Capítulo III
Me desperté la mañana siguiente sintiéndome enferma. Sabía que no estaba repentinamente enferma con gripa, pero seguro que me sentía como si lo hubiera estado. Mis nervios me habían hecho levantar antes que mi alarma, e instintivamente me apresuré por mis preparaciones matutinas por mi ansiedad por ir de nuevo a la escuela. No quería sentarme alrededor siendo una amargada y llevándome a Charlie conmigo, así que hice una excusa sobre ponerme al día con los apuntes y salí por la puerta.
Claro, eso significaba que llegaría a la escuela una ridícula hora antes, pero pensé que podría simplemente encontrar un rincón y leer en alguna parte, y esperar que la gente me dejara sola.
Estacioné mi auto en el estacionamiento, sorprendida por la cantidad de personas que ya estaban ahí. No entendía qué estaba mal con estas personas de ciudad pequeña. ¿Por qué llegaban a la escuela tan temprano? ¿Realmente no había nada mejor que hacer con su tiempo? Ignoré el hecho de que estaba conversando conmigo misma, y salí del auto, deslizando mi mochila sobre mi hombro.
Estaba cruzando el estacionamiento hasta la escuela, rezando que nadie me prestara atención cuando de repente escuché una voz gritando.
"¡Chica nueva!"
Alcé la vista, sorprendida. A un lado de la escuela estaba un grupo de mesas de picnic rectangulares. Varias personas estaban alrededor de una, y en la mesa se sentaba posiblemente el estudiante más masivo que haya visto. Su pecho y hombros estaban tan musculosos que las palabras "esteroides anabólicos" me vinieron inmediatamente a la mente. Sus muslos tenían que ser casi tan grandes como mi cintura. Tenía cabello oscuro que se rizaba alrededor de su cabeza y caía a sus ojos, y su cara estaba marcada con un profundo par de hoyuelos que de alguna forma lo hacían ver infantil, con todo y su enorme tamaño.
No sabía si sentirme amenazada o encantada, pero estaba definitivamente incómoda. Él era gigante, y era ruidoso, y me estaba señalando directamente a mí. Mientras observaba, se bajó de la mesa y comenzó a caminar hacia mí, con una enorme sonrisa en su rostro.
"¡Hey!" gritó de nuevo. "¡Escuché que te sentaste con mi hermano ayer!"
Oh dios.
Me detuve, con mi estómago dando vueltas mientras lo veía acercarse. No sabía si estaba complacido, o molesto, o simplemente estaba siendo malicioso, pero estaba completamente intimidada.
"Chica Nueva, ¡tienes valor!" gritó mientras me alcanzaba, y me atrapaba en un abrazo, levantándome del suelo. "Vamos, ¡todos vamos por café!"
No sabía cómo responder, pero no era como si me fuera a dejar. Me llevó a un jeep gigante en el estacionamiento, manteniendo un brazo alrededor de mi cintura.
Las personas con las que había estado sentado parecieron tomar eso como una señal, y todos se levantaron y se acercaron al jeep también.
"¡Chica Nueva va adelante!" el chico grande gritó y me cargó en sus brazos, depositándome en el asiento delantero del jeep. El enorme vehículo no tenía un techo, ni siquiera puertas, y me puse mi cinturón de seguridad mientras el resto de las personas se subían al asiento trasero y en el techo del jeep.
El gran chico le dio la vuelta al jeep y se subió del lado del conductor. Lo sacó del estacionamiento, sin que la gigante sonrisa abandonara su rostro.
"¡Chica Nueva, eres ardiente!" exclamó mientras el jeep aceleraba en la calle. "¿Cómo te llamas?"
"Bella Swan" le dije.
"Emmett McCarty" dijo, con sus hoyuelos profundizándose en sus mejillas. "Y no dejes que mi hermanito te moleste. ¡Edward es un patán!"
Me reí, aliviada de oírlo decir eso. Hubo un ligero golpe en mi hombro, y me giré. El chico detrás de mí extendió su mano. "Soy Mike" dijo. Era rubio y atractivo, y traté de no hacer caras ante el hecho de que obviamente él había pasado más tiempo en su cabello que yo esta mañana. Tomé su mano, y él señalo a las chicas en el asiento a su lado. "Ellas son Jessica y Lauren" dijo, y ambas chicas me sonrieron mientras las saludaba tímidamente.
Mike señaló a las personas en el maletero del jeep. "Allí atrás están Jacob y Ben" dijo. Jacob resultó ser el chico que me había asentido en el sexto periodo el día anterior. Me vio y me guiñó un ojo.
