Al día siguiente la mujer seguía inconsciente y Sesshomaru se vio con la necesidad de reunir toda la paciencia que guardaba dentro.
Jaken le había "revisado", si así se le puede llamar a una larga y meticulosa mirada al rostro, y decía que probablemente estaba exhausta, siendo la humana que era tardaría un tiempo en recuperar las energías perdidas, posiblemente hasta una semana completa.
Y así fue, el sirviente verde y la niñita que acompañaban al gran perro- monstruo tuvieron que convertirse en los cuidadores de la recién llegada.
Rin parecía particularmente interesada en ella, insistiendo una y otra vez en buscarle vestidos para cambiarle la ropa cada día como si de una muñeca se tratase y cuando Jaken se distraía, iba por las flores más fragantes para adornarle el cabello. Le contaba cuentos por la noche, se dormía acurrucada junto a ella y pensando que nadie le escuchaba le decía lo mucho que se parecía a su difunta madre.
Era algo enternecedor, incluso para el frío Señor del Oeste y le hizo entender que su protegida necesitaba estar más con los de su especie, tal vez cuando la mujer recobre el conocimiento le dejaría a la niña estar más tiempo con ella.
Mientras que los demás se aburrían/divertían con la bella durmiente, Sesshomaru comenzó a investigar sobre el paradero de Naraku, se iba por la mañana, regresaba solo para asegurarse de que todo iba bien y dormir un par de horas antes de volverse a marchar.
No era en lo absoluto prometedora la información recaudada, muchos vieron monstruos salir volando por el cielo, pero habían estado tan aterrorizados que en vez de ver la dirección en la que se dirigían, se metían a sus casas a rezar.
Ese día en particular Sesshomaru no escuchó absolutamente nada que podría ayudarle, cuchicheos sobre un espíritu seductor, otros sobre una vieja enamorada… Nada importante y por eso pensó que llegar temprano al campamente sería más productivo que seguir escuchando chismes de humanos tontos.
Cuando Rin lo miró acercase se emocionó mucho.
-¡Señor Sesshomaru! –corrió hacia él dejando atrás a Jaken y le abrazó las piernas lo mejor que pudo, miró hacia arriba con sus grandes ojos cafés brillándole –¿Vino para jugar con Ah-Un y conmigo? Podemos escondernos y…
El demonio le tocó la cabeza afectuosamente a punto de sonreír, pero logró retenerse.
-Ve con Jaken para recolectar más flores para –se aclaró la garganta- nee-san –como le llamaba la pequeña a la humana inconsciente.
Rin parecía decepcionada pero se repuso rápidamente y riendo energéticamente se fue arrastrando al pequeño monstruo verde detrás de ella.
Sesshomaru se sentó al lado de la joven misteriosa.
Tenía los labios partidos y podía escuchar cómo se le dificultaba tragar saliva.
El demonio tomó uno de los termos que cargaba para Rin y cuidadosamente le mojó los labios con la poco agua restante en él. Ella suspiró y por un momento Sesshomaru creyó escuchar un "gracias" salir de su boca.
Todavía se veía muy sedienta y como realmente no tenía nada mejor que hacer, el perro-monstruo fue al riachuelo más cercano para rellenar el envase (demasiado harto de los humanos en general como para querer saquear sus pozos).
Se tomó su tiempo, caminando y disfrutando del silencio que reinaba en el bosque, no era como si la mujer se fuera a morir de sed, además, ¿a dónde se podría ir?
Nadeshiko despertó adolorida, sintiéndose completamente tiesa, era casi como si alguien le hubiera golpeado la espalda con un martillo y su garganta estaba tan seca que llegó a preguntarse si le habían hecho tragarse un bocado de arena.
Estaba segura de encontrarse en el bosque, podía oler humedad y flores silvestres
Movió su cabeza molesta por los leves rayos de sol que caían sobre sus ojos, su mejilla rosó con algo extremadamente suave ¿pieles? Por lo menos a eso olían.
Por fin comenzó a abrir los párpados lentamente con la sensación de tenerlos pegados.
Tenía razón sobre el colchón de animal donde estaba acostada y el aroma a flores provenía de su pelo, con cuidado y un poco de temor tomó un sedoso mechón de cabello. Tenía pequeños botones blancos incrustados adornándolo y, qué bien, era tan rojo como siempre.
¿Me lo imaginé? Tal vez el dolor me volvió loca.
Era un pensamiento inquietante pero prefería eso a convertirse en una humana de pelo negro. ¡Já! Sería más agradable que le cortaran el brazo izquierdo.
