Cuando los sueños se vuelven pesadillas es mejor dejar de soñar y volver a la realidad. (Irene Cuevas)

Si ya estaba muerta ¿porque oía voces?

''Esther''

¿Eran las voces del mas allá?, ¿en serio ya era hora de ir al cielo y conocer el rostro del Creador?

''Esther''

¿Debo ir a la luz?

''¡Esther!''

¡Pero no veo ninguna luz!

¡ESTHER!

Notó como su alma o conciencia viajaba en la oscuridad...después la oscuridad cambio por la escena de una entrada lujosamente adornada, una mesa, el bloc de notas...y el rostro enrojecido de Leo ''El león'' Smith. Esther lo contemplo unos segundos, le dijo ''Hola'' y al ver que el color de su piel pasaba a morado de repente comprendió. Se irguió deprisa al tiempo que miraba las cámaras.

-Bueno, buenos días...perdón, buenas tardes Esther- dijo Leo con un tono peligrosamente tranquila, Esther procuro no mirarlo.- Dime ¿a cuántos has dejado pasar?, o más bien ¿a cuantas personas importantes no has Dejado pasar?

Esther estuvo a punto de golpearse con el bloc. Se le había olvidado que era ese día cuando un director renombrado visitaría el edificio.

-No fue hasta que llamamos al director para decirle que estaba ''ligeramente atrasado'' Imagina cual fue mi expresión cuando supe que él estaba en la entrada junto con otros porque el guardia no abría la puerta.

''Pues de felicidad no fue 'pensó Esther.

-Lo siento- se disculpó, mirándolo a los ojos, esa treta siempre funcionaba cuando alguien no deseara ser despedido- Estrés, además no he dormido bien en dos semanas.

-Lo siento mucho Esther- replico Leo- Pero eso no es asunto de la empresa- Echo un vistazo al reloj-Vuelve al trabajo Esther...y anótate dos horas más esta noche.-Esther no pudo evitar quejarse pero Leo ya se había ido.

Esther trabajaba desde las ocho de la mañana hasta la medianoche con y dejando a un lado que llegaría dos horas más tarde a casa, esas dos horas significaban también que le restarían el sueldo. Cuando dejó pasar a todos los que estabán en las puertas,se quedó mirando el vacío.

Nunca en su vida había soñado algo más desesperante que eso...de acuerdo en una ocasión también soño que se moría pero este se había sentido tan real...y el monstruo despellejado.

Esther volvió a sentir un escalofrió, intento distraerse mientras observaba el monitor, pero no lo consiguió, empezó a jugar con el botón de las puertas automáticas pero luego se dio cuenta de que aquello era infantil y una gran estupidez.

En ese instante su teléfono sonó.

-Hola Miguel- saludo notando como sonreía.

-Sabionda-la voz de Miguel hizo que se olvidara de todo- Déjame decirte que esta noche tengo una sorpresa... ¿Lo adivinas o de una vez te lo digo?

-A ver, sorpréndeme.

-Bueno...esta noche cocino yo, italiano.

Esther alucinaba la comida de Miguel, y por más que le doliera no podría cenarla esa noche

-Bueno, yo te doy otra sorpresita...-Esther suspiro- Me han anotado dos horas más.

-¿Dos horas? ¿Qué hiciste Sabionda? ¿Pusiste una bomba junto a los quimícos? ¿Asesinaste al que quiere descubrir la cura contra el cáncer?

-Peor, me sorprendieron dormida.- gruño Esther.-Lo siento Miguel me consta que querías cocinar desde hace mucho.

-Ahora sí, cuando hay tiempo libre, no puedes venir- se quejó Miguel-En fin, lo lamento mucho Esther ¿estás bien?

-Sí,- Esther iba a contarle acerca de su pesadilla cuando lo oyó toser- Dios mío, ¿otra vez?, en lugar de perder tiempo con especias y salsas ve a ver a un doctor.

-Lo hare- dijo Miguel, aunque Esther sabía que no lo haría- Hasta la noche Esther.

-Adiós- murmuro Esther.

Al colgar la calidez de la voz de Miguel se había esfumado, nerviosamente se puso a jugar con su cinturón. A los hombres fuertes de seguridad les eran dadas macanas, gas lacrimógeno e incluso una pistola en cambio las mujeres (Esther) se tenían que conformar con una minúscula porra que continuamente se atascaba a la hora de poner los voltios, junto con un chaleco antibalas. ''Como si una mujer no supiera defenderse'', Esther era la única mujer que completaba el servicio de seguridad en los laboratorios. Y lo peor era que ni siquiera era de la edad de los otros vigilantes, apenas hacia unos meses había cumplido dieciocho. Las unicas razones por las que había sido aceptada eran porque sabía unas muy buenas palabrotas para intimidar y porque el anciano jefe de seguridad había recalcado que el equipo necesitaba ''un punto rosa''. Las burlas acerca de ese comentario le duraron un mes.

Pero no se quejaba, al menos tenía dinero para que hubiera comida en la mesa, para la renta que pagaba junto con Miguel, su mejor amigo y compañero de piso, e incluso darse unos cuantos lujos (Cine y fiestas con alcohol)), si sus padres deseaban que ella se estuviera muriendo de hambre y durmiendo en refugios, se equivocaban.

Unos minutos mas tarde, después de aprovechar que no había nadie, escapar de su caseta para ir por un cafe,regresar a su puesto y darle unos sorbos,alguien aparecio y le toco la ventanita. Esther abrio.

-Hola Joseph

Joseph Myers, era un año mayor que Esther, con ojos verdes y pelo negro. Había llegado a los laboratorios de Ashfield en calidad de aprendiz, según los miembros del personal, el venia de una localidad llamada Silent Hill (Ella no sabía nada de ese pueblo) y habia sido el quien habia hecho lo imposible por tener con Esther, una relacion que si bien no era de los mejores amigos de por vida, era estable y normal. Pero ninguna amistad se comparaba con la de Miguel.

-Estoy muerto- resoplo Joseph- Esas personas que se dicen ''hombres de la ciencia'' se creen mucho por usar una bata.

Comentario raro viniendo de alguien que vino a aprender ciencia.

-Creo que estas algo harto- comento Esther.

-Un poco- asintió Joseph- Mira cada que veo que descubren algo me repugna... ¡quienes se creen para interferir en lo que él nos permite!¡odio a los que lo subestiman y...

Joseph paro al ver la cara que ponía Esther, ella nunca habia pensado que Joseph hubiese sido tan fanático religioso. Hubo un silencio incomodo

-Aja, yo odio a los que llegan aquí y olvidan porque vinieron- dijo Esther- No dejan pasar a los demás.

La mirada de alarma de Joseph se tranquilizo

-Sí, y no he salido en mucho tiempo-Joseph la miro con timidez-¿Podríamos ir por un café o algo así?

-Ah- Esther miro el bloc-Lo siento, no saldré hasta las...dos de la mañana.- qué raro, no le dolía quedar mal con Joseph que con Miguel.

-¿En serio?- Joseph miro su reloj-Entonces, será para la próxima. ¿Estás bien?-

-Sí, gracias Joseph- Esther abrio las puertas-Descansa.

-Sí, tú también-Joseph agarro su mochila-Te veo por la mañana.

Esther lo observo alejarse del edificio, hablar por teléfono en lo que paraba un taxi y se subía en el.


Gracias a Sakura Diggory por ayudarme a averiguar como se subian las historias xD

Gracias a Shad-kun-SunderKland por comentar

Hasta el capitulo 3.