La música del pequeño reproductor de Ino sonaba por todo el departamento, y ya todos los presentes se habían dado cuenta de que no era tanto para crear ambiente, sino para disfrazar un poco los sonidos que salían de la habitación de la pareja con algunas cervezas de mas. En aquel mes que la Haruno había vivido con ella, la imagen del Sai serio y timido se había desvanecido por completo, haciendo que se sonrojara con solo verlos juntos. Dichosos ellos…

–¡Sakura-chan, traeme otro plato!–

La pelirrosa sonrió encantada, llevándole otro plato de ramen instantáneo al rubio. Había hecho una apuesta con Temari, y estaban a punto de llegar a los diez platos que le garantizarían veinte dólares.

Al otro lado de la habitación Sasuke le dio un trago mas a su segunda cerveza, discimulando a la perfección que la pelirrosa tenía toda su atención. Parecía danzar con pasos torpes –gracias al alcohol que tomaba– por el salón, poniendo el gran plato hondo frente a Naruto, y sonriendole a un embobado Gaara, ajena al efecto que causaba en el pelirrojo, y en el dueño del par de ojos negros que parecían pegados a ella por alguna especie de fuerza de la que sólo él se percataba.

Son tan parecidas…

Pensó mientras recordaba como solía pasearse su primer amor frente a él, casi hipnotizándolo con el movimiento de sus caderas. La única diferencia era que la Haruno lo hacía con una inocencia y torpeza que le gustaban mas de lo que se permitía admitir.

–Si la sigues viendo asi vas a comenzar a babear–

Dijo Hinata, y su suave voz fue suficiente para que Sasuke se tirara un poco de cerveza encima

–¿No tienes nada mejor que hacer? Ver que Naruto no se ahogue con esas cantidades industriales de ramen, por ejemplo–

Hizo como que limpiaba su pantalón, aunque sintió los ojos aperlados sobre él

–No tiene nada de malo que te guste. Es una buena chica, y tiene mi aprobación…–

Aquel comentario lo hizo repetirse las mismas preguntas que se hacía casi a diario… ¿De verdad le gustaba la molestia? ¿De verdad valía la pena volver a arriesgarse por ella? Decidió que saldría a la terraza, para que la brisa lo ayudara a pensar un poco.

–Voy a tomar algo de aire, tu también deberías hacerlo, para deshacerte de ideas tontas–

Lo siguió hasta la pequeña terraza, donde disfrutaron de la brisa, y la hermosa vista a los jardines iluminados del edificio.

–Te conozco desde que nacimos, no sirve de nada hacerte el bloque de hielo–

–Por eso deberías de pesar antes de animarme a hacer algo tan estúpido como enamorarme, ¿No lo crees? No creo que quieras volver a verme tan drogado que apenas recuerdo mi nombre–

–Esa zorra no se lo merecía–

Sasuke alzó las cejas al escuchar a Hinata, ya que casi nunca le gustaba usar ese tipo de palabras, pero sabía que, como él, la odiaba a morir.

–Tenía diecisiete años. Mamá acababa de morir, y el mundo se me había caído encima… A ninguna mujer como ella le hubiera gustado un adolescente llorón–

–Sakura es diferente. Es una buena persona, y esta igual de lastimada que tu. Tal vez si te ganas su confianza…–

Como si la hubieran invocado, la pelirrosa abrió la puerta corrediza

–Voy a ir a comprar mas cerveza. A Naruto se le ocurrió que con sólo seis alcanzaría, ¿Quieren algo?–

Hinata casi sonrió, y le dedicó una sonrisa cómplice al Uchiha

–No puedes ir sola. Ya es tarde, y el alcohol comienza a afectarte. Que Sasuke te acompañe–

El aludido soltó un "¿Eh?", y fingió estar molesto. La idea de pasar tiempo a solas con Sakura le parecía tentadora, ya que de verdad quería conocerla mejor, pero le encantaba hacerse del rogar.

–Esta bien. Pasame las llaves, molestia–

La Haruno se las aventó, y luego lo siguió hasta su Beetle amarillo.

