̏No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor ̎

Alejandro Dumas

Esther golpeo las puertas, se lastimo el pulgar al apretar con fuerza el botón de abrir puertas pero estas permanecían inmóviles.

-Ay, no- gimoteo Esther. Para nada podía permitir que algo le sucediera a Miguel- No, no, no…

Cuando se disponía a golpear nuevamente, alguien o algo se le adelanto. Retrocedió al ver como las puertas se hundían y a volver a oír el chillido de esas ratas. Justo como la vez de los laboratorios. Pero ella tenía un amigo en peligro que por culpa de ella, se encontraba lidiando con ratas sacadas del infierno y el monstruo despellejado (que provenía de sus sueños) y por eso costara lo que costara, iba a salvarlo no a abandonarlo. Se volvió acercar a las puerta; el gruñido grave de lo que fuera que golpeara el elevador la intimido, intentando ignorarlo se pego a las puertas.

-¡Miguel!- grito, otro golpe que retumbo en su oído y el chillido de ratas aumentaba- ¡Miguel, voy a ayudarte! ¡No tengas miedo, no te dejare!

Decidió que si el monstruo lograba abrir las puertas, saldría corriendo. A su mente, acudió el sueño de la enorme boca devorándola y su estomago se encogió " ¿Qué otra cosa puedo hacer? Vendrá lo que tenga que venir"

De pronto el elevador se sacudió violentamente haciéndole caer de rodillas. En el suelo noto que el bendito aparato estaba bajando mientras la alejaba de la posibilidad de volver a reunirse con Miguel; El escándalo de las ratas y el monstruo desconocido también se alejó. No hizo nada para incorporarse, no fue ella quien echo a andar al elevador pero sentía que acababa de condenar a la única persona que era importante para ella. Le daba frustración saber que si el asunto de las puertas trucadas era cierto, tampoco iba a poder encontrarlo tan fácilmente, en su mente le rogo a Dios que nada le pasara a su amigo y que pudieran encontrarse pronto.

Los numeritos hicieron que les dedicara su atención y finalmente se detuvo en el segundo piso. Tras unos cuantos segundos sin que nada pasara, las puertas se abrieron.

-¡Dios!- exclamo Esther, se incorporo rápidamente y pulso el botón de cerrar puertas sin embargo alcanzo a distinguir el número 3 en el pasillo. Cerró los ojos hasta que estuvo segura de que volvía a estar encerrada. "Eso rebasó el limite de cosas sangrientas que he visto, ya en serio ¿qué esta pasando aquí?"

Su mente le repetía que dejara ir aquella imagen de una perfecta masacre pero entre mas intentaba olvidarlo, mas clavado quedaba en su memoria. ¿Quién o que merodeaba por el edificio que era capaz de deja un espantoso reguero de sangre, de perturbar vista y mente con restos de personas inocentes que hasta parecían ser las sobras de un espantoso festín?

Esther apenas pudo percatarse de que el elevador estaba subiendo ‟ ¿A donde me va a dejar ahora?" pensó. Cierto que no ignoraba que posiblemente todo estaría lleno de horrores que esperaban tras las puertas pero justamente era que clase de horrores lo que desconocía. Mantuvo en alto su porra mientras no despegaba su mirada en cada uno de los numeritos destellaba al pasar por un piso, sentía una especie de impaciencia por ya salir de esos cuatro muros aunque tristemente, solo seria para auto- joderse.

Hasta que al fin, se detuvo en el 7.

Al abrirse las puertas, salió disparada que al principio no se percato del sonido que alguien producía cuando pisaba los charcos; cuando lo hizo echo un vistazo a sus pies y estos estaban completamente bajo el agua. Solo alcanzaban a rozar el borde de su pantalón.

La puerta de las escaleras señalaba el numero 8.

"Decían que este piso estaba inaccesible por la humedad. Pero yo nunca me imagine que la humedad quería decir un mini-rio" pensó, se quedo un momento varada sin saber que hacer cuando decidió que lo mejor era irse de allí. No valía la pena buscar a alguien, nadie vivía en ese piso, estaba completamente segura de ello; más cuando giro, descubrió que el elevador ya se había marchado. No quería esperarlo por lo que se dirigió a la puerta que daba a las escaleras…que estaban cerradas.

