Luego de permanecer unos minutos en total silencio en aquella torre con la única compañía de la soledad Odín regresaba a sus recamaras a descansar, fue un largo día, la llegada de Thor y Loki no era un asunto que se debía llevar a la ligera, el hecho de que las palabras fuesen las grandes ausentes no quitaba la importancia de que se sentía la tensión en el ambiente, decepción y por encima de todo el latente odio de Loki ante su padre adoptivo. Aunque no quisiera admitirlo se sentía débil, aunque todos vieran al padre de todos con gran fuerza y relativamente bien, por dentro se sentía golpeado, como si hubiese batallado a un terrible enemigo que dejaba su alma tan herida la cual se caía a pedazos. No solo le falló a Loki, le falló a Thor, a sí mismo y a toda Asgard.

La enorme habitación era muchísimo más grande y más majestuosa que lo que algún gobernante de la tierra pudiese poseer. Revestida en oro y una especie de piedra parecida al mármol, con una serie de lámparas impulsadas con una fusión de tecnología y energía. Todo era realmente majestuoso cuando se trataba de la habitación de los gobernantes de Asgard. Una enorme ventanal mostraba un hermoso paisaje donde se veía todo el complejo de edificios dorados y el cielo nocturno que era la más hermosa de todas las pinturas jamás pintadas. Y ubicada en aquella misma ventana se encontraba la reina, con unas grandes ojeras, cansada, triste y melancólica… pero no derrotada. Frigga se encontraba despierta y le esperaba cuando notó que Odín estaba allí, le volteo a ver, su mirada estaba llena de compasión y apoyo, siempre estaría al lado de Odín y nunca dejaría de ser uno de los pilares que le ayudaría a soportar (aunque fuese levemente) toda la carga que él llevaba sobre sus hombros.

- Te veo cansado. – exclamó ella casi en un susurro.

- A tí también. – respondió el rey mientras dejaba su yelmo sobre una de las mesas.

- ¿Cómo se encuentran? Thor y Loki…. –

Odin volteó la mirada y respiró profundamente. – Thor se siente culpable, lo sé. Y Loki… simplemente se ha dejado llevar por el odio. Tan solo espero que podamos hacer algo. –

Frigga se acerco a Odín y tomo sus manos para luego mirarle con total determinación. – Estoy segura que lograremos hacer algo. –

Odín sonrió con melancolía y observo a su esposa, a pesar del paso de las eras seguía siendo una mujer hermosa y valiente, una mujer que supo cautivar su corazón y ser aquella mano que le levantaba en los momentos más difíciles. Acaricio su rostro, ella le sonrió con ternura e hizo lo mismo. Para los dos reyes de Asgard, las palabras no eran necesarias cuando debían darse apoyo o reafirmar su apoyo incondicional.

Uno par de golpes provenían de la puerta, rompiendo la magia de aquel momento y devolviendo a la realidad a los reyes.

- Tan solo me molestarían si algo de extrema urgencia ocurría con Loki y dudo que haga algo ahora. – exclamó Odín levemente irritado e intrigado.

- No es Loki, es una de mis doncellas. –

- Ya veo. ¿Qué necesitas a estas horas de la noche esposa mía?

- Mande por una infusión de yerbas, no he podido conciliar el sueño. –

Mientras que Odín se quitaba su armadura y se preparaba para ir a dormir (o intentar hacerlo) Frigga se acercó a la puerta a recibir a la visita nocturna. La idea de la infusión de yerbas era una buena excusa para ocultar de quien se trataba en realidad la persona que tocó a la puerta, y el verdadero motivo por el que estaba allí. Sigyn una joven y noble doncella que estaba muy apegada a Frigga esa noche tenía una misión, que solo ella podía hacer. Primero por su bajo perfil y segundo por su estrecha relación con Loki, la cual era desconocida para casi todos mas no para la reina.

- No tenemos demasiado tiempo. – Habló en voz baja Frigga. - ¿Cómo está Loki? –

- Mal, nunca le vi así… su majestad, lo veo derrotado. Siento que su corazón se rompe y se está dejando caer en un pozo sin fondo… nunca creí verlo así. – exclamaba amargamente Sigyn a la vez que le alcanzaba una charola de plata con la susodicha infusión a la reina. – Loki ha pasado por muchas cosas a lo largo de los años, ha soportado el odio y todo ese rechazo por parte de todos en Asgard. Pero el siempre se mostraba aun más fuerte y quería que todo eso no lo afectase. – Los ojos azules de Sigyn se humedecieron y un par de lágrimas recorrieron su rostro. – Pero ahora… el quieres darle toda la razón de sus sospechas y su estúpido odio. Quiere convertirse en todo lo que ellos desearon… - la joven suspiró profundamente para no mostrarse aun más afectada de lo que estaba ante la reina.