Despues de varios minutos de hablar de cosas sin importancia, como lo mucho que Sakura deseaba quedarse en Tokio, y cómo eran sus familias, el sonido de un celular los interrumpió. El nombre en la pantalla le borró la sonrisa a la pelirrosa, pero no le quedó mas remedio que contestar.

–¿Mamá? ¿Y ese milagro?–

Dijo sarcástica. Hacía mas de una semana que no se comunicaban.

–No tengo tiempo para tus tonterías, hija–

–Tu nunca tienes tiempo…–

–Sólo quise tomar un descanso de la planeación de la boda de tu hermana para ver como estabas–

–¿Desde cuando te preocupas tanto por mi? Desde ahorita te digo que no voy a ir al evento, asi que puedes estar segura de que no le arruinaré su "día especial" –

–¿Acaso no puedo llamar a mi hija sólo para ver como se encuentra? Aunque no lo creas, me preocupo por ti–

–Permiteme dudarlo. Si no necesitas nada mas, tengo que irme–

–¿Cuándo te volviste tan fría? Solías ser una pequeña tan cariñosa…–

–Desde que…– Volteó a ver a Sasuke, y bajó la voz –Desde que preferiste al novio de mi hermana en vez de a tu propia hija… Así que mejor vete a seguir con los preparativos, que tus llamadas solo me molestan–

–Tienes que entender que todo lo que he hecho, fue por tu bien… Sasori tiene mucho dinero, y le garantizaría un futuro a tu hermana…–

–La ves como mercancía… no me extraña; pero debes estar ocupada vendiendo a tu propia hija, así que haz tu platica lo mas breve posible–

Sintió que el auto se detuvo, y volteó a ver al Uchiha, que llevaba tiempo viéndola. Le vio los ojos humedecidos en la tenue luz de las lámparas del estacionamiento, y supo que quería tener por lo menos unos minutos de privacidad

–Ahora regreso, ¿Quieres algo mas?–

Movió la cabeza, y rogó por que su madre no lo hubiera escuchado

–¿Quién es?–

La puerta se cerró, y al fin pudo desahogarse sin miedo a que al escucharan. La tercera cerveza comenzaba a hacer efecto, y dejó de tenerle miedo a su madre

–Eso no te importa… y para tu información, eso que hiciste sólo fue por tu bien y el de Karin. Vaya mierda de madre que tengo–

–Tienes suerte de que no le dijera a tu padre y hermana la clase de puta que tienen en la familia, ¿Qué dirían si su pequeña niña hubiera tenido que abortar un bastardo de su propio cuñado?–

El recuerdo de aquella noche se sintió como la bofetada que había recibido, y dejó de importarle que Sasuke pudiera encontrarla llorando al regresar.

.

.

¿De quien es el bastardo?–

Murmuró Mebuki, sobándose las sienes con movimientos circulares. Estaba furiosa con su hija, pero no podía demostrárselo, ya que si gritaba, Karin y su marido se darían cuenta

Es alguien que conoces… muy bien…–

Dijo Sakura con un hilo de voz, mientras comenzaba a llorar de nuevo

No tanto como tu lo conociste, pequeña zorra… ¿A quien tendremos que cobrarle por deshacernos de esa cosa?–

Sintió un escalofrío recorrerla, y abrazó su vientre aun plano. ¿Deshacerse de esa… cosa? ¿De su hijo?

S-Sasori…–

Vio como la cara de su madre pasó de decepción a furia y asco en un segundo, y sintió los golpes venir, uno tras otro, mientras le gritaba cosas horribles. A decir verdad, el dolor físico no se comparaba con lo que sentía por dentro.

