Holaaaa!mil gracias por sus alertas, favoritos y reviews me alegran muchooo...
lamento haber tardado en actualizar pero estaba en cierre de trimestre en la uni y tenia muhcas cosas que presentar ...ade+ que este fin de semana me lei el primer libro de " los juegos del hambre" así que no me pude separar del libro hasta terminarlo...es muy bueno ..y quiero ver la peli YA...
en fin actualizare pronto, a lo mejor mañana o en el transcurso de la semana mis demas historias...
ESPERO QUE LES GUSTE...
UNA VIDA DE LOCOS
BELLA POV
Nos quedamos dormidos con la ropa con la que llegamos, supongo que estábamos tan cansados cuando nuestros cuerpos tocaron la cama que no tardamos en dormirnos. Como siempre la primera en despertar fui yo. Me duché y me vestí con unos cómodos shorts y una camisa blanca con rayas negras manga larga, era ligera, sencilla y bastante cómoda.
Cuando llegué a la sala tomé mi equipaje y desempaqué lo que estaba sucio, que era casi todo y lo metí en la lavadora junto con la ropa interior de Edward y algunas prendas nuevas que compramos en el viaje. Dejaría que Edward me dijera que era lo que quería lavar cuando se despertara.
Fui a la cocina y vi la hora en el micro-ondas. Era la 1 de la tarde, nunca me había levantado tan tarde, pero estaba extenuada del viaje en avión. Todavía sentía que era una experiencia extra-corporal esto de estar casada y haber ido de luna de miel. Era increíble, fantástico, empalagador y llenaba el pecho de felicidad.
Abrí la nevera con la esperanza de encontrar algo para preparar la comida y me encontré con la nevera totalmente llena. "Alice o Esme han tenido que surtirla" pensé con una sonrisa, pero luego de meditarlo un poco me dio una flojera tremenda tener que cocinar así que llamé al restaurant chino y ordené una ración de arroz, tallarines, y pollo agridulce. De costillas ordene media ración por Edward porque a mi no me gustan las costillas. Me dijeron que en media hora estaría listo todo, agradecí y colgué la llamada.
Recogí la maleta que había dejado atravesada en la sala y la puse al lado de la lavadora en el cuarto de lavado, la ropa se había lavado rápido así que la metí en la secadora. En eso se me fueron 15 minutos. Fui a la habitación para ponerme mis sandalias blancas para ir a recoger la comida y vi que Edward seguía dormido como un lirón. Parece que tiene el gen del sueño es impresionante cuanto duerme (1).
Deje una nota en la almohada al lado de su cara ya que siempre que se levantaba revisaba mi lado de la cama, le di un beso en la mejilla y salí en su auto a buscar la comida.
Cuando llegué al restaurant tuve que esperar unos diez minutos antes de que me dieran mi pedido, al parecer había mucha gente con ganas de disfrutar el calor de la calle. No muy propio de septiembre.
Al final me dieron la comida y fui a casa, cuando llegue me encontré con un adormilado Edward en la cocina.
Al parecer no me escucho entrar porque siguió metido en su mundo. Me daba mucha gracia porque eran muy pocas las veces en las que podías ver a Edward en ese estado, la primera vez que lo vi fue una de las primeras noches en nuestra casa, llegue a pensar que era sonámbulo y llamé a Alice preguntándole como hacía para llevar a su hermano sonámbulo de vuelta a la cama, ella se carcajeó y me dijo que no era sonámbulo si no que cuando había tenido algo muy extenuante el día anterior amanecía medio ido en la mañana.
Llegué a sus espaldas y no me resistí las ganas de asustarlo.
-Buuu!- le grité pinchándolo con mis dedos en las costillas.
Su reacción me pareció en cámara lenta. Primero brincó en la silla por la impresión, luego al segundo siguiente estaba dos metros alejado de mi con una cara que era un poema, el susto reflejado en sus ojos era lo mas divertido que había visto en mi vida.
-Mierda Bella! No vuelvas a hacer eso.- dijo llevándose una mano al corazón que de seguro le estaría latiendo a mil por hora mientras yo me partía de risa al ver su expresión de desconcierto, todavía no asimilaba lo que acababa de ocurrir, lo que lo hacía mas divertido.
Me calmé lo suficiente para poner las bolsas de la comida en la mesa.
Respiré profundo, solté una última carcajada y me calmé, pero no podía borrar la sonrisa burlona que tenía.
Saqué dos platos, vasos, cubiertos y refresco de la nevera para poder servirnos y almorzar.
Por supuesto Edward ya no lucía tan exaltado como hace cinco minutos, creo que el susto que le di fue suficiente para hacer que despertara del todo.
