–¿Vas a hablar con Sakura esta semana, o vas a seguir evitándola?–

Me encogí de hombros mientras me escabullía del salón, intentando perder a mi amigo entre las otras decenas de estudiantes. Me alcanzó al salir, y caminó frente a mi para evitar que me escapara

–No es justo que la dejes esperando así. Podré ser distraído hasta el punto de parecer tonto, pero hasta yo me doy cuenta de cómo te ve. Sus ojos se iluminan, y a mi me dan ganas de molerte a golpes por hacer esperar a lo mejor que te pudo haber pasado. No quería que te dijera nada porque no quiere que te sientas presionado u obligado, pero se pregunta si de verdad te interesa–

Me dijo mientras lo seguía entre decenas de chicas uniformadas, cuyas caras habían dejado de importar hacía meses. La única que importaba no estaba entre ellas, y mi lado mas egoísta se alegraba de que así fuera; desde aquella noche que me besó su presencia y todo lo que representaba me aterrorizaba.

El rubio volteó a verme, como si esperara una respuesta

–¿Me escuchaste?–

Rodé los ojos, frustrado por su insistencia

–No es tu problema–

Se dio la vuelta, y las mujeres sin cara lo pasaron, empujándolo de vez en cuando. Conociéndome desde tercer año sabía que estaba aterrorizado, pero por alguna razón que agradecí prefirió ser discreto esta vez

–Puedes hacer lo que se te de la puta gana, solo ve a decírselo de una vez, que no puedo soportar ver como te espera como una tonta– Me entregó la llave que había dejado en la casa, por miedo a quedarme solo con Sakura en la azotea –Te esta esperando allá arriba; Mas te vale dejar de ser un cobarde–

La idea de estar a solas con ella me causó un vértigo repentino; No tenía idea de lo que quería hacer, o si estaba listo para hacerlo.

–No puedo aclarar las cosas si ni yo se lo que siento–El pasillo estaba casi vacío a esas alturas, pero aun así bajé la voz –Tengo miedo… de no ser lo que ella quiere–

Me sonrió comprensivo, y me di cuenta de lo mucho que había crecido esos últimos tres años. Había dejado de ser el niño tonto y distraído que se graduó de preparatoria de milagro para convertirse en un hombre bueno y comprensivo. Nunca se lo diría, pero estaba feliz de que Hinata estuviera con él.

–Díselo, ella es mas comprensiva de lo que crees. Vas a ver que juntos van a resolverlo– Me dio una palmada en la espalda –Yo me encargo de que nadie los moleste–

Me alejé de él preguntándome si alguien había remplazado mis piernas con gelatina. Era como regresar a primer grado y estar a punto de confesarle a la maestra mas enojona, la del permanente mal hecho y lentes de fondo de botella, que no había hecho una tarea importante

Saqué una pequeña llave de mi bolsillo, y abrí la reja que bloqueaba el acceso a las escaleras. Pisé cada peldaño lentamente y sin pensarlo demasiado, deseando que hubiera alguna manera de sacudir la telaraña de ideas que mi mente tejía mas rápido de lo que podía procesar.

Abrí la puerta, y lo primero que vi fue la pequeña espalda de Sakura, con el cabello rosa volando sin rumbo alrededor de su cabeza. Me miró con una pequeña sonrisa, y yo me pregunté como era posible que una persona común, con tantos defectos y errores como yo, pudiera causar un sentimiento tan único en mi.

–Hola– volteó la cabeza de nuevo –Pensé que no ibas a venir–

Respiré hondo, intentando contestar algo inteligente. Abrí la boca para hacer una broma, pero después la cerré. Se dio la vuelta y me miró a los ojos

–Perdón por la ultima semana. Se que esta mal lo que hice, pero…–

Levantó un dedo hacia sus labios para que me callara. Estaba listo para que me dijera que era un idiota, que no quería volver a verme, que todos éramos iguales…

–No tienes por que disculparte, nunca me prometiste nada– Su voz se cortó y me abrazó fuerte; su aroma me recordó lo mucho que la necesitaba y la había extrañado, y el gesto me hizo quererla aun mas –Pero si no quieres nada conmigo dímelo de una vez, y te prometo que lo entenderé–

En su mirada triste y una pequeña sonrisa resignada encontré el valor para tragarme mi orgullo. El Sasuke sin emociones había muerto cuando la conocí, y ya era hora de enterrarlo, por el bien de ambos. La apreté fuerte contra mi pecho, y sentí como sus lagrimas mojaban la tela de mi suéter; la estaba lastimando. Me apretó la mano, entrelazando sus dedos con los míos, y yo apreté la suya, y no planeaba dejarla ir. Esa mujer pequeña de rasgos exóticos debajo de uno de mis brazos era lo que mas necesitaba.