- Ve a descansar, has obrado bien y lo necesitas Sigyn – le sonrió cálidamente Frigga. La joven asintió y se retiro de inmediato del lugar. Eran pocas las ocasiones en que Frigga debía comerse sus emociones y mostrarse tranquila ante los demás. En aquel momento, ella hizo un esfuerzo sobrehumano para no desbordar en llanto, causado por la amargura al saber que pudo hacer más por su hijo, que pudo evitar tantas cosas pero que no hizo. El sentimiento de culpabilidad de la reina empezaba a crecer.

Frigga tomó un sorbo de aquella infusión, el cual sentía que era el más amargo de toda su vida. Odín ya estaba en la cama, ella creía que el dormía pero estaba equivocada. El padre de todo sabía que estaba pasando y eso aumentaba su pesar sobre la oscura mano del destino que se carnia sobre su familia. Unos minutos después Frigga se dirigió a dormir junto a su marido, aquella noche o por lo menos lo que quedaba de esta. Se la pasaron lamentándose sobre lo que pudo ser, lo que no se hizo y lo que es.

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7 Días para el juicio de Loki

No fue una buena noche para Thor, el dios del trueno aunque pudo cerrar sus parpados no pudo descansar. Todo lo que concernía a Loki hacia el ambiente más tenso y pesado, los sentimientos de culpabilidad del dios del trueno afloraban lo que causaba una gran carga y un latente dolor de cabeza en el asgardiano de rubios cabellos. Y para completar la visita inesperada de Amora, conocida también como La Encantadora para nada ayudaba al remolino de emociones que sentía Thor ahora. Sin olvidar el hecho de que el anhelo de Jane Foster daba un toque más a aquella situación.

No era temprano, era casi el mediodía y Thor se preparaba para ir a la sala de banquetes a llenar su estomago y prepararse para lo que serian los interrogatorios hacia Loki en la tarde. Después de la batalla contra los Chitauri ninguno de los vengadores o algún miembro de S.H.I.E.L.D. preguntó algo a Loki, o le interrogó o trató de sacar alguna información de él. En cambio, tan pronto como pudieron le colocaron aquella mordaza, lo encerraron en un lugar seguro y vigilado, hasta que Thor se marchara con su hermano para llevarlo a la justicia de Asgard. Lo que ninguno de ellos sabia es que era un grave error subestimar a un enemigo derrotado y más cuando se trataba de alguien del calibre como Loki, hecho que en un futuro cercano nadie tendría en cuenta, pero al pasar más el tiempo si resonaría en las mentes de los vencedores de aquella batalla pero cuando lo hagan será demasiado tarde.

A medida que Thor caminaba por los pasillos, los guardias y servidumbre lo saludaban y aplaudía su victoria en el reino de Midgard. El dios del trueno les respondía con una sonrisa pero se sentía mal por aquellos halagos, había vencido pero perdió a su hermano en el proceso. Al llegar al gran salón de banquetes, con varias largas banderas colgando de sus paredes y una enorme mesa de madera en el centro llena de una gran variedad de deliciosos alimentos y bebida, Thor vislumbro a un grupo de Asgardianos que causaron que sus tristezas, al menos por esos momentos se desvanecieran.

El fornido Volstagg le daba a Thor una fuerte palmada en su espalda que casi le saca el aire para echarse a reír. – Miren quien ha regresado y aparece con esa cara tan larga ¡Estoy seguro que la comida de Midgard es demasiado fea y por eso esta así! –

- Eso solo ocurre en el mundo de Volstagg, donde todas las cosas pasan por la voluntad de la comida. – añadió Hogun quien sonreía levemente viendo a Thor tratando de recuperar el aliento.

- Vamos Thor. Creo que alguien anda enclenque últimamente. Volstagg no golpea tan fuerte. – continuo Fandral en tono de broma.

