellas características, pero como siempre lo que más se aplaudía en la corte era cuantos cerdos levantaba el bruto de Thor.

En el fondo, no tenía demasiados deseos de ir a encerrarse a la biblioteca (y quizá por eso fue que tomo un camino más largo para llegar a esta) Loki llegó hasta uno de los jardines interiores adornados por una hermosa fuente central en la cual, alguien estaba arrojando piedrecitas y murmurando (al parecer con enojo) algunas palabras que en primer momento no eran entendibles. El príncipe cautelosamente se escondió tras de una de las columnas y ver de quien se trataba.

Una niña, de su misma edad, con un poco de piedras en sus manos, con un vestido azul cielo y de unos largos y ondulados cabellos rojizos, era la que murmuraba y lanzaba las piedras a la fuente. Se podía notar que estaba enojada, e inclusive sus pies y la punta de su vestido estaban mojados y llenos de lodo, al parecer estuvo entrando a la fuente y se embarro con la tierra del jardín. – Como detesto que siempre me hagan esto… - lanzaba una piedra – siempre me hacen lo mismo – luego otra – ¡y como una tonta caigo siempre! – apretaba los puños y botaba las rocas al piso para luego terminar en un puchero. A Loki aquella situación le pareció divertida, lanzando una leve risa que alertó a la chica de su presencia. -¿Quién está ahí? – pregunto la niña cuyo rostro ya se podía ver. Una carita redonda, que ahora estaba levemente asustada pero más enojada y aquellos brillantes y llamativos ojos azules. - ¿Quién está ahí? ¡O no dudare en llenarte de piedras la cara! – chilló nuevamente.

Loki sabía que esta era su oportunidad de fastidiar a alguien, era una de las cosas que le ponía de buen humor, hacer bromas y ridiculizar a los demás, así podía desquitarse del mal que le hacían a él. El príncipe salió de su escondite para presentarse a la jovencita, la cual palideció levemente al darse cuenta de quien se trataba en realidad. - ¡Oh! Príncipe Loki, yo lo siento. – balbuceaba la niña, sabía que por la no muy amable respuesta se metería en problemas si es que era el deseo de Loki denunciarle por ser irrespetuosa con él.

Por otro lado el chico le observaba divertido, con una sonrisa triunfal en su rostro, veía como la chiquilla trataba de no perder la compostura al estar frente a un miembro de la familia real. Y también como observaba sus ropas, no estaba en condiciones para estar frente a un príncipe, pero había algo que le agradaba de la situación, Loki no sabía el porqué, puede ser que la sensación de superioridad le agradaba, o quizá la compañía de la jovencita. De la cual empezaba a recordar que vio en compañía de una de las familias nobles de Asgard, quizá era una de las hijas de los hombres que siempre venían a tratar de política con su padre.

La chica estaba concentrada en mejorar su aspecto y Loki tan divertido en burlarse internamente de la situación, que la jovencita pelirroja caminó demasiado hacia atrás hasta terminar tropezando y cayendo hacia la fuente, pero como Loki estaba tan cerca, alcanzó a jalarle de una de las mangas de su camisa y los dos terminaron empapados en medio de la fuente.

- Ahhh ¡Que torpe! – se quejo la niñita empapada

- De eso no hay duda – Exclamó Loki tratando de reincorporarse.

- Nadie te pidió tu opinión – el enojo estaba nublando el escaso sentido común de la chiquilla respondiendo groseramente a Loki. Reacción que no termino en las palabras sino que lanzo un poco de agua para molestar al príncipe.

- ¡hey! – Loki a su vez también lanzó agua sobre la chica. Duraron un rato lanzándose agua por aquí y por allá, hasta cuando terminaron cansados, los dos se miraron y como niños que son capaces de olvidar los problemas terminaron en carcajadas.

