El calor era sofocante, y el aire tibio por poco era irrespirable.
El cuarto de dimensiones cortas demandaba a gritos que el aire acondicionado fuera reparado. Las tardes de verano no se prestan para gentileza alguna y ahogan sin piedad a aquellas víctimas de circunstancias agobiantes.
Sentada a escasos centímetros de él sobre un mueble de antigua apariencia, observaba sin mayor atención al joven sentado en el sofá abrochándose los zapatos.
Movió su lengua para que el caramelo redondo se moviera dentro de su boca. Nunca está de más un caramelo cuando el ánimo se vuelve amargo.
Tras meditarlo intensamente la noche entera, llegó a la conclusión de que no debiera prestarle mayor relevancia a un asunto que simplemente no debiera exigirlo.
Es Saotome Ranma, a fin de cuentas, una figura perdida en el pasado... Siete años no transcurren en vano, e imagina que su interior ya fue renovado así como sus memorias. Ahogando así los recuerdos que le conciernen, en el abismo oscuro de la inconsciencia.
Entrecerró la mirada y sonrió juguetona. ¡Quién diría que se reencontrarían de este modo!... Nunca imaginó que el destino le jugara una pasada tal.
Admite que el asunto le arrancó cierta quietud y un sueño calmo, pero ahora, con la compostura recobrada, se concibe una completa idiota por construirse una torre de inútiles complejos cuando la solución más factible es la más sencilla de realizar..., o así debiera ser: Fingir que no le conoce.
Recordó entonces, el sentido del torneo. Saotome Ranma es famoso por sus luchas unilaterales, y así es cómo ha subsistido, aún en una pelea contra parejas, ¡y hasta tríos! ...Sin embargo, tras conversar la noche anterior con Ryu sobre el asunto, concluyeron que él subiría primero a la plataforma y en caso..., ¡Sólo en caso! , de que fuera necesario, ella subiría...
Cierto, no es el modo con el que habitualmente suelen hacer frente a sus oponentes. No obstante, tal parece que Ryu investigó a fondo el expediente de Saotome y decidió hacerlo de un modo más seguro para ambos.
Y claro, la idea a Tendo le sentó de maravilla!.
Pero..., algo todavía molesta..., ya habiendo hallado la mejor solución, ¿Qué ocurre si la de él es opuesta a la suya?.
Asume que a estas alturas el cretino ya debiera conocer sus identidades, y..., ¿Y si él está decidido a encararla? ...¡A enfrentarla a como diera lugar con el fin de traer al presente, aquel pasado remoto que los une inevitablemente?.
-¿Nerviosa?.
Tomó el palo del caramelo, y lo sacó de su boca para que sus palabras fueran entendidas.
-No seas demasiado duro con él.
¡¿Pero qué decía? , cómo si ella no supiera la fuerza que posee Saotome! ...Se arrepintió al instante de sus palabras espontáneas, y se recriminó internamente ladeando la mirada.
Ante el silencio de él, ella agregó: ...Recuerda que me ha salvado la vida muchas veces. Se lo debo; todavía sin mirarlo, porque no era necesario. Bien conoce a su compañero como para adivinar cuales gestos son los que hace.
Aquellas palabras dichas por ella, fueron un puñal de golpes en plena área estomacal.
¡¿Acaso lo defendía? ...¡Ella lo protege!...¿Por qué es Akane, quién manipula su estabilidad según sea su antojo?
-Descuida - soltó de pronto.
Ella volvió a meterse el caramelo dentro de la boca, aún sin mirarlo.
Ya ninguno de los dos volvió a hablar. No se prestaban los ánimos para una plática, ni siquiera casual.
Daba unos cuantos pasos largos hasta llegar a la muralla, daba la vuelta y continuaba con el mismo procedimiento que evidenciaba cuánto desespero trae consigo.
La secuencia de hechos que había planeado con cierta antelación, no siguió el curso que debió.