"¿Qué te dijo Edward ayer?" preguntó Jessica emocionadamente, acercándose a mí.
"Nada" contesté, encogiéndome de hombros.
Me miró dubitativamente.
"En serio" dije algo más molesta. "No en el almuerzo, y no en Biología, donde ahora soy su compañera de mesa."
"Oh dios mío, eso apesta" dijo, aunque su cara decía que pensaba que era gracioso.
"¡Al menos te irá perfectamente en esa clase" entusó Emmett, entrando al estacionamiento de la pequeña cafetería. No había Starbucks. Realmente vivíamos en una ciudad pequeña.
Todos bajamos del jeep y llenamos el lugar. Pedimos nuestras órdenes, y Emmett muy caballerosamente pagó mi orden.
"¿Y por qué tú nunca me pagas mí café?" le preguntó Lauren a Emmett mientras esperábamos nuestras órdenes. Sacó su labio inferior y le pestañeó.
Él sonrió. "Si te sientas con el estúpido en el almuerzo hoy, te compraré café mañana en la mañana" dijo golpeando su nariz.
Ella bufó. "No importa, compraré mi propio café."
Él se carcajeó. "¡Eso es lo que pensé! ¡Ninguno de ustedes tiene el valor que la Chica Nueva!" me tomó alrededor de los hombros en un medio abrazo.
"Hey, te vi en biología ayer" dijo Jacob, logrando llegar a mi lado. "Muy duro, tener que sentarte con Edward."
"Al menos ahora puedes dormirte en la clase" se rió Jessica.
"Sí, ¿pero tener que sentarte al lado de ese bastardo todos los días?" añadió Mike, sacudiendo su cabeza. "Preferiría reprobar."
Estaba empezando a sentirme incómoda por todo el odio hacia Edward. Era válido admitir que era él y no yo, pero realmente parecía que a todos les caía mal. Por eso me sorprendió cuando Emmett golpeó a Mike en el hombro. "Cuida o que dices sobre mi hermano."
"Oh, lo siento" hablé mientras Mike se encogía y sobaba su brazo. "¿Qué no acabas de decirle patán y estúpido?"
"Soy familia, puedo hacerlo" Emmett sonrió. "Pero no escuches a estos tipos, Edward es fácil de soportar. Sólo no intentes ser su amiga."
Asentí, aunque realmente no sabía cómo iba a funcionar eso.
"Hey, vas a venir con nosotros a una película en Port Ángeles el viernes que viene" me dijo Jacob. "Así que no hagas ningún otro plan."
"Oh, sí, Emmett, ¿vas a venir?" Lauren le preguntó, quitándose un mechón de cabello de un hombro.
"Nop, tengo una cita real esa noche" dijo él. "No estaré atrapado saliendo con perdedores como ustedes."
Un coro de gruñidos de decepción le respondieron.
"Pero a La Push" dijo Emmett, señalándolos. "El próximo fin de semana soleado."
"¿No hace algo de frío para ir a la playa?" le pregunté a Jessica, que estaba cerca de mí.
Ella asintió. "Sí, pero entonces es cuando no está llena. Salimos y hacemos una fogata y hacemos hot dogs y cosas así. Deberías venir."
Asentí. Sí sonaba divertido. "Sí, totalmente."
Nuestras órdenes finalmente estuvieron listas, y nos subimos otra vez al jeep. Emmett nos llevó de regreso a la escuela y me senté con ellos en la mesa donde todos habían estado cuando llegué.
Y comencé a entenderlo. Si así eran las mañanas en la escuela de Forks, podía entender el querer llegar aquí temprano.
Casi pensé que todo el grupo me iba a llevar a mi casillero cuando la campana sonó, hasta que me di cuenta que casi todos teníamos los casilleros cerca. Sólo había un pasillo con casilleros en la escuela, y aparentemente estaban separados por grado. Parecía que algunas de las personas con las que había ido a comprar café también estaban en mi año. Miré alrededor para ver si podía tener una idea de dónde estaban las divisiones por clase, y mis ojos cayeron en Edward Masen.
Estaba recargado contra un casillero, un par de metros lejos del mío, sus brazos cruzados sobre su pecho, y me estaba mirando. Por toda su indiferencia ayer, esta mañana toda su atención estaba concentrada en mí. Su expresión no era amigable, pero no tenía la misma ira que había visto antes. Realmente esperaba que él hubiera decidido enterrar cualquier barrera que hubiera entre nosotros.
De repente sonrió, y me di cuenta de que me había quedado mirándolo. Rápidamente tomé mis cosas y cerré mi casillero, alejándome.