La consciencia me pesaba así que todavía sonriendo burlona me acerqué a él para saludarlo como Dios manda.
-hola amor. ¿Dormiste bien?- él me miró entrecerrando sus ojos, en un intento de parecer enfadado pero podía ver como sus manos vacilaban cuando pase mis brazos por su cuello.
Al final no pudo más y perdió la batalla con un suspiro resignado.
Se acercó a mí y me dio un beso corto en los labios.
-hola preciosa. De las mil maravillas ¿y tú?- me respondió rodeando mi cintura con sus brazos para acercarme más.
-Perfecto. – le di un beso en la mejilla y lo abrace tiernamente. Era mi lugar favorito. Abrazarlo era lo que más me gustaba.
Él acarició mi espalda unos segundos para después preguntar:
-Por cierto preciosa ¿A dónde fuiste? Me desperté y no estabas.- dijo confundido.
-Supongo que estabas lo bastante dormido todavía como para revisar mi almohada donde había una nota que decía "Amor me fui a comprar el almuerzo vengo en diez minutos. Te amo. Bella"-recité la nota mientras rodaba los ojos.
-Supongo que si estaba lo bastante dormido como para fijarme.-respondió.
Ese día no las pasamos en casa, en la compañía del otro, viendo películas, y desempacando las maletas de la luna de miel.
Mi cumpleaños era en una semana, justo dos días antes de volver a trabajar. Ese día no hicimos mucho, solo cenamos en familia y sólo esta vez nos quedamos todos a dormir.
A Edward no le dio ni una pizca de vergüenza hacerme el amor en una casa llena de gente, hice lo que pude por ser silenciosa pero él no me lo hacía muy fácil.
Cuando menos me lo esperaba ya estábamos en octubre y todo iba viento en popa.
Estaba en mi trabajo repasando unas notas sobre unos pacientes que me tenían muy preocupada, los pequeños cuentos que los niños hacían no eran muy alentadores en su situación y los dibujos que le precedían a la historia tampoco.
Me levanté y fui hacia la puerta, le diría a Jane, mi secretaria que iría a por un café en el cafetín y volvían en cinco minutos.
Pero cuando abrí la puerta todo el mundo se volvió negro y no supe más de mí.
EDWARD POV.
Era realmente raro volver al hospital luego de haber estado un mes fuera, pero por mucho que amara mi tiempo con Bella, me gustaba estar en el hospital, me gustaba atender a los niños y darles una razón para sonreír, porque se lo duro que es ser niño, no solo porque fui uno sino porque mi esposa tuvo una infancia difícil aunque sus abuelos la hayan criado de manera excelente convirtiéndola en la asombrosa persona que es hoy. Tenía a varios niños esperando en al sala de espera de mi consultorio para hacerles su revisión de rutina, pero el pequeño al que estaba atendiendo tenía una gripe bastante fuerte, un poco extraña para el clima cálido que hacía, estábamos a principios de octubre, y todavía hacía un poco de calor, pero poco a poco a medida que nos acercábamos a noviembre, la temperatura iba bajando, así que puede que ese sea un factor que desate una ola de gripe en los más pequeños.
-Bien Adam, necesitaré que respires profundo para escuchar tus pulmones- le coloqué el estetoscopio en la espalda y dio un pequeño brinquito por la sorpresa de la temperatura del estetoscopio contra su espalda desnuda.
El niño hizo lo que le pedí pero todo estaba en orden. Le di una récipe a su madre sobre que medicinas tomar y salieron más aliviados de lo que entraron.
Cuando Heidi mi secretaria iba a pasar a otro niño, escuché cómo decían por el altavoz:
-Doctor Cullen es solicitado en el área de psicología.- Algo debía pasar porque si no, no me llamarían.
Preocupado le dije a Heidi que por favor les explicara a los pacientes que una emergencia se presentó y que avisaría si suspendería las citas o volvería mas tarde.
Salí corriendo hasta el otro lado del hospital y subí las escaleras de dos en dos hasta llegar al consultorio de Bella, todo en cuestión de dos minutos, llegué con la respiración acelerada y me conseguí con mi padre quien también estaba llegando, sonrió con diversión, no era la primera vez que pasaba que llamaban a alguno y acudíamos los dos.
Jane estaba alterada y entraba y salía de la oficina de Bella.
-Jane cálmate querida. ¿Qué sucede?- le preguntó mi padre.
Jane inspiró y espiró profundo dos veces antes de hablar.