–Lo que te dije era verdad. Desde el día que te conocí algo raro empezó, algo a lo que ya no estaba acostumbrado; de verdad quiero algo serio contigo Sakura, quiero que todo el mundo sepa que eres mía, y terminar de perderme por completo en eso que siento cuando estoy contigo… te confieso que desde esa noche, cada vez que te veía sentía un miedo terrible a equivocarme de nuevo, pero ahora que te tengo aquí me doy cuenta de que no voy a querer a nadie mas, y por ti vale la pena arriesgarse–

Le dije al oído, dejando que las palabras salieran sin control. Normalmente me hubiera avergonzado haber dicho tantas cursilerías juntas, pero estaba tan contento que me importó poco

–Entonces me quieres…– Se separó un poco de mi –Me quieres, me quieres, ¡Me quieres!–

Se rio actuando como una niña pequeña, y yo con ella. Antes de que parara de reír la tomé de la cintura y después de jalara hacia mi, le di el primer beso tranquilo, sin presión alguna; me correspondió abrazando mi cuello y después de separarnos sin querer hacerlo, le pedí que fuera mi novia.

Asentí ante la propuesta, aun sin creer lo que estaba pasando. Dos meses atrás estaba en un hogar en el que sentía que no pertenecía, completamente sola y miserable, y esa tarde tenía la felicidad en forma de un hombre alto que me sonreía, consciente de que ahora nos pertenecíamos.

Me tomó entre sus brazos sin decir una palabra, y por primera vez sentí que nada me faltaba. No quería a nadie mas. No necesitaba a nadie mas.

Miré hacia abajo, y entre los arboles frondosos llenos de colores vivos gracias al otoño alcancé a ver a Naruto levantando ambos pulgares en signo de aprobación, y a Hinata mirándome interrogante. Respondí al rubio con la misma seña, y mientras él soltó una carcajada, su novia sonrió aliviada. Ella lo sabía, Sasuke y yo también, y Naruto se daría cuenta después. Todo había vuelto a estar bien.

–¡A la mierda la escuela!–

Gritó Naruto eufórico y después de tirar sus notas al suelo comenzó a danzar sobre ellas, moviendo el trasero al ritmo de "no mas trabajo, no mas trabajo", ajeno al hecho de que las hojas que llenaba de marcas de zapato contenían la información del primer examen del semestre siguiente; Después tomó a Sasuke del brazo, y aunque este ultimo gritó maldiciones a mas no poder, en el fondo estaba ansioso de llegar al estacionamiento, donde Sakura lo esperaba.

Ya habían pasado casi dos meses desde el día que se habían quedado dormidos juntos en el sofá de la pelirrosa, y después de una semana de insistencia de parte de sus amigos, él había tomado la que consideraba la mejor decisión en mucho tiempo: Pedirle a Sakura que fuera su novia. Durante ese tiempo, el humor de ambos había mejorado considerablemente. Sakura había dejado de fumar, y ver a Sasuke sonreír había dejado de ser un suceso poco común.

Pasó las puertas de vidrio como un rayo, y además del viento helado típico del invierno, una adorable Sakura con la piel sonrojada por el frio lo recibió, haciendo que su cara se sintiera caliente, y él como un idiota, ¿Qué tenía ella, que lo hacía sentir como si fuera lo mas maravilloso que le había pasado? Tal vez, pensó con una sonrisa tonta, ella de verdad es lo mejor que te pasó.

Abrazó a la Haruno, que temblaba de frio, y ella a cambio del calor recibido le dio un beso, y después le sonrió.

–¿Nos vamos a quedar aquí toda la tarde observando al teme hasta empalagarnos, o vamos a comer a Ichiraku?–

Dijo el rubio sobándose la panza, que parecía rogarle con gruñidos que le diera algo, a pesar de haberse llenado tan sólo dos horas antes

–Si, si. Sería bastante molesto resfriarnos por culpa de estos dos, ¿nos vamos?–

Shikamaru tomó la mano de Temari, y la acompañó hasta su auto. Los demás hicieron lo mismo, y en unos minutos desaparecieron del estacionamiento, iniciando oficialmente sus vacaciones.

