Estaba por sonreír, no sabía si era esa larga cabellera o ese exquisito sabor, quizás esa bronceada piel o lo suave que fueron sus labios al tacto pero deseaba a Kanda, había despertado aquella curiosidad por la lujuria, ahora comprendía las palabras de su maestro cuando le decía "Cuando sientas el deseo quemar tu piel sabrás por qué me comporto así, estúpido aprendiz" … pero todo se vio interrumpido al sentir el fuerte agarre del samurái sobre sus cabellos y cómo era empujado contra la pared, en lo profundo de la cocina, iba protestar, CLARO QUE LO HARÍA! Pero el roce de la entrepierna de su agresor contra la suya lo estremeció.
-Estas jodido moyashi – se estremeció solo al escuchar aquello, ese tono de voz delataba algo más que enojo … algo que Allen aun no conocía y después de mucho tiempo sintió miedo, en ese instante se dio cuenta que alguien totalmente desconocido para él está sosteniéndolo y de una manera poco santa. Trato de liberarse de ese agarre pero solo consiguió que el pelinegro apretara su cadera contra la de él, sintiendo aquella erección, trago grueso.
-Ka … Kanda-lo llamó y como respuesta obtuvo una libidinosa sonrisa.
-Acaso estas asustado MO YA SHI … no que eras muy valiente-maldita altanería, maldita arrogancia, lo odiaba … odiaba a ese pelilargo y trataba de mirarlo de manera retadora … MALDITA SEA, NO SE IBA A IR CORRIENDO COMO UN MOCOSO … NO SEÑOR .. ÉL ERA UN HOMBRE Y SE LO DEMOSTRARÍA! Tomo un poco de aire y cerró los ojos, sonriendo travieso.
-Veremos quien jode a quien .. Bakanda- diciendo esto llevo su mano hasta la entrepierna del samurái, acariciándolo sobre la ropa, abriendo en demasía los ojos al percatarse que no le cabía en una mano, qué tan grande la podía tener? … sudo frio ante tal pensamiento pero, por qué se preocupaba por eso, él no debía preocuparse por eso, negó levemente y metió su mano al pantalón del samurái, acariciándole directamente el miembro, caliente .. palpitante y …MALDICION QUE TENIA ESE CABRON ENTRE LAS PIERNAS! Escuchó la risa socarrona del pelinegro.
-Sorprendido? … y todo eso va entrar en ese agujerito tuyo- sintió las manos del samurái acariciándole descaradamente las nalgas, apretándolas sobre la ropa, IMPOSIBLE! Él era un hombre y no lo permitiría y aun así … quizás … NO! TODO ESO NO ENTRARIA! LO PARTIRIA EN DOS!.Sudo frio, todo caballero sabe que hay veces en las que se debe emprender la retirada y este era uno de esos momentos, levantó la mirada para tratar de idear algo y escapar pero sus intenciones se fueron al caño ya que Kanda lo había tomado de la barbilla para besarlo.
Beso? Por favor, se lo estaba comiendo vivo, sentía los labios del samurái rozar con fiereza contra los suyos, aquella lengua lamia insistentemente sus labios, intentando ingresar, al principio trato de resistirse pero el muy maldito besaba tan bien, que gimió quedito, además comenzó a rozarse insistentemente contra su entrepierna, despertándole una erección .. maldito calor … maldito escozor … malditas sensaciones .. su mente le decía corre, escapa .. te va doler .. pero su cuerpo se lo impedía, le rogaba por más .. quería sentir más y si dolía .. a la mierda, peores dolores soporto cuando peleó con cierto Noah. La gota que derramó el vaso y le apago la conciencia fue sentir como ese maldito le mordía lentamente el labio inferior para luego morderlo con fuerza mientras lo atraía más contra su cuerpo haciéndolo gemir, separó tímidamente los labios, dejando que la lengua de Kanda recorra toda su cavidad con una desesperación y maestría que solo empeoraba las cosas, ya que hacía que su poca conciencia se vaya lejos .. muy pero muy lejos.
