"Me ha llegado el delirio", pensé ante la evidencia. Me desperté con un principio de terror. Seguí tumbado, con el corazón latiendo de prisa, intentando descubrir qué me había asustado.
William Burroughs
¡Una vendedora ambulante!
Con razón esa mujer insistía tanto, Esther miro por debajo de la mesa para ver qué productos le quería vender. No había nada.
-Yo vivo muy bien gracias- dijo tratando de mantener un tono amistoso-Y eso de fama y que todos me admiren…es lo que menos quiero.
-Vamos- Dementia se inclino mirándola amablemente-En esta cultura la fama es lo que todos quieren. Fama, dinero…poder.
"¿Si? Pues yo no"
-Además- continúo Dementia- veras que requerirá muy poco esfuerzo de tu parte. Casi no tendrás que hacer nada, será rápido y luego…te sentirás muy satisfecha.
Esther se limito a darle vueltas al vaso. La mujer solo le estaba rogando que aceptara pero todavía no le decía en qué consistía ese "favor"; ella no había mentido, no confiaba en extraños, tendría que pasar meses para que ella confiara en Dementia.
-¿Y en qué consiste ese favor?-pregunto para ganar tiempo y descubrir de que se trataba todo eso.
-Eso lo descubrirás-respondió la mujer con entusiasmo como si creyera que Esther ya le hubiera dicho que si- En cuanto lleguemos a ese lugar, después tendrás que someterte a una pruebas y…
-Tendremos problemas-interrumpió Esther- Yo no me iré de Ashfield.
Dementia la miro sorprendida, pero rápidamente se recupero.
-¿Cómo dices?
-Que no me ire de aquí-repitio Esther.
-Pero-la voz de Dementia temblo- Ya te lo dije, seras muy feliz. ¿Por qué?
-Porque no se de que se trata lo que me esta pidiendo-explico Esther-Ademas tengo mucho trabajo aquí.
Dementia bajo la mirada y se puso a contemplarse la mano
-Es difícil de explicar
Esther estaba comenzando a perder la paciencia.
-Entonce yo lo deduciré-espeto Esther -Usted de seguro forma parte de algo ilegal. Drogas, tratantes de blancas o que se yo. Ha averiguado quien podría venirle como anillo al dedo; desafortunadamente esa fui pretende que yo aprenda a posar para pervertidos o practicar como tragarme uvas para que la droga este en mi estomago y la saque del país ¿es eso lo que quiere?
Dementia había levantado los ojos y con cada cosa que Esther había pronunciado se encogía y negaba con la cabeza.
-No, no es asi.
-¡Digame entonces y yo le prometo que lo tendre en cuenta!
-Un grupo de fieles te necesita Esther-imploro Dementia- Te necesitamos y no es para traer problemas. Por favor, seras recompensada con el mayor regalo que ella puede otorgar. Un lugar donde nunca jamás tendrías que preocuparte de los crueles que le abandonaron.
Ahora si, no entendía nada. ¿De que rayos estaba hablando?
-El mundo la olvido; nosotros no- los ojos de la mujer chisperon- Necesitamos de alguien que le de a a los infieles la venganza de todos esos avos. Nuestra venganza
-Encantada de conocerla- dijo de repente Esther incorporándose, Dementia la miro sorprendida-Tengo muchas cosas que hacer como para estar escuchando tonterías y acertijos.
Tomo con gesto de dignidad su café, se acomodo su gorra y se alejo de la mesa de la cafetería. Definitivamente aquello había sido una perderá de tiempo;Se prometió que nunca mas atendería a personas que tuvieran aspecto raro y que ni supieran de lo que estaban hablando.
De vueta en su caseta, prendió la ese momento Dementia se encaminaba a la salida. Le dirigió una ultima mirada a Esther y dijo algo que se quedo grabado en la mente de Esther durante muchas horas.
-Un lugar donde podrías olvidar tus recuerdos.
Una vez afuera, saco de su mango un pañuelo y se limpio las manos. Que asco haber tocado donde los indignos estuvieron.
No falto quien le dirigiera una mirada de perplejidad por su manera de vestir y el porte con el que tenia. Unos hombres hasta se atrevieron a silbarle. Ella ignoro a todos mientras se dirigía a un teléfono publico. Volvio a sacar su pañuelo para poder sostener el aparato y con gestos de asco marco un teléfono.
-Soy yo.
…
-Si
…
-No sera fácil, es un hueso duro de roer.