- Tan solo me cogió desprevenido. – Thor soltó una carcajada y observó a sus amigos por unos instantes en silencio. – La próxima vez los llevaré a Midgard, no se imaginan los héroes que hay en ese lugar. –

- Cuando hayas realizado todas tus labores en Asgard, será un buen momento para visitar Midgard. – Lady Sif interrumpió a Thor en aquel momento, quien alcanzo a mostrarse nuevamente triste. – Como recibir al noble Balder como se debe. – Finalizó la guerrera para sonreírle a Thor y que esta quitara aquella ligera expresión de pesar.

Los ojos de Thor se abrieron de par en par, y se lanzó a abrazar a Balder. Un guerrero de ojos azules y cabellos castaños, uno de los más queridos y poderosos guerreros de Asgard, considerado el segundo más fuerte después de Thor. La relación entre Balder y Thor era tan cercana desde que eran pequeños, realizando hazañas, peleando y entrenando juntos que se llegaron a considerar hermanos del alma. Definitivamente el arribo de Balder alegraba a Thor, le daba más tranquilidad y la oportunidad de recibir consejo de uno de sus mejores amigos para enfrentar la situación que ahora enfrentaba con Loki.

- ¡Jo! Veo que alguien aquí me extraño demasiado. – sonreía el guerrero. – También te he extrañado Thor y lamento no haber estado a tu lado en los tiempos más difíciles y oscuros. –

Thor volteo su mirada. – Sé que las cosas volverán a ser como antes, me encargaré de que así sea mi gran amigo. –

- Bueno caballeros. – Interrumpió Volstagg – pero hay un delicioso banquete en frente de nosotros y es malo para un dios del trueno en crecimiento no tener un buen desayuno.

Todos rieron para dirigirse a la mesa. Volstagg al igual que los demás no querían que el tema de Loki fuese mencionado por un buen rato en aquel día. Comprendían que Thor se sentía fatal por el comportamiento de su hermano y no era nada bueno hacer referencias hacia la verdad que ahora inundaba Asgard: Loki era un enemigo y no dudaría en alzar su puño contra Odín e inclusive el mismo Thor. Toda la conversación durante aquellos momentos se centró en Balder y sus aventuras por los nueve mundos.

Antes de que la traición de Loki ocurriera, Odín le encomendó una misión a Balder. En los nueve mundos siempre han existido grandes peligros para Asgard, los gigantes de hielo son uno de ellos, pero siempre hay reinos de alguna u otra forma ha querido ver a Odín y Asgard caer. El padre de todos viendo aquella situación ha puesto en marcha un viejo decir que se ha escuchado muchas veces en las guerras "Ten a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aun más cerca". El reino de Nornheim ha sido independiente a lo largo de las eras rechazando los mandatos de Odín, su regente, la reina Karnilla ha sido una mujer enigmática, quien se mueve en las sombras y cuyas intensiones nunca son concretas respecto a Asgard. Es por eso que Odín decidió mandar una especie de grupo para que hablara con ella e intentara descubrir sus intensiones y si llegado al caso, conseguir una alianza.

Balder, acompañado de unos cuantos Asgardianos mas, marchó un mes antes de la rebelión de Loki. Como uno de los guerreros más valientes y respetados de Asgard le daría un mensaje directo a la reina Karnilla: que sus intensiones eran serias y no jugaba con ella. El padre de todos era astuto y sabía como jugar sus fichas, pero lo que este no esperaba es que aquella ficha fuese más valiosa de lo que parecía.

Balder contó a sus amigos, avergonzado, que la reina Karnilla desarrolló un interés que va más allá de una simple relación diplomática o un pacto de paz. Esta terminó profundamente enamorada del guerrero de Asgard. Pero lo malo de que eso ocurriese, es que Karnilla no es cualquier persona y tenía ciertos problemas de personalidad que no le agradaban demasiado al guerrero, lo que convertían a aquel simple enamoramiento en una demente obsesión.

- No es que quiera ser grosero ni irrespetuoso. – Comentaba Balder – pero creo que Karnilla tiene ciertos problemas psicológicos. Es muy bonita y puede que me podría gustar pero…-

- Esta loca. – completó Volstagg. Los demás trataron de contener la risa, para que el pobre de Balder no se sintiera peor de lo que estaba.