Una situación normal que se podría dar entre dos niños, pero uno de ellos no era cualquier niño, era Loki. Cualquier familiar cercano y que lo conociera lo suficiente, observaría aterrado la escena. El príncipe no era un niño que sonreía a menudo, mucho menos que riera a carcajadas como en aquel momento, disfrutando de una clara situación de irrespeto hacia su persona. Era un hecho totalmente excepcional que ocurría con una extraña. Hasta con el pequeño Thor era raro presenciar una situación así, cuando el joven rubio ponía de su parte para hacer a su hermano sonreír, tan solo lograba conseguir ligeras sonrisas por parte de Loki.

La niña, con total seguridad se levantó de la fuente y extendió su mano a Loki para ayudarle a levantarse. – Hola, me llamo Sigyn. – a la vez que le esbozó una linda sonrisa.

Loki, tan sólo le miro raro y extrañado, no le extendió la mano y se levantó por sí mismo. A pesar de actuar un poco diferente nunca perdía su esencia, quería demostrar que era autosuficiente y no necesitaba la ayuda ni mucho menos la autocompasión de nadie. – Yo puedo solo. – refutó.

- Bueno, que conste que intenté ser amable – La niña se alejó de la fuente y volvió a su tarea de recolectar piedrecillas. Lo bueno es que Asgard andaba en la época de clima cálido, por lo que a esas horas de la tarde, el sol aun brillaba intensamente y el frio no sería un problema.

Loki, volvió su mirada sobre la niña, quien ahora le ignoraba de una forma grosera. "La loca de las piedras" pensó para sus adentros. - ¿Qué es lo que haces? – preguntó curioso.

- Lanzo piedras. – respondió tajante "No, mírame ando danzando, señor obviedad" – estoy enojada. -

- Dudo que eso ayude en algo. –

- Claro que ayuda, al menos así se me va el enojo. – Sigyn le alcanzó unas cuantas piedrecillas a Loki. – Pienso en algo que me hace enojar y las lanzo. – la niña tomo una de las piedras y la arrojo a la fuente con fuerza. – De esa forma en parte dejo de pensar en lo que me causo ira…. Inténtalo. –

Loki la miró raro y lanzó una de las piedras con poca fuerza. – No funciona. –

- Claro que no funciona tonto, si no piensas en lo que te hace enojar. –

- No me llames así. –

- Pues hazlo bien. –

Loki suspiro profundamente, de alguna forma se encargaría de que a esa niña latosa pagara por ser tan irrespetuosa con él. – Esto es ridículo. – Loki cerró sus ojos y pensó en lo que ocurrió con Thor y sus pesados amigos hace un rato. Sentía todo el enojo y la frustración recorriendo su cuerpo y aquel sentimiento de rencor y desprecio, pero sobre todo la soledad, en el fondo odiaba siempre sentirse así, sin el apoyo de nadie, por más que le dijeran que lo querían y era una persona valiosa, siempre sentía que todo era una sarta de mentiras bien elaboradas. Apretó la piedrecita con fuerza y la arrojo a la fuente, esta cayó lejos y se hundió en el agua.

- Perfecto.- exclamó Sigyn - ¿Mejor? –

- Sí. – Loki se sintió ligeramente aliviado al poder deshacerse, aunque fuese de alguna forma, pequeña (y al parecer irrelevante) del enojo que sentía por lo que recientemente ocurrió con su hermano.

- ¿Ahora si aceptaras que funciona? – Sigyn era una chica lista y aunque en un principio Loki vio una oportunidad para hacerle pasar un mal rato, la niña para su sorpresa demostró que tenía un fuerte temperamento.

-Pues debo admitir que ayuda un poco. – el príncipe esbozo una ligera sonrisa.

Sigyn alzó su mirada al cielo y a unas cuantas nubes que deambulaban por este. – Me gustaría ser una nube. –

"Ahora la loca de las rocas se cree nube" Loki nuevamente arqueó sus cejas por lo que decía la chica.