Se fue incorporando haciendo muecas, sentada comenzó a notar las cosas que le hizo su salvador, estaba vendada como si tuviera todos los huesos de su cuerpo rotos (aunque de hecho, si así hubiera sido probablemente éstos se abrían fracturado aún más, alguien necesita aprender a controlar su fuerza…).
¿De qué cree que estoy hecha? Seguramente ya no puede pasar sangre a mi cerebro.
No tenía puesto su hermoso yukata sino uno aún más lindo y caro de color naranja con delgados espirales amarillos, marcaba su figura a la perfección sin hacerla parecer una mujerzuela (como hacía la mayoría de la ropa pegada que sus pretendientes le regalaban).
Por los menos tiene buen gusto.
Al pararse se aseguró de que nadie le estuviese viendo para poder quitarse esas horribles vendas, se fue desnudando y mientras desenrollaba la tela pudo ver que su herida estaba completamente cicatrizada, bueno, era de esperarse ¿de qué servía tener sangre de dragón si no era para esa clase de cosas?
Se vistió de nuevo disfrutando del suave tacto de la tela sobre su piel.
Ignorando el dolor de espalda y lo nerviosa que se sentía al no saber quién le curó, se fue a buscar a Kuraikiba, posiblemente lo tiró cuando corría hacia la aldea y no dejaría que cualquier idiota lo tomara.
El agua corría paulatinamente sin ser perturbada por nada.
La luz que pasaba directamente sobre la superficie hacía magníficos destellos de colores y el líquido se veía cristalino.
Sesshomaru sacó el pequeño termo de madera y se acercó metiendo sus dedos levemente para comprobar su frescura.
Esto le hará sentir mucho mejor.
Se sorprendió un poco por ese pensamiento, nunca creyó que llegaría a preocuparse así por una humana que no fuera Rin, bah, hasta preocuparse por Rin le seguía tomando desprevenido.
Rellenó el cilindro, bebió un sorbo y admiró unos segundos la hermosa escena frente a él; los pájaros cantando dulcemente mientras iban de árbol en árbol, las ardillas moviéndose escurridizas por las cortezas y pétalos de flores flotando y desplazándose lentamente sobre el agua.
Se fue con una media sonrisa por fin relajado después de tantos días de indagación sin frutos.
Una ligera ventisca llegó a su nariz llevando consigo un olor que reconoció al instante, era el del demonio que lastimó a la mujer misteriosa, el que había mezclado su sangre con la de ella. Adiós relajación.
Nadeshiko por fin encontró su arma cerca del lugar en el que despertó y no parecía haber sufrido ningún daño.
Su cara se iluminó en cuanto tuvo la daga en sus manos, ahora iría a su palacio a analizar las cosas y luego…
Nadeshiko se tensó apretando con fuerza el mango de su artefacto (no encontré sinónimos de arma xD soy floja, no me juzguen). Una presencia maligna se aproximaba, al principio creyó que era Naraku, completamente lista para atacarlo, pero esta energía era más intimidante y no se sintió tan segura de querer meterse con su dueño.
Saliendo de entre los árboles frente a ella apareció un demonio majestuoso de pelo plateado, su rostro era el más bello que había visto en su vida, pero sus ojos ambarinos eran fríos y calculadores, como los de un asesino. Nadeshiko notó que unos escalofríos recorrían su espalda parándole los vellos de la nuca.
Es muuuuy guapo, pero da miedo, no debe tener muchos amigos
La joven demonio esperó a que él dijera algo, pasaron varios segundos y ya estaba sintiendo impaciencia, lanzó un bufido y comenzó a alejarse de ahí.
Primero caminando, después, al percibirlo siguiéndola, corriendo.
Quería llegar en cuanto antes a su hogar y creía que al estar dando vueltas por un rato su perseguidor se cansaría, no fue así. En el quinto cambio de dirección notó como unas garras se incrustaban en su muñeca haciéndole voltear alterada.
-Suéltame –Nadeshiko trató de parecer tranquila, enmascarando su inquietud con palabras concretas y cara decidida, sus grandes ojos verdes clavados en los de su atacante buscando algún destello de debilidad. Como si algún día lo fuera a encontrar…
El líquido caliente que salía de su herida empezó a recorrer su mano cayendo silenciosamente sobre el pasto.
-¿Quién eres?
Guau, su voz sí que es varonil
-¿No te parece que lo educado sería presentarte primero? Bueno –le miró de arriba abajo con desagrado -supongo que "educado" no es tu estilo.
La fulminó con la mirada.
-Me llamo Sesshomaru.
