CAPÍTULO 1

Los flashes se dispararon automáticamente en cuanto bajó de su Range Rover para entregarle las llaves a uno de los encargados de seguridad quien lo estacionaría en un lugar exclusivo para los invitados al evento. Había una pequeña alfombra roja donde primero debía dar un par de entrevistas y luego posar para las cámaras. Mientras un periodista la mantenía ocupada con preguntas bastante trilladas como qué canción le gustaría cantar o qué artista invitado le gustaría que estuviera en la serie, Naya comenzó a buscar a alguno de sus compañeros de elenco para alejarse un poco de la prensa y evitar la pregunta más incómoda que sabía más de alguien le haría: si era verdad que ella y Mark terminaron. ¿Un par de citas y sexo casual por más o menos dos meses se consideraba una relación? No. Mark y ella aclararon eso desde el principio, por eso quizás al saber que él comenzó a salir con otra chica no tuvo la gravedad – e incluso, la importancia – que todos esperaban. Pero en lugar de explicar eso optó por negar los rumores y clasificar su estatus como de "sólo amigos". Al fin y al cabo, solamente el círculo más cercano de sus compañeros de elenco lo sabía.

Al decidirse – mentalmente - a responder el último par de preguntas, la morena sintió que alguien la abrazó por la espalda y posó su mentón en su hombro.

"Acá estás" pronunció Kevin dándole un beso en la mejilla. "Hola" dijo acercándose al micrófono del periodista que estaba entrevistando a Naya para luego saludar con su mano como si fuese la primera vez que saldría en la televisión.

"Este es mi amigo, Kevin" Naya lo presentó al periodista apuntándolo hacia el lado con su dedo pulgar "Puede que no lo reconozcan porque siempre está en una silla de ruedas" bromeó.

"Es cierto" concordó el chico. "Pero puedo caminar" dijo mirando a Naya.

Al observar la complicidad entre ambos el periodista decidió terminar la entrevista y les pidió que posaran ambos ante las cámaras, lo que Naya agradeció mentalmente.

"Te ves hermosa, bee" dijo Kevin mientras abrazaba su cintura y la observaba de pies a cabeza. El vestido negro de la morena y el pelo tomado en una cola hacían que su figura se viera aún más perfecta.

"Gracias, bee" le dijo sonriendo. "Me gustan los suspensores, te ves súper elegante" comentó mientras ambos se volteaban para posar ante las cámaras.

Al terminar la sesión de fotos, ambos entraron al salón VIP del lugar donde se llevaría a cabo el evento. La habitación estaba rodeada de posters de la serie, arreglos florales como si se tratase de un matrimonio extremadamente fino y luces como si fuera un club clandestino, la mezcla perfecta de elegancia y glamur hollywoodense. Garzones recorrían todos los rincones ofreciendo aperitivos y coctails, tal y como Heather se lo dijo en el mensaje de texto. Naya y Kevin no dudaron en aceptar un vodka tonic como primera ronda.

Luego de un par de minutos Cory, Lea, Dianna y Harry llegaron al lugar y todos decidieron tomar asiento en los sofás de cuero que se encontraban en un rincón del espacio VIP, a penas dejando espacio en la pequeña mesa que había a causa de los tragos que cada uno estaba bebiendo.

Al poco rato, Chris, Mark, Amber y Jenna se unieron a las conversaciones y risas que el resto mantenía. Naya mirando a su alrededor, sacó su teléfono para ver la hora.

"¿Estás esperando a alguien?" preguntó Dianna inclinándose hacia un costado para mirar el teléfono entre las manos de Naya.

"No precisamente" respondió Naya guardándolo nuevamente en su cartera.

"Estoy segura que debe estar atascada en el tráfico" la rubia pronunció sin mencionar su nombre, pero sabiendo a quién la morena debía estar esperando.

Naya puso los ojos en blanco cuando Dianna le dio suaves palmadas en su pierna como si estuviera consolándola.

