Cap2.-Kaname Kuran.
El rojo atardecer, la lenta agonía de sol…era un bello paisaje, pero alguien no disfrutaba de ese acto.
Tres meses, que para el fueron como 3 siglos de no haber visto a su amante una sola maldita vez.
Y la paciencia se estaba agotando.
Anhelaba verlo.
Sentirlo.
Besarlo.
Hacerlo suyo.
Kaname Kuran extrañaba a Zero Kiryu.
Un cazador de elite, enemigo natural de su raza.
Muchacho de cuerpo delgado pero con formación de músculos, alto, de piel inmaculada suave al tacto, rasgos fríos pero de elegancia, de cabellos blanco platinados y de unos ojos amatistas en los que uno podía perderse por horas y horas contemplándolos por el misterio y la belleza que estos poseían.
Un muchacho terco, insolente, orgulloso, sarcástico, frío y gruñón.
Pero Kuran sabia que Zero no era así, muy en el fondo, era noble, amable, tierno de un corazón frágil y hermoso. Se dio cuenta así por la manera en como trataba a su hermana, y eso a veces lo molestaba.
Era irónico, el vampiro líder de su raza, hablando así de un cazador.
Pero esos pensamientos, se resistían a escapar de la mente del castaño.
¿Qué sentía Kuran hacia Zero?
Amor, nada más que eso.
De una manera enfermiza pero amor de todas formas.
Se dio cuenta de eso hace meses. Antes de pedir el cuerpo del cazador como pago.
Una noche de luna llena, el vampiro observo al menor durmiendo bajo un árbol de cerezo a la luz de la luna, como si fuese lo más hermoso que hubiese visto en su inmortal vida se acerco a el sigilosamente observándolo con cautela, la luz del astro adornaba su esbelto cuerpo que estaba quieto por la ensoñación, su respiración era pausada y los labios estaban entre abiertos y estos tenían un leve brillo.
Intento probar su suerte y sin más espera le dio un suave beso en los labios, rindiéndose así ante su debilidad. Justo cuando Zero estaba por despertar; el castaño se marcho, con el corazón latiéndole a mil por hora y la esperanza de no solo volver a besar al menor sino de hacerlo suyo para la eternidad.
Después la suerte lo volvió a ver cuando vio que él era la única esperanza para que su cazador no cayera en la locura, y abusando de su estrella, le hizo esa proposición indecorosa a Zero. El mayor sabía que este necesitaba de la sangre y que no habría otra solución, estaba en ventaja y estaba seguro de que este aceptaría, y no se equivoco. Zero la acepto pero sin dejar de lado su orgullo.
Kuran se sentía muy contento con la decisión del menor, aunque no lo demostraba con palabras, su corazón latía de dicha por más cursi que eso sonase.
Durante esos meses, el castaño probo más de una vez los labios del menor, acaricio su cuerpo, le dejo su marca y entro en él dejando su esencia. Escucho las suplicas, los gemidos, que para el vampiro eran como un concierto solo para el.
Todo era perfecto, hasta la noche que Zero se retiro de su habitación, el castaño lo había esperado al día siguiente, pero nada, el menor se iba a largas misiones y al llegar no quería ver a nadie.
Habían pasado 6 meses desde que fueron amantes, pero un mes desde que dejaron de verse.
Kuran no se acercaba ya que sabia que su cazador estaba muy confundido por todo, y necesitaba pensar las cosas con claridad, el castaño era un caballero y le daría el tiempo que el amatista necesitase.
Pero este ya no podía soportar no hacerle saber sus sentimientos.
Quería respuestas.
Así que se encamino a la habitación del menor.
Entro por la ventana, observo el cuarto de su amante, estaba ordenado, los libros seguían en su estante, la ropa estaba acomodada, todo parecía estar bien
Pero había algo que no le gustaba, sintió en el aire algo salado.
Lagrimas.
El mayor entro con cautela, vio a Zero recostado en su cama en posición fetal.
Kuran se acerco un poco y sintió patear algo, una carta hecha un ovillo.
La tomo después de arreglarla, la leyó.
No podía creer lo que estaba leyendo.
La carta decía:
Zero. He revisado los análisis, no padece de ninguna enfermedad, más bien tiene algo que para la medicina sigue siendo algo imposible. En su interior, hay vida creciendo en su interior. Usted esta esperando un hijo, un bebe de no más de un mes de gestación, vuelva a mi consultorio dentro de un mas para ver los avances. Mis felicitaciones.
Mayuki Ryu. (1)
El mayor estaba anonadado por lo que había leído.
-Es tuyo…no estuve con nadie desde que me fui…no te miento
El castaño se acerco lentamente a la cama, se recostó a lado del menor y lo abrazo, su felicidad era inmensa.
Seria padre, de la criatura que su amante tenia creciendo en vientre.
Zero al sentir la presencia de Kuran lo volteo a ver lentamente.
-¿Kuran?
-Zero-el mayor lo abrazo con más fuerza-Es la mejor noticia que hayan dado… Te amo-el mayor beso lentamente los labios del amatista-¿Puedo…?
El menor no dijo nada, solo lo abrazo dando lugar a que Kuran lo tomara.
Ambos se necesitaban.
-Te prometo que jamás estarás solo, ni tu ni nuestro hijo, estaré a tu lado para siempre-dijo mientras los besaba.
El menor abrazo el cuerpo del mayor, como si temiese que esas palabras no se cumplieran.
Zero se preguntaba por que le había dicho la verdad.
Más fácil era decir que se había embarazo de otro sujeto durante una de sus misiones.
Pero no le parecía lo correcto, ese sujeto por más que lo negase, era el padre de esa criatura, y no podía negarle ese derecho…además aunque le hubiese mentido, no se sentirá bien.
-*Ya no puedo escapar de ti, ni de mis sentimientos, ahora algo muy fuerte me ata a ti*-pensaba mientras se retorcía de placer en los brazos del rey vampiro.
La ultima cadena los ataría de por vida a ambos.
The End
(1)Soy yo! XD
Se le agradece haber leído esta corta historia, aun estoy en eso del crossover, pero creo que dará para largo el tramite, pero publicare otro de este misma pareja pero con algo diferente, ya lo verán, si quieren darme ideas, algún comentario peticiones, Vean mi facebook que esta aquí:
. .9. MUCHAS GRACIAS POR LEER! -reverencia-