- Bueno, eso no era lo que quería decir exactamente… -

- ¿Chiflada? ¿Demente? ¿Le falta una tuerca? – siguió Fandral

- Que significa ¿Qué le falte una tuerca? – preguntó Sif esta vez. - ¿Dónde aprendiste eso? –

- Ah de los humanos. Cuando estuvimos en Midgard escuché a uno de ellos decir eso cuando… bueh no importa. Significa estar loco. –

- ¡Ay! Pobre de mí querido Balder. – Thor le dio unas palmaditas en la espalda. – Eso es lo malo de ser un chico tan popular. –

- Y su obsesión no termina allí. Casi hace encerrar a Amora, pensando que ella tenía algo conmigo. – comentó Balder con una pequeña risa.

- Amora… - susurró Thor

-¿Dije algo malo? -

- No nada, mejor sígueme contando… - El nombre de Amora le recordó lo que pasó la noche anterior, causando que el estomago de Thor se revolviera por el enojo que esta le hizo sentir cuando se hizo pasar por Jane Foster.

Si Thor fuese más cuidadoso con todo lo que ocurría y si no hubiese tratado de quitarse el recuerdo la noche anterior de Amora, le hubiese servido para plantearse la siguiente pregunta: ¿Cómo Amora podía conocer a Jane si en ese tiempo ella estaba el Nornheim y no tenía idea de lo que ocurría en Asgard?

A veces es una lástima ser un dios tan ingenuo y no poner atención en las cosas… pensar no era el ejercicio predilecto de Thor… era el de Loki.

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- ¡Mírate como estas! ¿Dónde te metiste para terminar así? – una hermosa mujer de cabellos rubios y ojos azules, vestida con finas y elegantes ropas regañaba a una pequeña niña de cabellos rojizos, la cual estaba completamente, empapada, embarrada y hecha un desastre.

La niña simplemente escuchaba todo el discurso en silencio, ya eran tantas las veces que su madre le trataba así que era la cosa más natural del mundo, casi hasta tenía una expresión de aburrimiento, pero debía disimularla para no hacer irritar a su madre más de lo que estaba.

- Deberías ser como tus hermanas, siempre pulcras y siempre en su lugar, saben comportarse como unas jovencitas y tu Sigyn pareces un puerco. –

Más regaños y más regaños, comparaciones y lecciones de lo que debía ser mas no era. Luego de terminar el largo discurso la chica fue conducida por las sirvientas a una habitación, donde le bañaron, cambiaron y arreglaron para la cena. Esta noche serian las invitadas especiales de los regentes de Asgard y debían dar la talla para tal acontecimiento. Su madre era conocida como la asgardiana mas hermosa, todos los hombres deseaban tenerle, sin importar su origen o condición social, Freya los dejaba a todos enamorados (no por nada se le otorgaba en ciertas ocasiones el titulo de diosa del amor y la fertilidad) pero lo más importante, es que Freya sabia como impresionar a los miembros de la corte y como dignas hijas de ella, Sigyn y sus hermanas debían imitar a su madre. A pesar de que ella aun fuese una niña.

Por otra parte en otro lugar del castillo donde Odín residía otro chico también causaba impresión por su lamentable presentación. Loki, segundo hijo de Odín también tenía sus ropas mojadas y llenas de lodo. Para Frigga no es que fuese demasiado problema pero era extraño ver a Loki en tales condiciones, cuando era normal que este siempre tratara de verse bien ni mucho menos enfrascarse demasiado en los juegos de su hermano Thor. Y lo que causo aun más sorpresa es que Loki no estuvo jugando con Thor ¿Entonces en que andaba?

- Espero que no te metas en problemas. – Frigga sonreía a su hijo cálidamente arreglando sus cabellos.

- Esa línea es para Thor madre. – respondió Loki.

- Bueno, entonces espero que te hayas divertido esta tarde. –

- Algo… ¿Puedo ir a bañarme? Casi es hora de la cena. –

- Cierto. Ve, esta noche tenemos invitados. –

Para Loki los invitados, la cena, toda esa clase de asuntos sociales, los que lo saludaban, los que lo miraban mal, absolutamente toda esa clase de cosas le daban lo mismo. Su cara de aburrimiento era habitual, el único que la pasaba bien en aquellas cosas era Thor, le encantaba ser el payaso o llamar la atención, los demás se reían con el (y de él) y aplaudían las cosas que hacía. Pero Loki simplemente lo detestaba, quizá por aquella sensación que siempre sentía en su espalda de sentirse fuera de sitio y aquellas miradas como si viesen a un bicho raro. Ubicado a la entrada del salón de banquetes, junto a sus padres y hermano, recibían a los miembros de la corte y por último a aquellos invitados a los que se refería su madre cuando terminaba la tarde. Una mujer y unas cuantas jovencitas, nada fuera de lo normal. Pero cuando la última de las hijas apareció, allí si fue donde las cosas se volvieron interesantes.