"Necesito otro trago" informó poniéndose de pie. Dianna la miró arqueando perfectamente una ceja al más puro estilo Quinn Fabray. "Tengo sed" se justificó encogiéndose de hombros.

"Que sean dos" dijo Kevin extendiendo su vaso vacío "¡Vodka tonic!" gritó mientras Naya se dirigía a la barra, como si la chica no supiera lo que habían estado bebiendo hace un rato.

Era ridículo, pero Naya estaba nerviosa esperando a Heather. Últimamente en cada evento, después de un par de tragos y varios bailes, ambas habían estado bastante cercanas. En la privacidad del tráiler que desde mitades de la primera temporada compartían o cuando cenaban juntas en sus hogares y se quedaban a dormir, era natural ser bastante de piel, abrazarse e incluso de vez en cuando besarse ligeramente en la boca como saludo o despedida. Pero últimamente Naya no había podido sacarse de la mente la cercanía totalmente diferente que existía cuando estaban en fiestas o eventos. O mejor dicho, la cercanía que existía cuando el alcohol y el baile se mezclaban y parecía que el aire se hacía escaso en donde fuera que estuviesen, sólo importaban la música y las manos curiosas de Heather recorriendo su cuerpo.

Tras tomar en sus manos los tragos que gentilmente el barman extendió, la mirada de la morena se dirigió a la entrada, donde los fuertes flashes de cámaras fotográficas relampagueaban contra la oscuridad del lugar. La puerta se cerró y pudo distinguir con facilidad la figura que se acercaba al sector donde todos sus compañeros se encontraban. Una sonrisa se dibujó en sus labios y se apresuró a llevar los tragos a la mesa.

"¡Miren quién llegó por fin!" Cory se puso de pie extendiendo sus brazos para saludar en un apretado abrazo a Heather.

"Lo sé, lo sé" dijo separándose mientras saludaba a cada miembro del cast con un beso en la mejilla, Naya aún estaba de pie al lado de Kevin tras haberle pasado su vodka tonic, observando con atención a la rubia bailarina "Aunque no es mi culpa, tuve que esperar hasta última hora a Taylor"

Al oír el inconsciente anuncio de la bailarina, Naya bebió un largo sorbo de su trago.

"¿Viniste con tu novio?" preguntó Lea mientras tomaba la mano de Heather para que no perdiera el equilibrio mientras evitaba pisar a Dianna.

"Sí, debe estar… Por ahí" dijo moviendo las manos señalando ningún lugar en específico "Hola, Nay" la saludó con un abrazo al terminar su recorrido alrededor de la mesa, sus manos descansando casualmente en los brazos de la morena "Veo que empezaste sin mí, como siempre" bromeó mirando el vaso que su amiga sostenía en la mano. Naya solamente soltó una sonrisa forzada y al ver que el novio de la bailarina se acercaba hacia ellas, tomó asiento entre medio de Kevin y Dianna.

"¿Estás bien?" le preguntó Kevin, mirando de reojo cómo Heather y su novio se saludaban con un ligero beso en la boca.

"Perfecto" le respondió Naya sarcásticamente mientras observaba su vaso.

"Deberías ser un poco menos obvia, ¿Sabes?" sugirió el Dianna quitándole el trago para tomar un sorbo.

"Cállense" dijo Naya recuperando su vaso. "Se supone que ustedes deberían ser mi apoyo moral en este momento" gruñó mientras terminaba su segundo vodka.

Kevin y Dianna, sus mejores amigos a parte de Heather, sabían perfectamente lo que había estado rondando su cabeza durante las últimas semanas. Como eran testigos y sabían perfectamente el comportamiento cercano de ambas en el set y en salidas y fiestas con los demás, Naya no pudo negarse a admitir que veía con otros ojos a Heather cuando los dos muchachos se lo preguntaron una noche en su casa después de una maratón de musicales, tacos y bastante alcohol.

"¿No sabías que él vendría?" preguntó Kevin haciendo una mueca para el lado donde el novio de Heather se encontraba. Naya simplemente suspiró harta del asunto.

