Detrás de la mascara
6
El exilio y la despedida
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"Qué importan mis pasos en este mundo olvidado…" –Santa Sabina.
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Estaba anocheciendo, la audiencia con el Patriarca había tomado más tiempo de lo esperado ya que no la había visto pasar en ningún momento de la tarde, ¿el castigo habría sido demasiado fuerte? ¿Tendría que cumplir algún tipo de penitencia inimaginable? Shura no podía imaginarse en ese momento lo que había ocurrido en el Salón de Audiencias algunas horas atrás, estaba tentado a ir y preguntar al Patriarca directamente pero mejor pensó en esperar a que ella volviera.
Durante la guardia nocturna trato de no apartar la mirada del área de las habitaciones del Patriarca pero ella no apareció por ningún lado, sería posible que hubiera tomado otro camino para volver a su cabaña pero tenía que pasar, por fuerza, por el área del Coliseo y las doce casas; en todo caso consideró la idea de ir directamente a la cabaña en cuanto tuviera oportunidad.
El tiempo pasaba lentamente y la preocupación iba en aumento al no tener ninguna noticia de ella; también considero que el Patriarca la haya castigado con algunas horas en una celda, eso podría ser una posibilidad, tenía un remolino de posibilidades en la cabeza y cada una más disparatada que la anterior, faltaba para el amanecer y los minutos parecían eternos como si fuesen años.
— ¿Por qué el tiempo no puede pasar más rápido? —se preguntaba mirando el magnífico cielo estrellado que tenía arriba de él.
En ese momento vio claramente como una figura esbelta se acercaba con paso decidido, no podía reconocer aun de quien se trataba, por un momento creyó que se trataba de Geist pero el color del cabello revelo la identidad; era Shaina, la vio dirigirse hacia él tomándolo del brazo. Shura se quedó sorprendido por el gesto de la chica, no se esperaba que fuera a hablar con él.
— ¿Qué sucede, Shaina? —preguntó sorprendido.
—Vengo a decirte algo importante —dijo con algo de preocupación, la vio rara algo en ella no se comportaba como siempre y lo miraba todo el tiempo como si bajo su máscara tuviera una expresión de súplica y preocupación—. Es sobre Geist, como no regresó vine a buscarla porque creí que estaría contigo y escuché a unos guardias decir que la habían encarcelado; traté de hablar con alguno de los asistentes del Patriarca y uno de ellos me dijo que escuchó al Patriarca gritarles que como castigo serían exiliados.
— ¿Qué? ¡Exiliados! —Shura sintió como si el alma se le hubiera salido del cuerpo. No se lo esperaba, como pudo ser que ella fuera exiliada— ¿acaso, hizo algo terrible? —quería saber más o menos que pudo haber hecho que mereciera tal castigo.
—No es lo que haya hecho, ya llevaba varios reportes ante el Patriarca por mala conducta y actos deshonrosos. Me parece que estaban planeando el ataque a una empresa ballenera al norte de Europa, no estoy muy segura, uno de sus amigos me lo comento.
— ¿Qué tipo de ataque? Dime, Shaina.
—Una masacre, seguramente. Ella y sus hombres cometen ese tipo de actos, no es algo de ayer llevan tiempo haciéndolo.
—Una masacre… —no daba crédito a lo que estaba escuchando, sabía que era una chica dura pero no alguien capaz de asesinar a diestra y siniestra sin miramientos ni consideraciones— Me resulta difícil creerlo —miró hacia el cielo estrellado tratando de asimilar todo lo que la chica le acababa de contar.
—Geist te mostró una parte de ella que no conoce cualquier persona. Realmente eres muy especial para ella, caballero. No la juzgues cruelmente tú también, el castigo que le ha impuesto el Patriarca es más que suficiente.
— ¿Dónde está encerrada? —preguntó al fin en un hilo de voz.
—En las cárceles subterráneas atrás de la gran estatua de la diosa. Trate de verla pero los guardias no permiten la entrada, son órdenes superiores creo.
Shura la observó, también ella se veía preocupada.
—Vine a verte porque creo que podrías hacer algo por ella, tu podrías abogar por ella para que no sea exiliada y que solo recibiera un castigo más convencional.
— ¿Tú crees que el Patriarca me escucharía? —dijo Shura con mucho escepticismo en la voz.
—Por supuesto, tú eres uno de sus favoritos. ¿Por qué no habría de escucharte?