-estaba aquí revisando unas cosas que Bella me pidió cuando la vi salir y desmayarse de la nada.- dijo alterada. La respiración no le había servido de nada.
Entré como un bólido y me encontré a Bella en el sillón acostada, estaba pálida y desmayada todavía.
-Papá.- lo llamé, nada me asustaba más que ver a Bella o a alguien desmayado, es un poco irónico al estudiar medicina, pero en el área de pediatría no ves a nadie desmayado.
Mi padre entró y me apretó el hombro.
-Tranquilo, a lo mejor es una baja de azúcar.- Por alguna razón Jane tenía un tensiómetro (2), se lo pasó a mi padre y él lo ajustó al brazo derecho de Bella mientras yo sostenía su mano izquierda.
Jane sugirió despertarla con un poco de alcohol, así que mojó un algodón y se lo pasó por la frente, el olor poco a poco fue haciendo que Bella abriera los ojos. Al principio pareció asustada pero luego su expresión se suavizó, dando paso a una mueca de incomodidad y confusión.
-Hey…-la llamé suavecito acariciando su mejilla.-¿Cómo te sientes?- le pregunté igual suave pero preocupado.
Ella arrugó la nariz ante lo que supuse era el olor del alcohol, Jane cerró la botella y la puso en la mesita ratonera que tenía al lado del sillón.
Jane salió de la oficina de manera discreta, y mentalmente le agradecí aunque ella era una buena persona, era mejor darle un poco de espacio a Bella.
-Jane te puso un poco de alcohol en la frente, querida, te has desmayado.- le explicó mi padre con dulzura.
Ella asintió suavemente y se enderezó en el sillón.
-Bella. Necesito que me digas si te has sentido mal últimamente, si has estado comiendo bien, balanceado. ¿Has tenido alguna baja de azúcar?- le preguntó mi padre a Bella quien lo miraba atentamente procesando cada pregunta que le hacía.
Esperamos la respuesta con paciencia.
-he comido bien, creo que un poco más de lo que estoy acostumbrada pero supongo que es por el trabajo. No he tenido bajas de azúcar y no me he sentido mal, salvo un mareo en la mañana y el desmayo de ahora.- explicó con calma pero un poco asustada.
-¿Has estado bajo mucho estrés en las últimas semanas?- pregunté.
Ella me miró y negó con la cabeza.
-Bien supongo que debo mandarte a hacer unos exámenes de sangre.- Explicó mi padre meditabundo.
Bella hizo una mueca de desagrado a lo que mi padre y yo reímos con diversión. Ella parece una niña pequeña en lo que a las agujas respecta.
-Bien querida. Si necesitas algo más me avisas. Estoy a un grito de distancia- Bella le sonrió con diversión y le agradeció el haberse tomado la molestia de haber venido a revisarla.- Edward, supongo que te veré por ahí en el hospital- dijo con una sonrisa. Salió y pude escucharlo agradecerle a Jane y pedirle que estuviera atenta a Bella por cualquier cosa.
-¿Cómo te sientes?- pregunté acariciando con un dedo su ceño fruncido, ella de inmediato lo relajó y sonrió de manera cansada.
-Cansada. Confundida. Odio el olor a alcohol- arrugó la nariz de manera adorable otra vez.
-Bien señorita. Tu y yo tenemos una cita en el laboratorio, así que andando, que mientras antes te hagas los exámenes, antes sabremos cómo están tus niveles de…- paré un segundo a pensar- todo- sonrió y rodó los ojos.-y así podremos saber que causó tu repentino desmayo.
Llamé desde su oficina a Heidi y le pedí que por favor pasara los pacientes de hoy para mañana y que por favor me disculpara con ellos por hacerlos esperar.
Bella y yo fuimos a los laboratorios y tuvimos suerte de encontrarlo prácticamente vacíos. Se hizo las pruebas y una enfermera le dijo que en una semana los resultados estarían listos y que se los llevarían a la oficina para que ella no perdiera el tiempo bajando.
Agradecimos y mientras Bella iba a su oficina a recoger sus cosas yo fui a mi consultorio a recoger las mías y nos fuimos a casa para que ella descansara.
(1) EL GEN DEL SUEÑO ES TAL CUAL LO QUE PIENSAN...ES UN GEN QUE HACE QUE LA GENTE DUERMA MAS DE LO NORMAL... PUEDEN BUSCARLO EN GOOGLE PARA RECTIFICAR LA NOTICIA O LO QUE SEA QUE ESTO SEA JAJAJAJA
(2) TENSIÓMETRO...INSTRUMENTO MÉDICO QUE MIDE LA TENSIÓN...
ESPERO SUS REVIEWS...