A LA MIERDA! Se dijo mentalmente antes de entregarse por completo al remolino de sensaciones que ese maldito le otorgaba, ya que su mano seguía dentro del pantalón del pelinegro comenzó a moverla, acariciándole con dificultad el miembro mientras trataba de imitar los movimientos que el otro hacía con su lengua, aquel sabor metálico de la sangre le encantaba, maldito masoquista .. era un maldito masoquista. Después de largos minutos se separaron por falta de oxígeno, líneas de saliva se deslizaban por la comisura de sus hinchados labios. Observaba aquellos orbes oscuros en los cuales se había perdido y sintió algo de alivio en su mano, el pendejo se había bajado los pantalones. Bajó la mirada y abrió los ojos con sorpresa, mierda lo que tenía en las manos sí que era grande. Pero mayor fue su desconcierto al sentir algo de frío en sus piernas, desvió la mirada para saber el motivo y solo vio sus pantalones en el suelo. Sintió las toscas manos del samurái sobre su cadera, ardía … quemaba … no sabía cómo definir la sensación que el tacto de Kanda ocasionaba sobre su piel, solo sabía que quería más, inconscientemente acercó aún más su cadera contra los muslos del samurái y este en respuesta le arrancó la camisa, rompiéndole todos los botones. Gimió.
Sentía como el calor se acumulaba en sus mejillas, de seguro estaba sonrojado, apretó con fuerza el miembro del samurái, arrancándole un gruñido, levantó la mirada y observó como este buscaba algo con la mirada, iba preguntar pero sintió que era cargado y lanzado contra la mesa donde Jerry cocinaba. Definitivamente, se lo iban a comer. El dolor del golpe contra el frio metal de aquella mesa pronto fue sustituido por la sorpresa, EL MALDITO LE ESTABA QUITANDO LA ROPA INTERIOR! ESTABA DESNUDO! Se sentía tan vulnerable, tan "descubierto" cerro las piernas y lo miró con rabia, rabia que trataba de esconder la gran vergüenza que delataban sus sonrojadas mejillas y lo lloroso de sus ojos.
-itadakimasu- PERO QUE CARAJOS FUE ESO! Mierda la expresión del samurái era la de un maldito tigre hambriento a punto de devorar a un inocente conejito, cuando lo vio relamiéndose los labios trató de alejarse. Pero el samurái le acarició los muslos bajado hasta sus tobillos, aquellas ásperas manos delataban todos los años de práctica con su katana y colocaban grilletes invisibles que lo ataban a esa mesa, lo miró fijamente mientras le separaban las rodillas, quedando completamente expuesto ante el pelinegro, su sonrojo aumentó y desvió su platinada mirada.
-Humm- El albino ahogó un gemido mordiéndose los labios ya que con una inusual paciencia y suavidad Kanda besaba sus muslos .. JODER ESAS ASPERAS MANOS QUEMABAN, aquellos labios deslizándose hacia su entrepierna y sobre todo ESA MALDITA LENGUA QUE JUGUETEABA A SU PASO LO INVITABAN A TOCAR EL CIELO! Gimió suavemente, era un hombre así que no le daría el gusto de escucharlo gemir como una puta en celo, respiró hondo y decidió volver su rostro para ver las acciones del samurái, topándose con esos oscuros orbes, los cuales brillaron intensamente.
De pronto la suavidad se fue para pasar a unas lamidas largas, sentía como su piel era succionada dejándole marcas muy rojas, como lo mordía al punto de querer gritar de dolor pero le gustaba, lentamente lo vio acercarse a su miembro y darle una larga lamida.
-AHHHH- cerro los ojos gimiendo de placer … aquello era tan placentero, trataba de concentrarse en algo, debía resistirse un poco, darle batalla no se entregaría tan fácil … espera un momento ENTREGARSE? Joder estaba perdido.
-Esta sucio –susurro levemente recibiendo como respuesta una leve sonrisa del pelinegro, el cual se alejó … acaso lo dejaría así? Solo por decir aquello? Cerro los ojos, de seguro ya se había arrepentido … de repente una fría sensación se esparció por su pecho hasta su entrepierna. – AHHHHH – abrió los ojos y para su sorpresa aquel samurái estaba con una botella en la mano, de seguro lo que contenía era lo que le había esparcido por el cuerpo.
