Akira salió del edificio con el ceño fruncido, enojado consigo mismo por haber caído en el sucio truco de Nadeshiko y arto de Butaniku.

El maldito cerdo demonio había llegado a las puertas del palacio gritando, como siempre, que quería ver a su amada Nadeshiko-sama y que no se iría hasta que ella saliera para hablar… Como si eso fuera a suceder.

Todas las veces que Butaniku iba a hacer escándalo Akira o Nadeshiko salían para patearle el trasero y amenazarle que la siguiente paliza sería aún peor.

Pero el estúpido cochino no entendía, casi diario iba a pedirle matrimonio y ella nunca vacilaba antes de responder con un gran NO, y un puñetazo en el hocico. ¿Qué era entonces lo que lo hacía tan persistente? ¿En serio estaba enamorado?

Naaaaa… Solo era una peste que debía ser exterminada.

Peeeero, a pesar de las súplicas de Akira, no podían matarlo, su padre era el líder de una de las pocas aldeas habitadas por demonios en el sur, un fuerte guerrero e importante aliado para Nadeshiko. Seguramente no dudaría en traicionarla si hicieran algo así.

Akira suspiró lastimeramente cuando vio al inmenso y gordo cerdo que trataba de subir por los muros, viéndose completamente patético.

-¡Butaniku-san! Si rompes algo Na –tuvo que recordar que eran asuntos de trabajo- mi señora se va a molestar.

Butaniku volteó a mirarlo y al desconcentrarse se dejó caer de pompas al suelo.

¡PUM!

-Ayy –el cochino-demonio se paró sobándose sobre la ropa, al no encontrar nada enterrado pasó la mano por su mata de pelo negro, se aclaró la garganta y trató de tomar una pose firme, para luego mirar con ojos "asesinos" (no tenían nada que ver con los de Sesshomaru) al sirviente.

-Tú no eres Nadeshiko-sama.

Akira se rió –No me digas.

-Pedí explícitamente que Nadeshiko-sama venga a verme, no su tonto sirviente.

-Vamos, Butaniku-san, hemos pasado por esto tantas veces, no entiendo por qué te decepcionas –Akira se cruzó de brazos, molestándose aún más- Créeme, a mí tampoco me gusta tener que ser yo quien te eche.

-¿¡Echarme!? ¿¡Tú!? –el cerdo se rió exageradamente moviendo su barriga de arriba abajo como si tuviera un balón bajo su ropa.

Akira subió una ceja, ¿por qué ese tipo se tenía que hacer el fuerte?

-No es como si no lo haya hecho antes –Butaniku se calló.

-Bu-bueno, no estaba preparado.

-¿Lo estás… –Akira desapareció de donde estaba, a unos cuantos metros de Butaniku, para acabar frente a él mirándolo divertido (aunque lo odiaba, sus gritos eran comiquísimos) y golpearle fuertemente en la quijada, mandando su cabeza porcina hacia atrás- ahora?

Antes de que Butaniku pudiera responder a la pregunta retórica, el "sirviente tonto" le pateó en la rodilla izquierda, tirándolo al suelo y probablemente rompiéndosela.

-¿Cuántas veces debo decirte que dejes de molestar a mi señora? –le tomó el pelo y lo obligó a levantarse para después darse la vuelta –¡Vete por donde llegaste! –enterró el pie en su trasero, empujó y Butaniku empezó a correr.

El pobre cerdo volteó la cabeza, sus ojos llenos de lágrimas y gritó -¡Volveré!

-¡Y cuando regreses no seré tan amable! –respondió Akira solo por seguir con la rutina de siempre.

Cuando Butaniku por fin dejó de ser visible detrás del polvo que levantó con sus pezuñas el sirviente se sacudió las manos al ver su trabajo terminado.

-Mmm –Akira olisqueó el aire- parece que ya es hora de la cena.

-¡Gracias! ¡Todo se ve delicioso! –Rin, sin pensarlo tomó sus palillos y comenzó a engullir comida que pusieron frente a ella, nunca en su vida había visto algo así, era una masacre de arroz, atún y hueva.

-Que bueno, parece que lo disfrutas –Nadeshiko sonreía dulcemente mientras que la niña asentía con migajas de pan y ajonjolí en las comisuras de sus labios.

A Sesshomaru le repugnaba los sonidos que Rin hacía mientras tragaba, tenía el ceño fruncido, estaba sentado frente a ella y lamentablemente, por alguna razón, no podía dejar de mirarla.

En parte le dolía no haberla visto tan alegre con las comidas frugales que conseguía para ella, pero, su objetivo nunca fue hacerla feliz, por lo menos Nadeshiko había hecho algo bien desde que llegaron.

-¿Tú no comerás nada? –Nadeshiko preguntó curiosa.

-¡Sesshomaru-sama no come comida de humanos! –respondió Rin orgullosa de conocer la respuesta, con los cachetes rellenos como los de una ardilla.

-Oh, ya veo –la dragona puso su dedo índice bajo sus labios pensativa y poco después, sonriente dijo: -Supongo solo te gusta la comida de perros.

Insolente

Sesshomaru le miró fríamente con un aura negro saliendo de sus poros, tratando de ahorcarla.

Oh-oh, debo recordar que no tiene sentido del humor.