Ichiraku estaba repleto de jóvenes emocionados, gritando sus planes para aquellas semanas libres como si quisieran que todo el local los escuchara. Por supuesto, la fuerte voz del rubio sobresalía del montón

–Mis papás van a salir de viaje sin mi este fin de año, así que lo mejor es que me quede aquí. Me moriré de hambre si no tengo quien me cocine, ¿Quién mas se queda a hacerme compañía?–

–Yo– Dijo Hinata. No quiso confesarlo, pero todos supieron el motivo: Su autoestima no soportaría otra navidad viendo como su padre presumía a su hermana ante todo el mundo, y a ella la dejaba a un lado. –Me inventaré unas vacaciones como las del año pasado. Estoy segura de que no les importará demasiado–

Los demás comenzaron a hablar de lo que harían con sus familias en vacaciones. Ino visitaría a su padre, que se ponía demasiado nostálgico en las fiestas; Sai iría también, mas por hacerle compañía a Ino y a su hermano mayor que para visitar a sus padres adoptivos. Temari y Gaara tendrían una lujosa cena en casa de algún ricachón que quisiera quedar bien con su papá, y Sasuke pasaría las fiestas con su hermano mayor.

–Y tu Sakura, ¿Qué harás en navidad?–

Sasuke se unió a las miradas curiosas de los demás. En esos dos meses no se le había ocurrido preguntarle que haría cuando las clases terminaran. No podía regresar a su casa; No cuando Sasori estaría tan cerca de ella, y él demasiado lejos para poder cuidarla si algo pasaba.

–Supongo que voy a regresar a casa. Mi mamá quiere que este presente en la ultima cena navideña antes de que mi hermana se case–

Sasuke frunció el ceño mientras apretaba la mano de Sakura bajo la mesa. Nadie mas sabía lo que había pasado esa noche, así que no podía discutirle nada frente a sus amigos. Se quedó callado mientras las mujeres del grupo preguntaban detalles que a ella nunca le había interesado saber, y hacían bromas sobre lo mala que sería para organizar su boda cuando el tiempo llegara.

Pidieron la cuenta y cada quien se fue por su lado, deseando pasar los últimos días a solas con sus parejas antes de irse con sus respectivas familias. Sasuke y Sakura se quedaron solos afuera del local, ella se le colgó del brazo, y él se quedó callado incluso en el auto.

–¿Quieres llevarme a la cafetería de siempre? Con este frio se me antoja algo calientito–

–Hn–

Obedeció en silencio, y de la misma forma la observó tomarse el liquido caliente mientras se preguntaba como podía ser tan imprudente, y estar tan tranquila como si nada pasara. Caminaron entre los árboles ya sin hojas de un parque cruzando la calle y ella lo besó como nunca, pensando que solo se encontraba un poco mal por no pasar la navidad con su mamá y que sus muestras de afecto mejorarían las cosas.

Se rindió después de solo unos minutos, dejándose llevar al auto

–¿Por qué estas tan serio? ¿Hay algo que pueda hacer para que te sientas mejor?–

–No quiero que vayas a tu casa.–

Dijo fríamente mientras le abría la puerta del coche

–Quiero hacerlo, papá va a ir a casa esta navidad–

–¿Qué tiene eso de especial? Tu papá se acuerda de que tiene una familia cuando puede, y tu tienes que ir aun poniendo en peligro tu seguridad… no me parece justo–

–Lo que no me parece justo es que generalices, que creas que todos los padres son lo mismo. No se lo que tu papá haya hecho, pero el mío es lo único que me mantuvo cuerda en esa casa de locos que me vi obligada a llamar hogar, y no voy a perder la oportunidad de verlo por un capricho de mi novio. No eres mi dueño, Sasuke–

Hubo un silencio que ni siquiera el radio pudo romper. Una mujer con voz demasiado dulce anunció una canción, y Sakura apagó el aparato al percatarse de que la odiaba.

Llegaron al edificio de ella, quien se bajó sin siquiera despedirse. Llevaba los puños apretados y estaba tan ocupada pensando en lo odioso que era su novio que olvidó tomar su bolsa del asiento trasero

–¿No se te olvida algo?– Dijo el moreno divertido y ella se puso roja de coraje. Hizo una caminata rápida, y al meter la cabeza al auto en vez de la bolsa recibió un beso del objeto de su enojo

–Perdóname, de verdad no quise decir eso. Me molesta que vayas solo porque algo podría pasarte… e hice mal en decir esas cosas de tu papá, cuando claramente es mucho mejor que el mío–

Todo el enojo se derritió como una paleta de hielo bajo el sol de verano. No podía permanecer enojada con él, por mas que quisiera.

