Regresaba. ¿Era yo el que regresaba? En la angustia vaga de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.

Juan Ortíz

Paranoia.

Según lo entendía era alucinar cosas, y eso le estaba pasando. De cualquier rincón donde le parecía ver movimiento levantaba la porra , un ruido la hacía saltar, constantemente se volvía a sus espaldas pero no había nada allí.

Esther logró ver en donde estaba el interruptor de la luz que se ucbicaba en el pasillo algo que se felicitaba por haber visto. El solo pensar que esas cosas la tuvieran en la mira en plena oscuridad le aterraba. Como una flecha, corrió hacia la pared y apretó el botó focos en el techo iluminaron la estancia, respiro tranquila pero de repente, todos empezaron a parpadear, otros sin razón alguna explotaron, y mientras ella se cubría de los que le explotaban encima de ella los demás seguían parpadeando hasta que se apagaron, Esther volvió a apretar el botón.

Nada.

Cero, no hubo luz. Todo quedó igual, o peor porque los pocos que iluminaban cuando ella había entrado ya no servían. Solo el débil resplandor de los faros de la ciudad iluminaba el contorno del pasillo.

-¡Ay, por favor!-exclamó Esther dándole un golpe a la pared pero eso no iba resolver su problema.

¿Donde estaban los empleados de la noche? Recordó los restos que había visto ¿acaso todos estaban muertos? Se heló la sangre, no podía ser la única viva, eso significaba que ella era la siguiente; ¿Y Eddie? ¿Seguiría con vida? Intento llamarlo por la radio.

Estuvo a punto de arrojarlo "Tengo que ir a buscarlo "el no podía estar muerto, claro que no. Le vino el pensamiento de que esto parecía una absurda película de terror: el edificio a oscuras, nadie respondía, había monstruos y ella tenía que buscar sobrevivientes. El "pero" era que esto no era una película, estaba pasando realmente. Y esos monstruos la iban a matar si no hacia algo. Esther miró a su alrededor, al ver que nada pasaba, corrió hacia los acensores, apreto el botón. Cuando miró los numeritos para ver desde que piso venía, se le fue el alma. El elevador estaba en el décimo piso. Se pego contra las puertas de metal.

"Bien Esther, no pierdas la calma. El elevador no tarda. No tienes pistola pero tienes una porra con 500 voltios que continuamente se atasca y un monstruo te comerá mientras la porra se desatasca..."

Una sombra.

Esther echo a mano de la porra, sintió que la sangre dejaba de circular, su estómago se encogía, el miedo se apoderaba de ella mientras que todo su ser presentía que iba a morir pero al mismo tiempo rogaba que eso no pasara. En la oscuridad alcanzo a ver unos movimientos que eran los mismos que la criatura anterior había hecho: reptar hacia ella. Tratando de no gritar, Esther puso los voltios; como si hubiera sabido lo que Esther había hecho, la cosa se dejó de mover.

Un olor fétido llegó a su nariz, con la manga se cubrió; era un olor a algo echado a perder, tan fuerte que le llegó hasta los pulmones, sintió náuseas y una sensación de asfixia. Increíblemente se concentro en no perder de vista la figura. El débil resplandor de la calle, le permitió ver que la cosa lentamente se erguía, mientras que todo su cuerpo se estrechaba, la carnosa piel se oscurecía más, una mata de pelo oscuro crecía de su cabeza y el olor de algo muerto seguía intensificándose haciendo desear saltar por la ventana, arrancarse la nariz o arrancarse la vida para no volver a oler aquella fetidez...

"...Tall and tan and young and lovely the girl from Ipanema..."

La joven no había notado que el elevador ya había llegado, se lanzó al interior y justo cuando las puertas se estaban a punto de cerrar, la cosa se movió.

A salvo dentro del elevador, Esther necesito unos segundos para reponerse del sobresalto y que el aire puro del aire acondicionador sustituyera el olor a muerto que había entrado por sus pulmones. Por los altavoces se escuchaba "The girl of Ipanema" y de inmediato pensó en Miguel ya que este era uno de sus temas favoritos mientras que para ella era una canción más, "Miguel, si tan solo supieras lo que está pasando. ¿Que me dirías?".La voz cálida de su amigo se metió en su cabeza:"Cuando no veas la salida levanta la frente y di ¡Adelante! Aunque no lo creas te aseguro que tienes más fortaleza que todos esos brutos de seguridad, no te rías, es en serio. Y si sientes que no puedes con todo tu sola ya sabes que mi habitación esta al lado". Sintiéndose mejor, apretó el botón de la planta baja.

Pero el elevador en lugar de bajar, subió.