…
-Lo veo en su mirada, ella todavía puede sernos útil
…
-¿No?
…
-Entiendo, ¿esa es la única forma?
…
-De acuerdo, será esta noche…
…
-Sin piedad-le temblo la voz- Como tu digas.
La 1:30 de la mañana.
La localidad de Ashfield estaba cansada de un día más de trabajo y a esas horas, hombres, mujeres, niños pequeños e incluso algunos animales estaban lejos de la realidad, en el estado tranquilo y reparador del sueño
No se veía ni un alma en las calles. Los edificios permanecían oscuros. Solo tres todavía trabajaban. Uno era una empresa de exportaciones, otra el hospital y el último eran los laboratorios del mismo hospital pero estos estaban a dos cuadras de este.
Y en la entrada de su caseta, Esther intentaba no dormirse.
Se suponía que para evitar el sueño se estaba bebiendo el tercer vaso de café y leyendo una de las revistas médicas que había robado de la sala de espera. Había que admitir que esta segunda no ayudaba mucho. Lamento no haber traído la novela que Miguel le había regalado el mes pasado. Estaba por la mitad y nada la hubiera animado más en esos momentos que avanzar un poco de él. Si hubiera sabido que se quedaría hasta tarde... ¿Miguel la estaría esperando? Ojala y no; Le dio un vistazo al reloj. Que deschafatez, faltaba media hora. ¿Y se marchaba? Eddie, el guardia nocturno había llegado hacia una hora, si iba y le decía que ya era su turno, era libre. Pero Eddie era el chismoso de toda la empresa; y si el "León" Smith se enteraba, le iba a ir mal...
Oyó ruidos un piso arriba.
Pero no se inquieto, había unos cuantos empleados que les gustaba llegar tarde a su casa o eran unos vampiros, que se quedaban a altas horas de la noche trabajando. Esther bostezo y volvió a la lectura de las revista. Pero en su mente los ojos hipnotizadores de Dementia no la dejaban en paz, tras sus últimas frases, Esther se había inquietado ¿Acaso le estaba empezando a tener miedo a una extraña? Ya se le estaban cerrando los ojos...
¡PATAPUM!
Esta vez el ruido había sido violento, Esther se levantó; espero y casi al segundo, un tercer golpe hizo temblar el techo. Se levanto de la silla pero una duda la asalto, no podía dejar el puesto solo. Tal vez era mejor llamar a Eddie para que fuera a revisar, pero se oyó otro golpe.
-Eddie, oigo golpes en el piso de arriba, ven a ocupar mí puesto en lo que reviso que pasa, cambio-dictó Esther a través del walkie-talkie.
Eddie sabía quien llamaba puesto que ellos eran los únicos de seguridad que estaban en el edificio. Normalmente, era Eddie quien se quedaba a cargo del edificio y de los empleados nocturnos, solo todas las noches a pesar de que el anciano jefe de seguridad le insistía a Leo Smith que era necesario contratar más personas que hicieran el turno de noche. Leo siempre prometía que se haría cargo pero no lo hacía.
Esther se encamino a los elevadores, tras entrar apretó el botón el ascensor subía, agarro con fuerza la porra. Nunca hubo necesidad de usarla pero el sexto sentido de Esther le pedía a gritos que ya era hora. Cuando se abrieron las puertas, Esther sintió inquietud. El lugar estaba poco iluminado, esperaba que los problemas no estuvieran muy mal sobre todo cuando estaba en una altura que cualquiera podía derribarla, Esther media 1. el consejo de un guardia el día que ella le comentó que su pequeña estatura le preocupaba "Cuando se es enclenque te quedan dos opciones: o tomas estimulantes o lo aceptas. Pero debes recordar que a veces es mejor ser pequeño y listo que enorme y estúpido…además no sé si existen los estimulantes para crecer"
La oficina que estaba a la derecha hasta el fondo, era la que estaba por encima de la entrada y en donde se escuchaban los ruidos; Cuando Esther entró, encendió la luz.
Le sorprendió que todo estuviera en su lugar. Nada tirado, nada volcado, todo limpio y en orden. ¿Pero de donde habían salido los golpes?
-Esther-
La joven tomo el walkie-talkie.
-¿Hola?
-¿Ya viste lo que paso?
-Eddie, ¿me creerías que aquí arriba todo parece estar en orden?
-¿Cómo? ¿Segura?..