"Si hubiese sabido, ¿Crees que hubiese reaccionado así, Kevin?" le respondió Dianna cruzándose de brazos.

"¿Pueden parar?" Pidió Naya inclinándose contra sus piernas, posando su mano izquierda en su frente, cerrando pesadamente los ojos. "Mi noche ya está completamente jodida como para estar escuchándolos discutir" Dijo mirando a la rubia que estaba al otro lado de la mesa, su mano entrelazada con la de Taylor mientras conversaba con Cory y Lea.

Por el rostro de Heather, Naya pudo notar que algo estaba incomodando a la bailarina.

"Ok, ¿Qué tal otro trago?" sugirió Kevin terminando de un sorbo el suyo.

Dianna le lanzó una mirada como diciendo:"En serio, ¿ese es tu gran plan?" Por lo que el chico se puso de pie y extendió su mano frente a Naya. La morena observó la pista de baile y frunció el ceño.

"Bee, no hay nadie bailando"

"¿Qué tiene? Eso nunca ha sido impedimento" Le dijo moviendo las cejas, su rostro emocionado como la de un niño de cinco años que acaba de comprar un dulce. Naya no pudo evitar sonreírle de vuelta y miró a Dianna buscando ánimo.

"Oh, si ustedes van, yo también voy" respondió Dianna, sabiendo que de alguna u otra manera tenían que distraer a su amiga con algo que no incluyera la escena que estaba al frente suyo ni alcohol.

Con eso, Naya tomó la mano de su amigo y se dirigieron juntos hacia la pista de baile. Al voltearse, pudo apreciar que Dianna y Lea se acercaban a ellas, dispuestas también a acompañarlos.


Cerrando los ojos, Naya trató de quitarse la imagen de Heather besando a su novio, abrazándolo y tomándolo de la mano. Era extraño, a Taylor lo conocía hacían aproximadamente seis meses y nunca había existido una mala relación con él. A pesar de haber compartido en escasas ocasiones, como cuando él acompañaba a Heather al set o estaba en alguna cena que la chica hacía en su casa y coincidía que él estaba de visita en Los Ángeles, Naya sabía que Taylor y su amiga estaban enamorados - no todas las parejas que tienen una relación a distancia llevan tres años juntos – por lo que si él hacía feliz a Heather, Naya no tendría problemas. Sin embargo, esa noche, la morena no estaba cómoda con su presencia ahí. Una voz en su cabeza sabía definir perfectamente lo que sintió al ver a la rubia con su novio, por lo que, concentrada en la fuerte música y en sus movimientos frenéticos al bailar, trataba de callarla.

No sabía cuánto rato había pasado, pero a juzgar por el tiempo en que Kevin demoró en sugerir ir por más vodka al bar, Naya diría que como máximo fueron treinta minutos. Llegando al lugar, sintió cómo Kevin golpeó ligeramente su hombro con el suyo, tratando de captar su atención.

"Mira quién es cenicienta esta noche" le dijo señalando la mesa donde estaban sentados hace un rato. Inmediatamente después de terminar de indicar su orden al barman, se volteó lentamente para ver que Taylor se estaba colocando su chaqueta y extendía su mano a Cory para luego despedirse del resto que estaba reunido al otro extremo y dirigirse a la puerta del salón. "Sip, totalmente cenicienta" bromeó Kevin mirando su reloj, o "No son ni las once" Naya no pudo evitar reírse ante el comentario de su amigo. "¿Quieres volver a la mesa?" preguntó Kevin mientras ambos recibían sus tragos.

"¿No será muy obvio?" Dijo poniendo los ojos en blanco.

"No más de lo que ya es" Kevin se encogió de hombros, a lo que Naya lo miró confundida. "Vamos, bee. Todo el mundo sabe que ustedes dos se gustan" dijo posando sus codos contra la barra, apuntando torpemente con su mano a Heather.