–No digas eso. Ya verás que un día se van a arreglar las cosas entre los dos,– Lo jaló de la camisa y le dio un beso en la frente –Te quiero–

–Yo también… eh antes de que te vayas, ¿Vas a acompañarme a visitar a Itachi en la noche?–

–Claro que si. Me encantaría que me contara alguna historia vergonzosa de cuando eras pequeño, ¿A que hora?–

–A las ocho voy a pasar por ti–

Se despidieron, y ella bailó con la música del elevador, aunque sus pasos torpes no quedaran con la monótona melodía. Estaba feliz de importarle, aunque su forma de demostrarlo no fuera la mejor.

Se fue directo al baño y justo abrió la llave cuando el teléfono fijo sonó, obligándola a dejar el agua humeante correr

–¿Sasuke? ¿Ya llegó Itachi?–

–¡Que ternura! Ya te va a presentar a su familia. Que bueno que no le de pena que sepan que sale con alguien de tu nivel–

–¿Q-quien habla?–

–Eso no importa ahora, ya lo sabrás luego. Solo tienes que saber que yo fui la primera, y que me parta un rayo si no soy la ultima–

–¿Tayuya?–

–¡Ah! Te ha hablado de mi… Me alegra saber que no me ha olvidado–

–Claro que me habló de ti, por eso se que eres una niña tonta y consentida que quiere de regreso su juguete cuando ve que alguien mas lo tiene, ¿Por qué no vas a enredar a otro niño, y nos dejas en paz?–

Una risa fingida la obligó a separarse un poco del auricular

–Conozco cada punto débil de tu novio y no va a ser difícil recuperarlo cuando tu no me llegas a los talones. Ningún hombre quiere una mujer que se ve y actúa como una niña. No vas a poder darle lo que yo le di, y estoy dispuesta a dárselo de nuevo si es necesario. No eres nada mas que un pequeño e insignificante intento por olvidarse de mi, y si sabes lo que te conviene, te vas a quedar allá en Tokio a disfrutar a tu noviecito mientras puedas. ¡Ah! Y mándale una foto a tu mamá, a ver si así se siente un poco orgullosa de ti –

–Vete a la mierda–

Colgó y se fue a sentar al sillón sintiendo que hervía de coraje. ¿Quién era esa asaltacunas idiota para amenazarla? ¡Sasuke era suyo y de nadie mas!

Sus dedos imitaron el galope de un caballo a un lado del teléfono, pero decidió no levantarlo. Sasuke probablemente estaría recogiendo a su hermano del aeropuerto, y no quería incomodarle en ese momento. Ya después le diría.

–¿De donde demonios sacó mi teléfono, y como sabe lo que pasó con Sasori?–

Se sobó las sienes y cerró los ojos un momento antes de escuchar el agua desbordarse de la tina y corrió para cerrar la llave. Sintió el agua con los dedos y se desnudó frente a espejo, haciendo una mueca de disgusto al ver su cuerpo.

Recordó las anécdotas que Naruto le contaba sobre la famosa ex novia de Sasuke, y supuso que si todos los hombres la deseaban tanto debió haber tenido un cuerpo escultural, en cambio ella lo único que tenía era un trasero mas o menos decente… ¿Y si un día el amor simplemente dejaba de cegar a Sasuke, y él se daba cuenta de eso?

¿Qué estas pensando, Sakura? Déjate de tonterías, que se te hará tarde

Sus músculos se relajaron por completo al sumergirse en el agua caliente, pero su mente no. Se dedicó a pensar en por lo menos diez situaciones diferentes donde terminaba lastimada física o emocionalmente, siempre sin Sasuke.