Loki abrió con sorpresa sus ojos, pero luego oculto aquella impresión rápidamente, una de las niñas no se trataba de nadie más ni nadie menos que Sigyn, la chica que conoció aquella tarde en la fuente. Y él creía que era una simple criada, Loki ¿Desde cuándo una criada viste bien? Si que era tonto, debió notarlo desde que la conoció, igual no se debería culpar por ver a todos inferiores. Todas pasaban saludando a cada uno de los miembros de la familia real y cuando Sigyn tuvo que mostrar sus respetos a Loki, este sonreía burlonamente.

- Buenas noches su majestad. –

- Buenas noches. Y yo que te consideraba una criada. –

Sigyn sonrió y guardo la calma para susurrar. – Y yo que aun le considero un gran tonto. –

La chica se alejó de Loki dejándolo levemente enojado, al parecer el segundo hijo de Odín encontró una rival para fastidiar y ella lo mismo. Lo bueno es que tendrían mucho tiempo para desarrollar aquella pequeña guerra de palabras y astucia que se declaró entre los dos y muchísimo más con la noticia que recibirían.

Uno de los pocos defectos que tenia Freya era que no tenia aquel don maternal que debía poseer toda mujer, aunque amaba a sus hijas la crianza era algo que simplemente no le agradaba y lo consideraba más bien un deber que no tenía que cumplir. Frigga lo entendía y aunque por muchos fuese llamado ser cómplice de los caprichos de una mujer. Lo mejor para estas chicas era crecer un mejor ambiente del que su madre les podía ofrecer. Sigyn era la más pequeña de todas, sus hermanas tenían edades mucho más cercanas a la madurez y podían encargarse de sí mismas, pero ella no. Siendo aquella una de las razones por las que Frigga decidió educar a Sigyn, aprendería todo de ella y se convertiría en una gran mujer a su lado.

La noticia cayó muy bien en todos los presentes, bueno casi todos. Loki miraba con un poco de malicia a la niña y esta no quitaba sus ojos de encima de este. Estarían bajo el mismo techo durante mucho tiempo y eso implicaría tratar de llevarse bien…

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Hace cuatro días Jane Foster estaba observando perpleja en la televisión lo que ocurría en Manhattan, ninguno de sus compañeros de S.H.I.E.L.D. ni algún norteamericano o habitante de la tierra podía creer lo que veían sus ojos. Un ejercito de extraterrestres descendían por un portal en el cielo, mientras que un grupo de "superhéroes" luchaba contra estos tratando de detenerlos. Podría ser una película, una serie de televisión, una buena historia para un tira cómica, pero estaba ocurriendo, era tan real como todos los presentes en la habitación mirando la televisión.

- ¡Mira ese es Thor! – exclamó Darcy, quien estaba menos en shock y se sentía como una niña animando al dios del trueno aunque fuese por una pantalla de plasma.

- Si, es Thor… - susurró como si estuviese hipnotizada por las imágenes de la pantalla. Explosiones por aquí y por allá. Cosas disparando desde unos vehículos voladores, un tipo con un escudo y un traje azul, rojo y blanco que le recordaba a un héroe de las historietas que leía cuando niña. El excéntrico Tony Stark escapando de una cosa voladora gigante, Hulk golpeando cuanta cosa enemiga viese. Y Torr lanzando rayos y golpeando con su martillo aun más decidido que aquella batalla cuando se enfrento a ese robot conocido como El Destructor.
O había dos opciones, el mundo se estaba volviendo loco o ella tenía una de las pesadillas más reales de toda su vida. Pero si ella había conocido a un dios del trueno venido de otro mundo en otras coordenadas del espacio ¿Por qué no creer que lo que sus ojos presenciaban era el comiendo de algo grande?

Porque si… era tan solo el comienzo.

