El silencio reinaba en el departamento de Sakura, mientras ella se sentaba frente a Sasori, esperando a que se terminara su taza de café y se largara, o en su defecto, que el líquido caliente cayera en su entrepierna, imposibilitando la concepción de otro ser como él. Al ver que nada de eso pasaría, comenzó a dar golpecitos al piso con un pie, al ritmo de las manecillas del reloj.

Sasuke deslizó lentamente una mano, hasta poder apretar la de Sakura, tranquilizándola un poco. Él también odiaba la idea de tener a Sasori ahí, pero tener un ataque de celos y correrlo a patadas no lo haría ver nada bien. Además, quería conocer un poco mas al que le habían presentado como el "cuñado" de Sakura.

–¿A que demonios viniste, Sasori?–

Preguntó por fin la pelirrosa, después de contar un minuto entero. Sasuke casi sonrió.

–Era un viaje de negocios originalmente, pero como me sobraron un par de días, decidí venir a visitarte, y conocer a tus amigos… además de entregarte esto– le extendió una bonita invitación con letras grandes y doradas, mientras veía a Sasuke con curiosidad; Desde que lo vio entrar, sabía que lo conocía de algún lado, pero no podía recordar de donde. Clavó la mirada en las manos entrelazadas, y apretó los dientes –No es tu novio, ¿Verdad?–

Sakura se atragantó con su Coca-Cola, mientras Sasuke pasaba un brazo sobre sus hombros, dejándole claro a Sasori que ahora le pertenecía a él

–Eh, yo…– logró decir Sakura, sintiendo el gas en la nariz. Iba a hablar de nuevo, pero Sasuke interrumpió

–Y si lo fuera, ¿Habría algún problema?–

En ese momento lo único que quería era que Sasori dejara de verla como si fuera un pedazo de carne; Quería dejarle claro que ya no era suya.

–Para nada, pero hubieras podido decirle a alguien, ¿No crees?–

Ino y Sai salieron de la habitación; La rubia no tenía un solo cabello fuera de lugar, y Sakura pensó que junto a Sai se veía increíble. Ambos se despidieron de Sasori, y Sasuke se levantó para acompañar a la pareja al estacionamiento, y mandar con ellos el regalo que seguramente no podría entregarle a Hinata.

–Puedes ir con ellos– Insistió Sakura, sin mucho animo. No quería quedarse sola, pero tampoco quería que Sasuke se perdiera la cena de su mejor amiga –Yo estaré bien–

El moreno movió la cabeza

–No quiero que insistas mas, que no voy a dejarte sola–

Antes de cerrar la puerta, le dedicó a Sasori una mirada que podía traducirse en algo como "la tocas y te mueres."

Sasori le sonrió a Sakura, y se inclinó hacia ella, tomando una de sus manos, que descansaba junto a una taza de café en la mesita de centro. Ella la movió enseguida, casi atravesándolo con la mirada

–¿qué te pasa? ¿No vas a dejar ni que te toque, después de tanto tiempo?–

–Eres un maldito cínico. Mi hermana no esta aquí, así que no tengo por que tratarte bien–

–Tampoco tienes que fingir que no hay nada entre nosotros–

–Hubo. Pasado. Tu estas comprometido, y yo ya no te necesito... –

–¿Es por el tal Sasuke? ¿Crees que me trago eso de los enamorados? Se que lo estas haciendo para darme celos, y honestamente funcionó. No me gusta cuando los demás tocan mis cosas– La pelirrosa frunció el ceño, indignada. El pelirrojo ignoró el gesto, acercándose un poco mas a ella –Para que veas que soy una buena persona, te daré otra oportunidad. Déjalo, y podré venir a visitarte cuantas veces quieras. Voy a pagar un departamento para ti sola, y ya nos las arreglaremos cuando termines la universidad…–

La Haruno le abrió la puerta, asqueada por su propuesta

–He dicho que no. Lárgate de mi casa, vete con tu prometida, señor decencia–

–No hay por que ponerse celosa. Hay suficiente para las dos hermanas Haruno. Además, tu siempre fuiste mi favorita, a ti siempre te quise mas…–

Intentó darle un beso, y ella se apartó de inmediato. No podía soportar tenerlo cerca.

–Eso no te sirve conmigo. Vete.–

–Vamos, ¿No recuerdas aquella promesa que te hice la primera vez que estuvimos juntos?–

–¡Claro que la recuerdo! ¿Cómo olvidar cuanto te admiraba? Luego tiraste todo a la basura cuando no supiste tomar un no por respuesta–

–Créeme que de verdad lo siento, pero ahora estoy arrepentido, y dispuesto a cambiar… voy a hacer lo que tu quieras…–

Se fijó en el cabello rojo donde sus dedos se habían enredado, en los ojos en que se había perdido tantas veces, y los labios con los que había aprendido a besar. Todo su cuerpo era un recordatorio de tiempos mejores, cuando la ignorancia le había dado efímera, pero enorme felicidad. Los buenos recuerdos eran bastantes, pero los malos eran tantos que los hacían ver insignificantes.