No había terminado de hablar ni decir nada cuando unos guardias aparecieron delante de ellos, Shura los observo con extrañeza, jamás iban a molestarlos durante los rondines nocturnos. Se preguntó si su presencia no tendría algo que ver con Geist.
—Perdone, Señor Shura —dijo uno de ellos algo intimidado y haciendo una leve reverencia al Santo de mayor rango—. El Patriarca nos ha enviado a decirle que desea verlo en este instante.
— ¿Una audiencia a esta hora de la noche?
—Si, al parecer está preocupado por algo que le concierne a Usted también, por favor preséntese en la Sala de Audiencias ahora mismo.
—De acuerdo —ahí estaba la oportunidad de la que hablaba Shaina. La miro con complicidad antes de marcharse a ver al Patriarca; vería que podría hacer por la chica a la que amaba, quizá había una oportunidad de evitar el exilio, aunque bien podría complicarse todo.
Al llegar a la Sala de Audiencias, donde se encontraba el trono principal, Shura vio al Patriarca de pie con los brazos cruzados, muy pensativo. Uno de los guardias anuncio su llegada y este hizo una reverencia al Jefe del Santuario hincándose en el suelo.
— ¿Deseaba verme? Excelencia.
—Así es, Shura. Me alegra que hallas llegado tan pronto —tomo asiento en el trono y miro al Santo de Capricornio. Shura no podía saber que expresión había en el rostro de aquel hombre ya que lo llevaba cubierto con una máscara también; empezaba a odiar las máscaras, no le era fácil lidiar con esos objetos tan inexpresivos—. Como bien sabes, Geist se encuentra en una cárcel bajo estricta vigilancia, su comportamiento me llevo a tomar esa decisión, si es lo que te estás preguntando.
—Yo jamás me he atrevido a cuestionarle nada.
—Eso lo sé pero la expresión de tu rostro te ha delatado, puedo ver que te aqueja una gran preocupación. Veras, te mande llamar para preguntarte varias cosas con respecto a tu relación con ella.
Shura se sintió algo mal, no le gustaban ese tipo de preguntas y no se imaginó que el Patriarca pudiera saber que habían tenido encuentros en la décima casa; Shura creía haber sido muy cuidadoso con esas cosas.
—Algunos guardias vieron a Geist salir del área de la décima casa ayer por la noche y la mañana de la partida de Geist. Dime, ¿ella paso la noche contigo?
—Sí, Excelencia. Ella estuvo conmigo en ambas ocasiones —no podía mentirle al Patriarca, le costaría cara una mentira por blanca que fuera. Era mejor decirle la verdad aunque odiara responder ese tipo de preguntas y que se metieran en su vida privada.
— ¿Tus encuentros con ella fueron de tipo personal?
—Sí.
—No estuviste involucrado en ninguna de las actividades que se le acusan, ¿verdad?
—No Excelencia, no tuve conocimiento de lo que ella hacia o dejaba de hacer fuera del Santuario o bien en el campo de las Amazonas.
—Me alegra escuchar eso, Shura. Que no hayas estado involucrado en las cosas que ella suele hacer con esos tres caballeros, eso pudo haber manchado tu buen nombre además te hubiera costado tu rango y tu armadura.
En ese momento no sabía que pensar acerca de lo que mencionaba, como que la armadura y el buen nombre no le parecían tan importantes sabiendo que ella ya no estaría ahí.
—Solo quería confirmar eso, Shura. Ya puedes retirarte.
—Excelencia, tengo una petición que hacerle…
—Si es para pedirme que no la exilie, no puedo cumplirla. Lo lamento pero esa es la decisión que he tomado.
—Lo entiendo —respondió resignado. ¿Cómo se imaginó que preguntaría algo así? Seguramente Shaina lo menciono cuando trato de verla—, sin embargo…
— ¿Qué sucede, Shura?
Sintió como el Patriarca no le quitaba los ojos de encima aunque tuviera puesta esa mascara, podía percibir su mirada inquisitiva sobre él.
—Solo quiero pedirle una cosa, su Excelencia. Por favor permítame verla por última vez —dijo en voz baja casi suplicante.
—Shura… ¿es qué has perdido la cabeza por esa mujer? No es propio de ti.
—Es lo único que le pido, Excelencia.