- ¿Jane? Tierra llamando a Jane ¿Me copia? –

- ¿Eh? ¿Qué sucede Darcy? –

- Mejor, ¿Qué te sucede a ti? Has estado ida todo el día…-

- No es nada, tan solo estaba pensando en lo que ocurrió hace 4 días. –

- Bueno, supongo que nadie en el mundo puede dejar de pensar en eso. –

Jane Foster y su amiga se encontraban en las instalaciones médicas de S.H.I.E.L.D. en New York, después de lograr que fuesen movilizadas hacia aquel lugar en búsqueda de su amigo el doctor Erik Selving. Jane y Darcy hablaron con él la noche anterior y se enteraron de todo lo sucedido y de la participación de este en el asunto del Tesseract. Todo lo que aconteció fue un duro golpe para todos, pero más para aquel hombre quien en el fondo se sentía culpable, él quería construir aquel aparato y descubrir los secretos de aquel cubo. Su ambición de conocimiento puso en peligro a toda la raza humana y aquello lo estaba atormentando. El arribo de sus amigas fue un alivio para aquellos pensamientos, lo mejor en aquellos momentos era que este se tomase un tiempo y descansara de todo lo ocurrido. Era una orden impuesta por el director Nick Fury, el mismo hombre que le mostro el cubo en primer lugar. Mucho descanso y la compañía de bueno amigos.

- Todo está listo. – exclamó Selving.

- ¿Saben que me recuerda todo esto de los médicos y el hospital? – pregunto Darcy.

- ¿Qué cosa? – respondió Jane tan solo por seguir la conversación.

- Cuando vinimos por Thor. – Sonrió la chica.

- Darcy… - susurro Selving en un tono de reproche. La palabra Thor por el momento estaba vetada para el grupo, tan solo nombrarlo hacia que el rostro de Foster mantuviese aquella expresión de tristeza.

- Hace tres días que el volvió a Asgard. Y debo admitir que aquella fuente de energía con la que volvieron es asombrosa. Examine algunas imágenes tomadas ese día desde los telescopios. No son en nada comparadas con las que dejo el día en que volvió a salvar a su nación. Es un rastro de energía pura… las graficas de radiación eran sorprendentes. Y pensar que creíamos conocer todos los secretos del universo… que ignorantes aun somos, ignorantes y diminutos. Solo tenemos el conocimiento de una fracción. ¿No les parece impresionante? –

- Jane… yo no quise… -

- No te preocupes Darcy, no tienes de que disculparte. –

- Jane, un miembro de los Vengadores. Una agente, la viuda negra, ella me ayudó y me contó que Thor estuvo preocupado por ti y pregunto dónde estabas. Y le contó de que forma S.H.I.E.L.D. te protegió por si su hermano quería hacerte algo. No te preocupes, el no te ha olvidado. – Selving colocó su mano sobre el hombro de Jane Foster, quien solamente asintió y salió caminando de aquel lugar.

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Odín esperaría el tiempo que fuese necesario para ir a ver a Loki, esa siempre ha sido y será su forma de actuar, aunque llegue a irritar en ciertas ocasiones a Thor, pero Frigga conocía bien a su esposo. El padre de todos esperaría a que este estuviese más calmado, que la ira de la derrota no impulsara sus palabras y el odio creciente dejara de hacerlo al menos por un poco. Y, por otra parte, el debía preparase para enfrentar la carga emocional de escuchar las hirientes palabras de su hijo; la ultima vez, en aquel momento en que Loki se enteró de que no era su hijo, el sueño de Odín se apodero de él, simplemente porque no estaba preparado. Siempre, los golpes en el alma son más poderosos que cualquier herida física. Una herida en el corazón de un hombre, siempre es más letal que el corte de cualquier espada.

Por todas esas razones, quien estaba esperando que la puerta de la celda se abriera no era el padre de todos, sino era Frigga, la esposa de este, madre de Thor y de Loki. La mujer que le crio y le dio el cariño que la madre biológica del dios del engaño le negó, quien le otorgo una familia y quien en algún momento de su pasado le hizo sentirse amado.

Loki no durmió en toda la noche, tenia mejores cosas que hacer y que pensar. Aunque no quería admitirlo también la visita de Sigyn le alteró, una multitud de recuerdos venían a su cabeza espantando el sueño y obligándole a torturarse con el pasado. Había pasado horas al lado de la ventana observando la llegada del amanecer, del azul cielo y la luz brillante del sol. Estaba inmerso en sus pensamientos y no presto mayor atención a la persona que ahora entraba a su celda. No quería ni debía prestarles atención, el hecho de hacerlo ya mostraba una actitud de debilidad, de querer negociar o arrastrarse buscando perdón y no debía dar aquella actitud.

- Loki, hijo mío… - susurro Frigga.