¡¿Cómo pudiste hacernos esto? Eres una maldita desgracia para la familia Haruno!–

Como pudo tomó las manos de su madre, y logró que dejara de gritar

Te juro que no fue mi culpa… Sasori… me obligó…–

De sólo recordar la escena que se había callado por poco mas de un mes, sintió unas terribles ganas de vomitar

¿Qué dijiste?–

Bajó la mirada, aterrorizada de ver aquellos ojos que la juzgaban

Sasori… me… violó–

Esta, escúchame bien– le dio un par de manotazos en la barbilla para que la viera a los ojos –Esta es la ultima vez que dices eso en voz alta, ¿Entendido? Tu hermana no puede enterarse de esto, porque para Sasori, igual que para mi, fuiste sólo un error. Él se va a casar con Karin, y tu… tu vas a cerrar la boca–

Casi sonrió al ver las dos rallas en la prueba, y usó el ultimo recurso que le quedaba, intentando que esta vez, no solo la hermana bonita tuviera un final feliz

¿Y el bebé? No puedes evitar que empiece a notarse–

Eso es muy fácil– Tomó la prueba, y la arrojó a la enorme chimenea a su lado –Nos deshacemos de él antes de que alguien se de cuenta.–

.

.

–¡¿Suerte? ¿Suerte de perder a mi hijo? Tu y toda tu asquerosa familia pueden irse mucho a la mierda!–

Colgó, y aventó el teléfono hacia un rincón oscuro del carro. Se recargó en la ventana, y comenzó a llorar como hacía tiempo no había hecho. Todo eso que llevaba embotellado al fin salió en forma de gotas cristalinas que recorrían sus mejillas.

Extrañaba a la Karin cariñosa que solía leerle hasta dormir, a su papá haciendo chistes tan malos que daban risa, y también extrañaba a ese pequeño que había imaginado cientos de veces, pero que jamas tuvo la oportunidad de ver, o de sentir sus manitas alrededor de uno de sus dedos, gracias a su propia abuela.

Golpeó el asiento hasta que las manos le dolieron, y le importó poco cuando Sasuke abrió la puerta, y se sentó a su lado sin hacer sonido alguno. No estaba acostumbrado a consolar gente, pero al verla algo borracha supuso que no recordaría nada a la mañana siguiente, y además sintió un enorme deseo de protegerla, aunque fuera de su propia madre.

–¿Estas… bien?– Fue lo único que se le ocurrió decir, y ella negó con la cabeza –Puedes contarme…–

Ella se estiró para abrazarlo, y se quedó quieto mientras las lágrimas mojaban su hombro, intentando decir algo que mejorara las cosas, o que la hiciera sonreír como había hecho en la azotea.

–¡La odio!–

Dijo al fin, y esta vez, él correspondió el abrazo

–No digas eso… estas borracha, Sakura. No digas cosas de las que puedas arrepentirte–

–Esa mujer es el demonio mismo Sasuke–

–Es tu mamá, y tienes que…

–Mi vida entera esta vacía gracias a ella. Dejé de confiar en el mundo gracias ella. Es la culpable de qe mi vida sea un asco… es la culpable de que no lo tenga a él… me lo quitó, y ahora no tengo a nadie…–

Sasuke no entendió a quien se refería, pero preguntar sólo empeoraría las cosas. Ya habría tiempo para ganarse su confianza, pero en ese momento lo necesitaba, y él quería estar ahí para ella.

–¿Recuerdas lo que me dijiste de los amigos?– Ella asintió contra su hombro –Ahora soy tu amigo, y aunque creas que no tienes a nadie, me tienes a mi–

Se separaron, y él le besó la frente antes de encender el auto, y dirigirse de regreso al departamento.

–Gracias–

Sakura tomó una de sus manos, y la apretó fuerte hasta quedarse dormida.

Aquella noche, al verla profundamente dormida a su lado, con las luces del trafico iluminando su cara, la respuesta a ese par de preguntas le llegó de golpe: Sakura de verdad le gustaba, y estaba seguro de sólo verla sonreir valía cualquier riesgo.

Pues, aquí esta un capitulo mas, espero que les haya gustado. Disculpen la tardanza, pero acabo de empezar clases, y además me fui de vacaciones, asi que no tuve mucho tiempo para escribir, pero la próxima semana seguro subo otro.

Muchcísimas gracias por sus a las que dejan reviews, de verdad me emociona muchismo leerlos y ver que les gusta el fic.