El día estaba nublado, y las primeras de gotas de lluvia comenzaron a caer, una de ellas dando en la punta de la nariz de Sakura y distrayendola sólo unos segundos de la cara de Sasuke. Le parecía extraño que estuviera tan pensativo, y que hubiera ignorado mas de tres errores de Naruto sin recordarle que era un idiota.

Sus miradas se encontraron, y ella articuló un "¿Estas bien?" con los labios, segura de que nadie mas la vería, ya que estaban demasiado concentrados en sus planes para el cumpleaños de Hinata, que celebrarían el viernes. Él asintió, y volvió a mirar hacia la nada, mientras recordaba lo que había pasado apenas unos cuantos días atrás

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Estacionó el pequeño auto en su lugar, y tomó la bolsa de plástico que contenía papas y un six de cerveza. Notó que Sakura seguía profundamente dormida, y dudó un segundo en despertarla, ya que tenía miedo de que al abrir los ojos, estos se llenaran de lagrimas, como estaban hacía unos minutos.

Decidió que no había otra alternativa, asi que la movió un poco, causando que juntara las cejas entre sueños, haciendo un gracioso puchero

Sakura…–

Murmuró mientras la movía un poco mas, intentando ser lo menos brusco posible. La pelirrosa comenzó a balbucear algo, y se alejó con un movimiento brusco de su mano. Parecía estar teniendo una pesadilla

Despierta ya molestia, no puedo cargarte–

Dejame… suelta… Sa-Sasori…–

¡Sakura!–

Abrió los enormes ojos verdes, que lo miraron con sorpresa, como si esperara ver a otra persona.

¿Estas bien?–

Se talló los ojos, y vio alrededor

¿Dónde estamos?–

En el estacionamiento de tu departamento–

Pareció calmarse, y se levanto dando pasos torpes hacia el elevador. Se detuvo a esperarlo justo en la puerta

¿Pasa algo?–

El Uchiha Movió la cabeza y la siguió, con aquel nombre haciendo eco en su cabeza. ¿Quién era el tal Sasori?

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Apretó los puños al recordar que no había conseguido la respuesta, preguntándose que lo hacía tan importante para aparecer en los sueños de la Haruno, y recordando aquella sensación que no había tenido en varios años: Los celos.

–¡Entonces eso haremos, 'ttebayo!–

El grito de Naruto lo sacó de ese mar de sensaciones que no estaba muy alegre de sentir, y por primera vez volteó a verlo

–Dobe…–

Usaron lo que quedaba de su descanso para disfrutar de la lluvia tumbados en el concreto de la azotea, que habían visitado seguido desde que las clases habían comenzado.

Shikamaru volteó a ver a Sasuke, y sonrió al ver sus labios curvarse en algo que parecía una sonrisa. Hacía algunos días se habían dado cuenta de que el recuerdo de su antigua novia había comenzado a borrarse gracias a cierta pelirrosa, pero decidió que quedarse callado era lo mejor. Hubiera sido demasiado molesto recibir una golpiza de parte de Sasuke por insinuarle algo.

Sakura cerró los ojos mientras las gotas de lluvia empapaban su carísmo uniforme, al igual que su cara. Vio a Sasuke a su lado, y por alguna razón se sintió inmensamente feliz al ver una pequeña sonrisa en sus labios, que inmediatamente le contagió.

El timbre sonó, y todos se dirigieron a sus respectivos salones, prometiendo llamarse, o verse después de clases en algun departamento.

Sasuke aventó las llaves al pequeño buró en la entrada, y se sentó a mirar televisión en su sofá favorito. Pasó bastantes canales con infomerciales, películas y series que no le llamaron la atencion para nada, y le dejó en una película de acción sobre un hombre que recuperaba a su hija secuestrada.

Mientras el hombre rompía un par de cuellos, y volaba cabezas como si de sandias se tratase, el moreno dejó de prestar atencion, concentrándose mas en la identidad del tal Sasori.

¿Acaso había sido su novio? ¿Lo quería aun, a pesar de todo lo que le había hecho pasar?

Vio el teléfono a su lado, y dudó unos segundos si debía llamar a Ino y aclarar sus dudas de una vez por todas. Sus dedos descansaron en el aparato unos momentos, y decidió que simplemente no le importaba lo que pensara la rubia. Probablemente ya se había dado cuenta, o Hinata se lo había contado, asi que no tenía nada que perder.

Beep… beep

¿Qué voy a preguntarle, "¿Sabes quien es el tal Sasori? Que me muero de celos"?