- Así no tendría que complacer a mi madre ni escuchar a las tontas de mis hermanas. Ni tener que comportarme de cierta forma. – observó de reojo a Loki. – Ni tener que ir bajando la cabeza ante los príncipes cuando puedo empapar a uno… - sonrió ligeramente -y poder ir a donde yo quiera y hacer lo que desee.-

- Libertad y autonomía. – susurró Loki

- Auto ¿Qué? –

- Lo que dices. Que tonta eres sino sabes de lo que hablas. –

- Es más tonto el que considera a todo tonto. –

Loki levantó la mirada al cielo al igual que la niña para observar las nubes. – Que molesta eres… Sigyn. -

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El dios del engaño reacciono después de observar a la mujer, ahora mostrando una actitud de odio y reproche arqueando una de sus cejas. Aunque una parte de su ser se sentía aliviado, y quizá un poco mas por la presencia de la chica, otra parte de si mismo le decía que aquello era una clara ofensa hacia él. Al parecer su madre envió a la joven a verle, en señal de que no era capaz de ver a su hijo, convertido en lo que Odín siempre quiso que fuera: un monstruo.

La joven estaba allí, quieta y en silencio, al parecer no cambio desde la última vez que le vio, seguía con aquel rostro angelical, que encerraba una juventud y belleza que ninguna otra mujer en Asgard poseía. Su tez blanca, aquellos labios carnosos y rosados, su cabello rojizo que caía en ondas sobre sus hombros y espalda, pero sobre todo aquellos hermosos y brillantes ojos azules, los cuales poseían un brillo especial. Un brillo que encerraba una enorme alegría, que tenían esperanza y reflejaban el manojo de sentimientos que era la joven en aquellos instantes.

Sigyn por su parte no podía articular ni una sola palabra, estaba allí porque se entero gracias a la reina que en cualquier momento llegaría Thor en compañía de Loki. A lo largo de los años Sigyn se ganó un lugar de confianza en el círculo más cercano a Frigga, siendo una leal sirviente (más bien compañera ya que la joven era hija de nobles) por lo que la reina le confió detalles sobre la forma en que regresarían los dos príncipes y lo que sucedía en Midgard. Más que nada la joven doncella se encargó que dar ánimos y escuchar la pena de la reina por el errático comportamiento de su segundo hijo, la culpa y la impotencia al no saber qué hacer al respecto. Las noches de guardia de Odín, eran las noches de guardia de Frigga y Sigyn, aunque el padre de todo le tenía prohibido a la reina acercarse en primer momento a la llegada de los príncipes, ella tenía un plan, no quería dejar a Loki en una situación adversa, quería mostrarle que los sentimientos de una madre no cambiaban y a pesar de que no fuese su hijo ella le amaba. Tan solo quería recuperarlo.

Es por eso que Frigga ordenó a la joven Sigyn que estuviese pendiente de lo que ocurría en el observatorio, aguardando la llegada de Thor y Loki, hasta cuando el día llegó y, gracias a las propias influencias de la reina pudo terminar allí, en aquella habitación como enviada de la reina. Su labor se limitaría a llevar un poco de comida y revisar las heridas del príncipe, pero también tenía un par de objetivos más: ser una enviada de la reina y el más personal de todos saber cómo se encontraba Loki. Su amistad con el segundo hijo de Odín desafiaba la lógica de cualquier habitante de Asgard… porque los sentimientos de la joven hacia Loki, eran demasiado fuertes para ser pasados por alto.

Sigyn dejó la bandeja con la comida y los implementos necesarios para la curación sobre la mesa que estaba en el lugar. Se movía lenta y cautelosamente, para evitar que Loki se viera amenazado o que actuara violentamente, aunque fuesen amigos, los cambios en la personalidad de él, era algo que podía ser un factor para nada predictivo. Sigyn se quedo a un metro y un poco más de distancia, sus ojos no paraban de observarle de una manera un poco indiscreta, se notaba que trataba de determinar si aquel hombre que estaba frente a ella en realidad se trataba de Loki, la misma persona que lloro hace un tiempo desconsoladamente cuando le considero que estaba muerto.

- Yo… - un nudo se formó en la garganta de Sygin quien respiraba lenta y profundamente para articular las palabras. – No sabes todo lo que ha pasado Loki. Creímos que estabas muerto, no te imaginas cuantas veces te lloramos por la amarga sombra de tu muerte. – eran palabras amargas y dolorosas que salían del corazón de la joven. Pero Loki se limitaba a observarle de una manera fría y severa, el dios del engaño sentía muy en el fondo que aquello no eran más que mentiras bien estudiadas. Un discurso escrito por Frigga para reivindicarse junto con su esposo. Eran mentiras, Sigyn, lamentablemente se convirtió en una buena mentirosa.