"No…" Naya suspiró. Era inútil seguir ignorando cómo se sentía. "Ok, sí. Me gusta. Y eso no es ninguna novedad para ti." Kevin asintió con la cabeza, estableciendo lo obvio. "Pero no sé… Es decir, tiene novio."

"¿Y?" pronunció el chico mientras quitaba sus anteojos para limpiarlos.

"Y llevan tres años…"

"¿Sabes? Si cuentas los días que se han visto en persona, dudo que alcancen el año…" comentó el chico posando una mano en su mentón, sobreactuando dramáticamente.

"Ese no es el punto" respondió Naya. "Heather lo ama. Y yo soy su mejor amiga. Es imposible que…" la morena observó hacia el lugar donde la rubia estaba conversando y riendo con sus compañeros "No voy a arruinar nuestra amistad por un capricho."

"Capricho. ¿Así lo defines?" preguntó Kevin, de pronto serio.

"Es la mejor definición que se me ocurre" se justificó encogiéndose de brazos.


Al regresar a la mesa, fueron recibidos con gritos y silbidos de sus amigos quienes los felicitaron por lo atrevidos que fueron al ser la primera pareja en iniciar la fiesta y por lo bien que bailaron en la pista. En momentos así, Naya se sentía feliz por tener amigos como los que había encontrado entre los actores de Glee. Cada uno de ellos era extremadamente especial y único, a pesar de que en situaciones como esa parecía que todos se comportaban como niños pequeños.

Kevin, tras haberse dado mayor crédito del que en verdad merecía como bailarín, fue tomado de la mano por Jenna y llevado nuevamente a la pista de baile. Heather, que observó lo recién acontecido, decidió acercarse a Naya quien ahora se encontraba sola en el sofá más lejano de la mesa.

"Hola" pronunció la rubia sentándose al lado de su amiga.

"Hola" respondió Naya, su mirada fija en un punto en la pared del frente.

"Te ves bien"

"Gracias, tu igual" dijo mirándola de pies a cabeza con una pequeña sonrisa. Recordando el motivo por el cual estaba molesta, volvió a perder su mirada en la pared.

"Me has estado evitando toda la noche" dijo Heather, una afirmación más que una pregunta.

"Has estado bien acompañada toda la noche" comentó con un toque de sarcasmo y amargura en su voz. Heather juraría que notó más que celos de amiga.

"Bueno, ahora aquí me tienes. Soy toda tuya" bromeó Heather esperando que Naya leyera el verdadero sentido de sus palabras. La morena soltó una carcajada desanimada.

"¿Por cuánto tiempo?" preguntó mirándola profundamente a los ojos. Heather lanzó un suspiro y, temiendo que la rubia se hubiese confundido con su pregunta decidió agregar "¿Dónde está Taylor?" sabiendo que el chico se había ido hace un par de minutos.

"Mañana tiene un partido, así que tuvo que volver al hotel donde está concentrado con su equipo. Le dieron la tarde libre y por eso estuvo un rato acá"

Naya asintió con la cabeza, no muy interesada en lo que el novio de su mejor amiga tenía que hacer. "Quieres ir por un trago o…"

"De hecho…" la interrumpió, tomando la mano con la que apuntó en dirección al bar "Quiero bailar contigo" le dijo sonriendo, sus ojos azules brillaron profundamente.

"No estoy de ánimo, Hemo" dijo Naya inclinándose contra el respaldo del sofá, su mano aún entrelazada en la de su amiga.

Heather sabía que el motivo por el cual Naya estaba molesta había sido Taylor. Pero ya se había ido, ¿Qué era lo que la estaba molestando entonces?

"Vamos, sólo por un rato" le pidió haciendo un puchero con sus labios. Naya tuvo que aguantar las ganas de inclinarse y besarla. "Después podemos irnos a mi casa o a la tuya"

Ante la sugerencia, la morena sintió cómo su pulso comenzó a acelerarse repentinamente y sus mejillas ardían. Sabiendo que quizás más tarde se arrepentiría, se puso de pie y llevó a la rubia a la pista de baile.