Pensó con ironia, mientras escuchaba el teléfono sonar un par de veces mas

–¿Hola?–

La voz de Sakura lo tomó por sorpresa, y sonrió sin poder evitarlo

–Hola, soy Sasuke, ¿Esta Ino?–

–Acaba de salir, tenia un trabajo en casa de una compañera, ¿quieres dejarle algun mensaje?–

–No. Le llamo al rato–

–De acuerdo–

Tardó solo un segundo en decidir que a pesar de que la había visto sólo unas horas atrás, deseaba verla de nuevo

–Sakura–

–¿Aha?–

–¿Quieres acompañarme a comprarle el regalo a Hinata? Ino siempre lo hace, porque tengo un gusto pésimo, pero no creo que este muy disponible en la semana–

–¡Me encantaría! No he ido de compras desde que llegué–

Sintió su sonrisa ensancharse, y su corazón comenzó a latir rápidamente

–Paso por ti en una hora–

En cuanto colgaron Sakura tomó un largo baño de agua caliente, mientras pensaba en que regalarle a Hinata. Ademas de que tenía relativamente poco de conocerla, ¿Qué se le podía dar a una chica que lo tenía todo?

Pensó en un vestido, accesorios, una finda para su perfectamente cuidado iPhone, y demas cosas hasta que un chorro de agua mas fría que caliente le indicó que era tiempo de salir.

Despues de secarse, se decidió por llevar unos pantalones blancos y una blusa sencilla de tirantes, pero al verse al espejo suspiró frustrada.

Las chicas ahí en Tokio se vestían tan bien, que ella parecería una pordiosera vestida de esa forma; Ademas el sólo hecho de ir con Sasuke la haría el centro de todas las miradas femeninas, pero a diferencia de él, a ella la verían con odio.

–¿Por qué no puedo ser yo asi de perfecta?–

Se quejó mientras caía en su cama, sólo en su ropa interior. Recordó que Ino le había comprado un vestido, y casi vació su poco ordenado closet para encontrarlo.

La prenda color rosa le quedó a la perfección, y se puso unos tacones color piel para compensar por su leve falta de altura.

Al terminar delineó sus ojos para hacerlos lucir mas grandes, y con un toque de brillo terminó justo a tiempo para contestar la llamada de Sasuke

–Ya estoy afuera–

–Te veo en un segundo–

Tomó su bolsa y salio corriendo del departamento, emocionada.

En el trayecto hablaron de los gustos de Hinata, y mientras que Sasuke pensaba que Naruto era el peor de ellos, Sakura creía que hacían una hermosa pareja. Al final, él decidió comprarle un vestido, y ella unos zapatos a juego.

Llegaron a Sunshine City, uno de los centros comerciales mas grandes, y el segundo edificio mas alto de Tokio.

Los ojos de Sakura brillaron mientras jalaba a un divertido Sasuke hacia las tiendas, gritando lo bonito que era el lugar.

–¡Esto es hermoso, Sasuke!–

Pasaron por los numerosos puestos de comida, hasta que llegaron a la casi monstruosa sección de tiendas de ropa.

Recorrieron algunas tiendas sin ponerse de acuerdo en que comprar. La mayoría de los vestidos eran demasiado cortos y atrevidos para alguien tan penosa e introvertida como Hinata

–Mira ese–

Sakura jaló al moreno hacia una tienda que se veía bastante elegante, y apuntó hacia un hermoso vestido negro en el aparador. Era largo y sin tirantes, y llevaba un detalle dorado en la cintura. Al verlo, ambos supieron que era perfecto para Hinata.

Entraron a comprar la prenda, y Sakura consiguió unos aretes de oro en una joyería a pocas tiendas de ahi, además de un par de zapatos.

Al terminar las compras se sentaron en una banca del área de comida, exhaustos de caminar tanto por la enorme plaza

–¿Qué hacemos ahora?–

Sasuke pareció pensarlo, y enseguida la tomó de la mano, jalándola hacia los elevadores. A su paso la pelirrosa notó como las mujeres alrededor babeaban por Sasuke, lanzándole miraditas y sonrisas que por alguna razón que no entendió, le molestaron en demasía

–Limpieza en el pasillo dos–

Bromeó dándole un codazo a Sasuke, y apuntando discimuladamente a un grupo de chicas que lo miraban como si de un trozo de comida se tratase. En cuanto vieron que iban tomados de la mano las miradas pasaron a la Haruno, quien les sonrió orgullosa, y apretó mas fuerte la mano del moreno.

Llegaron hasta el decimo piso del edificio, y la entrada a un acuario los recibió

–¿Hay algo que no tenga este lugar?–

Sakura corrió como una niña pequeña, jalando a Sasuke con ella. Compraron las entradas, y dedicaron toda la tarde a ver el sinfín de animales marinos.

Al terminar el largo recorrido Sakura se compró una gorra con un pingüino impreso, y salio saltando de la misma forma que había entrado, colgándose de Sasuke

–¿Recuerdas los tiburones? ¿Y los peces que se pegaban al vidrio y hacían asi?– Hizo un gesto similar al de un pez, y el Uchiha no pudo evitar soltar una carcajada –¡Esto fue increíble, Sasuke!–

–Los pingüinos fueron mis favoritos–

Caminó como uno de ellos, sin importarle que la gente alrededor lo viera. Sakura estaba feliz, y él hubiera hecho todo lo posible para que eso jamas cambiara.