- Déjame quitarte eso. – Sigyn señalo las esposas y luego se devolvió a la mesa donde estaba la bandeja con varias cosas. Entre ellas una llave, no era una cosa de otro mundo, pero esta permitía abrir esa clase de aparatos midgarianos sin mayor problema. Pero cuando la joven volvió para tomar las manos de Loki, este las alejó de una forma grosera. – Ahora vas a venir a reprocharme a mi… - un tono de enojo se sentía en la voz de la pelirroja. – Loki, entiende de una vez que nadie de tu familia quiere hacerte daño. No sé qué es lo que sucede con tu padre o con Thor. Pero no somos tus enemigos, sabes muy bien que yo no lo soy. –

Más por obligación, y porque estaba cansado de aquella mordaza y las esposas, Loki acerco sus manos hacia Sigyn quien las tomó con delicadeza. Para los dos, aquel contacto vino acompañado de una sensación placentera, las manos suaves de Sigyn tratando con cuidado las muñecas de Loki y liberándole de aquel penoso estado en el cual se encontraban. Loki inmediatamente examinó sus muñecas, estaban lastimadas y rojizas, en una parte por el forcejeo con estas su piel estaba levantada y un poco de sangre seca aparecía en las heridas. Extendía sus dedos y giraba sus manos para recuperar el movimiento, estaban atrofiadas por tanto tiempo atado. Observó a Sigyn quien mantenía aquella expresión de serenidad, en cualquier momento el podría ahora con sus manos libres ahorcarla, tomarla como una prisionera, hacer algo para salir de aquel lugar. Pero ella sabía demasiado bien que Loki no haría eso con ella. Además no era su estilo, podía hacer mejores cosas que parecer un simple aficionado, la maquiavélica mente de Loki tenía mejores planes en mente.

Sigyn nuevamente y sin la autorización de Loki, limpio con cuidado las muñecas del dios del engaño. Como si se tratara de un objeto sumamente delicado que se podía romper con algún movimiento en falso, las manos de Sigyn le trataban con absoluta delicadeza y suavidad, quitando los rastros de sangre y desinfectando la herida, para luego envolver ambas muñecas en unas vendas. Mientras hacía todo eso, Sigyn evitaba ver directamente a los ojos a Loki, y prefería sonreír ligeramente pero un poco de tristeza se podía vislumbrar en el brillo de sus ojos, a pesar de estar disfrutando aquel momento curando las heridas de Loki; algo le acongojaba y el dios del engaño no sabía que era.

Al terminar, por fin los dos se vieron directamente, los ojos verdes de él, parecidos a unas esmeralda se perdían en los azules de ella, vidriosos porque intentaba contener las lagrimas. Loki conocía muy bien a Sigyn, ella era una mujer fuerte y no le gustaba llorar frente a los demás, mucho menos frente a él. Eran pocas las veces en que ella se derrumbaba y se desahogaba. ¿Qué le ocurría? Pero por otro lado aquello quizá podría ser una estrategia para ablandar su corazón y nublar su juicio, Loki no quería ver obstáculos en sus objetivos y empezaba a considerar a la joven uno. Aunque una parte en el fondo de Loki le decía "Ella nunca sería capaz de traicionarte". El hecho de la simple duda, hizo que Loki desviara la mirada hacia la ventana y el cielo estrellado. Sigyn por su parte bajo la suya y recordó que aun faltaba retirar aquella mordaza.

- ¿Puedes sentarte en la silla? Voy a quitarte esa cosa que tienes en la boca – exclamó Sigyn.