Sus planes, la salida programada, todo se evaporó. En lugar de ello, malgastó hora tras hora encerrado en su cuarto, disgustado consigo mismo.
Cuando el chico escuálido de faz pálida y gestos de afligido, llegó a él a pasos cortos de miedoso con el propósito de hacerle entrega un papel doblado en cuatro y luego verlo marchar corriendo como alma que lleva el diablo en dirección a las butacas, para colarse entre el público; fue el primer signo que recibió de que aquello escrito en el papel, sería el golpe final...
El pobre muchacho supo en el instante en que vio descender a Saotome de su automóvil, cerrar seguidamente la inocente puerta de golpe, y avanzar a pasos de gigante hasta el recinto; que aquel sería el último movimiento que hiciera como asistente.
¡Y es que él sabía la historia pasada del artista marcial y Tendo Akane! , el propio Saotome se la había contado entre vasos y vasos de alcohol.
El recuerdo de dicha historia llegó a él en un flash back doloroso, en cuanto la noche anterior hizo las conjeturas debidas y descubrió, angustiado, el nombre de quién sería su oponente.
Le fue imposible reunir el valor necesario para efectuar la llamada, y así el comunicado se pospuso hasta el día de hoy. La esperanza, sin embargo, de que Saotome llegara aquel día con el humor alegre murió en cuánto lo divisó en el estacionamiento... ¡Y por supuesto que no arriesgaría ya su pellejo a estas alturas!, el revelarle el asunto en persona hubiera sido suicidio, y ha raíz de ello es que los procedimientos siguientes -se atreve a reconocer- fueron de un cobarde, aunque de igual modo comprensibles.
Respira sonoramente, como si la cotidiana acción realmente le costase.
¡Si tan sólo hubiese hecho posesión de lo que ignoraba con anterioridad! , su presente no sería así de intolerable.
¡Todo gracias a ese estúpido, a ese incompetente que tiene por asistente! ...
Volvió a sentarse en el sofá, inclinó su cuerpo hacia adelante, y sus brazos, apoyados en sus piernas, finalizaban en un par de manos entrelazadas.
Ahora el humo se disipó y la realidad arremetió de pronto con toda su fuerza.
Un fastidio, una auténtica molestia! Un infortunio palpable...
El leer ese nombre y ese apellido en la misma oración, le pisoteó el espíritu inmisericorde.
Sólo... sólo debía pensar que en su vida jamás oyó ese nombre. Fingir demencia en el asunto, y aunque le molestaba admitirlo, "huir" de ella y el pasado que representa para él.
Por demás, ¿Qué es esto? ¿Pelear con una chica? Nunca. No figura dentro de sus principios, tal vez un golpe en la nuca para entregarla a la inconsciencia..., por otro lado, ¡¿La torpe marimacho que el recuerda, una artista marcial que participa en torneos?.
Sus labios se ancharon en una sonrisa burlona y amarga.
Un segundo..., ¿Por qué "huir"?. Un Saotome JAMÁS huye de nada, y menos de una chiquilla con aires de artista marcial.
¡Por favor!, y es que él la conocía desde su adolescencia y conoce bien la torpeza que constituye su esencia. Sí, es cierto, siete años es bastante tiempo, pero asegura, confiado, que la torpeza en un torpe jamás abandona su origen.
Es más..., ¿Por qué no divertirse un poco con las desfavorables circunstancias?. Cuando la vida te da limones, has limonada dicen por ahí.
Como buen artista marcial, profesional en todo lo que hace, se rige por modales inalienables así que ¿Por qué no ser todo un amable participante de caballerosidad distinguida, e ir a presentarse ante sus oponentes?.
Es normal que una presentación antecesora tuviera lugar por mera simpatía y cordialidad.
Sí, ...iría a saludar...
Enseñó su perfecta dentadura, y pensó: 'Esto será muy interesante'.
Continuará...
