ADVERTENCIAS: Posible OoC de Hibari, quizas esté muy confuso asi que cualquier duda haganmela saber.
El titulo de este capitulo es el tiempo que ha pasado desde que Gokudera se fue.


Por Amor.

Capitulo 5.

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Un mes dos semanas.

Ver a Tsuna en ese estado deprimente por todo un mes en verdad lo hizo pensar sobre su decisión de enviar lejos a Gokudera, Tsuna era fuerte pero sin el apoyo incondicional y un poco obsesivo de Gokudera, seguro se desmoronaría. Y estaba en lo correcto, incluso ya estaba pensando en traer al guardián de regreso, hasta que Dino le arregló el problema.

El arcobaleno se asomó a la azotea y miró al rubio en el suelo con Hibari sonriéndole de forma amenazante. Reborn supuso que estaban entrenando, que ahora Dino sacaría su látigo, enredaría la pierna del menor que estaba sobre su abdomen y lo tumbaría para después posicionarse encima de él. Pero no.

En vez de eso, Dino abandonó su sonrisa y comenzó a hablarle, Hibari bajó las tonfas lentamente mientras su tutor se explayaba y cuando al fin terminó de hablar se puso de pie y miró muy extrañamente al pelinegro. Casi podía jurar que había una chispa de ternura en los ojos dorados de su ex alumno.

Hibari lo golpeó una, dos, cuatro… bueno, las veces suficientes como para que el mafioso terminara en el suelo, con exceso de moretones en los brazos y cara y con la nariz y el labio sangrando. Después de dejarlo casi inconsciente, Hibari se agachó a la altura de Dino lo miró con rabia y remató con un puñetazo en el estomago. Después abandonó el lugar con un enojo mayor al que cualquiera haya visto antes en el.

Reborn no pudo contener su curiosidad y se acercó al idiota de su ex alumno para saber el motivo de aquello. A pesar de esto, Reborn ya tenía una idea de lo que Dino le había dicho al alumno, pero aun así quería estar seguro.

Sus alumnos eran unos imbéciles con los sentimientos.

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Hibari quería golpear algo, una y otra vez. Y aunque ya les había dado una paliza a algunos herbívoros que llegaron tarde a clases y a otros que simplemente tuvieron la mala suerte de toparse con él, estaba todavía muy enojado.

Es que ese caballo idiota, era eso, un herbívoro italiano idiota con cerebro de caballo.

Necesitaba algo para deshacerse de esa presión, así que iría a pedirle a Kusakabe los nombres de esos herbívoros que habían estado reprobando en el año y así morderlos hasta la muerte, pero la maldita suerte lo odiaba y en el salón del comité no había nadie más que Sawada Tsunayoshi. Por un momento dudó en lo que estaba pensando pero la rabia era demasiada que solo quería golpear algo. No importaba a quien.

-Hibari-san?- Hibari ignoró el llamado, tomó con violencia al pequeño conejo que descansaba en el sillón y apretó su cuello listo para sacar a relucir sus tonfas y golpearlo un par de veces. Antes de que su mano tocara una de sus preciadas armas, el castaño volvió a hablar.

-Hi-Hibari-san… Por-porque estas… tan… triste?- y sintió la cálida mano de Tsunayoshi en la suya, no había hecho esto para tratar de zafarse, solo para tocar la mano del pelinegro. Hibari apretó aun más el cuello y Tsuna tosió, ¿Cómo era posible que ahora que lo estaba amenazando, el castaño solo le preguntara por su estado de ánimo? ¡Era ilógico! ¿Por qué no se preocupaba por su propio bienestar?

-No nos son necesarios. No lo necesitas Tsunayoshi.- no, Hibari estaba seguro de que Tsuna no necesitaba a Gokudera Hayato, así como el no necesitaba a Dino Cavallone.

-Hibari-san?-

-No necesitas a Gokudera Hayato.-

A Tsuna se le congestionaron los ojos y apretó un poco el agarre que aun tenía en la mano de Hibari.

-No vas a llorar herbívoro, tu estas aquí y eso es lo único que importa. Si antes de conocerlo pudiste vivir tranquilo, puedes hacerlo ahora.- el prefecto aflojo el agarre del cuello de Tsuna y suspiró cansado, no quería herir mas a Tsuna, ahora que habían pasado algo de tiempo juntos pudo ver que no era tan ruidoso y patético como creía, solo muy suave y noble, podía ver que Tsunayoshi podría convertirse en una persona más fuerte y valiente… pero necesitaba alejarse de sus debilidades, y una de ellas, la más grande al parecer, eran sus amigos… entre ellos el italiano ojiverde.- El no te necesita, si lo hiciera aun estaría aquí…- en verdad no quería herir a Tsuna, claro que no le importaba mucho pero tampoco quería que se rindiera sin luchar, no quería que Tsunayoshi desperdiciara su potencial cuidando a herbívoros idiotas y preocupándose continuamente por ellos.

