¡Holaa! :D ¡aquí está el capitulo 5! ^-^ ¡que lo disfruten! No olvide dejar sus reviews :3


Capitulo 5

Chica nueva. Un pequeño regalo del destino.

- ¿Seguro que eso es todo? ¿Una curita y ya? - pregunte preocupado a la enfermera, no me convencía eso de que tan solo le limpie la herida y le ponga una curita.

- Es todo lo que puedo hacer, no es nada grave, es solo es una cortada pequeña - me aseguro la enfermera - si quieren se pueden quedar a descansar un rato - nos sugirió y se dispuso a salir de la habitación.

- Pero... - no termine de reclamar y sentí como alguien me estiraba del brazo, obligándome así, a dar la vuelta

- tranquilo, no es la gran cosa - decía la chica en cuestión con una sonrisa en el rostro – apropósito, soy Misaki Inoguchi - me dijo con una sonrisa, al tiempo que me estiraba de brazo aun mas, haciéndome sentar a su lado en la camilla de la enfermería - ¿y tu eres...? –

- Luka Ichigo - le respondí automáticamente.

- ¿Ichigo? ¿Ichigo como el nombre del colegio, Ichigo-Gakuen? ¿Es tu padre el director o al… - Pregunto muy curiosa y algo juguetona al mismo tiempo.

- Si - le respondí cortante antes de que lograra completar la pregunta; siempre era la misma rutina, me hacen la pregunta con algo de burla en su voz y esperan que tan solo sea una coincidencia estúpida, uno diría que ya se podía estar acostumbrado a esta clase de cosas pero aun así lo odiaba, me molestaba, por qué? Fácil, odiaba hablar de mi padre y mucho más si luego me etiquetaban como "el hijo del director".

Al parecer Misaki notó el disgusto en mi tono de voz y la cara de malhumorado que de seguro esta poniendo por lo que se disculpó - lo siento mucho, no era mi intención...-

- No, yo lo siento - la interrumpí - no tengo por qué ser grosero por algo que no tiene nada que ver contigo - me expliqué mientras me levantaba y le ofrecía mi mano para ayudarla a que hiciera lo mismo.

Tomó mi mano y se levantó, entonces juntos salimos de la enfermería y empezamos a recorrer los pasillos de la escuela, luego de un tiempo de silencio comenzamos a hablar de cosas sin importancia alguna, hasta que una pregunta me tomo por sorpresa.

- Mmm... ¿Luka? - dijo como si esperase una aprobación para hacer su pregunta.

- ¿Si? - le respondí despreocupado.

- ¿Por qué no te gusta hablar de tu padre? - me preguntó directamente, sin rodeos. En el momento que escuché la pregunta paré en seco, lo que causo que ella me mirara con cara de preocupación y lista para disculparse y dejar de lado la pregunta pero antes de que lo hiciera reanude nuestra caminata y me apresure a formular una respuesta válida.

- Es complicado - le dije tratando de evadir el tener que hablar mucho de aquel tema - cuando era pequeño solían molestarme mucho porque mi padre es el director - le dije; ella me miró confundida, al parecer nunca escucho de algo parecido, suspiré - ya sabes, cosas como "los profesores te tratan mejor solo por ser el hijo del director" o "a ti nunca te castigan gracias a tu padre" y eso - traté de explicar haciendo comillas en el aire con mis dedos para enfatizar.

Ella simplemente respondió con un "ahh, ya, continua" así que seguí - al principio no entendía bien que estaba pasando, porque todos me trataban mal, me miraban raro o simplemente no se me acercaban, pero luego empecé a darme cuenta poco a poco - hice una pausa tratando de buscar las palabras correctas para expresarme - hasta que un día me harté y decidí bloquear a la persona causante de todo, y desde entonces soy así – dije haciendo un gesto de abrir mis brazos como señalándome.

- Oh, entiendo… - me respondió, lo cual me resulto extraño ya que no muchas personas tomaban mi decisión tan bien y rápido.

- ¿Estás bien con eso? - Le pregunté alzando una ceja, tratando de probar si en serio se estaba tomando bien esto o solo no lo había asimilado por completo.

- Si - me respondió con una sonrisa, pero algo en su expresión me extrañó, en sus ojos se podía ver algo de compasión y... ¿Comprensión? creo - ¿por qué preguntas? - me interrogo.

- No, nada - dije apresuradamente, y no volvimos a tocar el tema.

Luego de eso continuamos caminando y hablando de cosas sin real sentido hasta nos dimos cuenta que estábamos caminado sin rumbo, paramos a pensar que deberíamos hacer y concluimos que, como ya casi era hora de que terminen las clases, iríamos a nuestras respectivas casas.

No tardamos mucho en llegar al portón principal y este se encontraba desierto, seguro porque las clases aun no habían terminado y todos seguían adentro; entonces simplemente nos separamos y tomamos caminos diferentes, pero antes de que me alejara mucho sentí como alguien me abrazaba desde atrás y paraba mi caminata por completo, dejándome muy sorprendido.