Conociendo a James de una manera muy extraña.

De pronto se escuchó un ruido muy fuerte, eso asusto mucho a Lily; todos los marineros, incluido James, se pusieron en marcha para manejar el navío y llevarlo hasta la orilla.

La tormenta se acercaba más y más al barco, Lily fue expulsada por el viento y cayó de nuevo al mar; el gran barco se chocó con una roca y se destrozó en mil pedazos, todos los ocupantes se agruparon en unas barcas, pero faltaba al miembro más importante, JAMES. Al chocar el barco se cayó al suelo y quedó inconsciente, se fue hundiendo pero Lily lo agarró y lo llevo hasta la orilla para que se despertara.

A la mañana siguiente, Lily aún permanecía junto a su amado, no se había despertado aún. Al rato, oyó un ladrido, era Sirius (el perro de James) que iba acompañado de su amigo Oliver Wood y de Albus, era un viejo amigo de James y era como el padre que nunca tuvo desde que sus padres murieron en asalto al castillo donde nació y vivió durante sus primeros cuatro años de vida, tras el asalto Albus lo acogió como si fuera su hijo.

Lily al ver a esos humanos se asustó y volvió al mar, pero sin quitar los ojos de su príncipe.

Oliver se acercó a James y le ayudó a levantarse mientras Sirius corría por la arena ladrando de alegría. Entre Albus y Oliver, James fue llevado a palacio para asearlo y para que descansara. Lily observó triste como su amado se alejaba cada vez más. Volvió al fondo del mar junto a sus amigos.

- Ni una palabra de esto a mi padre, ¿de acuerdo Sebastián?- dijo una asustada Lily al imaginarse la reacción de su padre si supiera lo que ha hecho.

- De acuerdo… de acuerdo. Pero debes tener mucho cuidado.- dijo Sebastián.

- ¡Gracias cangrejo! ¡Gracias, no sé cómo voy a agradecértelo!- Lily estaba contenta y muy enamorada.

En otro mundo…

Colegio Hogwarts de magia y hechicería. Clase de pociones.

- Quiero que para mañana me preparéis una poción para ir al pasado. El que no me la entregue le quitare puntos a su casa y lo suspenderé. ¿He sido claro, señor Potter?- Miró Snape a Harry con odio.

- Si profesor.- contesto Harry de mala gana.

- Bien. Ya pueden irse.- despidió el profesor.

Fuera de las mazmorras.

- ¿y cómo vamos a conseguir los ingredientes?- pregunto asqueado Ron.

- Ronald, antes de ir comprar los ingredientes debemos ir a la biblioteca a buscar la poción.- informo Hermione.

- *suspira cansado Harry* ¡mierda! ¡Hoy tengo entrenamiento! ¿por qué no vais vosotros a la biblioteca y buscáis la poción? Luego cuando acabe me reúno con vosotros y os ayudo en lo que sea.-comento Harry

- ¡GENIAL!- exclamó Hermione contenta.

- Vamos Ron, hay mucho trabajo por delante.- cogiendo a Ron de la túnica, Hermione lo arrastró camino a la biblioteca

- Adiós amigo.- se despidió Ron de Harry

Harry caminó hasta el estadio de Quidditch. Allí le esperaba todo el equipo, se cambió de uniforme y empezó en entrenamiento. Harry estuvo vigilando las jugadas de su equipo, entre tanto iba tras la Snitch Dorada, cuando ya entrenaron una hora decidió que era momento de descansar.

- ¡MUY BIEN CHICOS! ¡YA PODÉIS DESCANSAR! NO OS OLVIDÉIS DE ENTRENAR LUNES, MIERCOLES Y VIERNES A LAS 6. HASTA EL MIERCOLES- despidió Harry a su equipo.

- QUE DESCANSE CAPITAN!-se despidió el equipo de Harry.

Mientras tanto, Harry recogía el material de Quidditch y se fue a la ducha, tras un rato bajo el agua se secó y se fue con sus amigos a preparar una poción que te permitía ver el pasado.

Harry llego a la sala común muy cansado, pero tenía que ayudar a sus amigos a preparar la poción. Los encontró junto al fuego, Hermione tenía el libro de pociones en su regazo y mientras Ron preparaba todos los ingredientes y los utensilios. Cuando llego hasta ellos se puso a preparar la poción.

- ¿qué tal el entrenamiento?- pregunto Ron a Harry.

- Bien. Como siempre.-informo cansado

- Veamos… ya tenemos todo listo para empezar. Empecemos.-dijo emocionada Hermione

- Al tajo.- dijeron Harry y Ron a la vez.

Empezaron a seguir las instrucciones pero cuando echaron el último ingrediente… exploto todo y se volvió oscuro y de pronto aparecen inconscientes en una playa junto a un gran palacio.