Mierda, quizás lo que le estaba diciendo a Tsuna era algo que el también quería ejercer, mandar al carajo todo lo que el caballo le enseño y el mismo deshacerse de sus debilidades a su manera, después de todo Dino se largó al igual que Gokudera Hayato, ellos ahora estaban en Italia, ya no formaban parte de Tsuna ni de Hibari… ahora Tsuna y Hibari se complementarían, de eso se encargaría Kyoya.

Miró a Tsuna con algo de lastima y por un momento pensó que él se sentía igual de mal, el castaño lo abrazó y aunque Hibari no respondió al abrazo no se alejó. Tsuna era calido, suave y pequeño. Inofensivo y aunque no lo quería aceptar, tambien era tierno.

-Yo estoy… aquí.- fue lo único que atinó a decir el pelinegro mientras colocaba una mano sobre la cabeza castaña.

Hibari era una persona fuerte, no había duda. Le gustaba explotar sus habilidades y mejorarlas cada que podía. Pero también era egoísta, solo veía por él y nunca le importaba lo que hacían o pensaban las personas que lo rodeaban. Hibari simplemente era Hibari.

Pero después de conocer a la manada de herbívoros de Tsunayoshi y que le dijeran que él era el guardián del castaño quiso saber el motivo por el cual pretendían darle ordenes. Esa fue la primera vez que sintió verdadera curiosidad por algo.

Después llegó Dino, ese rubio idiota bueno para nada que llegó diciendo que sería su tutor, siendo él más patético que el mismo Tsunayoshi. O eso creía.

El caballo comenzó a vencerle, varias veces seguidas, algunas Kyoya salía victorioso pero aun así habían sido peleas realmente reñidas. La situación ya era bastante molesta (e interesante) como para que Dino al terminar, perdiera o ganara, le sonreía como si nada y lo tratara como el mejor amigo del mundo. Eso era la segunda cosa que le daba curiosidad a Hibari Kyoya.

Ese hombre era un caso extraño, un misterio, simplemente no entendía como podía ser tan fresco para todo, tan simple y tan… tranquilizante.

Y la tercera cosa que le dio curiosidad a Hibari era Tsunayoshi. Un conejo que se convierte en lobo o un lobo disfrazado de conejo.

Cualquiera que sea, era ahora parte de Kyoya, ahora que sentía que Tsuna era algo igual a él, quería protegerlo, algo dentro de él le decía que debía hacer de Tsuna un carnívoro, que debía protegerlo pero a la vez hacerlo mas y mas fuerte. Tal y como él había sido protegido.

Hibari se separó de Tsuna y lo miró un momento mientras el castaño se limpiaba las lágrimas.

Maldita sea, Tsuna en verdad extrañaba a su guardián y la única persona que aliviaba su dolor se lo habia tenido que recordar en esos momentos.

-Escúchame.- la voz de Hibari lo tranquilizó. –De ahora en mas eres parte de mí, yo te cuidaré y te haré fuerte Tsunayoshi, solo tienes que confiar en mí y podrás soportar cualquier peso que pueda estar en tu espalda porque yo te ayudaré a cargarlo.- Tsuna, sin entenderlo completamente, asintió. Se acomodó en el sillón y se recargó en el respaldo, Hibari lo soltó e hizo lo mismo en el otro extremo del mueble. Tsuna se quedó dormido en unos minutos mientras que su compañero miraba el techo pensando en lo sucedido con él y Dino y se preguntaba si Gokudera Hayato había tenido los mismos estúpidos motivos que el rubio para irse.

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El hombre que lo escoltaba era más alto que el por al menos 2 cabezas, despedía un aura amenazadora y miraba a todos con los que se topaba como si fueran enemigos de la nación.

Los pasillos de la mansión eran increíblemente amplios y llenos de pinturas y cortinas finas, demasiado ostentoso para su gusto.

La puerta de roble al final de su recorrido tenía un gran "IX" en ella, el hombre toco un par de veces y le respondieron un "Avanti"

Su escolta abrió la puerta y le cedió el paso al ojiverde. Gokudera entró, sus mocasines negros en el piso de mármol era el único sonido que se percibía en aquella habitación llena de libros, cuadros finos, sillones y un enorme escritorio de caoba en el centro de la habitación.