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Loki no era el único que recibía visitas inesperadas aquella noche. El dios del trueno estaba cansado por todo lo ocurrido, además de que tenía un fuerte dolor de cabeza, quizá por el viaje a través del espacio, o por su hermano. Sentía que su cabeza iba a estallar en cualquier momento, por lo que no fue a buscar a sus amigos para hablar de lo ocurrido, no tenía deseos de hablar con nadie y mucho menos de lo que pasó con Loki. Ahora se encontraba en su habitación, acostado en medio de las blancas sabanas y las enormes almohadas, observando el techo como siempre lo hacía cuando el sueño era esquivo y el insomnio se convertía en el protagonista de la noche.

Aunque deseaba descansar, la mente del dios del trueno no se lo permitiría, estaba recordando lo que ocurrió en la tierra. La batalla contra Loki, los humanos que salvo, las personas que murieron, la destrucción que lograron los Chitauri. Aunque ganaron aquella batalla, las pérdidas eran demasiadas, si la tierra se tuviese que enfrentar a muchos más peligros, muchas serian las vidas inocentes que tendrían que pagar por la ambición de unos pocos. Thor era como aquellos líderes que detestaba tener bajas en su bando, se sentía culpable por la pérdida de un hombre sin importar su procedencia o su importancia: todos eran importantes.

Y otra cosa, que causaba mucho pesar en su corazón, era saber que el Agente Coulson murió en manos de su hermano. Aunque en un principio no se conocieron de la mejor forma, Coulson era un buen tipo. Un hombre que murió luchando por lo que creía, aquel sentimiento de esperanza y fe ciega en causas que muchos consideraban perdidas u obsoletas. Coulson era el vivo ejemplo del porque los humanos en ciertos momentos llegaban a ser seres estupendos y especiales, muchos de ellos llegaban a creer en lo imposible y lograr alcanzarlo. Por eso le agradaba tanto el tipo, no era un dios, no era un experimento de laboratorio o un multimillonario con un gran cerebro. Era simplemente un buen hombre que nunca se cansó de creer en Thor y sus compañeros. Creer… era una palabra tan simple pero encerraba un gran peso, una gran responsabilidad. Thor suspiró profundamente, podía perdonarle muchas cosas a Loki, pero el asesinato de Coulson… era algo que difícilmente dejaría pasar, su hermano se pasó de la raya.

Volviendo a los pensamientos hacia los humanos, otro tema que le dolía, extrañaba y añoraba demasiado era Jane Foster. Aquella mortal que cautivó su corazón por la forma tan apasionada que esta tenia al ver las cosas, el universo y que le enseño a disfrutar del mundo mortal y aquellas pequeñeces que este encerraba. La extrañaba demasiado, pensaba que al volver a Midgard podría al menos verle por unas cuantas horas, saber como estaba, poder besarle, abrazarle y sentir el dulce aroma de su piel. Pero los planes de Loki no dieron espera, tan solo pudo ver una imagen de ella a través de una de las pantallas donde Coulson le decía que ella estaría bien y lejos de alguna retaliación de su hermano. La batalla para salvar la tierra, el final de esta y volver a casa. Todo fue demasiado rápido, no tuvo tiempo para ella y eso le molestaba también y aun más el hecho de que ella en algún momento pensara que él se olvido de ella; cuando no era cierto, era la dueña de su corazón y de su mente desde el momento en que la dejó cuando regreso a Asgard a detener a Loki y sus ambiciosos planes.

Thor colocó su mano sobre su tabique, suspiro profundamente y trató de entregarse de una buena vez al sueño, el cual por fin empezaba a llegar después de pensar en todo lo que ocurrió. Pero lo que en realidad no sabía el dios del trueno, era que alguien le estaba ayudando a dormir, o mejor lo quería ver dormido, sin la conciencia plena de sus acciones. Pasaron algunos minutos, se sentía adormecido y aun más cansado.

- Jane… como te extraño. – susurraba Thor casi dormido.

- Yo también lo hago mi amado Thor. – escuchaba que una voz le respondía en medio de su sueño.

- Te necesito conmigo. –

- Estoy aquí a tu lado… - la figura de una mujer se movía lentamente en la oscuridad de la noche, llegando hasta la cama del dios del trueno y metiéndose meticulosamente entre las sábanas. No se trataba de una ilusión o algún truco mágico, era de verdad una persona. Cuando un leve haz de luz ilumino la habitación, se podía vislumbrar a una rubia y bien proporcionada mujer que ahora estaba abrazada a Thor y le susurraba palabras dulces al odio, mientras que el dios del trueno, víctima de su hechizo se dejaba embelesar por la ilusión de tener en sus brazos a la verdadera Jane Foster.