Resultó que Edward estaba en mi primera clase. De hecho, su asiento estaba directamente detrás del mío. Era horriblemente incómodo sentarme enfrente de él, y pasé toda la clase peleando la urgencia de girarme y ver si me estaba fulminando con la mirada. Me apresuré fuera del salón al sonar la campana y me dirigí a mi siguiente clase, sólo para descubrir que también él estaba en esa clase. Estaba sentado al otro lado del salón esta vez, lo que ayudó, pero entonces me encontré sentándome justo a su lado en mi tercera clase, y comencé a preguntarme si el Destino no me estaría jugando una clase de broma cósmica. No reconoció mi presencia en toda la mañana. Ni siquiera me miró, según lo que vi, y estaba algo aliviada. No tenía idea de cómo comportarme con él.
Me encontré enfrentándome al almuerzo con trepidación. Estaba esperando que Emmett y las personas con las que había ido por café se sentaran juntas en el almuerzo. Si lo hacían, estaba muy segura de que estaría bienvenida a unirme. Y si no, entonces estaría enfrentándome al mismo predicamento que en el día anterior. Cuando la campana sonó después de la tercera clase, seguí a la multitud hasta los casilleros.
Abrí mi casillero, lista para guardar mis libros, y noté un sobre amarillo con una estampa de Hallmark adentro. Con curiosidad, la abrí y saqué una tarjeta con una imagen de una rosa amarilla en el frente. La abrí y adentro había palabras manuscritas en una elegante letra.
Cada hombre tiene secretos profundos que el mundo desconoce; y a menudo llamamos a un hombre frío cuando sólo está triste.
-Henry Wadsworth Longfellow
No era difícil adivinar de quién hablaba la tarjeta; sólo había una persona que había sido realmente fría desde que llegué aquí. Busqué en mi mochila un imán y puse la tarjeta de regreso al casillero. Entonces guardé mis libros y fui a la fila para el almuerzo.
Ni siquiera me di cuenta que estaba mirando la parte de atrás de la cabeza de Edward desde el final de la fila hasta que la enorme forma de Emmett se atravesó en mi campo de visión, y su brazo cayó sobre los hombros de su hermano. Edward ni siquiera lo saludó, y Emmett no parecía esperar que lo hiciera. Los dos sólo se pararon quietamente, avanzando lentamente en la fila. Emmett finalmente bajó su brazo para recoger su bandeja de comida, y los dos se separaron sin una palabra. Edward fue a su lugar en la mesa del rincón y Emmett se fue a una mesa llena de personas que no había conocido.
Mi estómago comenzó a sentirse mal. Parecía que las personas con las que había salido esa mañana no se sentaban juntas después de todo.
Pero mi ansiedad fue corta. Mientras juntaba mi comida, escuché una voz de chica llamarme, y alcé la mirada para ver a Jessica y Mike señalando su mesa. Todas las personas que habían ido al café en la mañana estaban ahí, excepto Emmett, y unas personas más. Sonreí con alivio y fui a unirme, deseando que el buen karma en ellos me salvara de más humillación.
Me senté en medio de Jessica y otra chica, que era pequeña y tan delgada que parecía que se podía romper si le saltaba encima. Sonrió dulcemente y se presentó como Angela, dándome la bienvenida a Forks.
Todos fueron muy amigables en el almuerzo. La aprobación de Emmett parecía haber borrado cualquier idiotez que haya mostrado el día anterior, y todos me trataban como si fuera lo último en la moda. Las chicas emocionadas compartían todos los chismes que conocían, y los chicos me trataban igual que a las otras chicas. Era tanto el cambio que casi tenía miedo de que no pudiera ser real.
Mantuve un ojo en Emmett durante el almuerzo, y era algo fascinante de ver. Iba de una mesa a otra todo el periodo, quedándose por unos minutos antes de avanzar. Todos parecían estar emocionados de recibir una visita de él. Claramente era un estudiante favorito en la escuela, y parecía que él los quería a todos por igual. Era ruidoso y vibrante y tan lleno de felicidad que parecía casi demasiado para ser verdad. Era como el sol en un cuarto lleno de planetas, sólo que en vez del cuarto moviéndose a su alrededor, él hacía un lento circuito alrededor del lugar, compartiendo su calidez con todos al pasar.
La única persona con la que no se detuvo a hablar fue Edward. Después de haber estado en la fila del almuerzo con su hermano, Emmett no lo volvió a ver.
Se acercó a nuestra mesa después de un rato, y tocó a cada persona en la cabeza. "Pato… pato… pato… pato… ¡Chica Nueva!" declaró mientras tocaba mi cabeza.