Esther emitió un murmullo de fastidio. Estaba oscuro por lo que echo mano de la linterna que portaba. Al parecer no había ningún tipo de monstruo o al menos no por el momento. Curiosamente no se sentía tan aterrada, con su fiel porra era más que suficiente para derribarlos. De pronto se percato de que estaba en un pasillo lleno de agua y ella con una porra era peligrosa. ¿Qué tal si se le resbalaba de las manos y el arma caía al agua? Esther sabía muy bien que no podía arriesgarse a ser electrocutada. Soltando una maldición se guardo su arma en el bolsillo preguntándose si era casualidad el verse privada de su único medio de defensa o alguien estaba moviendo los hilos de aquella locura.


La alta y hermosa mujer contemplo satisfecha el espectáculo que tenía a su alrededor. Las aburridas paredes del edificio ahora mostraban un entorno diferente, el que ella estaba acostumbrada.

No había sido ignorada. Escucharon y atendieron su llamado de ayuda una vez más.

Realmente no había razón alguna por la cual no le hubieran atendido. Todos ellos (los mensajeros, ella y el resto) estaban centrados en el mismo objetivo, era el tiempo de que todos unieran el poder que dormitaba para que al fin todo acabara y empezara.


"¿Ahora que Sabionda?"

Esther miraba el pasillo con cierta aprensión. Tras unos segundos en lo que su mente estaba en blanco, por fin se decidió y se aventuro.

Un impulso, la necesidad de supervivencia que le decía que hallara una salida, la desesperación de quedarse parada sin poder ayudar a Miguel. Cualquiera que fuera, ya era tarde para retroceder porque ahora marchaba con la luz de la linterna alumbrando el lugar.

Esther se convenció que no perdía nada con abrir puertas. Podría haber algo que fuera realmente necesario además si nadie vivía en ese lugar ¿quién le iba a poner pegas? Probo con las primeras dos puertas que resultaron estar cerradas. Al probar con la tercera y la cuarta se cuestiono si en verdad iría a perder el tiempo probando todas las puertas "Por el momento creo que si, no se me ocurre una idea mejor, a menos que un milagro me haga salir de aquí" Esther suspiro y se disponía a probar con una puerta mas cuando se escucharon pasos. Se congelo con el corazón latiendo nerviosamente esperando a que los pasos se repitieran. Y si lo hicieron, parecían provenir del oscuro pasillo que tenia por delante

-Si eres Miguel o cualquier persona que haga el favor de responderme – índico Esther mirando recelosa el pasillo. Nadie respondió por lo que solo significo una cosa: otra criatura se acercaba. Esther empezó a retroceder mientras alumbraba con su linterna. Pero ella podía jurar que los pasos que se iban acercando, sonaban de forma similar a quien caminaba normalmente. Todo indicaba que era una persona la que caminaba a menos que una criatura despellejada se hubiese calzado zapatos.

Parecían que esos pasos no iban a dejar ver quien era o que venia. Esther evalúo sus opciones las cuales técnicamente no existían. No había puerta que se abriera para esconderse en su interior, no podía utilizar la salida de emergencia, temía usar su porra y no estaba segura si el elevador vendría a tiempo. Solo lo que podía hacer era salir corriendo hacia el pasillo con la esperanza de no encontrarse con algo espantoso y hallar una bendita habitación abierta. Pero entonces se oyó que los pasos se detenían junto con una especie de lamento que ella no dejo escapar.

Y se escucho frente de ella.

Tratando de no apanicarse, Esther busco con la mirada pero no distinguía nada que no fuera únicamente el pasillo "¡Pero no hay nadie ni veo nada! ¿Quién estaba caminando? "

De repente, pego un brinco porque se oyó un chasquido detrás de él. Al girar vio con perplejidad que una de las puertas se abría con un chirrido, la puerta que era la habitación 3 "Esa es una de las puertas que ya intente abrir ¿habrá alguien dentro que me abrió? Pero nadie vive aquí ¿O si'? " Ya había una puerta abierta que era lo que buscaba así que con algo de precaución entro.

