El segundo capítulo. Ojalá les guste! :D
Disclaimer: Nada más que la traducción es mía.
Capítulo II
Miré de mala gana la construcción de ladrillos, tratando de ignorar a las personas que me veían a mí. "Bienvenido al Instituto de Forks" el letrero al lado del lugar decía. "¡Hogar de los Espartanos!"
Miré el gran banco de nubes grises que ocultaban al sol. "Creo que estoy en el infierno" murmuré.
Charlie puso un brazo a mí alrededor. "Sabes, tu madre está llena de ella" dijo. "Tú no eres para nada melodramática."
"Creo que olvidamos la idea de aprender en casa muy rápido" dije mientras mi estómago se llenaba de nudos.
Se rió de lo que dije y me llevó por la escuela hasta las puertas de la oficina.
Había una mujer detrás del escritorio con una mala permanente y una playera que decía "atrévete" y bufé. En Phoenix era raro ver una playera así. Me miró y sonrió. "Isabella, no te he visto en años, mira lo grande que estás."
Suspiré y fulminé con la mirada a Charlie. "Ustedes me van a dar un desorden alimenticio."
La mujer se veía alarmada, pero Charlie sólo se rió. "Sra. Cope, ¿tienes el horario de mi pequeña hija?" preguntó.
"Justo aquí" sonrió. Sacó una carpeta y comenzó a darme papeles. Horario de clases, un mapa de la escuela y la información de mi casillero. Le agradecí y Charlie asintió para despedirse.
"Mira a todas esas buenas calificaciones en todo" dijo orgullosamente mientras salíamos de la oficina. "Mi pequeña hija es linda e inteligente."
Puse los ojos en blanco, guardando los papeles en mi mochila. "Sólo dices eso porque eres mi papá y tienes que hacerlo."
Se encogió de hombros mientras me sonreía. "Dame un abrazo, pequeña." Me tomó en sus brazos. "Me alegra tanto que estés aquí" murmuró en mi oído, haciéndome sentir algo mal por estar de mal humor toda la mañana.
"Yo también lo estoy" le dije, aunque estando aquí viendo el día que me esperaba, se sentía como una mentira.
Me soltó y tomó mis manos. Besó mis palmas y entonces puso mis dedos sobre ellas. "Guarda esos para después, en caso de que los necesites" me sonrió y no pude evitar devolverle la sonrisa. Solía hacer eso mismo cuando era niña y tenía miedo de ir a la cama en la oscuridad.
"Gracias" dije, y vi mientras se giraba y se alejaba caminando.
Apreté mis manos fuertemente, aferrándome a mis besos, mientras caminaba por el pasillo y encontraba mi casillero. Saqué mis papeles y busqué la combinación, abriendo la puerta. Suspiré mientras un montón de papeles viejos y envoltorios de chicles salían. "Es decepcionante" murmuré para mí misma. Alejé toda la basura que había quedado en mi casillero y sacudí el fondo. Realmente no tenía nada que poner adentro así que sólo lo cerré y me di la vuelta, mirando por el pasillo. Las personas ya me veían con curiosidad, y me fui al baño donde podía entrar y esconderme por unos momentos.
Por suerte, no había llegado muy temprano, así que no tuve que esperar mucho para la campana. Encontré mi primera clase y entré, yendo al escritorio del maestro para darle mis papeles.
Mis clases eran pequeñas. La primera tenía once personas en ella además de mí, la segunda quince y la tercera tenía esos más otros cinco. Y en cada una de ellas, me llevaron al frente para presentarme. Para el tercer periodo, estaba segura que todos en la clase ya me habían visto levantarme hacia el frente del salón y murmurar mi nombre, pero tenía que hacerlo de todas formas.
Pero el terror real fue el almuerzo. Todo el cuerpo estudiantil podía caber en la cafetería al mismo tiempo, así que sólo había un periodo para almorzar. Para mí, eso significaba que toda la escuela podría señalarse y reírse de mí fácilmente al mismo tiempo.
Logré sobrevivir el camino hasta la cafetería, con mis ojos escaneando la cafetería. Estas personas habían sido separadas por grupos desde hace años, y sabía que sería imposible para mí acercarme a cualquiera de las mesas circulares y conseguirme un lugar en la conversación. Quería escapar afuera con un libro, de la forma que siempre hacía en casa, pero estaba lloviendo afuera.
Mientras tomaba mi comida, mis ojos cayeron en una pesa en una esquina del lugar. Pensé que estaba vacía al inicio, y me llené de esperanza, pero entonces me fijé en alguien sentado en un lado, con su espalda cerca a la pared, mirando solamente a su comida. Se veía vagamente familiar, así que estaba segura que había estado al menos en una de mis clases, pero había estado tratando de no ver a nadie en todo el día. Ahora me fijé en su apariencia, y me sorprendí. Sus largas piernas estaban extendidas enfrente de él debajo de la mesa, con un tobillo casualmente cruzado sobre el otro. Era pálido con un desordenado cabello rojizo, y músculos bien definidos aparecían por debajo de las mangas de su camisa negra.
Estaba tan fuera de mi liga que dolía verlo.