—Después de que ellos sean exiliados no podrás tener contacto con ella de ninguna forma, estará prohibida toda comunicación al sitio al que serán enviados —la voz del jefe se escuchaba por toda la sala—. Podrás verla por última vez, eres de mis mejores hombres y no veo razón para impedirte esa visita. Pero deberás salir de las cárceles en cuanto envíe por ti, ¿quedo claro?
—Le agradezco mucho, Excelencia, no sabe cuánto —Shura se incorporó, se sintió más tranquilo y feliz tras escuchar que le habían permitido ver a Geist lo que aun no podía asimilar ni aceptar era que fuese a ser por última vez.
Un par de guardias lo guiaron fuera de la Sala de Audiencias hacía la parte de atrás del edificio que ocupaba el Patriarca; a un costado de la estatua de Athena se veían una escaleras que iban hacia abajo a una parte oculta entre la construcción y la montaña. En alguna ocasión había escuchado de la existencia de unas cárceles ocultas bajo tierra pero solo se mandaba ahí a los que eran considerados traidores al Santuario y a la Diosa antes de ser castigados con la muerte o bien el exilio.
Tras bajar la escalera de piedra llegaron a una puerta de reja metálica cerrada con un gran candado de hierro, el guardia dio la indicación que el Santo de Oro tenía autorización del Patriarca para poder entrar y hablar con uno de los reclusos. El custodio de la puerta le permitió el paso y Shura se sorprendió al ver el ambiente que reinaba ahí dentro.
Se traba de un túnel abierto en la montaña, apenas iluminado por un par de antorchas que dejaban ver una fila de celdas, adentro olía a humedad y encierro además no había nada que permitiera el paso de la luz por lo que camino lentamente mirando con cuidado el interior de cada celda, ahí vio a los tres hombres que acompañaban a Geist y paso de lado sin mirarlos.
En la última de las celdas, la que estaba al final del pasillo pudo ver una figura apenas visible, estaba sentada abrazando sus piernas y con la cabeza escondida entre sus brazos, sin embargo reconocería el cabello de aquella figura en cualquier parte.
—Geist… —susurró para que solo ella pudiera escucharlo acercándose a la puerta de la celda lo suficiente.
La joven alzo la mirada y sus ojos se iluminaron, su silueta era apenas visible pero sabía que él no sería capaz de verla partir sin despedirse.
—Shura… sabia que vendrías —se puso de pie y se acercó a la reja para mirarlo deslizando su mano a través de los barrotes acariciando su rostro—. Esta vez mi castigo fue el exilio —dijo ella muy triste mientras él tomaba su mano y la besaba sujetándola fuertemente—, no hubo perdón para mí y partimos mañana al amanecer a quien sabe dónde.
— ¿Es cierto que tu y esos tres masacraron a tanta gente? —pregunto él con consternación como si aquello hubiera sido una mentira.
—Si… es cierto, se nos paso la mano ¿sabes?
—Y ¿acaso creíste que al volver nadie diría nada? Sabes bien que su Excelencia tiene informantes en todas partes y más en tu caso que estabas bajo vigilancia —ella lo miro con reproche, le indico con la mirada que no la reprendiera más, ya había tenido suficiente con el regaño del jefe— Geist…
—Ya lo sé, no lo tienes que repetir —acercó su rostro para tratar de besarlo aun con los barrotes en medio, apenas lograron besarse levemente puesto que los barrotes eran algo gruesos— pero no me arrepiento de lo que hice sino que no pensé que podrían castigarme y que no volvería a verte nunca. Eso es lo que realmente me duele —ambos tenían sus manos entrelazadas mientras que con la otra mano él acariciaba su rostro—, no quiero irme Shura ¿Cómo podré vivir sin ti ni Shaina?
—Ella está muy preocupada por ti, trato de verte pero no se lo permitieron. Ella me pidió que abogara por ti con el Patriarca.
— ¿Ibas a abogar por mi?
—Sí, creo que me habría jugado mi rango, mi armadura en eso —le respondió sonriendo con complicidad.
—Sabes, quisiera que nos volviéramos a encontrar en otro sitio que no sea el Santuario, donde no haya leyes ni mascaras ni armaduras sino que seamos dos personas como las demás que puedan estar juntas simplemente.
—Geist… —la besó en la frente mientras ella lo miraba con lágrimas en los ojos— hablas como si ambos fuéramos a morir pronto, como si no existiera un mañana.
—Eso no lo sabes, las cosas no pasan por casualidad.