-Entonces, tengo que limpiar antes de comer – la voz del samurái era tan jodidamente sensual, se levantó un poco para poder acercarse a él y besarlo, un suave beso, apenas rozándole los labios que, al ser dominado por el samurái se convirtió en uno muy demandante, en una encarnizada lucha dentro de la cavidad del menor, ya que la lengua del samurái recorría cada espacio, sentía cosquillas en el paladar y el calor nuevamente inundar su cuerpo. El albino dirigió sus manos a la entrepierna de su acompañante comenzando a acariciar torpemente toda esa extensión de carne, la maestría con la que Kanda lo besaba lo aturdía, un gemido de protesta se escapó de sus labios al sentir que este se separaba.
-Maldito moyashi … humm – Kanda lo había llamado, con aquel mote que tanto odiaba pero que en ese momento sonaba tan bien, sonrió levemente mientras aumentaba el ritmo de las caricias en el miembro del mayor, JODER! Kanda ponía expresiones tan lascivas que solo lo animaban a continuar, claro .. no era algo muy notorio pero esos ojos .. ESOS MALDITOS OJOS SE LO GRITABAN ¡! El muy pendejo lo estaba disfrutando, amplio su sonrisa traviesa "haré que te corras antes que yo" … claro que sí, conseguiría que el gran Kanda Yuu se corriera en sus manos y de esa manera salvaría su trasero y tendría algo con lo cual burlarse.
-Si lo consigues, saldrás con el culo entero- El samurái le lanzaba ese reto … espera ACASO EL MUY PERRO PODÍA LEER LA MENTE! Como carajos se enteró de lo que quería hacer? … bueno ya después lo descubriría, ahora manos a la obra.
-Acabas de cavar tu propia tumba … Bakanda- contestó con una triunfal sonrisa en los labios.
-Quizás sea todo lo contrario, tienes 10 minutos, si no lo consigues en ese tiempo, harás todo lo que yo diga … Moyashi – La prepotente sonrisa del samurái, junto con la seguridad en su voz, hizo que un escalofrió le recorriera la espalda, mierda, debía esforzarse o no saldría vivo de esta. Suspiró y aumentó la velocidad de su mano, viendo detenidamente aquel miembro que tenía en la mano, le acaricio el gangle, con la otra mano mientras aumentaba la velocidad de las caricias, tan caliente, tan duro, se relamió los labios y se acomodó en la mesa, poniéndose en cuatro para poder acercar sus labios a aquel trozo de carne, primero le dio un suave beso en la punta, escuchando un gruñido por parte del pelinegro. "Esto será fácil" pensó el albino mientras sacaba su lengua lamiendo la punta del pene del samurái como si de un helado se tratase, con insistencia, con gula, encontrando rico el sabor del presemen que empezaba a salir, deslizó su lengua por toda la extensión, de arriba abajo, lentamente y luego rápido, comenzando a jugar con los testículos. Las saltantes venas de aquella zona llamaron su atención, así que lentamente las lamió, desde la base hasta el gangle, metiéndolo en su boca, succionando solo la punta, chupando con insistencia.
"Entrará todo en mi boca?" por curiosidad engullo el miembro del pelinegro, pero su pequeña boquita solo llegaba a cubrir la mitad, lo sacó nuevamente y lo volvió a meter.
Sintió como el samurái movió levemente su cadera, el albino ya se sentía ganador, así que atragantándose, engullo casi todo el miembro de otro y comenzó a mover más y más rápido su cabeza, metiéndolo y sacándolo, ensalivándolo, degustando .. y de cuando en cuando mordiéndolo, le había encontrado un singular gusto, se estremecía cuando sentía aquel pene tocando lo más profundo de su garganta. Pero todo aquello se fue al infinito y más allá cuando sintió que un dedo profanaba su entrada. Gimió sacando el miembro del samurái de su boca.