La estancia no se diferenciaba de la suya en cuanto al diseño y la colocación de habitaciones. Había un olor de humedad y encierro tan fuerte que tuvo que resistir el impulso de ir a abrir la ventana. Carecía de los muebles en donde normalmente se colocaba la sala, tan solo un viejo sillón abandonado "Que gracioso se parece al nuestro" sin pensar mas en ese pequeño detalle, siguió explorando con la mirada. En la cocina había una escoba y una caja roja que ponía:

"er…mi…n…as"

Sin interesarse demasiado en la caja decidió entrar a las habitaciones. Con pequeños chapoteos del agua que se filtraba del exterior se detuvo para ver por cual puerta debía entrar primero. En el lado derecho donde se suponía que estaba colocada su habitación estaba vacía. En la del lado izquierdo (el cuarto de Miguel) solo encontró cajas de cartón mojadas que se desparramaban por el suelo. Estaba a punto de salir cuando sus ojos se encontraron un trozo de papel que yacía debajo de una de las cajas. Esther estaba acostumbrada a que cuando veía un papel en el suelo lo tiraba o lo ignoraba pero en contra de eso lo recogió. Al ver que contenía unas letras cuya tinta se corría por lo viejo trato de leerlo:

"A: J. Malon

De: Inquilinos del piso 8vo

Buenas tardes, me expreso por medio de esta nota para recordarle que ya hemos tenido muchos problemas. El más preocupante es el de esa tubería rota de la ha… "

El texto estaba incompleto. Seguramente estaría perdido entre las cajas de cartón mas a Esther le constaba que hallarlo sería muy difícil. Ya era tiempo de irse, lo mejor seria llevarse el papelito, tal vez podría utilizarlo para algo, se lo guardo en el bolsillo. "Ya había escuchado yo hablar de ese J. Malon…claro, él era el encargado del edificio. Me contaron que lo obligaron a irse porque fue su culpa que este piso ya sea inhabitable" Esther dejo la habitación y justo en el momento en que cerró la puerta se escucho un fuerte golpe del interior. "¿Iré a ver? …mejor no, aquí espantan"

De regreso a la estancia principal, Esther miro a su alrededor. No había nada más que ver o revisar a excepción de la caja roja que con su color parecía decirle que se acercara y averiguara su contenido. Aunque no fuera nada bueno, Esther, se acercó y levanto la tapa.

Era una caja de herramientas.

Allí estaban los desatornilladores, dos cajitas una con los clavos, y otra con las tuercas y muchas cosas que te podías encontrar en esa caja incluido un martillo…Esther al ver este último, decidió llevárselo. Dos armas eran mucho mejor que una. Aunque para usarlo, los monstruos tendrían que acercársele demasiado. Y a esa idea a Esther le entusiasmaba tanto como la de aventarse desde un risco a un rio con un cocodrilo esperando con las fauces abiertas.


Inquieta y alerta era su estado al abandonar de la habitación. La razón era porque todo estaba oscuro y tranquilo en el pasillo. Sospechosamente tranquilo. Y hasta los más despistados deberían saber que la tranquilidad en un edificio lleno de monstruos era muy traicionera.

Por eso echando mano del martillo y del valor que creía nunca necesitar, Esther siguió buscando una salida. Había regresado al elevador pero después de las cientos de veces que lo llamo, esta no venia. Y es que al parecer estaba atorado entre los pisos 2 y 3.

El nivel del agua había crecido. En el escaso tiempo de la habitación al elevador, el líquido ya rebasaba un poco mas de sus pies. "De donde sale el agua, es donde hay una tubería rota. Pero primero salgo de aquí y después llamo al plomero. "

Pese a que se había prometido estrictamente estar pendiente de cualquier detallito, la preocupación por Miguel fue más grande. ¿Estaría bien? ¿Tendría más suerte que ella? Rogo por que no estuviera buscándola y que al contrario, el buscara una salida. Desecho la idea en un segundo ¿Era mucho pedir que Miguel se quedara a salvo por su bien? Tristemente sí.

Esther decidió volver a intentar a abrir las puertas. Giro más perillas mientras se adentraba al pasillo. En realidad tendría mucho por explorar, todos los pisos tenían 15 habitaciones y ella solo entro en la tercera pero se tuvo que repetir por enésima vez que el tiempo no alcanzaba. ¿Cuánto tiempo llevaba desde que había comenzado todo esto? Unos minutos porque el pensar mas allá de la media hora no le gustaba. Nada le gustaba en esos momentos.

En ese preciso instante sintió un pequeño dolor agudo en el brazo. Horrorizada con un profundo encogimiento de estomago, vio una de esas ratas con doble cabeza y deformes que hincaba sus dientes en el brazo. La otra cabeza colgaba mientras chillaba por tratar de morder el borde de la manga, Esther con una exclamación, le propino un fuerte golpe con el martillo. El pequeño monstruo cayó al agua que se ensangrentó por la destrozada cabeza mientras la otra se revolvía en el agua. La joven de una patada envió lejos esa rata que se perdió en la oscuridad. Arremangándose, Esther alumbro la zona donde sintió la mordida. Solo tenía dos marcas, es mas por fortuna había sido más un pellizco, si se hubiera dado cuenta mucho mas tarde entonces ese ser pudo provocar algo más serio. "Tuviste suerte tonta, tienes que poner atención en todo, no sabes si esas ratas tienen rabia o algo peor" ya con el susto en el pasado, Esther giro la perilla de la habitación 7.