- Te amo Jane… - Thor sintió los labios de su amada mortal demasiado cerca, aunque en realidad era una mujer muy distinta la que estaba ahora en su lecho. La desconocida acerco su rostro al hombre, para terminar en un apasionado beso, el cual en el engaño calmaba las ansias de Thor por su amada y por el otro le otorgaba una magnifica recompensa a la usurpadora.

- Y yo a ti mi amado Thor. – el hechizo era tan efectivo que la voz de la mujer allí presente se parecía a la de la mortal, los besos con Thor seguían siendo más profundos, más largos y estaban cargados de desesperación y anhelo. La mujer aprovechando que el príncipe heredero de Asgard ansiaba más que besos y caricias, dejó que el dios del trueno le besara con el deseo reprimido de tanto tiempo sin ver a su querida Jane.

Quizá aquella ilusión hubiese funcionado con alguien poseedor de una voluntad más débil, pero algo perturbó a Thor en medio de aquel placentero sueño. El recuerdo de Jane y el poco contacto que tuvieron en el tiempo en que este permaneció en Midgard era tan profundo, que Thor recordaba como si fuese ayer los besos y la piel de su amada humana. Algo no estaba bien, un pequeño detalle estaba fuera de lugar y eso alerto el subconsciente de Thor, el cual lanzo una voz de alerta y le hizo detener el acelerado ritmo que llevaba hasta el momento en su sueño de añoranza por el amor ausente.

El dios del trueno abrió los ojos, y notó que no se encontraba solo, una hermosa mujer estaba a su lado y si que la conocía. - ¿Amora? ¿Qué demonios haces aquí? – con un poco de brusquedad Thor se la quitó de encima y la dejó a un lado. Levantándose de la cama, se sentía enojado, esa clase de cosas no le gustaban para nada, que jugaran con él, ni mucho menos con el recuerdo de alguien tan preciado como Jane.

- Dándote la bienvenida querido… -

- Lárgate de inmediato. Deja de hacer esa clase de cosas conmigo. – le ordenó Thor enojado.

- Que descortés eres, después de tanto tiempo ausente… - Amora, al igual que Balder, junto con otros enviados de Asgard, permanecieron por fuera del reino mientras realizaban misiones diplomáticas a unos cuantos reinos de los nueve que componían Yggdrasil, mas la destrucción de Bifrost, su regreso se pospuso aun más.

- Amora, vete de aquí de inmediato. –

- Bueno. – la mujer se levantó de la cama y se acerco a Thor para darle un beso en la mejilla. – Esa mortal… es interesante… - exclamó antes de marcharse de aquel lugar.

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Nuevamente no se rehusó, ni realizó alguna acción para hacer que Sigyn se fuera, su compañía era buena para él, le había extrañado aunque se olvido de ella durante el tiempo en que estuvo planeando su venganza hacia a Thor y la fallida conquista de Midgard. Se sentó en aquella silla y observó a la mujer, quien con delicadeza pasó sus manos tras su cuello, estuvo unos instantes forcejeando para soltar aquella mordaza hasta que por fin logró hacerlo.

La tensión en su rostro desapareció, aunque sentía toda su mandíbula demasiado tensa y adolorida, además de que le dolía la boca y sus dientes por estar tanto tiempo apretándoles. También sus labios estaban con algunas heridas y cortaduras, como si le hubiesen cosido la boca, aquella mordaza lo que realmente hacia era evitar que el dios del engaño pronunciara o intentara medio exclamar alguna palabra; los mortales terminaron odiando su voz o mejor lo que decía. Lo primero que hizo fue colocar su mano derecha sobre su rostro y mover ligeramente la mandíbula. Por el contacto sobre su piel, la mordaza dejo toda la parte baja de su cara marcada, con varias heridas que estaban cicatrizando. Mordía con un poco de dolor pero todo estaba por encima bien, sabía que por su herencia de gigante de hielo se recuperaría demasiado rápido de las heridas, por lo que los cuidados médicos de Sigyn eran inútiles, al otro día estaría bien y en un par de días mas no quedarían marcas de las esposas ni de la mordaza. Pero nuevamente sintió que alguien acercaba un paño a su rostro intentando limpiarlo, era ella… tan terca como siempre.