Se levantó disgustada y con las manos arrugadas, y encontró a Ino leyendo un libro en el sillón

–Hola, Cerda–

Saludó al pasar, logrando llamar la atencion de su amiga un poco antes de que regresara a leer

–Hola frentona… ¿Tienes algo especial hoy? Te ves nerviosa–

–No, no es nada. Voy a salir a cenar con Sasuke e Itachi–

–¡Vas a conocer a tu cuñado, que rápido van las cosas!–

Rodó los ojos y dio un par de pasos antes de detenerse justo frente a su puerta

–Ino, ¿Me harías un favor?–

–¿Qué necesitas?–

–El vestido que llevaste a la fiesta de Konan hace un mes, ¿Todavía lo tienes? –

–Si, pero me extraña que te quieras poner algo así. Nunca te he visto usar un vestido de ese tipo–

–Quiero sorprender a Sasuke, eso es todo–

Se probó el vestido y se admiró en el espejo de cuerpo completo. A pesar de que Ino tenía muchas mas curvas, la prenda ajustada le quedaba perfecta. Que terminara a medio muslo le disgustó un poco, pero se convenció de que a Sasuke le gustaría. Se terminó de arreglar con diez minutos de sobra, que aprovechó para platicar con Ino de sus familiares y si al fin llevaría a Sai a conocer a sus padres.

Minutos después el teléfono sonó, y Sakura salió tan nerviosa que olvidó despedirse de Ino a pesar de tenerla enfrente

–Te ves… diferente–

Comentó Sasuke mientras le abría la puerta, y la besó después, oliendo el que se había convertido en su perfume favorito. Ella se sonrojó y bajó la mirada

–¿No te gusta? Puedo cambiarme, solo pensé que sería bueno intentar algo nuevo, y la ropa de Ino le quedaba tan bien, que creí…–

La besó de nuevo para callarla, y le puso el abrigo que llevaba sobre los hombros

–Me gusta, de verdad. Le diré a Ino que te preste su ropa mas seguido–

El resto del camino Sasuke intentó sacarle platica, pero ella no hizo mas que contestar con monosílabos y ver por la ventana. Él imaginó que aquella costumbre se le había pegado, pero en realidad su mente estaba ocupada en la llamada de Tayuya.

Si él la había llegado a querer tanto, algo especial debía de tener.

Ningún hombre quiere una mujer que se ve y actúa como una niña. No vas a poder darle lo que yo le di, y estoy dispuesta a dárselo de nuevo si es necesario.

Bajó la mirada hacia sus piernas desnudas, y tomó la mano libre de Sasuke dejando que descansaran en su muslo aun entrelazadas. No sabía si era la amenaza de perderlo, pero con un vuelco de su corazón se dio cuenta de que era completamente feliz en ese momento, a su lado. Estaba enamorada de él, y no iba dejar que su ex novia se lo arrebatara.

Al fin llegaron a la casa, que a Sakura le pareció demasiado grande para un hombre soltero. Se sacó una sonrisa pensando lo rara que era la gente millonaria, antes de recordar que pronto lo sería ella también, cuando Sasori se casara con su hermana.

Bajaron del auto y Sasuke tocó el timbre por lo menos diez veces, como un niño desesperado. Tenía ganas de fastidiar a Itachi, y recordar los viejos tiempos, cuando él era un niñito molesto.

Su hermano abrió la puerta, y a Sakura le sorprendió la ternura con la que la miró. De verdad debía querer a su novio.

–Pasen, pasen. Esta helado aquí afuera–

Al cerrar la puerta volvió a mirar a Sakura con una sonrisa

–Tu eres la famosa Sakura… Me recuerdas a alguien… ¿A ti no?–

Se volteó hacia Sasuke, y este lo vio con el ceño fruncido. Sakura no quiso decir nada, pero supo perfectamente que se refería a Tayuya. Comprobó decepcionada que la otra pelirrosa también había conocido a su familia.

–No, y si no puedes recordarla bien, tampoco creo que importe–

Los hermanos guiaron a la Haruno por la casa, mostrándole algunas habitaciones del primer piso hasta llegar a un comedor largo con ocho sillas acomodadas a lo largo de la mesa. Había una chimenea al fondo y tres platos servidos en la superficie de vidrio

La pareja se sentó en uno de los lados, e Itachi frente a ambos. Pasaron varias horas en pequeñas conversaciones pausadas por la falta de cooperación de Sakura, quien al final se excusó del comedor para salir a tomar un poco de aire a una terraza al otro lado del salón.

El aire frio fue la menor de sus preocupaciones, mientras tiraba el mechón mas largo de su cabello de pura frustración. Esa llamada de Tayuya le había afectado mas de lo que creía, porque no dejaba de preguntarse si le había caído mejor ella, o que haría en su lugar. Cerró los ojos para no llorar, y se recargó en el respaldo de una silla alta.

