–Teme…–

Escuché la voz de Naruto, en mi oído, y me puse la almohada en la cabeza, ¿Qué demonios quería a esas horas de la madrugada?

–Baka… Bakasuke…–

Comenzó a moverme de un lado a otro, hasta que ya no aguanté mas y solté un puñetazo al aire

–¡¿Qué chingados quieres, Naruto? Son como las seis de la mañana!–

El rubio gritó incoherencias mientras se cubría la nariz con las manos

–Aprende a hablar, y luego me vienes a joder–

Me fijé que llevaba el uniforme de la universidad, y recordé que era lunes, el primer día de clases

–Teme, hoy es el primer-

Me levanté de la cama y busqué el uniforme por todos lados, maldiciendo al que se le ocurrió que fuéramos la única universidad que lo llevaba. Me di un baño rápido con agua fría para disimular un poco el cansancio que había acumulado esos dos meses de vacaciones y me puse el molesto pantalón azul marino y la camisa de botones con el escudo, además de mi corbata.

Bajé a desayunar el asqueroso ramen que le había sobrado a Naruto de la cena en Ichiraku, ya que con mis nulas habilidades culinarias y el sueño que tenía, seguramente iba a quemar la casa.

Al terminar me levanté, y dejé el plato y el vaso de jugo de naranja a medio tomar en el fregadero

–¿Tienes todo listo?–

Asintió y yo tomé las llaves, cerrando el departamento al salir.

Unos cinco minutos después llegamos al lugar, con Naruto aferrándose al asiento de piel como si su vida dependiera de ello.

–Vas a raspar la piel, imbécil–

-¡Y tu casi nos matas, cabrón!–

Lo dejé hablando solo y me bajé. Se notaba que jamás había tenido un buen auto.

Revisé mi horario y me fui a sacar mis libros para la primera materia: Derecho Penal, con un tal Kakashi.

–Escuché que eres amiga de Sasuke–

Volteé a ver a un grupo de chicas alrededor de una fastidiada Ino, y me llamó la atención una de cabello rosa a su lado, que no parecía demasiado interesada en el tema. Seguramente era su nueva compañera de departamento, de la que tanto me había hablado.

–¿No crees que puedas presentármelo? Todas sabemos que no tienes oportunidad con él, así que ¿por que no te haces a un lado? Digo, no tienes ni una gracia–

Estaba a punto de ir a defender a Ino, pero una voz suave lo hizo antes que yo

–Si ella quisiera podría tenerlo en cualquier momento, a diferencia de ustedes, así que dejen de dar lástima y mejor váyanse a estudiar, que les hace falta, bola de huecas–

–¿Quién te invitó a ti, cabeza de chicle?–

La aludida tomó un mechón de su cabello entre sus dedos y miró al piso

–Déjenla en paz, ¿No? Ella no tiene la culpa de que no tengan ni un gramo de materia gris en ese enorme cráneo–

–Sasuke-kun…–

Dijo una de ellas, viendo hacia el piso. La otra sólo vio a Sakura con odio

–Ya se lo que pasa aquí. La estas defendiendo porque es tu nueva novia, ¿No?– Rodé los ojos, y le di la espalda a todo el grupo para continuar caminando –Después de todo, se parece bastante a ella. Espero que al menos no te salga tan zorra como Ta…–

Me di la vuelta, y casi sin darme cuenta la tomé del brazo, y al jalarla hacia mi apreté su cara con mis manos. La sonrisa de superioridad se borró, y sus ojos se pusieron vidriosos

–¡No vuelvas a hablar de ella!–

En cuanto la solté salió corriendo, y todas las miradas estaban centradas en mi, incluidos Ino, Naruto, y la nueva.

–¡¿Qué mierda me ven?!–

No me molesté en levantar mis cosas, y me dirigí al salón para llegar antes que todos, y poder aclarar mi mente en paz, y al menos despejarla un poco de todos los recuerdos que yacían flotando en mi cabeza, casi burlándose de mi.

.

.

Su cabello estaba extendido sobre el piso de cemento, con los rebeldes mechones rosados apuntando en diferentes direcciones, haciéndola lucir como los dibujos del sol que hacía en primaria. Esa imagen le sentaba bien, porque desde el momento en que supe su nombre, se había vuelto el centro de mi universo.

