Las sirvientas les saludaron todas sonrientes, haciendo reverencias mediante pasaban entre ellas.

Humanas.

Sesshomaru miró con desagrado a las mujeres uniformadas que los recibieron, el lugar apestaba a ellas y tristemente no había ninguna presencia demoniaca por ahí además de la suya y la de Nadeshiko, era casi como se imaginaba el infierno.

En Rin el sentimiento era diferente. Miraba emocionada cada cosa como si estuviera bañada en oro, bueno, en la mayoría de los casos era así. Las pinturas y alfombras, los muebles y esculturas; era como algo que nunca antes había visto, como traído de otro mundo.

-¿Te gusta? –Nadeshiko le sonrió y la niña asintió frenéticamente –El interior de mi palacio fue decorado como en occidente, a mi padre le encantaba su cultura, la estudió por un largo tiempo… -miró a la nada con una sonrisa nostálgica antes de regresar al "mundo real" cuando Sesshomaru se aclaró la garganta –Ermm, Megumi, lleva a nuestros invitados a sus habitaciones, serán llamados cuando sea la hora de la cena.

Una de las sirvientas, joven y de sonrisa amable, inclinó la cabeza y caminó hacia uno de los muchos pasillos que tenían delante con Rin y el monstruo-perro siguiéndole.

-¡Bien chicas, a la cocina! Hoy queremos impresionar a los recién llegados –los mujeres dijeron "SÍ" en unísono y se fueron a trabajar, cuchicheando entre ellas teorías de cómo su dulce ama habrá conocido aquél guapo joven. ¿Amigos de la infancia? ¿Enemigos? ¿¡Novios!? Naaa… Nunca habían visto a su queridísima jefa enamorada.


Nadeshiko se fue a su lugar de trabajo, donde sellaba los papeles que los señores feudales le mandaban y dormía cuando se aburría.

El lugar estaba obscuro, no había ventanas y la vela sobre el escritorio no estaba prendida, sus pasos resonaban, su borrosa sombra se extendía por todo el suelo y Nadeshiko sintió escalofríos recorrer su espalda. Alguien más estaba ahí, justo detrás de ella.

-¡Aaaahhhhhh! –el grito exaltó a nuestra heroína y saltó en su lugar chillando temerosa.

La dragona volteó enojada.

-¡Akira! ¿Cuántas veces debo decirte que ya no hagas eso? –frente a ella estaba un demonio con apariencia humana. No podría tener más de cincuenta años, como ella. De pelo cobrizo y corto, su piel era bronceada y con triángulos negros debajo de sus ojos pardos adornando sus mejillas.

Él sonrió y se encogió de hombros.

-Vamos, creo que todavía ni te acercas, me has pedido que deje de asustarte desde que somos niños, supongo que tendrás que hacer más que amenazarme para que por fin te preste atención –le guiñó un ojo cruzándose de brazos listo para la respuesta de su amiga.

-Aki-baka, más vale que te comportes –Nadeshiko caminó hacia su escritorio y se dejó caer en su silla suspirando desesperanzada –Tenemos visitas y me gustaría dejarles una buena impresión.

-Tus visitas, de casualidad, ¿son la razón por la que estuviste fuera una semana completa? –Akira frunció el ceño.

Una semana, guau, siento que solo ha pasado un día

-Supongo… pero no saques conclusiones extrañas –le miró seria y continuó hablando –Esos dos me salvaron la vida, les debo.

-¿A una humana?

¿Su olor llega hasta aquí?

-Créeme, prefiero pagarle mi deuda a la pequeña niña que al perro cascarrabias que viaja con ella.

-¿Estás hablando de Sesshomaru?

-¿¡Qué!? ¿Cómo sabes cómo se llama?

Akira se rió sin importarle lo confundida y nerviosa que Nadeshiko se comenzó a sentir.

-Tienes el cerebro de un mosquito.

-¡No te burles!

-Nady-baka, sí que serás tonta.

-¡Déjame!

-¿Cómo puede ser que YO tenga que ser TU sirviente?

-¡Muestra respeto a tus superiores!

-¿Se supone que los sirvientes deben se más inteligentes que sus amos?

-¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállateeeeeee! –Nadeshiko estaba roja como tomate, el único que lograba ponerla así era Akira y parecía que él lo disfrutaba mucho.

Su amigo con problemas de rebeldía suspiró y murmuró algo que sonaba como: "Quiero una torta" que también pudo ser "Si que es una tonta".

-Nady, ese tipo, Sesshomaru, es el Señor del Oeste; tu padre nos contó sobre él múltiples veces –Akira por fin dejó de torturarla y caminó para acercarse a ella.

Nadeshiko tenía la cabeza recargada en sus manos esperando que continuara con lo que explicaba, él entendió y siguió hablando.

-Al parecer después de la batalla que tuvo con los Gatos Leopardo hace más o menos cincuenta años, Sesshomaru dejó su palacio para volverse más poderoso, desde entonces él nunca se presenta en las juntas de los Señores ni digna a sus siervos con su presencia. Por eso no lo habías conocido antes, pero, vamos, ¡tu padre hasta nos enseñó una retrato suyo! Siempre temió que te lo encontrarás y le hicieras enojar...

Bueno, jamás he tenido la mejor memoria…

-Sí, sí, ahora recuerdo.

Soy una mentirosa

Para Akira no era necesario leer sus pensamientos para saber que no había sido para nada honesta.

-Bueno, no era por eso que te vine a buscar, lo que pasa es que Butaniku está aquí.

-Noooo, hoy tengo taaanta flojera, no puedo lidiar con él…

-¿Quieres que me encargue yo? –el joven demonio preguntó secamente, sintiendo su ociosidad creciendo hasta las nubes.

-Por fis –se estiró y tomó sus manos haciendo pucheros, sus ojos esmeralda brillando.

Akira no podía con su cara de perrito triste y lamentablemente para él, Nadeshiko lo sabía.

-Está bien…


Este capítulo es un poco corto, pero es que mi imaginación no daba para más :(

No se preocupen no pienso para NADA dejar este fanfic :D Pero creo que por las siguientes dos semanas estaré muy ocupada con mis exámenes así que el siguiente capítulo tardará un rato en publicarse...

Le pido que me digan lo que piensan de Akira, el personaje no había sido planeado para nada, pero me... nació escribir sobre alguien como él y para ser sincera me encanta escribir sus diálogos . Ustedes dirán.