Después de todo lo que pasaste, sigues siendo una niña tonta y débil. ¿Vamos a dejar que una zorra nos pisotee? ¡No lo creo!

Pero yo no soy nada. No soy nadie. Ni siquiera se como alguien como él pudo fijarse en mi…

Sintió los brazos calientitos de Sasuke sobre sus hombros y como le besó la cabeza con ternura

–Le caíste muy bien a Itachi, no deberías preocuparte por eso–

–No estoy preocupada, es solo que he estado pensando en algo–

Se dio la vuelta y dos pozos negros encontraron un par de esmeraldas en la luz tenue que ofrecían las lámparas de la terraza. No quería dejar de verlos nunca.

–¿Cómo que?–

–Presentarme a tu familia, al único que te importa al menos, fue un gesto muy bonito de tu parte–

–En realidad no fue nada. Quiero hablar de ti con cualquiera que este dispuesto a escuchar, hasta que toda la gente sepa que al fin eres mía–

–Y yo quiero demostrártelo–

Apretó el cabello largo de su nuca entre sus dedos y lo jaló hacia ella, inhalando su olor adictivo acompañado por el de ropa nueva. Comenzó con un beso suave dulce, hasta que su lengua entró en contacto con la de él. Algo que sólo podía comparar con electricidad bajó desde su nuca hasta la base de su columna, obligándola a sonreír mientras la adrenalina y mil emociones mas se apoderaban del pequeño cuerpo, que empujaba uno mas grande hacia una de las sillas hasta hacerlo caer sobre ella

–Esto no esta bien. Itachi…–

Se sentó en sus piernas, y puso un dedo sobre los labios entreabiertos intentando parecer sexy, o por lo menos consciente de lo que hacía

–Shhhh… Nadie se dará cuenta–

¿Cómo estas tan segura?–

Preguntó un Sasuke de diecisiete años con la cara roja, el cabello despeinado y los pantalones desabrochados. Tayuya le sonrió de forma que su corazón dio un vuelco

Ya se fueron todos. Además, ¿No crees que ser los primeros en hacerlo en el gimnasio de esta universidad valga la pena?–

Los ojos negros recorrieron el piso brillante de madera donde había visto a su hermano encestar una vez, y supuso que estaría bien meterla él también, aunque de forma muy diferente. Soltó una risita nerviosa al darse cuenta de lo vulgar que sonaba eso, y luego dejó que su novia lo guiara hasta una pila de colchones color azul. Sacó un par del montón y se tendió sobre ellos antes de que la pelirrosa se acomodara la falda y se sentara sobre sus piernas.

Se volvieron uno solo y en todo el lugar solo se escuchaban los suspiros de Tayuya subiendo lentamente de volumen. Sasuke la miró cuando el cabello comenzaba a pegarse a su cara y diminutas perlas de sudor recorrían su cuello hasta perderse en su blusa. No podía creer que eso fuera real. La mujer de sus sueños gritaba su nombre, completamente suya, y ni siquiera el placer que sintió en esos minutos bastó para nublarle la cabeza.

Su calor envolviéndolo era lo mejor que había sentido en su vida, y no quería separarse jamás de ella. Pensó en salir a compartir eso con todo el mundo, pero luego le dio vergüenza ¿Era eso que sentía amor?

Te amo–

No lo sabía, pero lo dijo de todos modos. Ella solo sonrió con los ojos cerrados, y la cara hacia el techo

Yo… también…–

Ya después aprendería que en esa situación lo mejor es no creer nada.

Regresó a la casa de su hermano al parpadear un par de veces, y aunque el lugar era diferente, aun tenía una pelirrosa sobre sus piernas. Quería estar con ella y demostrarle que la quería de esa y mil maneras, pero supo que ese no era el momento cuando la vio dudar antes de lanzarse a besar su cuello, así que la alejó tan solo unos centímetros tomándola de los hombros

–Si aprendí algo de mis errores pasados, es que esta mal apresurar las cosas–

–No estoy apresurando nada, y tampoco tiene nada de malo demostrarte cuanto te quiero–

–Esa no es la única forma de hacerlo, y muchas veces tampoco es la mejor–

–Ella lo hacía de esa forma, y terminaste enamorándote de ella, ¿Por qué yo no puedo hacerlo?–

–Esa era la única forma en que alguna vez me demostró amor. Las únicas veces que escuché un te amo de su parte era cuando estábamos en la cama,–