El camino de regreso parecía mas alegre, a pesar de que ya era de noche. Los corazones de ambos se aceleraban cada vez que sus miradas se cruzaban, y desearon que el departamento de ella quedara mas lejos cuando llegaron frente al edificio

–Ya estamos aquí…–

Dijo Sasuke intentando discimular su decepcion

–Gracias… por todo–

La pelirrosa se sintió en las nubes cuando sus labios comenzaron a acercarse, y tuvo que aguantar una risa nerviosa para no arruinar el momento. Ambos cerraron los ojos, y en vez del esperado beso sintieron la gorra en el camino.

–Mierda…–

Murmuró Sasuke, recargándose de nuevo en el respaldo, aun con los ojos cerrados

–Tengo que irme, Ino debe estar preocupada… Te veo mañana–

Volteó la gorra hacia atrás, y se estiró para darle un beso en la mejilla antes de salir del auto con una sonrisa de oreja a oreja.

Sasuke estaba igual que ella, y estaba seguro de que aquella sonrisa no desaparecería fácilmente.

En cuanto entró a su departamento se encontró con Naruto viendo una película romántica en la tele, con Hinata dormida a un lado

–¿Dónde estabas?–

Preguntó mientras le acariciaba la cabeza a su novia

–Salí a comprarle su regalo a la bella durmiente– Antes de que Naruto preguntara, terminó la oración por él –Sakura me acompañó–

–¿Con Sakura? ¿Pasó algo?–

–Nada especial– Mintió a la perfección –Sólo que tendras que gastar todos tu ahorros para superar nuestros regalos–

–¡¿Y mi ramen?!– Hinata se movió incomoda –¿Qué voy a hacer sin ramen?–

El Uchiha encogió los hombros

–Te las arreglarás tu. Yo tengo tarea–

Se encaminó hacia su habitación, intentando discimular su alegría lo mejor que pudo, y una vez que la puerta estuvo cerrada con seguro sacó de su buró una pequeña foto, y le devolvió la sonrisa a la mujer retratada en ella, intentando no mostrar lo mucho que le afectaba no tenerla cerca.

–Te extraño–

Dijo en un suspiro, mientras el tipo duro se desvanecía ante la tierna mirada de su madre. Deseó que aun estuviera viva para contarle lo maravillosa que era Sakura. Quería que le hiciera bromas sobre ella como Kushina hacía con Hinata, que le dijera todas esas cursilerías que les gustaban a las mujeres, y hasta que lo avergonzara frente a ella; Pero sobre todo, quería ver su sonrisa de orgullo al saber que al fin había encontrado una buena chica.

Se quedó en silencio, viendo hacia la nada mientras recordaba cuando era pequeño, y Mikoto lo llevaba junto con Hinata de paseo. Solían correr juntos en el parque mientras ella iba a comprarles todo tipo de chucherías, y los saludaba con una calida sonrisa. También recordó su cara al decirle sobre Tayuya, y se sintió culpable de no haberle hecho caso, de haberle mentido.

Tal vez si no hubiera sido tan egoísta, su madre hubiera podido vivir sus últimos días en paz, sin preocuparse de que aquella chica le rompiera el corazón.

Sacó una de sus carpetas para resolver algunas preguntas sobre el código penal, y después se quedó viendo hacia el techo, pensando en lo cerca que había estado de besar a Sakura.

Definitivamente, lo haría el viernes.

Ino corría nerviosa por todo el departamento, intentando encontrar uno de sus tacones

–¡Lo había dejado justo ahí!–

Lloriqueó mientras ponía patas arriba el ya de por si desordenado living. Sakura se asomó con sólo un ojo maquillado, y rodando ambos caminó hacia un cojin, levantándolo para revelar la prenda "desaparecida".

–Eres una genio, por eso te quiero–

Le besó la mejilla antes de correr de nuevo a su habitación, guiñándole un ojo a su desesperado novio.

Haruno terminó de maquillarse, y ya completamente arreglada se sentó junto a Sai

–¿Sabes cuanto le falta? Ya quiero irme–

–Unos quince minutos, a menos de que decida que se ve gorda–

–Ugh–

Alguien tocó la puerta y Sakura se levantó emocionada. Estaba segura de que era Sasuke, y no podía esperar para estar de nuevo a solas con él.

–Que bueno que…–

Se detuvo en seco al ver al hombre frente a ella, y el miedo y odio la paralizaron

–¿Q-que haces aquí?–

Le mostró la hilera de dientes perfectos en una sonrisa que a ella le pareció horrible, y pasó una mano por su cabello rojo

–¿Me extrañaste, cuñadita?–

Chan chan chaaaan… ¿Qué les pareció?

Espero que les haya gustado, y muchísimas gracias por su apoyo; Sin ustedes este fic probablemente ni hubiera continuado. Pues, esto es todo, que tengan una excelente semana, y nos leemos pronto!