-¿Quería verme, señor?- Gokudera bajo la cabeza en forma de reverencia frente al hombre en el escritorio, este sonrió ante las acciones del joven.

-Vaya el Smoking Bomb, hablando en japonés perfecto siendo italiano de nacimiento-

-AH! Lo siento señor, es la costumbre pero… Posso parlare italiano se lo desiderate (mas puedo hablar italiano si desea).-

-No te preocupes, vayamos al grano chico, tengo un par de cosas que tengo que decirte acerca de tu estadía aquí. Eres realmente útil en las fuerzas estrategas, un increíble oponente en combate cuerpo a cuerpo, me han dicho que tus habilidades en explosivos superan las de algunos de mis asesores y eso solo en menos de dos meses. Hayato Gokudera me alegro de haberte traído aquí, me alegra que Vongola tenga un hombre como tú en sus filas, me alegra que Tsunayoshi tenga un excelente mano derecha.- Gokudera se sentía honrado al recibir aquellas palabras de la boca del mismo Noveno Vongola pero sentía también que nada de esos logros valían la pena si no eran para proteger a su querido Décimo. –Y por eso, porque conozco tus capacidades, te pondré a cargo de la más especial misión que le puedo asignar a alguien.-

-Es un honor noveno, no lo decepcionaré.- Gokudera se emocionó un poco al notar la enorme confianza que el actual jefe Vongola ponía sobre él.

-La mision consta del cuidado de una persona muy importante para la familia, esta persona por ahora no está en peligro ni mucho menos pero tiene tu edad y eres el subordinado más capacitado para esta tarea.- el noveno miró el rostro de Gokduera, se veía serio, maduro e interesado. Sonrió para si al notar que el chico era fiel cual perro hacia Vongola.- Valenty Enemeggio, 15 años, es tranquila y no se mete en problemas fácilmente pero necesita tutoría en Japonés y algunas técnicas estrategas. Será muy importante en la organización de la Familia.-

Después de charlar un poco más sobre lo que Hayato le enseñaría a la chica, el nono le dio indicaciones de cuando se encontraría con ella. Mañana por la mañana.

Algo apresurado, pensó el joven guardián, pero era su misión especial. No fallaría.

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Dino tenía la cara mojada por el hielo que sostenía en el labio inflamado, unas manchas de sangre en su playera blanca y algo de tierra en los pantalones. Hibari le había dado una verdadera paliza, quizás la peor que haya recibido en toda su vida y estúpidamente, no se sentía mal de haberla recibido.

Era su culpa después de todo.

-Es tu culpa.-

-¿Estás leyendo mi mente o algo así, Reborn?.-

-No, solo sé lo que estás pensando.-

-¿No es acaso lo mismo!.-

-Cállate y cambia ya bolsa de hielo.- le gritó el bebé mientras le lanzaba la bolsa morada con hielo dentro. –Es tu culpa por haber cultivado esa clase de cosas.-

-Llámalos sentimientos por favor, y ¿crees que quiero poseerlos? Por Dios, es un suicidio el hecho de llamarlo por su nombre sin autorización.- Dino se levantó de la silla y tomó una bendita del botiquín que la madre de Tsuna le había dado al pedir asilo en su casa esa noche. El cuarto de Tsuna estaba vacío, su madre le había dicho a Dino y Reborn que se quedaría en casa de Yamamoto.

Pero Reborn no era un idiota. Yamamoto mismo le había pedido consejo y ayuda al arcobaleno para que Tsuna volviera a ser el Tsuna de antes, el que sonreía, el malo en las notas y el que aun buscaba a Yamamoto, el que aún conservaba su amistad con su guardián.

-El daño ya está hecho, ahora lárgate, se supone que dejas tu tutoría por tu familia no?.-

-Sí, será mejor que me valla... Reborn, échale un ojo a Kyoya de vez en cuando, ¿quieres?-

-Largo!.- el arcobaleno le apuntó con su arma color verde mientras el rubio salía de la habitación con una sonrisa divertida. Claro que le echaría un ojo a Hibari, lo haría para asegurarse de que Tsuna tuviera un buen ejemplo de fortaleza y fuerza, para que ambos crecieran a la par de las diferentes facetas que deberían madurar. Reborn suspiró, estaba cansado y enojado, ese Dame-Tsuna no había ido a entrenar con él esa tarde y eso lo enojaba mucho, pero lo dejaría pasar, quizás Tsuna no estaba porque estaba con Hibari.