–Ya no quiero nada de eso. No contigo. Tengo aquí todo lo que necesito, y tu no eres nada de eso…–

Sasori soltó una carcajada, y ella se limitó a alzar una ceja, confundida

–¿Ese imbécil con complejo de superioridad es todo lo que necesitas?–

–Es mucho mejor que tener a un violador que no supo afrontar las consecuencias de sus actos–

–Ya se lo que pasa aquí, me sigues odiando por lo que hice a esa cosa, ¿No?–

Los ojos verdes se clavaron en el pelirrojo, y las lagrimas comenzaron a empañarlos ligeramente

–Eres una mierda…–

–¿Una mierda? Te hice un favor ¡Gracias a que lo hice, tu pudiste venir a la universidad, conocer al imbécil ese, como se llame, gracias a mi tu familia entera no te odia!–

Una bofetada hizo eco por toda la habitación

–Yo se que sólo era una niña, pero estaba dispuesta a sacrificar todo eso por escucharlo llorar por primera vez, por verlo sonreír, por escucharlo decirme mamá, o sentir su manita apretando uno de tus dedos. Tu ya no eras nada, lo importante era él. De verdad lo quería.–

–Te mentiría si te digo que lo siento. Ese niño era un pase directo para perder a tu hermana, y la fortuna de mi familia. Fue algo mal calculado, una de las pocas fallas que he tenido, una simple falla. Tu hijo siempre me va a servir mas muerto que vivo–

Le bastó un segundo para recorrer la corta distancia, y arañarle la cara al pelirrojo antes de que este la detuviera. Cuando notó que sus brazos no le hacían daño, comenzó a patear, gritando cosas que ni ella era capaz de entender. Quería matarlo. Quería devolverle el "favor" que le había hecho a su bebé.

Un golpe del pelirrojo le dio en la mejilla, pero la adrenalina sirvió de anestesia temporal. En ese momento sólo tenía cabeza para lastimarlo. Mientras mas, mejor. Uno de sus puños dio en la nariz perfectamente recta, y casi sonrió al sentirla crujir y desviarse bajo la fuerza de su puño. En ese momento agradeció mentalmente a su tía Tsunade por haberle heredado esa gran fuerza, y se levantó, con el puño y el vestido manchados de sangre.

–¡Ahora, lárgate de mi casa!–

Él se quedó inmóvil una fracción de segundo, viendo a la mujer que tenía enfrente. Tenía el cabello desordenado, el vestido salpicado de su propia sangre, y una mirada que le helaba los huesos. Ya no era la niña de quince años de la que había abusado. Ya no era la niña de dieciséis que le había rogado por su niño. Ya era una mujer fuerte, y a él eso no le gustó para nada.

Antes de levantarse le sonrió a Sakura con malicia, intentando disimular su sorpresa y miedo ante esa mujer que casi no reconocía. Abrió la puerta, y justo antes de cerrarla, se detuvo

–¿En serio crees que Sasuke es mejor que yo? ¿Enserio crees que se va a quedar a tu lado, aun después de saber la clase de persona que eres? Él tiene cosas mejores que hacer, mujeres mas bonitas e importantes que tu, como Tayuya, el amor de su vida... En realidad, se parece a ti, tal vez por eso puso sus ojos en ti, pero en cuanto le des lo que quiere se va a largar. Sólo cuida no quedarte con otro estorbo, guapa–

Tomó como pudo un florero, que dio en la madera de la puerta ya cerrada, haciéndose añicos.

–¿Seguros que no vienen? Pueden correr al cabeza de cerillo cuando quieran. Si no, yo me encargo–

Ino hizo ademan de bajarse del auto, pero Sai la detuvo

–No hace falta. Es familia de Sakura, así que supongo que esta bien. Hablaremos un rato, y si nos de tiempo, vamos con Hinata. Diviértanse por nosotros.–

Dio un golpecito a la puerta del pasajero, y se alejó hacia los departamentos, ansioso de regresar con Sakura. No confiaba nada en Sasori. Presionó el botón del elevador insistentemente, y después de lo que le parecieron años, las puertas se abrieron. Presionó el botón del tercer piso, y mientras subía, observó a través del cristal una cabeza pelirroja en el otro elevador. Su mirada y la de Sasori se cruzaron, y el pelirrojo, aun con la sangre escurriéndole de la barbilla, le dedicó una sonrisa malintencionada antes de perderse en el segundo piso.