No parecía estar en muy buen humor, y me pregunté qué sería lo que lo mantenía tan excluido del resto de los grupos en la cafetería. Miré alrededor para ver si alguien más se dirigía a su mesa, pero parecía que nadie le prestaba el más mínimo de atención.
Su aparente mal humor y la extraordinaria belleza normalmente hubieran sido suficientes para evitar que me acercara a él, pero era eso o intentar sentarme en otra de las mesas llenas, y no tenía el valor suficiente para hacerlo. Arrastré mis pies hasta la mesa donde se sentaba y toqué una de las sillas anaranjadas de plástico cerca de él.
"¿Te importa si me siento aquí?" pregunté con duda.
Lento, tan lento que no estaba segura de si me había escuchado, alzó sus penetrantes ojos verdes de la mesa hasta mi cara. Su expresión era tan poco amigable que di un paso hacia atrás. Me fulminó con la mirada, sin hablar.
"Lo siento" dije. "Soy nueva. Es sólo que no estoy segura de poder caminar a una mesa llena de personas e unirme así como si nada" traté de darle una sonrisa, pero no pude hacerlo bien.
Me miró por un momento más y entonces volvió a bajar sus ojos a su comida.
No estaba segura si eso significaba que debía irme o quedarme, así que me arriesgué y saqué una silla. Me senté en ella, dándome cuenta que repentinamente el ruido de la cafetería había reducido un poco. Miré alrededor, y descubrí que muchas personas me estaban mirando. Claramente, había cometido una clase de error.
Mi poco amigable compañero de almuerzo recogió su comida y se levantó en un movimiento fluido, mirándome mientras pasaba enfrente de mí. Caminó al frente del lugar y tiró su comida antes de salir de la cafetería.
Estaba un poco, muy poco, aliviada, por haber hecho que se fuera, pero mis mejillas quemaban mientras sentía los ojos de mis compañeros estudiantes en mí. Saqué mi libro y traté de distraerme, pero fue una larga media hora.
El resto del día no fue mejor. Mientras me presentaba en las clases de la tarde, hubo varias risas y susurros, y estaba más consciente que nunca. Pero la última clase del día fue la peor. Le di mi papel de asistencia al maestro para que lo firmara, y él me sonrió. "Qué conveniente, tenemos un número impar. Sr. Masen, finalmente tienes una compañera de mesa para compartir tu carga de trabajo."
Seguí su mirada a una mesa negra en la parte de atrás del cuarto, donde el poco amigable chico del almuerzo estaba sentado, inclinado sobre un libro de otra clase, trabajando en lo que parecía una tarea. Alzó la mirada aburridamente cuando el maestro habló, entonces se encogió de hombros y bajó sus ojos a su libro de nuevo.
Quería vomitar. Como si este no fuera un día suficientemente miserable. ¿Tenía que quedar con él como mi compañero de laboratorio? Miré alrededor del cuarto. Había sólo otras tres mesas en el cuarto, con otras tres parejas de estudiantes, y todas parecían pensar que era extremadamente divertido que hubiera sido asignada con él.
Hice mi camino hasta la mesa y me senté a su lado. Él no volteó a verme.
El chico enfrente de mí, un chico alto con piel oscura y cabello negro se volteó y me asintió, sonriendo. Yo asentí en respuesta, pero me volteé hacia mi nuevo compañero de laboratorio, pensando que sería mejor que arreglara las cosas.
"Mira, lamento lo de antes" le dije suavemente. "No quería ser una intrusa."
Levantó sus ojos vacíos para ver los míos y me miró por unos momentos, pero entonces su expresión se volvió oscura y enojada. Giró su silla deliberadamente lejos de la mía y se concentró en su trabajo.
No podía imaginarme un día peor, y cuando la campana finalmente nos dejó ir, me apresuré a mi casillero y entonces hasta mi auto, colapsando detrás del volante. Traté de mantener las lágrimas hasta que saqué el auto del estacionamiento, pero fallé miserablemente, y me pregunté cuántas personas podrían verme en la cima de la humillación que ya había experimentado hoy.
Lloré todo el camino a casa, pero traté de componerme una vez que llegué. Ya me había quejado lo suficiente con Charlie, y no quería hacerle pensar que no quería estar ahí con él. Realmente quería. Sequé mis ojos, me di un retoque de maquillaje en el espejo retrovisor y tomé un par de respiraciones.
Me dirigí adentro, escuchando la televisión en la parte de atrás de la sala. Dejé mi mochila en el pasillo que llevaba a mi cuarto y seguí el sonido por la cocina hasta la parte de atrás de la casa.
"Hola Bells" dijo Charlie, mirándome desde el sillón. "¿Qué tal la escuela?"
No podía mantener la farsa. Al menos logré no llorar, pero me moví alrededor del sillón y me dejé caer a su lado. "Apestó."
Envolvió su brazo a mi alrededor. "¿Fueron buenos contigo?" preguntó.
"No" dije amargadamente, inclinándome en su hombro.
Él suspiró. Bueno, entonces dime quiénes no lo fueron y todos tendrán multas la próxima semana."
Su broma era justo lo que necesitaba en ese momento, y me reí. "Gracias, Charlie."
reviews para dejar la opinión? serían apreciados. aunque esto seguirá siendo publicado así sea leído o no :D