La música resonaba fuertemente en los parlantes del lugar, las luces jugando e iluminando a ratos en la pista de baile que, a diferencia de un par de horas atrás, estaba inundada con parejas. A la distancia, pudo identificar a Kevin y Jenna, Cory y Lea, Dianna y Harry perdidos entre la multitud. Fue sacada de sus pensamientos al sentir las manos firmes de Heather posándose en las suyas, guiándola. Realizando un giro, la rubia envolvió su cuerpo con las manos de Naya dejando su perfecto cuerpo de espaldas contra el suyo mientras se movía para posicionarse entre medio de sus piernas, bailando sugerentemente al ritmo de la música. Naya lanzó un suspiro tratando de controlar su respiración, la multitud del lugar y en especial, la presencia tan cercana de Heather comenzaron a subir su temperatura. Jugando con sus manos entre las de la morena, la bailarina seguía realizando movimientos que parecían absolutamente naturales, fluídos y ridículamente sensuales. Con otro giro más, volvió a quedar enfrentándola, sus rostros estando a sólo centímetros de separación.

"Hola" sonrió coquetamente Heather, su mirada alternándose entre los ojos y los labios de Naya.

"Hola" respondió Naya sonriéndole también, notando la mirada de la rubia "¿Cómo estás?" le preguntó posando una mano en su cintura para atraer su cuerpo contra el de ella.

"Oh, estoy genial" dijo soltando una carcajada. Poniéndose un poco más seria, se inclinó hacia la morena y susurró en su oído "No tienes idea cómo te extrañé hoy"

El tibio aliento contra su oído envió escalofríos por toda su espalda. Movió su cabeza ligeramente para posar su frente en la de la rubia "Yo también" confesó Naya. Heather cerró ligeramente los ojos antes de separarse un poco y volver a jugar con su mirada entre los ojos de la morena y sus labios "¿Te quieres ir de acá?" preguntó Naya, dibujando una mueca en su rostro por miedo a la respuesta o reacción de su amiga.

"Sí, por favor" suspiró aliviada la rubia.

Ambas soltaron una carcajada y Naya la besó rápidamente en la boca, como era costumbre entre ellas, pero esa vez ambas sabían que ese gesto significó algo más. Tomadas de la mano, caminaron hacia la mesa que compartían con sus compañeros para recoger sus cosas y dirigirse al departamento de Naya.


Apenas alcanzó a dejar sus llaves encima de la mesa que estaba a un costado de la puerta, cuando los labios de Heather se posaron en los suyos. Firmes y ansiosos, curiosos y suaves; Naya no podía describir todas las sensaciones que había interpretando en aquel beso. Llevó una mano a la cintura de la rubia al sentir que sus rodillas se estaban debilitando y decidió recorrer los labios de Heather con su tibia lengua, lo que hizo que la rubia lanzara un suspiro entrecortado para después capturarla con sus labios, haciendo en beso aún más intenso.

Sin romper el contacto, ambas avanzaron hacia la habitación de Naya, dejando un camino de zapatos y vestidos de gala olvidados en el suelo. Finalmente cuando alcanzaron la cama, Heather empujó suavemente los hombros de Naya haciendo que la morena se sentara en el borde mientras se posicionaba entre medio de sus piernas y la besaba aún más fervientemente.

"Dios, Nay ¿Por qué tardaste tanto?" pensó Heather en voz alta.

Las manos de Naya recorrieron su espalda desnuda mientras no dejó de esparcir besos alrededor de su cuello y mandíbula.

"Yo… no… estaba… segura…" susurró entre besos "Si esto era lo que querías" dijo acariciando sus caderas mientras la miró fijamente, tratando de buscar una respuesta en sus ojos azules.

Heather sonrió y apartó un mechón de su cabello negro detrás de su oreja, sus manos capturaron suavemente las mejillas de Naya para comenzar a besarla nuevamente y luego recorrieron su cuello, su espalda, y finalmente quitaron su sujetador.

Esa noche, Heather estaba definitivamente dispuesta a entregarle todas las respuestas que necesitaba.