- Déjame limpiarte esa sangre. – parecía una madre preocupada por uno de sus hijos, tanto tiempo con Frigga le estaba haciendo mal, eso pensaba Loki. – Que aparato tan molesto. Mira cómo te ha dejado, y lo peor de todo es que Thor lo ha permitido – Sigyn paso su mano sobre el rostro de Loki acariciándole suavemente.

Loki detuvo la mano de Sigyn y le clavo una mirada asesina. – No me hables de él. Y ahora que has terminado vete. –

- No me voy a ir hasta cuando comas, en la bandeja tienes algo para cenar. – armándose de valor, Sigyn se mantuvo firme.

- Deberías dejar de tratarme como a un niño. Ahora soy un enemigo de Asgard, tú no deberías estar aquí. – Loki se levantó de su silla, en su semblante se notaba el odio y la ira. Sigyn caminó hacia atrás intimidada por la reacción del príncipe, aun así la joven apretaba los puños y trataba de mantenerse decidida.

- Deja de decir esa clase de tonterías Loki. Sabes muy bien que Odín y Frigga te aman sin medida. Y a pesar de todo lo sucedido con Thor, el aun cree en ti. – Sigyn dejó de caminar hacia atrás pero esta vez Loki tomó su cuello y empezó a apretarlo con fuerza - Sabes… que yo… nunca seré capaz de…. Traicionarte. –

El dios del engaño se sentía llevado por el impulso del odio y ahora su víctima era aquella joven con quien compartió gran parte de su niñez, de su vida y fue capaz de confiarle todas las cosas que sentía pero que no era capaz de expresar a personas como su padre o su madre, inclusive su hermano quien le consideraba su mejor amigo y persona de confianza. –Loki…. – suplico Sigyn a la falta del aire y la sensación de ahogo, pero más que nada ahora el miedo le invadía. – Loki…- nuevamente su voz se ahogaba y el hombre de cabellos negros no dejaba su fuerte agarre. – Lo… ki…- a la tercera vez, el dios del engaño soltó a Sigyn quien cayó al piso jadeante, tocando su cuello y respirando grandes bocanadas de aire para recuperarse.

- Vete… - Loki le dio la espalda y regresó a la ventana. Sigyn no respondía, lo único que se escuchaba en la habitación era el jadeo y la respiración agitada de la joven. – Vete de una buena vez… - la amargura se apoderaba de la voz de Loki.

- No quiero… - respondió Sigyn quien estaba recuperándose ya. - ¿Qué te han hecho? Loki tú no eres así… tu… -

- ¡Que te calles de una buena vez! – Loki se volteo a verle de nuevo, el brillo de ira y maldad de sus ojos verdes se cruzaba con la mirada decidida y brillante de Sigyn, quien temblaba por la sensación de miedo, pero a pesar de todo lo que ocurría seguía en su terquedad. - ¿Quieres saber que me han hecho? Nada… tan solo me muestro tal y como soy. El mounstro que Odín rapto un día de los gigantes de hielo. Soy la decepción, soy el traidor… soy el verdugo de Asgard… soy todo lo que siempre debí ser. No un remedo de príncipe al que todos odiaban, el débil hijo menor de Odín…. – nuevamente el corazón de Loki recordaba que era, y se rompía mas de lo que estaba. – Me he convertido en lo que todos esperaban… en el ser que ellos querían odiar…-

Sigyn se mantuvo en silencio digiriendo todas las palabras que Loki decía, no quería creer que el corazón de su amigo por fin se hubiese resignado a los insultos y el odio que sentía a su alrededor por tanto tiempo. – Eso no es cierto. Nunca serás esa clase de persona… yo se que tú no eres así. Y te lo recordaré las veces que sea necesario… - Sigyn se levanto, suspiro profundamente y retuvo su llanto, abrió la puerta de la prisión y salió corriendo del lugar. No quería creer en todo lo que recién ocurrió… no quería ver Loki en esa forma… derrotado ante los demás… no lo deseaba.