-…-

- Loki, tenemos que hablar. Escúchame, todo esto está mal, pero sé que podemos arreglarlo. – la reina atravesó la habitación y se acerco a su hijo, a un poco más de un metro de distancia para observarle fijamente mientras este mantenía su mirada sobre la nada a través de aquella ventana.

- Recuerda lo que te dije, te amamos a pesar de todo. Tú eres nuestro hijo y eso nada ni nadie lo cambiara. Mi amor por ti ha sido incondicional, nunca te he juzgado por tu origen, para Odín y para mi, tu y Thor son completamente iguales…-

Loki se mantenía en la misma actitud, hasta que Frigga tomo su rostro con sus manos y lo giro suavemente para que la mirase. Los verdes ojos del dios del engaño era el reflejo del alma de este, estaban fríos, distantes, reflejaban muerte y odio. Nunca antes Frigga vio que alguien le observase así, de un modo donde ella no podía interpretar lo que le sucedía pero tan solo le inspiraba un sentimiento: el temor. – Mírame y escúchame. No tienes porque actuar así, no tienes porque hacer esta clase de cosas por el hecho de que te sientes menos que Thor. Ni mucho menos te consideres una herramienta, tú no eres un objeto Loki, eres NUESTRO hijo. Tu padre ni mucho menos yo seriamos capaces de tratarte de esa forma. Al contrario te hemos dado todo y te hemos protegido para que siempre te sintieras igual a los demás. –

La mirada de Loki no cambiaba y Frigga se sentía aun mas atemorizada. ¿Desde cuándo permitió que su hijo se convirtiera en lo que estaba viendo? Conocía muy bien aquella clase de mirada, el día en que Laufey ingreso a la habitación donde Odín dormitaba. Lo vio en sus ojos, vio el odio y aquel deseo de destrucción que poseían los gigantes de hielo, pero aparte de eso Loki tenía algo más que le causaba real pánico. – Por favor Loki… no te conviertas en uno de ellos. – La reina tomó en sus manos las de Loki, estas estaban frías, la mujer las apretó con fuerza intentando calentarlas. Como si al hacerlo estuviese alejando aquella parte oscura que se apoderaba de su hijo. A pesar de sus palabras él aun no respondía.

- Loki… tú no eres un mounstro. – fue lo último que se escuchó de aquella conversación.

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Era un día tranquilo de verano, la brisa soplaba haciendo mecer las copas de los árboles y refrescando a las personas que estuviesen bajo el calor de aquella época del año. Una tranquila jovencita que aparentaba unos 15 años se encontraba sentada cerca a la sombra de un árbol leyendo un libro grueso de tapas marrones. Sigyn se convirtió en una brillante pupila de la reina, era una jovencita educada, inteligente y astuta. Disfrutaba aprender de todas las cosas que su mentora le enseñaba pero lo que más disfrutaba era el acceso que tenia a la enorme biblioteca de Asgard, donde podía tomar los libros que desease y devorarlos en tranquilas tardes de descanso como estas. El tomo que leía se refería a los nueve mundos y la clase de personas que los habitaban, sus regentes y el tipo de leyes que estos poseían, además de su relación con Asgard.

La joven estaba tan inmersa en su lectura que no sintió que alguien ahora le hacía compañía y ese alguien, hizo que un fruto del árbol bajo el que se resguardaba del sol cayera sobre su cabeza. - ¡Ouch! ¡Loki! ¡Se que eres tú! – Sigyn dejó su libro a un lado para levantar la mirada y buscar a Loki en las ramas del árbol.

Loki, aprovechó aquel momento para tomar el libro de Sigyn y ojearlo. – Los nueve mundos… este libro lo leí hace un par de años, bueno es algo bueno para una principiante. –

- Dame mi libro y déjame en paz. ¿No tienes que ir a fastidiar a Thor o sus amigos? Ah espera… cierto que Thor prefiere a sus amigos que a ti… -

Loki le miro fijamente, un poco aburrido y como si eso no le afectara. – Y sigues siendo una principiante, eso no me hace sentir mal. –

- Claro que si, y es la cruda realidad. Si ellos no te quieren a su lado, nadie más lo querrá y yo menos. –

Loki volvió a ojear el libro, viendo que la pelirroja estaba justo en el capítulo de Jotunheim, observando las imágenes que mostraban a los temidos y odiados gigantes de hielo. Loki cerró el libro y se lo devolvió a la chica, para luego tirarse sobre el césped para ver las nubes. A su vez Sigyn abrió el libro para observar la misma página que Loki vio y luego tumbarse al lado de este.