Hice mi cabeza hacia atrás y miré a Emmett que se veía complacido con su broma. "¿Ahora me levanto y te persigo alrededor de la mesa?"
"¡Ha! Ya deseas poder tener tus manos en esto, nena."
"Puedes seguirme alrededor de la mesa cuando quieras, Bella" se ofreció Mike, sonriéndome.
"¿Qué tal si ustedes se persiguen alrededor de la mesa y yo sólo como mi yogurt?" sugerí.
Emmett se encogió de hombros. "Tienes un lindo trasero, Mike."
Hubo un par de risas en respuesta, y Mike le lanzó una papa frita a Emmett. "No se permiten chicos en mi club de admiradoras" sonrió, y todos gruñeron.
"Muy bien" dijo Emmett en voz alta. "Muy bien, tranquilos. Sé que todos se mueren por este cuerpo, pero sólo hay una persona para Emmett McCarty."
Todo el mundo esperó expectante.
"Y su nombre" dijo, "Lo siento chicos, es una ella. Su nombre es tan hermoso como su rostro. Tan hermoso como su alma" dijo dramáticamente. "La única para Emmett McCarty es… la Chica Nueva."
Todos gruñeron, y de repente yo era el objetivo de la comida volando sobre la mesa. Me agaché, alzando mis manos para protegerme.
"Nunca encontrarás a una mujer como yo, Emmett" declaró Lauren.
Emmett fue a donde ella estaba sentada y la sujetó en sus brazos, plantando un beso en sus labios. "Eres demasiada mujer para mí, Lauren. No puedo ir al paso contigo." La depositó de regreso a su silla, y entonces se volteó a la mesa. "Damas, caballeros." Hizo una pequeña reverencia. "Adieu". Se giró y caminó a la mesa siguiente.
Me reí, sacudiendo mi cabeza. "¿Siempre es así?" le pregunté a Angela.
"Cada día" dijo ella, poniendo los ojos en blanco. "No hay nadie como Emmett."
Volteé a ver a Edward, quien estaba haciendo una tarea, ignorando todo lo que pasaba a su alrededor. "Hablando de una rara familia."
Justo entonces un chico se levantó de la mesa al lado de Edward y, sonriendo, se sentó en la mesa de Edward. "Parecía que necesitabas algo de compañía" dijo burlonamente.
La expresión de Edward era letal. "Vete" dijo fríamente.
"Hey tranquilo" el chico dijo, claramente haciendo un espectáculo para sus amigos. "Sólo estoy tratando de ser amable."
Edward se puso de pie. Tomó la bandeja de comida del chico y se la lanzó, tirando lasaña y gelatina en él antes de salir del lugar hacia la lluvia.
Emmett rugió de risa, cayendo en una silla cercana.
"Hey, cállate, idiota" el chico le gritó, pero sus juegos con Emmett eran más sanos que lo que habían sido con Edward.
"¡Rayos no!" gritó Emmett. "El castigo le queda al crimen, James. Quieres molestar a mi hermano, entonces puedes vestir tu comida por el resto del día." Continuó riéndose, y más personas en la cafetería se unieron.
Negué con mi cabeza, agradeciéndole a no sé quién de no haber sufrido ese mismo destino el día anterior.
Me relajé un poco durante mis siguientes dos clases, porque Edward, agradecidamente, no estaba en ellas. Pero la última clase del día llegó inevitablemente, y me moví de mala gana al laboratorio de biología. Edward ya estaba en su asiento cuando me senté, su atención de nuevo en una tarea de otra clase, y no hizo nada para mostrar que sabía que existía.
Recordé lo que Emmett dijo sobre no tratar de ser su amiga y me pregunté si se suponía que fuera ruda con él, o simplemente ignorarlo de la forma que él me ignoraba. Finalmente decidí seguir el camino de Edward e ignorarlo. Saqué un libro y leí hasta que la clase comenzó.
Las cosas estaban bien hasta que el maestro pasó un trabajo que teníamos que hacer juntos. Era una página llena de diez preguntas que teníamos que responder basados en lo que decía el libro.
Miré a Edward, tomando los nervios para hablar. "¿Yo hago los nones y tú los pares?" sugerí.
Me dio una mirada y asintió.
Traté de no soltar un suspiro de alivio. Podía soportar los simples asentimientos.
Movimos el papel de un lado a otro, escribiendo respuestas en turno, trabajando en silencio. En un momento, Edward me deslizó el papel y señaló una palabra que había escrito en la respuesta anterior. "Bases" dijo simplemente. "No ácidos."