–Tienes suerte, no suelo subir chicos aquí. Considérate especial–

Sonreí, embobado, pensando en todo lo que significaba estar en la azotea de la universidad con alguien como ella. Ese era el sueño de cualquier chico de dieciséis años.

–Te ves tan guapo cuando te sonrojas...–

Colocó sus manos en ambos lados de mi cabeza, y se acercó tanto que nuestras narices casi chocaron. Deseé que Naruto, Shikamaru y Sai estuvieran ahí, porque de otro modo no me lo creerían.

Sentí sus labios suaves moverse sobre los míos, y correspondí como pude, intentando no parecer tan inexperto.

Cuando nos separamos, me sonrió con la luna y un par de luces de la calle iluminándole la cara, y sentí una especie de calor dentro de mi.

Quería a Tayuya, mucho mas de lo que me hubiera gustado admitir.

.

.

–¿Estas bien?–

Naruto me entregó mis libros y se sentó a mi lado. El labio inferior le sangraba, y sus nudillos se veían lastimados

–No es nada, ¿Qué te pasó a ti?–

Se pasó el pulgar por la herida, limpiando la sangre con una sonrisa adolorida

–No es nada, y no intentes cambiar de tema. Podemos hablar después de clases, si quieres–

–No hay nada de que hablar, ¿Si? Deja de preocuparte por mi, y mejor preocúpate por pasar este semestre con una calificación decente para variar–

El maestro entró, y comenzó la clases presentándose como Kakashi Hatake. Pidió que todos le diéramos nuestro nombre y nos organizó en equipos para nuestro primer trabajo, que entregaríamos en dos semanas. Era el típico maestro desinteresado que le pondría buena calificación a los que le cayeran bien.

Las demás clases pasaron volando, y para el receso de una hora y media Naruto se había olvidado por completo del incidente anterior

–Sasuke, necesito ir a buscar a Hinata-chan, ¿Vienes conmigo?–

–Paso. No tengo ganas de comer con todos hoy–

El rubio rio como loco, ganándose las miradas de la gente

–¿Es porque quieres pasar tiempo a solas con tus "admiradoras"? Eres todo un galanazo teme, ¡si supieran que tu primer beso fue conmigo!–

Rodé los ojos, y recordé aquel incidente que nos ganó el titulo de "la primera pareja" de primaria

–Lárgate ya con Hinata, dobe, ella es la única que te soporta–

El rubio se alejó riendo, y de verdad lo envidié. Siempre estaba tan alegre, a pesar de las circunstancias.

Sin importar cuanto lo intentara, yo jamás podría ser tan feliz, no después de todo lo que había pasado.

–Sasuke-kun–

Me volteé para encontrarme con una chica alta y delgada, de cabello azul decorado por una flor que parecía ser de papel

–¿Te conozco?–

Se sonrojó, y volteó la mirada hacia el piso

–N-no, pero me preguntaba si… podríamos comer juntos–

–Estoy muy ocupado ahora– Le mostré un libro que parecía bastante difícil –No me gusta que me molesten cuando estudio–

Aquella era la peor excusa que alguna vez había puesto, ya que ese era el primer día de clases, pero pareció entender la indirecta

–Oh, lo siento entonces–

Se alejó con tristeza, y yo continué mi camino hacia la azotea de la escuela, donde estaba seguro de que nadie me molestaría, ya que yo era el único estudiante que poseía la llave.

Volteé a ver la espalda de aquella chica, y apreté los puños al recordarla a ella.

Cerré los ojos unos segundos, y después de tomar una gran bocanada de aire continué caminando.

Abrí la pequeña puerta de metal, y respiré el fresco aire de la mañana antes de sentarme en el suelo y comenzar a escuchar música.

Con el rabillo del ojo creí ver una sombra pasar por el cuarto donde se guardaban los utensilios de limpieza, y me levanté enseguida al ver unos largos mechones de cabello rosa perderse detrás de la pared frente a mi

–¿Eres tu?–

Corrí hacia la pequeña habitación y la encontré completamente vacía. La había imaginado de nuevo, como cada primer día de clases que me encerraba en aquella azotea. Los recuerdos de esa noche con ella era lo único que me había quedado.