En comparación a la anterior, esta estaba completamente vacía, solo las el suelo estaba lleno de polvo y no de agua. Eso le extraño un poco, mas no tardo en darse cuenta que la puerta de la entrada tenia un burlete que era lo que impedía que el agua entrara Volvió a examinar los cuartos pero ahora si no había nada. Antes de salir, algo en el suelo capto su atención; Con la total certeza de que una forma se le escapaba, se aproximó forzando la vista y alumbrando. Le parecía ver... ¿una mano? Si, podía asegurar que debajo del polvo estaba un dibujo pero no se podía ver completo. Necesitaba limpiar el suelo más ¿porque le interesaba tanto un viejo dibujo? Estaba segura de que era importante aunque al mismo tiempo no. Busco algo que pudiera utilizar "Aquí no hay nada que pueda usar " De repente recordó haber visto una escoba en la habitación 3 "Cielos, eso sí que fue afortunado"

Rápidamente, Esther salió y corrió a la habitación anterior. Dos minutos después ya estaba barriendo el polvo del suelo. Cuando estuvo segura de que ya era todo, lo apiño en un rincón y después centro su atención. Vaya que era cierto, el dibujo parecía haber sido hecho por un niño de cuatro años pero no dudaba del significado:

Una personita con los ojos en formas de equis que mostraba que estaba muerto. Y a sus costados unos rayitos toscamente dibujados.

Esther estaba preguntándose que podría significar eso. ¿Quién y en que estaba pensando la persona al dibujar eso? Seguramente fue alguien que gustaba de cosas macabras mas eso no era un motivo para garabatear el suelo de su casa "A los del manicomio son los que les gusta rayar paredes y suelos" pensó con un escalofrió "Solamente eso faltaría: locos viviendo en el piso abandonado". Como fuese, el dibujo no le mostro algo que pudiera ayudarle por lo que sin más, abandono la habitación.

Acababa de cerrar la puerta cuando la luz alumbro algo rojo en la pared. Esther se acercó a la pared y vio que lo rojo era una letra S. "Aquí hay algo escrito…no Dawson esa letra solo esta de adorno" pensó eso ultimo con sarcasmo. El papel tapiz estaba algo desgarrado por lo que sujetando el martillo entre las rodillas y acomodándose la linterna bajo el mentón, Esther uso los dedos para terminar de arrancar lo que sobraba. Y conforme lo quitaba, más texto comenzó a hacerse visible. Tras un último tirón, volvió a coger la linterna para leer:

-Algo está incompleto….si quieres evitar oler a quemada, búscalo y resuélvelo- leyó – ¿Oler a quemada? Solamente si fuera pollo rostizado ¿y eso que me quiere decir?

Esther le busco el significado que esa frase trataba de darle a entender. ¿Por qué tendría que oler a quemada? Sabía que tendría que estar en continuo movimiento pero estaba clavada en el suelo queriendo descifrar ese extraño mensaje. Eso debía ser importante de lo contrario no estaría escrito ¿cierto?

- Se que me quiere decir algo pero no se maldita sea- mascullo Esther para si misma. –Piensa Esther, piensa…

Al decir eso ultimo, volvió a sentir que algo le picaba el pecho, lo ignoro. "Quemado, solo eso es cuando uno se incendia pero no pienso que algo se vaya a quemar aquí, al menos no con esta agua. El agua seria de gran ayuda al final"

De pronto se escucharon pasos, parecían ser los mismos que anteriormente ya habían sido oídos por Esther quien se empezó a voltear para todos lados buscando de donde salían.

-¿Quién o que eres?- volvió a preguntar, inconscientemente levanto la porra y estaba a unos segundos de apretar el botón cuando…un pitido en un volumen muy alto empezó a retumbar en el pasillo. Esther se tapo los oídos pero el pitido fue creciendo hasta lo insoportable. Cerró los ojos y apretó los dientes.