-Bien, Sessho…
-Lord Sesshomaru para ti.
Nadeshiko casi se ríe.
-Oh, claro –se aclaró la garganta tragando un poquito de su orgullo –GRAN E INCREÍBLE "Lord" Sesshomaru –como dije, solo se tragó una minúscula parte de su orgullo, el tono de burla era inevitable –mi nombre es Nadeshiko, Su Majestad para ti.
-Estrecharía tu mano, pero parece que la tuya está demasiado ocupada desangrándome.
Sesshomaru la dejó de agarrar y pudo ver como casi de inmediato la piel de Nadeshiko comenzó a restaurarse.
¿Valdrá la pena matarla ahora? Posiblemente, eso me proporcionaría más placer que saber dónde está ese condenado. No, se lo dejaré pasar, pero la siguiente vez…
-Dime lo que sabes de Naraku –quería acabar con ese encuentro rápido a pesar de lo interesado que estaba en su transición de humana a demonio.
-¿Así? ¿Ni siquiera me vas a invitar a tomar algo? Digo, no me importa que seas directo pero no estoy acostumbrada a que –Nadeshiko fue cortada por los ojos homicidas de Sesshomaru, suspiró derrotada, su chiste habría sido tan divertido, qué lástima –No sé mucho, solo que va detrás de los fragmentos de Shikon y
Que es atractivo
-Bueno, eso es realmente todo.
Qué decepción.
Sesshomaru se volteó para regresar con Rin y Jaken, seguramente estaban preguntándose a donde se fueron él y la mujer misteriosa. Cuando por fin se estaba alejando, Nadeshiko le jaló suavemente la manga derecha exigiendo su atención.
Sobre su hombro la vista era atrayente, ella le miraba suplicante con sus labios rojos medio abiertos a punto de decirle algo, un ligero rubor extendiéndose por sus blancas mejillas, se veía tan… delicada.
Casi me hace olvidar sus insolencias.
-¿Qué quieres?
Nadeshiko le miró con desconfianza frunciendo su boca, analizando con cuidado las palabras que tenía en mente.
-Tú, ¿tú, qué sabes de ese maldito?
Sesshomaru casi sonríe. Tal vez no fue una completa pérdida de tiempo, encontró a alguien que parecía odiar a Naraku tanto como él.
-Lo mismo que tú, eso y que es una pulga cobarde –Nadeshiko rió entre dientes.
-Tienes razón.
-Y, bien, ¿de dónde lo conoces? –Sesshomaru pensó que si no iba a darle información significativa sobre su enemigo por lo menos podría calmar su curiosidad sobre su extraña transformación.
-Él y yo –ella consideró concienzudamente lo que iba a decir por aprensión a darle detalles demasiado personales –tuvimos una pelea, el muy gallina mandó una marioneta a buscarme, fue un tonto en creer que eso iba a poder conmigo.
-¿Tiene él algo que ver con tu capacidad de convertirte en humana?
¿Será un acosador como Naraku?
Nadeshiko frunció el ceño molesta, entonces, la maldición no había sido su imaginación.
Vaya, que mala suerte tengo
-¿Cómo es que sabes eso? –cuidadosamente y fuera de la vista de Sesshomaru, Nadeshiko comenzó a girar a Kuraikiba temiendo que el enfrentamiento evolucione en algo más que verbal.
-Bueno, después de todo, yo fui quien te curó mientras estabas en ese deplorable estado –no perdió la oportunidad y dijo –No deseo que me lo agradezcas, pero, ¿no piensas que eso es lo que alguien "educado" haría?
Todo el miedo que sentía abandonó su cuerpo, para dejar a una Nadeshiko llena de asombro.
Sorprendiendo a Sesshomaru con su velocidad pegó su cuerpo con el de él en medio segundo, su rostro mirando hacia arriba por la diferencia de altura, sonriendo radiantemente.
¿Qué le pasa a ésta?
Con la mano que tenía libre tomó la única que le quedaba al demonio.
-Muchas, muchas gracias, Sesshomaru –sus ojos resplandecían como esmeraldas -No tenías que hacerlo, y de hecho lo hiciste muy mal…
¿Quién se cree para quejarse?
-Pero, bueno, qué más da, el sentimiento es lo que cuenta.
Dio unos pasos hacia atrás todavía sujetando firmemente al demonio.
-Tienes que venir conmigo a mi palacio, te daré de comer la cantidad de manjares que quieras y te puedes quedar en una de las habitaciones más lujosas.
Mmm… No me esperaba este cambio de actitud.