Pareces una niña Me regañé mentalmente No seas llorón, por el amor de Dios.

–Lamento decepcionarte, pero estamos solos aquí arriba–

La voz me hizo saltar, y al darme la vuelta me encontré con un par de ojos verdes que había visto en la mañana

–¿Cómo entraste aquí? Sólo yo tengo la llave–

Me mostró una llavecita de metal

–Ino me ayudó a robársela a conserje... No me vas a empujar contra alguna pared, ¿Verdad?–

Rodé los ojos, y ella se rió demasiado alto para mi gusto

–¿Por qué no te vas con ella y me dejas en paz? Ya viste lo que les hago a mis "admiradoras"–

Me miró con una ceja alzada y cara de diversión

–Ino tenía razón; tienes el ego por las nubes... No te preocupes, no vengo a proponerte matrimonio, sólo quiero estar sola, y este me pareció el mejor lugar–

–De acuerdo; Haz lo que quieras, pero por favor no me molestes–

Asintió, y sacó una cajetilla de cigarros de un pequeño bolsillo en su falda, y la imagen de niña tierna y bien portada que tenía de ella se fue flotando con el humo.

No hizo ninguna pregunta acerca de lo que había pasado en la mañana, y así me gustaba

–Es bonito este lugar, ¿No?–

Hizo un par de donas con el humo, y pasó su dedo a través de ellas para entretenerse, como una niña pequeña

–Si, y bastante calmado por lo general, así que apreciaría si te quedas callada–

Sólo asintió, y miró hacia abajo mientras tiraba la ceniza

–Hey, ¿Me das un cigarro?–

Sus ojos verdes se posaron sobre mi y me sonrió burlona

–Pareces un niño bastante cuidado, ¿Seguro que tu mami no se enoja?–

–Esta por lo menos tres metros bajo tierra. No se enterará–

La sonrisa desapareció, y me miró con lo que mas odiaba, lástima

–Lo siento mucho…–

–Esta bien…–

Claro que no estaba bien. En condiciones normales jamás hubiera hablado de ella, pero algo en esta chica me decía que podía confiar en ella, que éramos iguales.

El encendedor me dio en la frente, seguido por el cigarro, que encendí rápidamente y me paré a su lado. La vi con cuidado, revisando cada detalle. Tenía la cara de una muñeca, pálida y con enormes ojos y labios rosados. Era delgada y pequeña, lo que la hacía ver hasta frágil. No pude explicarme de donde había salido el coraje para defender a nuestra amiga rubia

–¿Por qué defendiste a Ino?–

–No tenía por que no hacerlo. Es una buena persona, y me molesta que las lagartonas esas usen algo tan delicado como el amor para molestarla–

–¿El amor?–

Recordé la pelea, y me reí con ganas

–No es lo que piensas, Sakura. Dejé de gustarle a Ino en secundaria, y uno de mis amigos es su novio–

Se sonrojó

–Habló tan bien de ti, y me dijo tantas cosas…–

–Para eso son los amigos, ¿No?–

–Supongo que si…–

–¿Supones? Vamos, no me digas que no has tenido buenos amigos–

Bajó la vista, y negó con la cabeza

–Se deshicieron de mi en la primera oportunidad que tuvieron, y alejé a los que me querían de verdad. Supongo que fue mi culpa quedarme sola–

Me dio la espalda y se llevó las manos a la cara para evitar llorar

–Tienes suerte de tener amigos como Ino y Naruto. Ella habla demasiado, y él tiene cara de ser demasiado hiperactivo y molesto, pero al ver lo que pasó en la mañana después de que saliste corriendo, me quedó claro que los dos te aman, y seguramente el resto de tus amigos también–

Se limpió las lagrimas, y la radiante sonrisa falsa regresó. Quería decirle que no necesitaba actuar conmigo, pero decidí que lo dejaría para después

–¿Qué pasó?–

–Un par de tipos empezaron a decir cosas sobre ti, y Naruto cometió la imprudencia de contestarles algo sobre sus madres, y luego comenzó a soltar golpes como si tuviera un ataque de epilepsia. Por suerte Ino y yo somos bastante fuertes, y pudimos controlarlos antes de que las cosas empeoraran–

–Ya se que cualquiera de ellos, en especial Naruto, haría lo que fuera por mi, pero cuando estoy con ellos no puedo evitar sentirme culpable. A pesar de tenerlos conmigo…–

–Te sientes tan solo que duele–

Me fijé bien en sus ojos, y fue como ver los míos. Estaban completamente vacíos y sin rastro alguno de alegría.