No paso mucho para que el pitido dejara de sonar. Al examinar el pasillo creyó ver el dibujo del otro cuarto en la pared, preguntándose como era que el dibujo estaba allí ¿o seria que solo lo imaginaba? En eso capto un movimiento de su lado izquierdo. Tensando los músculos se giro y alumbro lo que pudo para ver a un hombre caminar hacia ella.

-¡Oiga!- grito Esther.

Quiso acercarse para hablarle pero de pronto el hombre comenzó a convulsionarse, trataba de gritar pero solo salían gargajos, los ojos se le pusieron en blanco y también de su cabeza empezó a salir humo y un olor. Esther solo pudo quedarse mirando al pobre hombre que se retorcía hasta que cayo boca arriba. Seguía sacudiéndose y quemándose con el rostro desfigurándosele. La joven solo atino a cerrar los ojos.

Cuando se sintió segura, los volvió abrir. Sorprendida volvió a mirar a su alrededor esperando encontrar a una persona muerta en el pasillo pero la luz de su lámpara no pudo encontrar nada. "¿No…no era real? Pero yo lo vi e incluso escuche como se acercaba esa persona, el olor…"

Esther se recargo en la pared tratando de calmar su mente de las imágenes que ella creía haber visto y que se negaban a salir de su mente como cuando observo el horrible escenario del piso 3; respiro hondo manteniendo la mirada baja. Todo era tan loco y confuso que por poco se decidía por permanecer en esa posición por siempre. Poco a poco se retiro de la pared pero no estaba tranquila. Porque ahora sabía que el verdadero peligro de ese piso (además de las criaturas) era toda esa agua que iba aumentando en cantidad, tenia que buscar la forma de evitar que siguiera saliendo el agua ¿Encontraría la fuente del problema antes de que el agua tocara algún enchufe? No estaba segura.

Sabía que tenía que cerrar la llave de la tubería que estaba rota. El pero era que no sabia de cual habitación era la del problema. Y el tiempo se repitió por centésima vez, no era un lujo que podía darse. ¿Cómo encontraría la tubería?

Un momento… ¡la nota que había encontrado! Lo saco del bolsillo y lo volvió a releer. Pues la tubería rota si existía pero no decía en que habitación podía encontrar el problema porque estaba incompleto.

Ocho miserables letras la separaban de su salvación.

Esther dio un suspiro de contrariedad. Era tiempo de moverse ya fuera para encontrar la habitación o una salida. Con su martillo preparado siguió con su búsqueda. A momentos cuando veía al suelo inundado y escuchaba el chapoteo no podía evitar tragar saliva y le parecía que estaba aumentando la cantidad de líquido. Levanto la mirada al techo membranoso y pregunto cuantas personas mas aparte de ella y Miguel se percataron de que los departamentos ya no eran mas el edificio acogedor si no un nido de bichos y locuras demasiados raras. ¿Y cuantas personas estaban haciendo algo por salvarse? Este lugar no era para inútiles lloroncitos concluyo.

Quiso abrir una puerta pero al escuchar gruñidos desde el interior aparto la mano. Se giro y volvió a probar con otra que estaba abierta, al tiempo que sus dedos tocaban la perilla, sus oídos alcanzaron a escuchar otro gruñido y se apresuró a entrar al cuarto mientras la bestia despellejada arremetía contra ella. Dio un respingo cuando la puerta comenzó a se golpeada. Los monstruos eran agiles pero ¿serian fuertes para derribar una puerta?

``Perfecto, ahora estoy aqui encerrada ¿ahora que?´´


Meses pero por fin ya pude terminar este capítulo. No me permito mentir, escribía dos párrafos por cada dos o tres semanas .Esa inspiración y yo estamos tensos pero satisfechos de que a pesar de toda la rutina pudimos continuar este primer fic

Un saludo a mi prima Caro por leer esto, quien me regaño porque era una incoherencia que Esther y Miguel vivieran en un edifico con muchos pisos si tenían poco dinero. La razón es que yo necesitaba muchos pisos para que el personaje pudiera explorar y que cada uno tuviera algo diferente pero como me estuvo insiste e insiste pues reduje el número de pisos ya no te enojes Caro.

Saludotes a Ninchi-Sushari (Noooo! ¡¿No más Walter Rompe- Reglas?! ¡¿Porqueee?! xD) y a LaLalaooz (me gusto mucho tu fic de La Novia del Dios de la Muerte) y a iMuffink (bienvenido-a a Fan fiction)

Hasta el próximo capitulo que creo que no tardara mucho en llegar. Bye bye.