"Gracias" dije, corrigiendo mi respuesta. No me había dado cuenta de que estaba leyendo mis respuestas. Ciertamente yo no leía las suyas.
Los otros compañeros de laboratorio eran más habladores que nosotros, pero la tensión entre nosotros parecía irse un poco mientras encontrábamos una forma de trabajar, y estaba aliviada. Al final de la clase, me levanté y me giré a verlo. "Gracias por tu ayuda hoy."
Golpeó su mochila en la mesa y se levantó, inclinándose para acercar su cara a la mía. "No necesito que me agradezcas" dijo entre sus dientes, con la voz furiosa. Pasó su mochila por su hombro y se alejó, dejándome aturdida.
Descubrí en los siguientes días que si limitaba mi conversación con Edward sólo a lo que era necesario, su hostilidad se mantenía baja y bajo control. Pero si alguna vez intentaba hacer una plática o una broma, inmediatamente salía, como lo había hecho ese día después de clases. Aprendí rápidamente a no hacerlo.
Los días siguientes fuero más de lo mismo, excepto el viaje a la cafetería. Descubrí que había estado algo equivocada en mis suposiciones sobre Emmett. Pensé que era el mejor amigo de todos, pero eso no parecía ser verdad. Todo el mundo lo quería para que fuera su mejor amigo, pero había muy poco de él para bastarle a todos. Un par de minutos de efusiva conversación con todos, todos los días, y hacía que todo el cuerpo estudiantil comiera de su mano, pero seguía buscando a las personas con las que realmente se conectaba, y no podía encontrarlos. Emmett era querido por todos, pero íntimo con ninguno.
Excepto, según me fijé después de unos días, por Edward. La mayoría de las veces llegaban en autos separados, Emmett en su jeep y Edward en un pequeño Prius negro. No pasaban nada de tiempo como hermanos y raramente tenían una conversación, pero en el almuerzo, Emmett siempre se tomaba un momento breve por Edward. A veces esperaba en la fila con él, a veces pasaba cerca de él y ponía una mano en su hombro. En esos breves momentos, veía más emoción honesta que en cualquier cosa que Emmett hiciera. No era que dudara de su sinceridad con sus amigos para nada –Emmett parecía dulce y genuino y realmente cariñoso- pero todo palidecía en comparación a su relación con Edward. La persona que todo el mundo adoraba estaba completamente devota a la persona que todos detestaban.
Era exactamente la clase de poesía que me marcaba, y quería más a Emmett por eso.
Las cosas en la escuela estaban bien, si no contabas la miseria diaria que venía al caminar sobre vidrio alrededor de Edward en Biología. Pero las cosas en casa eran algo raras. Vivir con Charlie era casi como vivir sola, excepto que con una hora límite pare salir. Me di cuenta la primera noche que Charlie no estuvo, que tendría que encargarme de la comida si quería comer a una hora razonable, pero él no tenía nada de comida real. Había algunas comidas congeladas, y me pregunté si había estado viviendo de eso los últimos dieciséis años. Esa noche le pedí que me dejara cocinar y comprar comida, y él sólo se encogió de hombros. "Cómo tú quieras, Bells."
Cambiar las cosas en la casa no parecía molestarle para nada, pero lo que sea que preguntara que involucrada que saliera de la casa hacía que se pusiera alerta. Cuando mencioné la noche de cine en Port Ángeles ese viernes en la noche, se puso inmediatamente sospechoso.
"¿Por qué no puedes rentar un DVD y verla aquí?" preguntó.
"Porque la película que queremos ver aún no sale en DVD" contesté.
"No me gusta que vayas todo el camino hasta por Ángeles" gruñó.
Puse los ojos en blanco. "Charlie, sólo está a una hora de aquí."
"Una persona puede desangrarse en veinte minutos" dijo seriamente.
"Muy bien" dije cuidadosamente. "¿Puedo ir si prometo no cortarme las muñecas al este de Sappho?"
Ese fue un error. Comenzó a gritar sobre cómo no tomaba la seguridad en serio y empezó a decir estadísticas de adolescentes conduciendo y accidentes automovilísticos. Estaba a punto de rendirme cuando preguntó quién me había invitado.
"Jacob Black" le dije.
Él gruñó. "El chico de Billy. Es un buen chico. ¿Con quién más vas a ir?"
Solté una lista de nombres y volvió a gruñir. "Supongo que eso debería estar bien. Pero no quiero que apagues tu celular durante la película. Quiero ser capaz de contactarte todo el tiempo."
Sonreí y lo abracé emocionadamente. "Gracias Charlie."