-MALDITO BAKANDA! DIJIMOS 10 MINUTOS, ACASO NO TIENES PALABRA!-grito encolerizado, sintiendo aun esa incomodidad en su entrada ya que el PUTO DEDO SEGUIA AHÍ. Levantó la cabeza limpiándose los labios con el dorso de la mano cuando encaró al samurái, el cual lo miraba con los ojos aún más oscuros que de costumbre. Estaba jodido .. Corrección .. SE LO IBAN A JODER, sin querer tembló apretando aquel dedo en su entrada.
-Ya pasaron 12 minutos, aun te falta mucho … -y en solo segundos se encontraba otra vez recostado contra la mesa, no pudo pensar mucho pues el pelinegro se encontraba con la cabeza en su entrepierna, lamiéndole el pene, la experta lengua del samurái lo recorría rápidamente mientras una de sus manos tenia apresada su tetilla, apretándola, jalándola, retorciéndola y la otra mano se dedicaba a explorar sus muslos, bueno para ser más exactos su entrada. Gimió largamente cuando sintió que el muy maldito LO HABIA MORDIDO! El muy perro mordió la parte lateral de su miembro jalando aquella delicada piel. DOLIA .. DOLIA MUCHO, pero le gustaba.
-M.. mierda – susurró el albino entre jadeos, algunas lágrimas rodaron por sus mejillas, otra vez lo había mordido, pero esta vez en los testículos. Llevo sus manos hacia aquellos sedosos cabellos negros jalándolos, recibiendo una mordida más en respuesta. Arqueó la espalda, aquello era tan excitante que un sonoro gemido escapo de sus labios. Sintió como su miembro ingresaba por completo en la boca del samurái, lo chupaba, lo sorbía se sentía tan jodidamente bien que llevo una mano a su boca, mordiéndose el dorso para evitar gritar de placer. Pero eso no evitaba que moviera la cadera buscando más contacto. Gruño por lo bajó y le jalo con fuerza los cabellos al sentir como retiraba su miembro de la boca.
-Si te vieras ahora moyashi ..-vio como el pelinegro le sonreía con arrogancia y sintió como lo tomaba de la cadera con fuerza antes de volver a engullir su miembro. "MALDITO BAKANDA!" un sonoro gemido escapó de sus labios ya que bakanda metió de golpe dos dedos en su entrada, empujándolos a lo más profundo de su ser, podía sentirlos muy dentro el dolor mesclado con el placer que le brindaba la boca del espadachín lo turbaba, solo podía gemir mientras trataba de mover su cadera pero el perro ese lo tenía sostenido con la otra mano, impidiéndole moverse, era tan frustrante, doloroso y exquisitamente placentero.
-HUMMM KANDA!- un tercer dedo ingreso a su cuerpo, entrando y saliendo descaradamente, primero lo sacaba casi por completo y luego los empujaba tan profundamente y hurgaban en su interior como buscando algo. Sus platinados ojos, se habían cubierto por las lágrimas de placer que escapaban, el dorso de su mano estaba ensangrentado por tanto morderse MIERDA! IBA EXPLOTAR! Ya no podía ni respirar bien, jadeaba con dificultad pero todo empeoro cuando sintió que aquellos dedos habían tocado un detonador en su interior, un punto que hizo que arqueara la espalda y su mente se pusiera en blanco mientras gemía sonoramente el nombre del que lo tenía dominado, podía jurar que se hubiera corrido en ese instante pero la experta lengua de su domador había evitado aquello, presionando con fuerza la punta de su miembro. Le jaló con fuerza aquellos cabellos que sostenía en las manos.
-Ka.. Kanda .. deja… déjame correr- Era casi una súplica, sentía su piel arder, su cuerpo aun temblaba y sobre todo estaba tan sensible al tacto del maldito ese que hasta la respiración del otro rozando su entrepierna le provocaba un sin número de sensaciones. Sus mejillas no podía estar más sonrojadas, ya no respiraba, solo jadeaba buscando oxígeno para sus pulmones. Su cuerpo estaba totalmente cubierto por sudor e hilos de saliva escapaban de sus labios.
-Aun no- fue todo lo que escucho, antes de sentir como el samurái reemplazaba su boca por su mano, suspiro cansíamente pero … JODER JODER JODER! Abrió los ojos con sorpresa cuando sintió algo duro, húmedo y sobre todo grueso rozar su entrada.