-¡No, yo quiero bajar!-exclamó Esther, le dio un puñetazo al botón lo cual fue un error porque este se quedó atascado. Horrorizada, pulso el botón de abrir puertas, pero el maldito elevador seguía subiendo hasta que se detuvo. Se quedó quieta, aguardando...

"But each day, when she walks to the sea..."

De pronto algo golpeo las puertas de acero, Esther se apretujo contra la pared. Las puertas quisieron abrirse pero rápidamente la joven pulso el botón de cerrar y volvió al rincón del elevador. El aparato no bajo ni subió pero hubo un golpe...otro...uno más brusco al que después se oyeron unos chillidos parecidos a los de las ratas.

"She looks..."

Apretujada en el rincón por primera vez sintió que su corazón latía con fuerza, sus músculos se quedaron rígidos, no llegaba oxígeno al cerebro y supo que iba a sufrir un ataque al corazón...

Las puertas se abrieron.

Cerró los ojos para no ver la criatura que golpeaba las puertas, pero no sintió el golpe o un cuerpo viscoso cayendo sobre ella, cuando abrió los ojos se quedó sin habla. A pesar de que el elevador se detuvo en el 11 piso, Esther estaba contemplando la sala de espera, la recepción y su caseta.

"¿Pero qué puñetas...?"

Se incorporo para salir. Dio unos cuantos vacilantes pasos. La sala parecía que estaba ajeno a todos los horrores por los que entraba el primer piso, tan quieto e iluminado que era como si se burlara de ella diciendo "¿Ves?"

Algo le toco los hombros. Con rapidez prendió los voltios y se dio la vuelta.

-¡NO TE ME ACERCES MONSTRUO!

-¡Esther! ¿Que bicho te ha picado?

Pero Esther siguió luchando por acercar la porra al rostro del monstruo que le sujetaba el brazo impidiendo ser electrocutado.

-¡Basta ya! ¡Suéltame Dawson!

Entonces, Esther vio que el monstruo era Eddie, su confusión era tal y ese momento fue el que aprovechó Eddie para apartar la porra, agarrar con fuerza a Esther y lanzarla a uno de los sillones.

-¿Estas loca mujer?-exploto el hombre de cuarenta años-¿Me querías

matar o que idiota?

Esther solo miraba a Eddie y este sintió que se lo estaba comiendo con los ojos. El guardia nocturno empezó a dar vueltas gritando e insultando y ni siquiera se detenía a respirar.

-¡...no seré una belleza pero sé que no soy un monstruo! ¡Me has dado un susto! ¿Sabes que no es normal que alguien te quiera asesinar electrocutado y menos cuando tú no hiciste nada?

-Eddie-llamó Esther.

-¿Qué?

-Eddie,-Esther se incorporo y lo abrazo-Estas vivo, no...no te mataron. Gracias Dios, eres tan bueno.

De la sorpresa Eddie no intento apartarla, ni dijo nada con tal de no quitar los ojos de la nuca de la joven como si esperará poder atravesarla con rayos X y distinguir el bicho de la locura.

-¿De qué estás hablando?-pregunto bruscamente-¿Quien me iba a matar?

-Ellos-Esther se separó de él-Es culpa mía, yo los soñé...y los traje aquí, Eddie soy responsable de que todos están muertos.

-¿Que todos es...? ¡Nadie está muerto mujer! Con la excepción de tu cerebro.

-Entonces tenemos que los, reunelos a todos, vayamos a la azotea, trae pistolas mientras yo intento llamar a la policía de verdad.

-¿Me estas tomando el pelo?-exclamó Eddie, su voz soñaba cada vez más molesta como si de verdad creyera que la joven se quería burlar de él...

-No, no, hay monstruos. Uno de ellos mató a uno de los empleados. No sé quien era pero vi sus restos.

Eddie miró atentamente a los ojos oscuros que transmitían espanto y angustia. La taladro con la mirada pero en ningún momento Esther se sonrojo o se partió de risa, todos sabían que los ojos de Esther nunca engañaban. Su mirada decía la verdad o creía que estaba diciéndola.

-¿De verdad?-pregunto educadamente.

-Te lo juro Eddie, tenemos que salvar a los que podamos.

Eddie la tomo del brazo con suavidad. Solo había una solución.

-Vete a casa Esther-le dijo-Has estado aquí todo el día, debes estar exahusta. Mira, esa es la razón de tus alucinaciones-le señalo los tres vasos de café que reposaban en el cubo de la basura-Seguramente sufriste una pesadilla por el exceso de cafeína.

-No fue...-empezó Esther.