-No soy el único con el que estás endeudada –Nadeshiko subió una ceja.
Sesshomaru tiró y ella le soltó la mano.
El orgulloso Señor del Oeste sacó algo de su kimono, se lo lanzó, y comenzó a caminar dándole la espalda. La mujer demonio tomó un sorbo del agua que había en el termo, calmando su sed, y siguió a Sesshomaru.
Llegaron al mismo lugar donde ella había despertado, al lado de la cama de pieles estaban un sapo muy extraño, un dragón de dos cabezas (obviamente no estaba relacionado con la distinguida familia de Nadeshiko) y una adorable niñita que pareció iluminarse al verlos. Corrió con sus bracitos extendidos para darle un breve abrazo a las piernas de Sesshomaru.
Awww, ¿será su hija? No, es completamente humana. ¿Adoptada?
-¡Amito! –la cosa verde se acercó gritando con su horrible voz chillona -¿A dónde se fue la…
Al parecer no se había dado cuenta de la presencia de Nadeshiko y cuando por fin la vio solamente la señaló para luego palidecer.
-Mucho gusto, mi nombre es Nadeshiko, Señora de las Tierras del Sur –hizo una reverencia y pudo escuchar a la perfección al sapo-monstruo quedarse sin aliento.
-¿Usted es la hija del Gran Dragón Rojo? –parecía impresionado.
-Así es –Nadeshiko sonrió amablemente.
-¡Amo! ¿Escuchó eso? ¡Salvó a la hija de uno de los amigos de su padre! –Sesshomaru parecía un poco irritado y para nada interesado en lo que su sirviente acababa de decir.
-Perdón, ¿te importaría decirme quién es su padre? –la rara cosa "sapesca" sonrió con orgullo.
-Nada más y nada menos que el gran Capitán Perro –sus ojos parecían grandes estrellas de adoración.
-Oh –Nadeshiko sabía muy bien quien era, su papá le había contado numerosas veces de las aventuras que vivió con él cuando joven, como juntos lucharon con cientos de ejércitos y enamoraban a cualquier mujer que se cruzara en su camino ¿sería cosa del destino haberse encontrado con Sesshomaru? No, para nada.
-Bien, dime, ¿a quién más le debo las gracias por cuidar de mí? –volteó a ver al perro-monstruo.
El pequeño sirviente avanzó confiado hacia la dragona.
-Mi señora, soy Jaken y yo…
-Rin –Sesshomaru respiró hondo –nee-san tiene algo que decirte.
¿Nee-san?
Jaken sintió todo su júbilo tornarse en una pérdida terrible de esperanza. ¿Cuándo sería notado por su amo?
La niña rodeó al sapo-monstruo casi para hacerlo sentir peor, y Nadeshiko se arrodilló frente a ella.
-¿Te llamas Rin? –la pequeña asintió hipnotizada por la dulce sonrisa de la demonio–Te quiero agradecer por lo que hiciste por mí y me gustaría mucho que tú y Sesshomaru me acompañen a mi palacio para compensarlo todo; tendrán las mejores habitaciones y mis sirvientes cumplirán cualquiera de sus deseos, podrás jugar en los jardines y si quieres te enseñaré los nombres de todas las flores que hay. Como el de las que pusiste en mi cabello…
¿Cómo supo que fue ella?
Es obvio que un tipo como Sesshomaru no hubiera hecho ese gesto tan lindo.
…¿Aceptas?
Rin gritó ¡SÍ! con fuerza y se abalanzó a abrazar el cuello de Nadeshiko.
-Jaken, cuida a Ah-Un mientras no estamos –Sesshomaru se dijo internamente que solo iría por que su protegida quería, no por nada, NADA, más.
¡Yay!
Este capítulo es más largo que los demás por que estaba muy aburrida, enferma en mi casa, y parece que la inspiración es más fuerte cuando tengo catarro :D Aunque en realidad siento que este no es mi mejor trabajo… Ustedes serán los jueces.
Por favor díganme si hice un error o simplemente si creen que puedo hacer algo para mejorar mi estilo, soy un poco inexperta y unos cuantos consejos me ayudarían de mucho.
Sigo medio deprimida porque nadie se digna a reseñar. ¿Me tienen miedo? ¿Su ratón no sirve? ¿O debo usar psicología inversa?
Mmm… Tal vez funcione…
NOOOOO RESEÑEEEEEEN :(
Saludos,
Una escritora mexicana con problemas de autoestima ;)
P.D Quiero saludar y agradecer a Yakumito por ser el/la primer valiente en seguir esta historia. ¡VIVA!