-NO, ESTAS LOCO, ESO NO VA ENTRA AHHH- sus quejas fueron acalladas por la mano del samurái quien comenzaba a masturbarlo, apretando la punta de su pene con el dedo.
-No aprietes moyashi … o será peor para ti- fue la respuesta que recibió del pelinegro mientras se abría paso dentro de él, JODER DOLIA, DOLIA MUCHO abrió los ojos a más no poder, gimió con fuerza por el dolor pero la boca del samurái acallo cualquier queja y esa mano brindándole placer hizo que el dolor inicial comenzara a ceder. Sentía claramente como esa "cosa" se abría camino en su interior, se abrazó de la espalda del samurái, arañándolo para devolverle "el favor" . El pelinegro gruño por aquella acción y cortó el beso, lamiendo el hilito de saliva de los labios del peliblanco, deslizando su lengua hasta su cuello, lamiéndolo, mordiéndolo succionando, parecía un animal devorándolo y definitivamente le gustaba, había dejado de penetrarlo pero no de masturbarlo, acaso ya habría entrado por completo?
-Aún falta más de la mitad- MALDITO BAKANDA! ACASO ERA TELEPATA! Cuando estaba por protestar sintió que uno de sus pezones era mordido y jalado con fuerza, el gemido que iba soltar quedo atorado en su garganta pues tuvo que tragar grueso al sentir como aquel miembro había ingresado por completo en su cuerpo. MIERDA MIERDA MIERDA! Sus ojos casi se ponen en blanco, dejo de respirar y hundió todo lo que pudo las unas en la espalda del samurái, es más podría jurar que su inocencia había desgarrado su espalda, dejándole una herida muy profunda.
- AHHHHHH KANDA!- JODITO HIJO DE PUTA! No le había dato tiempo de reaccionar ya que había comenzado a moverse, saliendo por completo de su cuerpo y volviendo a ingresar, estremeciéndolo, llevándose la poca razón que le quedaba, ahora solo estaba consciente de la respiración entrecortada del samurái, de sus gruñidos, del sonido de aquel pene entrando en su cuerpo, de sus propios gemidos y sobre todo de aquella sensación que le otorgaba, le quemaba hasta las entrañas, por sus venas no corría sangre si no lava, lava que había sancochado su cerebro porque a pesar del dolor algo incoherente escapo de sus labios.
-ahhh Mmmm MAS … KANDAAA .. MAS- confirmado, se había vuelto loco, el samurái le había dejado de masturbar para poder tomarlo mejor de la cadera y aumentar la rapidez y profundidad de sus estocadas. Y él solo se había dedicado a arañarle la espalda sintiendo como el sudor de su amante se deslizaba por todo su cuerpo en especial por su espalda, o era sangre? A QUIEN PUTA LE IMPORTA ESO EN ESTE MOMENTO?! Le sintió salir de su interior para ingresar con fuerza, tocando ese punto que lo hizo arquear la espalda a más no poder, agradecía la elasticidad que tenia o se hubiera roto la columna, ok quizás exagero un poquito pero QUE CARAJOS FUE ESO SE SINTIÓ TAN … - AHHHHHHH- otra vez …. Otra estocada en aquel punto, clavo su inocencia en la espalda del espadachín y este en respuesta clavo sus dientes en el cuello del menor, dejándole una sangrante herida, la cual comenzó a succionar …. Y es en ese momento cuando, el albino, descubrió otro detalle del pendejo ese, LA SANGRE LO EXITA! Ya que mientras más y más le chupaba el cuello herido había aumentado la fuerza y profundidad de sus estocadas, iba morir empalado.
-Ya .. ahhh ya no mas … ahhh me corro ¡!- fue todo lo que pudo decir, antes de sentir unas estocadas más y correrse, la sensación fue indescriptible … hasta se le había olvidado como respirar, su corazón latía desbocado, tembló y gimió con fuerza apretando el miembro de Kanda, escuchó un gemido con aquel mote que odiaba y como su interior era inundado por aquella caliente esencia. Su piel… a la mierda no sentía la piel ya no sentía nada, solo algunos espasmos que recorrían todo su cuerpo antes de caer desmayado.