-¡Ya llegué! –Akira abrió las puertas del comedor de golpe, completamente consiente de que su ama estaba con visitas.

Nadeshiko se paró de golpe, con el ceño fruncido; Rin probablemente no se dio cuenta, demasiado ocupada masticando lo que tenía en la boca; y Sesshomaru cambió la dirección de su aura asesina hacia el extraño que estaba haciendo la velada aún más irritante.

Un demonio serpiente, que extraño, no sentí su presencia hasta ahora.

-¡Akira! Ten un poco de decoro –Nadeshiko le regañó sin encontrar más palabras para hacerle sentir mal.

-Perdón, Nady –respondió sonriente, sin mostrar ningún signo de sinceridad.

¿Nady?

¿Nady? ¿Qué pasó con "Señora"?

Nadeshiko se aclaró la garganta.

-Bueno, ahora que estás aquí, acompáñanos –se volteó para ver a Sesshomaru –Sesshomaru, te presento a Akira, mi sirviente –dijo la palabra "sirviente" con dureza –Akira, éstos son Rin-chan y Sesshomaru; van a vivir con nosotros unos cuantos días.

-Un placer –Akira se sentó al lado del demonio malhumorado y extendió la mano, no hubo respuesta alguna –Humph.

-Vas a estar muy bien atendida –continuó Akira "olvidándose" de Sesshomaru y sonriendo amablemente a la pequeña niña frente a él –Nady es una gran anfitriona, aunque, no se le da mucho eso de cuidar perros.

¡PAS!

El monstruo-perro tenía al siervo agarrado del cuello contra la pared, mirándole furioso.

No aceptaré más insultos de estos ineptos

Estaba exagerando, y lo sabía, pero había algo de ese desconocido que hacía su sangre hervir. ¿Su apariencia? ¿El olor? ¿Su actitud despreocupada? Sí, tenía que ser eso.

-¡Sesshomaru-sama! –Rin gritó nerviosa, más preocupada por su amo que por el extraño joven que estaba siendo ahorcado.

Nadeshiko no decía nada, una cosa que no había sucedido desde que Sesshomaru la conoció, y miraba tranquilamente lo que pasaba frente a ella.

Ese tarado, se lo merece. Supongo que ya no querrán quedarse aquí más tiempo. Bien, ya tengo demasiados problemas, mi maldición y aquella horrible reunión que tendré con esos…

-Mujer –el monstruo-perro le llamó –Exijo que pidas disculpas en nombre de esta basura.

-¿Hablas de Akira? –Nadeshiko preguntó sin tener que saber la respuesta -¿Por qué tendría que pedir disculpas por él? Yo no hice nada, el muy tonto fue quien te molestó.

-Trabaja para ti, eres responsable de sus insolencias, no le has enseñado a comportarse –Sesshomaru apretó más su agarre –Sufrirá por tus indiscreciones.

-¿Y? ¿Acaso crees que soy su madre? Si lo matas será por que se lo ganó –no lo quería decir, en parte le dolía, pero ese era el protocolo ama-sirviente en el que habían trabajado desde pequeños, ella era rígida y orgullosa frente a los extraños y él, calmado y obediente. Aunque Akira no cumplió muy bien con su obligación.

-Gracias, Nady, sigue luchando por mí –interrumpió la plática el siervo, sin entender que su amiga no estaba actuando como su señora y no su amiga.

-Bien, si ese es el caso –las garras venenosas comenzaron a penetrar la piel de Akira, pero antes de que hubiera daños severos, éste desapareció con un PUFF, dejando una nube de humo negro donde antes estaba.

-¿Qué…?

-La basura que querías matar es una serpiente de niebla –Nadeshiko explicó –tendrás que esforzarte un poquito más si quieres atraparlo de verdad.

-No te preocupes, regresará y habrá otra oportunidad. Por ahora, siéntate y déjanos disfrutar la comida a Rin y a mí.

Ya quisiera, esa tonta…

Sesshomaru no tenía intenciones de permanecer ni un segundo más en ese lugar infestado de descerebrados, pero cuando volteó para llamar a su pequeña protegida y vio lo contenta que estaba… pensó que tal vez un día más no estaría mal y además podría exterminar a la sanguijuela.

Gruñó por lo bajo y se sentó.

-Bien, Sesshomaru, ahora que no habrá interrupciones. Me gustaría que compartieras un poco de tu sabiduría conmigo, ¿sabes a dónde se fue Naraku? –Nadeshiko necesitaba saberlo, necesitaba arreglarse, no podía permanecer como una extraña híbrida, cualquiera podría aprovechar su problema para matarla y quitarle su puesto como Señora del Sur.

El monstruo-perro desconfió de ella, seguía sin saber la razón por la que se transformaba de humana a demonio, pero tal vez si él le decía lo que sabía ella se abriría y le daría información a cambio.

Comenzó a hablar sin entusiasmo alguno… Le explicó todo.


Waaaaaa... Además de que me tardé en conseguir una pizca de inspiración creo que no fue de calidad, como que le falta un je ne sais quoi (o como sea que se escriba), no tengo cada detalle pensado y siento que ese es el problema. Pero bueno, ¿qué se le puede hacer?

Por fis escriban sus reseñas y me digan qué les gustó y qué no. Me ayudarían de mucho. :D