- Tuve un sueño, donde estaba en Jotunheim rodeado de gigantes de hielo. – habló Loki con total calma.

- Mas bien una pesadilla, aunque hay lugares peores con los cuales soñar como Muspelheim o Niffleheim. ¿Y qué paso? –

Loki giro los ojos, a veces o mejor casi todas las veces la forma de ser de Sigyn le molestaba. – Pues, que me convertía en uno de ellos. –

- ¡Ja! Pobres gigantes de hielo… tu uno de ellos. ¿Qué habrán hecho para ser maldecidos así? –

- Se nota el odio por mí. –

- Odiar es una palabra que no puede ser tomada a la ligera señor Odinson. Además yo no le odio. –

- ¿Entonces? –

- Tan solo me parece un gran tonto pero nada más. ¿Y para que me cuenta sobre ese sueño? –

- Pues, las que son aun mas tontas son las que escuchan las tonterías que un tonto tiene para decir. –

Loki recibió un golpe en su brazo derecho. – Bueno, creo que estamos a mano. – exclamo Sigyn.

- Oye.-

- ¿Si? –

- ¿Te puedo confiar una cosa?-

- Sabes que sí. –

- Aparte de mis padres y Thor, eres la única persona que me cae ligeramente bien de todo este lugar. –

- ¿Debo sentirme halagada? –

- Supongo. Sigyn he escuchado a algunas personas murmurar… personas que siempre me miran con desconfianza. ¿Crees que algun día me convertiré en un mounstro como ellos dicen? –

- Claro que no. Te convertirás en lo que tú quieres que seas, mas no en lo que los demás quieran. -

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Deadpool: Bienvenidos a su rincón del autor auspiciado por Deadpool, el mercenario bocazas.

- ¿Cuántos nos pagan por esto?

- Creo que nada…

- A la próxima vez yo firmo el contrato… ¿Vale?

Yo: ¡Hola! Perdón la demora por la actualización del fic. He estado ocupada con la uni y con un concurso de diseño de camisetas donde Tom Hiddleston es juez pero no puedo entrar porque no soy una pinche gringa ¬¬

Deadpool: ¡Y todos aman a america!

- A mi me gusta mas Tinbugtu

Yo: Y bueno, como bonus y porque mi cabeza esta loca a la 20ava potencia he dedicido hacer comentarios de autor con invitado especial o sea con Deadpool (en realidad fue lo único que pude pagar)

Deadpool: pero sino he recibido ni un centavo!

Yo: Por eso, yo no pago nada n_n

Deadpool ¿Y tengo que presentar este drama de dioses nórdicos? Drama de Novela mexicana

- Uh novela mexicana me gustaba Paquita la de la cuadra

- Es del barrio

Yo: Bueno volviendo al fic… Este capitulo esta destinado a crear dudas y que el lector empieze a hacer conjeturas sobre lo que pasa. Aunque yo ya se que pasara, ¿En entretenido no xD?

Espero que les haya gustado como interprete la preocupación de Frigga… la presentación de Balder y el asunto de Jane y dos nuevos flashbacks… los llenare de flashbacks pero es necesario para lo que se viene xD

Deadpool: El hombre que no recuerda su pasado esta condenado

- A ver una maratón de los conciertos de Justin Beiber!

Yo: emmm no ._. Nuevamente quiero dar los agradecimientos a los lectores anónimos y a Valdemar Poe. Todo este trabajo esta dedicado a ti :D Gracias por los reviews por los animos y quiero que sepas que se te quiere mucho :D Sigue hechandole ganas a DF!

Deadpool: Y casate conmigo.

- somos un buen partido.

Yo: para el próximo cap, ténganse porque viene el turno de Thor para hablar con Loki ;D
¡Y habrá yaoi! (mentira no me gusta la pareja Thor/Loki pero soy tolerante)

Deadpool: ¡Renuncio! No me besare con el Deadpool de otro universo.

- Prefiero besarme con Lady Deadpool

- Aunque esa relación de incesto es perturbadora.

Yo: Bueno a despedirse chicos.

Deadpool: Cambio y fuera.

- Fuera y cambio… pero si no somos polis

- Ni tenemos un walkman…

Yo: Es comunicador idiota…