Loki, con ira, lanzó la bandeja y todo lo que esta contenía contra la pared, tratando de descargar su ira. Esta vez no había una fuente, ni piedrecitas para poder desahogarse, no estaba su amiga para escucharle. Esta vez se encontraba totalmente solo, porque él deseaba que fuera así, por fin había aceptado su realidad, se entregó a lo que todos esperaban de él. Estaba derrotado, aquellos deseos de demostrar que en verdad era una persona valiosa e importante para Asgard se esfumaron y se perdieron en lo más profundo del espacio. Esa luz de esperanza que habito en su corazón se apago y fue envuelta por la oscuridad… no había vuelta a atrás y no tenia los medios para hacerlo si lo deseara. Por fin Loki se entregaba a lo que él consideraba su verdadera esencia y estaba matando todo ese yo débil y bueno que quería hacer las cosas bien… Desde aquellos momentos Loki empezaba a morir… de una forma lenta y dolorosa…

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Por fin el capitulo 2 xD! Uff si que me ha costado o no se, pero me he demorado escribiéndolo y he editaro y re- escrito varias partes.

Esta vez no me aguante las ganas de poner a Sigyn. Bueno, yo me la imagino como una chica que trata de mostrarse fuerte, que quiere apoyar y ayudar a Loki, y lo quiere demasiado. Ademas tienen un entorno familiar similar, aunque en este capitulo no se vio (lo relatara en los flashbacks de los próximos capítulos) Sigyn y Loki tienen una relación muy estrecha porque se han dado apoyo a lo largo de los años ellos solos, al enfrentar el rechazo hacia ellos. Por lo que he leído Sigyn es hija de Freya y tiene tres hermanas y un hermano ( si mi memoria no me falla) pero eso lo veremos después. Yo creo que para que la relación entre ese par sea tan estrecha y duradera, implica que tengan una relación previa muy fuerte, donde Sigyn ya sepa que ama a Loki y este ultimo quiera ignorarlo (como todas las cosas buenas que tiene alrededor)

Y por otro lado esta Thor y amora, aunque se ha dicho que solo aparecerá un villano (que es Mads Mikkelsen) quiero meter a Amora a fastidiar la relación Thor/Jane. Ademas de ser una buena aliada para Loki y el papel de Mads en este fic será el de Surtur (y tranquilos no demorara en aparecer).

Ah también mi pequeño homenaje al Agente Coulson… me encanta y se que no esta muerto T_T

Así que seguiremos con los flashbacks y ahondaremos en la relación de Loki y Sigyn desde el principio, que tengo muchas ideas en mente para esos dos… y ya ando aclarando aun mas la trama con algo que encontré por ahí… pero mejor me callo :X que no quiero revelar nada… eso sí todo nos llevará de camino a The avengers 2 xD

Y un especial… especialisisisisisismo agredecimiento a mi amiga Valdemar… gracias por el apoyo *O*! Y tu escribes mas bonito que yo de eso no hay mayor duda /reverenciar. Y espero que te guste este cap _ mis divagaciones mentales al final sirvieron para algo.

Ah casi se me olvido, dos cosas:

Primero, la imagen que tengo de Sigyn, es de una chica pelirroja de ojos azules, no se que su rostro encierre juventud, que sea una buena persona pero también que sea fuerte y valiente… he estado buscando imágenes de actrices y hay dos que me han gustado para ser la imagen de mi Sigyn, una es Alexandra Breckenridge y la otra es Deborah Ann Woll

Segundo, la música me inspira xDDD y recomiendo buscar en you tube "God Is an Astronaut" además de la selección de Songs of the Day de Tom, unas me han servido para escribir ciertas partes del Fic.

Y nos leemos en el próximo cap =3
(Si algo salió raro en este pido disculpas u.u)