En cuanto las puertas se abrieron, caminó nervioso hasta la puerta de Sakura, y tocó un par de veces, antes de sacar su llave y abrirla. Se encontró con los cristales del florero, y algo de sangre en el piso, y luego vio a Sakura en el balcón, fumándose su primer cigarro del mes. Abrió la puerta con cuidado, y se paró detrás de ella, recargando ambas manos a los lados

–¿Qué pasó?–

–No quiero hablar de eso…–

–¿Te hizo algo? ¿De donde salió toda esa sangre?–

Ella le enseñó su puño aun manchado, y la luz dio de lleno en el moretón que acababa de formarse en su mejilla

–¿Ese hijo de puta te golpeó? No debí dejarlos solos…–

–¿De verdad te importa, Sasuke? ¿De verdad consideras importante a alguien como yo?–

–Claro que si. Ese día, en la azotea, donde me dijiste esas cosas que en su momento me parecieron ridículas, sin darme cuenta, empezaste a convertirte en lo mas importante para mi.–

–¿Enserio? ¿Y cómo es que tu sabes la mitad de mi vida, y yo no se absolutamente nada de ti? Sabes que odio a mi familia, probablemente adivinaste que Sasori y yo no tenemos una relación de cuñados convencional, y yo ni siquiera se si tienes hermanos, ¿Así quieres que siga confiando en ti? ¿Así quieres que te crea que soy importante?–

–No hay nada que decir. A la gente importante ya la conoces–

–¿Y Tayuya?– Sasuke se tensó al escuchar su nombre después de tanto tiempo –Sasori se burló de mi, hablándome de lo mucho que la querías. Un maldito extraño sabe mas de ti que yo–

–La quería mucho, la amaba, pero eso fue antes. Ella fue mi novia cuando tenía diecisiete años, y ella diecinueve. No podía creer lo suertudo que era de tener alguien tan perfecta a mi lado, y a decir verdad, todo era perfecto, hasta que la necesité de verdad. Cuando tenía dieciocho mamá se enfermó de Cáncer, y aunque la descuidé un poco por la quimioterapia y quería pasar los últimos días con mi mamá, siempre encontraba tiempo para verla, pero eso no fue suficiente para ella, después de todo, yo sólo era un niño, un juguete, para ella. Cuando no pudo jugar conmigo tanto como le hubiera gustado, se cansó y buscó alguien más…–

Las luces del lugar lo cegaban, pero no impidieron que buscara a Tayuya por todos lados, cuidando que no lo viera para sorprenderla. Hacía mas de una semana que no la veía, y después de que su hermano hubiera regresado de Estados Unidos, tenía un tiempo libre para verla, y uno de los amigos que tenía en común con la pelirrosa le había dicho que ella estaría en aquel ruidoso bar esa noche.

Se encontró con una pelirroja que había visto con Tayuya un par de veces, y al no saber su nombre, le tocó el hombro. Cuando lo vio se quedó helada, como si hubiera visto un fantasma

¿Sasuke? ¿Qué… haces aquí?–

Vine a buscar a Tayuya, ¿La has visto?–

Ella negó con la cabeza, y estaba a punto de seguir su camino cuando sus ojos se fijaron en algo. Sasuke se dio la vuelta para ver que era, y se encontró con Tayuya besando a un tipo de cabello blanco en la esquina.

Se abrió paso entre la gente, empujando a cuantas parejas fueron necesarias para llegar al lugar. Tomó al tipo de la camisa, y le dio un golpe justo en la mandíbula

¡¿Qué mierda te pasa?!–

Volteó a ver a Tayuya, quien parecía despreocupada

¿Quién es este imbécil?–

Ella se encogió de hombros, y la vio sonreír antes de caer al suelo por un golpe. Ella se acercó, y se agachó frente a él

Es tu reemplazo, Sasuke–

¿Eh?–

Sintió una patada. Y otra. Estaba demasiado aturdido por la música y lo que acababa de pasar para levantarse

¿Mi reemplazo? Pero yo te quiero Tayuya, ¡Te amo!–

La pelirrosa tomó el brazo del otro tipo, y se agachó a recoger el regalo que le había llevado Sasuke

Me divertí mucho contigo, pero la verdad ya me harté de ser tu niñera. Estoy segura de que alguien mas va a disfrutar mucho lo que te enseñé.–

–Después de eso no la volví a ver. Mamá murió dos semanas después, y aunque tenía a Naruto, Hinata, Ino y a los demás, empecé a tomar demasiado y a drogarme. Una vez estuve a punto de morirme, y al salir del hospital me decepcionó no haberme ido– Sakura lo abrazó, y él correspondió, apretándola fuerte –Pensé que nunca iba a volver a querer a nadie, que nunca volvería a estar bien, y el primer día de clases me encontré con una molestia pelirrosa que me hizo cambiar de opinión–

–Mi abuela una vez me dijo: "Siempre hay un roto para un descocido". Supongo que esos somos nosotros.– Él sonrió, y ella lo jaló para besarlo, cumpliendo al fin el objetivo de ambos. Por un momento no existía Tayuya, ni Sasori, y en el mundo entero era como si sólo ellos dos existieran –Ella también fue la que me enseñó a coser–

Ambos entraron a la casa, y después de que Sakura se cambiara, vieron películas toda la noche, tirándose palomitas y demás chucherías en las escenas aburridas. Ella deseaba que su bebé hubiera podido compartir ese momento con ellos, y él que su madre viera que había podido ser feliz de nuevo.

Tal vez no podían tener lo que mas querían, pero tener al otro era mas que suficiente

¿Qué les pareció? Se que soy una persona horrible por tardar tanto, pero simplemente no podía terminar, sentía que algo le faltaba. Espero que les haya gustado.

Gracias por leer, y (espero) nos leemos pronto! :)