—Por cierto olvidé tu espejo —dijo él de repente.
—Cuídalo, por favor. Lo deje en tu casa porque sé que está en buenas manos.
—Siempre que lo miro me acuerdo de ti —ella derramo una lagrima al escucharlo decir eso.
En ese momento se escuchó la puerta de la cárcel. Shura volteo a ver al guardia que lo llamaba desde la puerta.
—Señor Shura, el Patriarca me ha ordenado decirle que el tiempo se ha terminado. Le pide que salga de aquí.
—Saldré en un momento —respondió con algo de fastidio.
—Por favor, me indico que debe salir de aquí —el guardia entro, se le veía apenado y le mostro la puerta— me dice que lo saque por la fuerza de ser necesario.
Shura entendió que no lo dejaría permanecer dentro ni un segundo más sin molestarlo con que ya era hora de salir.
— ¿Qué no ve que estamos conversando? —Intervino Geist muy molesta— ¿Es que no tiene nada mejor que hacer que molestarnos?
—Cierra la boca, jovencita —replico el guardia sin cambiar el tono de voz—. No hables así delante del caballero dorado, recuerda tu lugar.
— ¿Qué le pasa? —ese comentario la había molestado, solo era un simple guardia el que le daba órdenes.
—Espere —ordenó Shura—, no le hable así. Ya entendí su mensaje —prefería obedecer la orden del Patriarca ya que de lo contrario el guardia y Geist no dejarían de pelear—. Debo irme… —le dijo sin soltar su mano— Nunca te olvidaré —sentía el rostro encendido y los ojos húmedos.
Ella jamás lo había visto derramar una sola lágrima y aquel gesto no tenia precio.
—Ven mañana a despedirme, quiero verte por última vez antes de subir al barco —dijo ella suplicante.
—Ahí estaré —soltó su mano y se dirigió a la puerta mirando hacia atrás para verla antes de salir de la cárcel.
— ¡Shura… Shura! —Ella lo llamaba con la mano extendida —esa imagen de ella llamándolo con la mano extendida a través de los barrotes se había quedado grabada en su memoria.
Al regresar a la decima casa seguía viendo esa imagen de ella llamándolo, entró en sus habitaciones y miro su espejo redondo por largo rato, no había podido entregárselo para que se lo llevara con ella ahora se lo había encargado para cuidarlo; lo atesoraría por siempre.
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Geist vio a través de su máscara la luz de la mañana cuando la llevaban esposada hacia el barco que los llevaría muy lejos del Santuario, muy lejos de Grecia también. Mientras caminaba trato de ver alrededor buscando a Shaina o a Shura pero solo veía los rostros de los aprendices de caballero que la miraban curiosos tanto a ella como a los tres hombres que la acompañaban.
Al fin llegaron al puerto y justo delante de sus ojos estaba el pequeño barco que los llevaría a tierras muy lejanas, dio un último vistazo atrás y a lo lejos pudo ver un resplandor dorado, sería él sin duda; se había puesto la armadura para que el brillo de esta llegara a sus ojos, un poco más abajo le pareció ver a Cassios, el discípulo de Shaina y a su maestra junto a él.
Ambos estaban ahí, las dos personas más importantes de su vida.
—Adios… —susurró Geist bajo su máscara antes de subir al barco.
Desde lo alto de una colina, Shura vio el barco zarpar y alejarse para siempre de Grecia, en ese momento sentía como si algo dentro de él se estuviera muriendo, se sentía solo y vacio. El vacio que lo embriagaba lo hacía sentir transparente, tanto que el aire podía atravesarlo.
—Adios, Geist… —Lanzo un profundo suspiro y emprendió el camino de regreso a las doce casas.
En su camino se encontró con Aioria; no le preocupaba toparse con el león dorado ya que solo tenía que pasarle por un lado sin reparar en él, pero de pronto el joven se paro delante de él y lo miro gravemente.
—Lo lamento mucho, Shura. Hay pérdidas que son irremplazables.
Shura no entendió si se lo había dicho de buena fe o en señal de venganza por la muerte de su hermano.
—Lo sé —se limito a decir y siguió su camino.
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Continuará…
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*Notas: Hola, creo que no tardé tanto en subir este capítulo. Como les mencioné ya tengo el final para esta historia y será en el siguiente además le pondré un pequeño epilogo. Me falta retocar algunos detalles pero estará aquí dentro de poco.
Gracias por su lectura. :D