-No le diré nada a Smith, consideralo un favor porque tienes mal

aspecto-Eddie comenzó a recoger las cosas de la joven-Ve, duérmete en la comodidad de tu cama y le diré a Smith que te deje entrar hasta las diez de la mañana, yo te cubriré.

-¿Y los monstruos?

-Yo me encargo de ellos, verás para mañana que no habrá ni uno solo- respondió Eddie poniendo en las manos de Esther su bolso-Anda.

Parecía que ella iba a protestar pero el guardia la empujó hasta la salida y cerro de inmediato.

Eddie se encamino a la caseta."De verdad cree esa historia. Desde que llegó a trabajar a este lugar no ha dicho mentiras pero esto es algo que nadie puede creer."¿Estará tomando drogas?"

El teléfono de la caseta sonó apartándolo de sus pensamientos.

- ¿Diga?...no se preocupe doctor, aquí todo está en orden, pierda cuidado...¿Que tenga cuidado?... ¿Acido?...¿Que cayó justo en el piso donde es el techo de la caseta-rápidamente miró arriba y se apartó-Claro...si...no se preocupe. Buenas noches.

Entonces Eddie tomo una de las aburridas revistas médicas y se preparó para su rutina.

Esther se quedó parada frente al edificio sin saber qué hacer. No comprendía que era lo que acababa de ocurrir.

"No puedo dejarlos solos, si los matan viviré con arrepentimiento ¿Como permití que me sacará?"

Rápidamente se dio la vuelta e intento abrir las puertas pero estas no cedieron. Vio a Eddie acercarse y golpear el cristal.

-¡Buenas noches, Esther!

¡Todos iban a morir si ese idiota no abría! ¿Que debía hacer? ¿Dejar que todos murieran, que esas criaturas les hicieran oler la fetidez que despedían cuando se ponían de pie? ¡Claro que no! Golpeo el cristal intentando hacer que abriera pero Eddie que ya no estaba sonriendo, la miró con dureza y sacó la pistola.

"Nunca antes había amenazado con la pistola" fue lo que ambos pensaron, Eddie cambio la frialdad de sus ojos por la de confusión e incluso pareció encogerse tras la mirada furiosa que le lanzó Esther antes de dar media vuelta. Ese imbécil de Eddie sería responsable de la muerte de ocho personas que trabajaban de noche, ella no podía irse a "la comodidad de su cama"

¡Tenia que hacer algo! ¿Pero qué?

Ir a casa, pero no a dormir: hablaría a la policía (había dos estaciones de policías, solo uno trabajaba de noche y estaba por South Ashfield) y los forzaría a que vinieran los laboratorios para enfrentar a esas...cosas.

Decidida dio un paso firme pero toda su determinación se fue por los suelos al ver la calle.

En esa calle, había faros pero ella en esos momentos tembló ante el panorama: Faro, tramo oscuro, faro, tramo oscuro...

Poca luz. Era perfecta para que las pesadillas le saltarán encima. Lo peor venía al final de la calle. Un callejón que era el atajo de Esther para acortar veinte minutos; nunca le tuvo miedo a cruzar en zonas oscuras pero ahora sentía frío. Pensó en rogarle a Eddie que la dejará entrar. Pero después del gesto de la pistola, pasaría mucho tiempo para que ella lo perdone. Además, ella tenía la posibilidad de llamar a la policía y que nadie muriera. Respiro hondo, un paso, retrocedió temblando, inhaló más hondo y dispuso la marcha a casa bajo un par de luces verdes pálidas y las luces amarillas de los faros de Ashfield


Por fin ayer pude tener oportunidad de escribir. Además necesitaba distraerme porque tengo una espantosa sensación después de ver "El señor de las moscas" No soy de las que les afecten mucho una película pero está me asqueo de tal forma que me puse a escribir este capítulo. (Shad-kun SunderKland y quien lea esto dirá: ¿Como te pones a escribir algo que tiene que ver con el terror para sacarte algo que no da tanto terror? A lo que yo diré:...estoy loca.? Pero neh en verdad hay cosas que nos afectan de diferentes formas. ¡Saludos a Shad-kun SunderKland! , a ver a qué hora actualizas tu fic "In the fog" xD ¡Y hasta el capítulo 6! ¡Ay, de veras! en el pasado capítulo hubo algunos errores que creí haber arreglado pero luego revise y vi que

: 1-No estaba la línea de separación de la escena de Dementia ni la de cuando término el capítulo

2-El tamaño de Esther quedó a un metro, en realidad mide 1.58

3-El nombre de Shad-kun SunderKland aparecía como Shad-Skun Sunderland.

3-Algunas palabras incompletas o escritas incorrectamente.

Pido disculpas por esos errores y prometo revisar bien antes de

actualizar.