-Llegué, ¿dónde está Dino-san? Mamá me dijo que estaba aquí- el castaño llego en el momento preciso.

-Se fue a Italia- el bebé se acomodó en su cama y se colocó su gorro de dormir para complementar la pijama que ya traía puesta. -¿Dónde estabas Tsuna?-

-Ah, Hi-hibari-san me ayudó con mis deberes y, bueno, en agradecimiento le invité la cena… compramos pizza y cenamos en su casa-

-¿Y de que hablaron?- Reborn quería saber que tan fuerte era la relación de estos dos, para saber si debía entrometerse o dejar que ellos mismos la hicieran crecer.

-Eh? Pues… de la escuela, de ti, dice que aun quiere pelear contigo… le explique de nuevo lo del asunto de los anillos y la llama de la última voluntad, esta vez creo que si puso atención.- Tsuna le daba la espalda a su tutor, mientras se cambiaba de ropa. Era verdad todo aquello pero se sentía avergonzado de haber pasado tanto tiempo con Hibari. Antes solo era en horas de escuela pero ese día había sido todo el día junto al prefecto.

-Y porque mamá dijo que estabas con Yamamoto?.-

-En realidad no lo sé, solo le dije que pasaría el día con un amigo. Supuso que hablaba de él.-

-¿Siquiera hablas aun con él?- Tsuna detuvo sus acciones un segundo y después continuó. Estaba indeciso de que decirle a su tutor, o más bien de qué pensaría este.

-No…- dijo en un hilo de voz, y antes de que el arcobaleno dijera algo, Tsuna habló nuevamente.- lo haré, no tienes de que preocuparte… solo que a Hibari-san no le gustan los grupos grandes de personas y sabes que Yamamoto, Kyoko-chan, Onii-san y Hana-san siempre están juntos.-

Reborn no estaba de acuerdo con la actitud de su alumno, pero si por ahora se mantenía al lado de Hibari, lo aguantaría hasta que fuera necesario. Reborn podía entrenarlo para que fuera fuerte, para el mejor control de sus llamas y armas, pero si siempre iba a ser el mismo Dame-Tsuna de alma frágil, no sería el jefe que Vongola necesita. Se necesitaba a un Tsuna fuerte y decidido, ¿y quién mejor que Hibari para volverlo de esta forma?

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Del traje y corbata que llevaba puestos hace una hora, no habia mas rastros. Entrando a su alcoba y sabiendo que podría tomar la tarde libre ese día, se colocó sus amados jeans, una camiseta gris y sus multiples cadenas y anillos que tanto lo caracterizaban. Se dispuso a contactar a Yamamoto para saber sobre su decimo pero antes de poder enviar el mensaje, le entró una llamada de un numero desconocido.

-Que?.- dijo secamente.

-Gokudera! Fong-san me dijo que tenías la tarde libre... ¿que tal si vamos a comer algo?- la voz del Bronco Dino le iluminaron la cara. Desde que habia llegado a Italia no habia podido salir de la mansion y ya estaba un poco desesperado.

-Dino-san, claro. ¿Donde nos vemos?.- Dino le dio indicaciones, irìan a un cafe en el centro de Génova. Gokudera recordaba haber estado en aquel lugar un par de veces asi que aceptó sin problema alguno.

-Ah, y bueno, espero que me puedas escuchar. Tengo algo que decirte.- Dino se despidió con esa ultima frase, al peliplateado se le hizo algo inusual pero estaba bien para el. Extrañaba salir un rato con alguien conocido.


N/A: Lamento mucho la demora! En serio tuve problemas y lo peor es que fue el propio fic el que me hizo tardarme tanto. Es el primer HibariTsuna que hago y en verdad no sabia como hacer nacer la relacion. Ademas que comienze como 1827 y termine con el 5927 y D18 me es dificil ya que no quiero lastimar a ninguno XD pero en fin... saldran lastimados.

Y la chica nueva, Valenty Enemeggio, bueno no saldrá mucho pero es escencial para el fic (o al menos supongo) En cuanto a Dino y Hibari, pues para hacer que esta relacion funcione en el fic, quizas nuestro querido prefecto nos salga OoC... pero intentaré hacerlo lo mejor que pueda.

Mis motivos de la tardanza son porque, debo confesar, tenía la base del fic y tengo el momento de inicio de ambas parejas pero jamas me plantee los motivos por los que Hibari y Tsuna estén juntos asi que estuve todo este tiempo creando diferentes escenarios para estos dos. Al final elegi uno un poco extraño.

Gracias por los reviews :D