–Yo cometí el mismo error que tu, Sasuke, me enamoré de una persona que no lo merecía y terminé lastimada, pero en vez de apoyarme en la gente me encerré en mi propio mundo, alejando a todos los que querían ayudarme. Con el tiempo hasta los amigos como Naruto se fueron, y lejos de sentirme mejor, me sentí mas sola, al punto de no soportar vivir en ese pueblo. Ino me dijo que eres un buen muchacho, y por eso no quiero que pases lo mismo que yo, así que intenta confiar en ellos un poco mas… Quiero que entiendas que ellos siempre van a estar contigo, antes de que sea demasiado tarde–

–Si de verdad te pasó todo eso, ¿Por qué sonríes como si nada te hubiera pasado? Debes sentir que te quieres morir todos los días, y aun así le sonríes al mundo, ¿Cómo puedes hacerlo tan fácilmente?–

–Digamos que estoy practicando para el día que pueda sonreír de verdad, y estoy segura de que ese día esta cada vez mas cerca.–

Ino me había contado algo sobre su familia, y por lo poco que sabía pude imaginar que su situación era tan mala como la mía, ¿Cómo podía tener una idea tan falsa, tan distante de la realidad?

–No se cómo se llame ella, pero puedes estar seguro de que no te merecía, y tu tampoco te mereces una vida de sufrimiento por su culpa, así que… ¿Por qué no intentas tu también ser feliz? Podríamos hacerlo juntos–

Me dio la mano y su sonrisa llegó hasta sus ojos esta vez, haciéndolos brillar y llenarse de vida. Yo quería sentirme así de nuevo.

–Es una idea tonta e irreal, pero supongo que es mejor que nada–

La tomé justo cuando el timbre sonó, y bajamos juntos hasta el pasillo principal, donde encontramos a los demás viéndonos con unas ridículas sonrisas

–¿Por eso no quisiste comer con nosotros? Te la tenías bastante bien escondida, Uchiha–

Habló Shikamaru

–¿P-por que n-no nos la presentas?–

Sugirió Hinata

–Ella es…– Recordé que jamás me dijo su nombre –bastante lista, puede hacerlo sola–

–Mi nombre es Sakura Haruno. Soy compañera de departamento de Ino–

Los demás le dijeron sus nombres, y acordaron juntarse el viernes en el departamento de Ino. Después todos se dirigieron a sus respectivos salones, recordando que las clases habían comenzado. Todos menos Naruto, que por desgracia compartía todas las clases conmigo.

–Ahora que todos se fueron puedes decirme con confianza que se traen ustedes dos. Es la primera vez en mucho tiempo que te veo con esa sonrisa idiota en la cara–

–¿Que esperabas? La ultima vez que traté mal a una de las amigas de Ino, estuve cojeando por una semana–

–No te creo nada–

–¿Desde cuando me ha importado?–

Me dio la razón con un gesto, y caminamos hacia nuestro salón juntos.

"sin importar qué, ellos siempre van a estar contigo"

Recordé la frase de Sakura, y al ver que no había nadie mas en el pasillo puse un brazo sobre sus hombros en forma de agradecimiento por haberme aguantado tantos años

–Eh, teme, no te me pongas raro solo porque no hay gente. Eso del beso fue un error, y nada mas, ¿Qué va a decir Sakura cuando se entere, eh?–

–Cállate, Usuratonkachi–

Los dos reímos, y antes de entrar vi la espalda de Sakura a lo lejos, con el cabello largo meciéndose de un lado a otro mientras corría. Apenas la había conocido por poco menos de una hora, pero si sabía algo de ella, era que merecía ser la persona mas feliz del mundo.

Aquel día me hice una promesa: Volvería a ser feliz a como diera lugar, y le regresaría el brillo a los ojos de aquella chica de cabello rosado.