No quería hablar de eso, y ella tampoco quería escucharlo, pero ambos supieron de alguna forma que era necesario para arreglar las cosas

–Y si, cuando me dejó sentí un vacío tan grande que tenía que estar drogado para seguir vivo, pero solo me di cuenta de que no era amor cuando te conocí. Ella solo servía para llenar el hueco que la relación fallida con mi papá había dejado, y para olvidar un poco que cada día mamá se iba desvaneciendo en una cama de hospital. Es sinónimo de inmadurez, de completa estupidez juvenil, y tu eres algo completamente diferente–

Hizo una pausa cuando sus ojos se empañaron al recordar a su primer amor tendida en sabanas blancas, y la mano pálida de Sakura sobre la suya le recordó la ultima vez que los dedos de Mikoto se entrelazaron con los suyos

–Llegué a pensar que el amor era simplemente un fenómeno químico para conservar la especie, y me encerré en una burbuja para no dejar entrar a nadie mas. Pasé un año entero solo en esa azotea de la escuela pensando mas de una vez en lo bien que se sentiría ir cayendo hacia el pasto y terminar siendo solo un recuerdo desvaneciéndose de la mente de mis amigos e Itachi… luego llegó una pelirrosa de ojos tristes que me hizo reír por primera vez en un tiempo, y me alegró haberle tenido tanto miedo a la muerte–

–¡Ay, Sasuke!–

Hizo un puchero que le pareció tierno, y pensó que lloraba porque el discurso la había conmovido hasta que lo apretó con mucha fuerza y lloró aun mas

–No me gusta que llores, ¿Qué pasa?–

–Tayuya me llamó en la tarde, y prácticamente me juró que tu me dejarías por ella… e insinuó que no me querías porque era una niña, y nunca te iba a poder dar lo que ella te dio…–

Dijo mientras hipaba, ahora recargada en su hombro. Él apretó los puños hasta que los nudillos se volvieron aun mas pálidos y pensó en buscar el teléfono de su ex novia para dejarle en claro un par de cosas, pero luego desistió de la idea, ya que no quería darle importancia a alguien que ya no la tenía.

La acomodo aun sobre sus piernas de forma que pudiera verlo a los ojos, y concentrarse solo en él. Jugó con un mechón rosa para ganar tiempo y buscar la forma de explicarle lo que sentía

–Eres como una niña. Eres inocente y tierna y a pesar de todo lo que has pasado tienes una forma tan positiva de ver el mundo que a mi también me alegras el día, pero también eres inteligente y hermosa y aunque no lo creas, me pareces la mujer mas sexy que he conocido. El que debería estar nervioso de que te encuentres algo mejor y te vayas soy yo, porque mejor que tu no he conocido, Sakura. Ya lo he dicho mas de una vez, pero te juro que esta vez lo siento de verdad: Te amo–

–Yo también te amo, Sasuke–

Se quedaron juntos un rato, preguntándose cómo eso podía lograr una mayor conexión que tener sexo. Físicamente los separaban por lo menos cuatro capas de tela, pero se sentían una sola persona.

Luego Sakura comenzó a estornudar y decidió entrar para que Sasuke no la viera con la nariz roja y tapada.

Regresaron adentro a platicar con Itachi algunas horas mas hasta que los parpados de la pelirrosa luchaban por mantenerse abiertos, y Sasuke decidió que era tiempo de llevársela

–Me dio gusto conocerte– Dijo Itachi en la puerta –Deberían venir de nuevo mientras estoy aquí, Sasuke casi nunca me visita–

–Yo me encargo de convencerlo–

Se despidieron y una vez que atravesaron el portón Sakura inclinó su asiento hacia atrás y cerró los ojos mientras el sueño se apoderaba poco a poco de ella

–Gracias por acompañarme,– Escuchó la voz de su novio lejana –Le caíste bien a Itachi, es la primera vez que lo veo feliz de recibir visitas–

Sonrió al imaginarse a Mikoto tratándola como si fuera su hija, y aunque solo pudo imaginar a una mujer de ojos y cabello negros y facciones indefinidas, era mucho mejor figura materna que la que le dio la vida.

–A mi me encantó visitarlo. Me hubiera gustado conocer a toda la familia–

–Estaría dispuesto a reconciliarme con Fugaku solo para hablarle de ti–

Fue lo ultimo que escuchó antes de perder la conciencia y entrar en un sueño profundo.