No existe ningún gran genio sin un toque de demencia.
(Lucio Anneo Séneca)
Media hora más tarde, Esther ya estaba muy sensible y a punto de ponerse de mal humor. Por las cámaras de la entrada vio a una persona acercarse al edificio, segundos después, se encontraba en el vestíbulo frente a Esther. La extraña tenia a una piel de porcelana, junto con unas facciones elegantes, el pelo lo tenia de un color anaranjado, los ojos eran del tamaño normal pero el color era como de un verde demasiado pálido, también te daban la sensación de que te estaban hipnotizando. Era más alta que Esther y vestía con un vestido marrón con bordados de un hilo verde. Ciertamente no era científica.
-Nombre y motivo de visita-gruño Esther, Guau, si que sonaba harta.
-Quisiera hablar con Esther Dawson- la voz de la mujer transmitía una sensación de que todo lo que nada se le podía negar, en si la mujer mostraba un aire de superioridad.
La mujer no noto que Esther se sorprendía al oír eso. Por un momento pensó en contestar ''Soy yo'' pero algo le dijo que no debía decir su identidad, no de momento así que decidio jugarsela.
-¿Y porque quiere buscar a Esther Dawson?-pregunto con toda la indiferencia que pudo.
-Es un asunto muy importante...y privado- respondió la mujer.
-¿Tan privado que no me lo puede decir?
-Eso temo- asintió la mujer- Digamos que necesito su ayuda.
-Si no me dice para que la quiere, no puedo dejarla pasar, tiene que decirme a que viene-explico Esther.
-Yo vine a buscarla a ella-dijo la mujer-Su presencia es demasiado necesaria.
Antes de que la cosa se pusiera misteriosa, Esther dejo a un lado el bloc.
-¿Y que puede una chica como yo...-pregunto inclinándose-hacer para ayudarla?
La mujer no mostro sorpresa alguna de que Esther se hubiera desenmascarado.
-No solo a mi-replico con una sonrisa- Sino por todos.
-¿Que está pasando aquí?-ladro una voz.
Leo acababa de entrar en la estancia.
-Esther, te estoy viendo- le dijo, 'Dios mío, yo solamnete cerre los ojos unos momentos y me tienen en la mira como si hubiera robando algo 'pensó Esther-¿Porque no has dejado pasar a la señora? Abre las puertas.
-Si señor- respondo Esther-Rutina.
-Oh, no se moleste-intervino la mujer dulcemente-Lo único que quiero es que esta joven me acompañe.
Jefe y empleada se miraron sorprendidos.
-¿Podría preguntar para qué?-pregunto Leo con educación y amabilidad
-¿Es policía?-aventuro Esther en broma, en seguida recibió un manotazo discreto en la cabeza, cortesía de Leo. Al jefe no le gustaba que bromearan con la autoridad.
-Temo que es un asunto delicado- insistió la extraña-Señor, solo pido unos segundos. Después le dejare a Dawson en su entera disposición.
Leo se quedo pensando. Pese a que ya quería irse, nada le habría gustado más elegir a donde podía ir no con la señora dame-lo –que-quiero- o te- pego. La mujer era muy elegante a pesar de cómo vestía pero nada le afirmaba que pudiera ser amable.
-Al fin y al cabo necesitas aire fresco- concluyo Leo, a Esther lo miro enojada.-No se la lleve toda la noche.
-No se preocupe, ella estará a salvo a mi lado.
En la mesa de la cafetería, se respiraba un aire tenso. La alta mujer de pelo naranja, porte elegante y ojos verdes contemplaba con mucho interés a la pequeña joven de ojos cafés oscuros, de facciones delicadas y pelo negro (en el día tenia destellos rojos). Esther miro su segundo vaso de café. Sentía que debía decir algo antes de que un insecto pasara y las espantara.
-Usted sabe quien soy- empezó- Pero yo no lo sé quién es usted, y yo…no me fio mucho de los extraños
-Dementia -respondió
-Que nombre- comento Esther.
-¿Hace mucho que trabaja aquí?-pregunto Dementia taladrándola con la mirada.
-Solo tres años –respondió Esther encogiéndose de hombros.
-¿No eres muy joven para un trabajo muy pesado?- volvió a interrogar Dementia- No te deben pagar mucho.
-Lo hacen y…no está mal solo por venir a sentarse y ver que todo esté en orden.
-Debe ser terrible estar aquí y no ser de la edad de los demás empleados, ¿Qué opinan tus padres?
A Esther la traiciono una mueca tensa junto con un temblor en la mano, estaba a punto de decir ' ¿Que rayos le importa?'' pero se contuvo. La señora tenía cara de que podía pegarle en cualquier momento.
-Creo que les parece bien- se limito decir refugiándose en un sorbo de café.
Dementia asintió, ya lo sabía. La chica no estaba ligada a nadie, la respuesta le confirmaba sus sospechas. Tamborileo la mesa eligiendo con cuidado sus palabras.
-¿Te gustaría tener la opción de poder vivir completamente satisfecha y que todos te admiraran?
No hay mucho pensamiento, no hay mucha inspiracion pero entro a la escuela esta semana y como es vespertina solo podre escribir fines de semana,! gracias Shad -kun SunderKland xD!. Hasta el capitulo 4