-Pues en donde yo estoy, todo se ve normal-respondió Esther mirando a su alrededor.
-Dime algo ¿me estas bromeando?
-No, no. Te juro por lo que más quieras que oí golpes.
-Entonces ve a ver a los empleados y pregu...***si están***...
Esther golpeo el radio Interferencias, oía la voz de Eddie por debajo de los sonidos.
-¿Eddie? ¿Eddie? La radio se está descomponiendo, no te oigo-dijo rápido Esther.
-o*** subiré de in**** a***er***que***pasa***alcan***en los***ascenso***...
-¡Eddie!-grito Esther.
Algo se movió a sus espaldas y cuando ella volteo miró con horror a la cosa que reptaba hacia ella.
Tuvo un deja vu.
"Cayó al suelo empujada por la bestia despellejada que salió del armario"
Emitiendo gruñidos, allí estaba en vivo y a color arrastrando algo entre sus dientes.
"Sintió las garras clavarse en su cuerpo"
Esther retrocedió apartando con su espalda los obstáculos.
"Y sus dientes pasando su rostro"
Su pesadilla era real. Sus ojos lo estaban mirando en ese momento. ¿Como...?
Su cintura no pudo retroceder más, con las manos palpo y supo que tenía una mesa atrás. De un salto, subió en ella. La pesadilla desapareció por debajo de ella gimió de miedo junto con horror. Se pudo de pie rezando para que la mesa no se rompiera. Los gruñidos de la bestia se escuchaban por debajo de la mesa. Sintió un escalofrió.
"¡No me va a matar ya sea que esto este pasando en realidad o solo este dormida!". Buscó alrededor de la mesa algo con que poder defenderse, solo botellitas, un microscopio…y como un hermoso milagro descubrió la botellita que yacía al lado de los tubos de ensayo. El eficaz ácido.
Sin pensárselo dos veces, Esther alargó la mano para tomarla; la pesadilla no salía, Esther con la otra mano, tomo un tubo de ensayo y sin pensarlo dos veces lo arrojo al suelo. Al segundo la cosa salió y al momento Esther le arrojó el acido.
Se arrastro al centro de la mesa, tapándose los ojos y oídos pues no quería oír lo que pasaría a continuación pero de nada sirvió pues los inhumanos chillidos, el cuerpo retorciéndose y el silbido del acido pasaron a través de sus manos. Segundos después, se asomo. La cosa estaba derretida mientras que el químico buscaba más carne para derretir.
Aunque la pesadilla ya no era un peligro, Esther siguió arriba de la mesa." ¿Me volví a dormir? no creo porque estaba tratando de no dormirme…pero que veces uno se queda dormido cuando está despierto" se pellizco pero nada cambio "Si estoy despierta en…entonces… ¿fue real? En nombre de todo lo cuerdo ¿de dónde salió esta cosa? ¿Que es eso?
Se limitó a contemplarlo o más bien a contemplar lo que quedaba de eso: el ácido le había dado en mitad de su cuerpo que tenía forma humana, los pies así como las manos les sobresalían garras negras, su cuerpo no parecía sangrar y su cara no tenía ojos ni nariz pero si unos colmillos. Los mismos que la habían matado en un lugar lejano a este
De repente se le ocurrio... ¡que podía haber más de esas cosas! Esther se bajo de un salto, intentando no tropezar con esos pobres restos, se encamino hacia la puerta; antes de salir le dio un último vistazo a la criatura.
Y pudo distinguir que lo que había estado arrastrando, era la mitad de un empleado
Ahora sí, ya estamos entrando en las pesadillas, solo quisiera agregar 3 cosas más:
1-Shad-Skun-Sunderland: ¿en serio? 0: aawww y yo que a Dementia la figuraba mucho mas en Christabella, por su actitud y tener cara de palo de escoba (oseaseme que casi todo el tiempo tiene la misma expresión) pero bueno entre Dahlia, Claudia, Christabella ¿cual es la
diferencia?, las tres están locas...
2-Como traía prisas en el capítulo 3, olvide poner que si alguna vez, viste los primeros bocetos de Claudia Wolf, (eso si) Dementia viste el vestido (o) túnica, café con verde y velo.
Esther se parece a Yuna de Final Fantasy (nomás que con ojos no tan rasgados y castaños y expresión mas…madura creo). La base en este personaje porque Yuna se me hace muy tierna, aunque solo haya jugado Final Fantasy una vez.
¡Hasta el capitulo 5 ¡
