MIL DISCULPAS POR HABERME TARDADO TANTO TANTO!
Les dejo mucho capitulos más para leer, ya no falta mucho para el fin de esta magnifica historia!

Capítulo V: Damir

La noche anterior se habló de la libreta por primera vez después del accidente. Los seis decidieron que no la iban a usar bajo ninguna circunstancia y la dejaron escondida entre unas piedras. Sabian que con semejante tensión no se podía vivir ni menos sobrevivir, llegaron a un acuerdo de palabra para no desatar ningún caos. Todos estaban cumpliendo con sus palabras, o al menos eso era lo que la mayoría creería. Poco a poco las tensiones se fueron disimulando hasta encontrar una cierta calma que se desataría con cualquier locura.

A la mañana siguiente hacía bastante frio pero ni Zaira ni Jorge lo sintieron así. Pese a todo Juana se despertó porque no podía haber dormido más.
Pasaron tres días más y todavía no había señales de que alguien los vaya a rescatar. Damir se despertó y se dirigió al mar. Allí, sentada en una roca y descalza estaba Juana mirando el amanecer. El rubio se acercó hacia ella.

-¿Puedo sentarme? -
-¿Por qué no? –respondió Juana.
-¿Sabes que? No quiero ser atrevido –se sienta- pero me resulta muy curioso de mi parte el que seas alguien tan retraída, creo que de todos estos días que pasaron, eres a la única que conozco poco y nada… -
-Pero ya me conoces de antes… -susurra la periodista sin dejar de mirar el alba.
-Si. Pero quiero decir, no en persona. –Se hace un corto silencio- creí que tenias más cara de malvada –rompió el hielo bromeando.
-La mayoría piensa lo mismo –dijo Juana entre muecas- pero ya no me sorprende. Suelo ganarme más enemigos sin querer que amigos queriendo… -
-Si lo decís por Fernanda, creo que ya se le pasó. -
-No. –Por fin lo mira- Los rencores de una mujer siempre quedan guardados en el corazón, no importa cuanto tiempo pase ni las cosas que pasen. –Damir se pierde en la mirada profunda de Juana- Una mujer puede dejar de amar y de odiar, pero el rencor nunca se lo saca. Por eso es que todavía está molesta conmigo.-
-¿Tu también sientes rencor? –pregunto interesado.
-Yo… -la ex detective vuelve a mirar el alba y sonríe- Yo sólo lo siento cuando es necesario.-
-¡Hey! –Exclama sorprendido- eres muy inteligente, más de lo que creía. Perdón por subestimarte…-
-¿Qué te hace pensar que soy inteligente? –Juana increpa a Damir nuevamente con su mirada.
-Bueno… -se sonroja- creo que me haces pensar y eso es muy interesante.-
-Creo que sería más interesante que mires hacia atrás de ti y obtendrás tu respuesta…-

Damir volteó y a lo lejos estaba Fernanda observando todo. El rubio se puso de pie rápidamente y la llamó, pero ella dio la media vuelta y comenzó a caminar en sentido contrario.
-Creo que tenías razón –dijo a Juana. Pero ella ya no estaba tampoco. Se había marchado.

Zaira se despertó y observo a Darío que estaba cerca de ella. Jorge nuevamente había desaparecido. La mujer le hace señas al muchacho quien se acerca hacia ella.

-Disculpa que te llame, es que tengo que contárselo a alguien…-
-¿Qué pasó? –pregunto Darío algo asustado.
-Me siento una estúpida, como una adolescente…-
-Son cosas que suelen suceder, creo que no tiene nada de malo…-
-¿Qué tan mal está que una viuda se vuelva a enamorar?-
-¿Qué? –responde Darío confundido.
-Estoy enamorada de Jorge… Anoche hicimos el amor.-
-¿Y… donde está lo malo? Todavía estás viva ¡tienes que disfrutar de eso! –respondió el músico con una sonrisa.
-Es que tengo miedo…-
-¿De que?-
-No se, a la incertidumbre quizás…-
-Yo creo que si haces cosas que te hacen feliz, debes seguir haciéndolas.-
-Pero, ya ves, Jorge es demasiado extraño…-
-¿Y que me dices a mí? Tu lo elegiste… -sonríe y se va.

Zaira se quedó meditando un poco sobre la conversación con Darío, pero luego encontró la calma, sonrió y fue a mirar el sol que acababa por salir.

Juana comenzó a caminar por la orilla del mar. Light la siguió pero ella se percató de eso al instante.
-¿Por qué me sigues? –pregunto seriamente.
-Porque quiero hablar contigo –contestó el Shinigami entre muecas.
-¿Sobre qué? ¿Acaso los Dioses pueden hablar con humanos?-
-Solo si nosotros queremos… de todas maneras, vine a preguntarte algo… ¿Tienes pensado usar la Death Note? ¿Cuál es tu plan?-
-No soy capaz de asesinar a alguien… y mucho menos lo haría con eso, no voy a permitir que mi alma quede en el limbo…-
-Que interesante, sabes mucho más de la libreta de lo que yo suponía…-
-Es que me pareció demasiado interesante el caso en si. No creí en ella hasta que se supo toda la verdad y aunque fuera demasiado fantasiosa creo que era la única manera lógica de que pudieran ocurrir los asesinatos de Japón.-
-¿Cómo dices? –Light comenzó a reír a carcajadas- Eres demasiado lista… Sin embargo, creo que sientes un terrible miedo.-
-¿Miedo? –Juana se detiene y enfrenta al Shinigami. -¿A que voy a tenerle miedo?-
-De que las cosas te salgan mal o como no quieras que salgan. Yo no quiero asustarte pero te contaré un secreto: Alguien que está entre todos ustedes planea venganza… -Juana se queda mirando la arena casi sin pestañear. Al cabo de unos segundos levanta su vista hacia Light.
-Siendo un Dios, creo que no le debes explicaciones a nadie… menos a un humano. "Un Shinigami no tiene la obligación de explicar como usar la Death Note ni sus reglas al propietario del cuaderno" –citó Juana.
Light abrió más grandes sus ojos.
-¿Lo sabes? Quiero decir… ¿Lo sabes de memoria?-
-No por nada hoy dos personas acaban de decirme que soy muy lista –dijo la castaña sonriente y comenzó a caminar de regreso –creo que me subestimas bastante.-
-No creo que seas tan cuidadosa, a todos los humanos siempre algo se les escapa…-
-No, no voy a caer en tu juego, solo muy pocas personas ganaron mi confianza… –volteó a mirarlo y sonrió aún más- No caeré en el juego de Kira –finalmente se rio suavemente y siguió con su camino.

Light se quedó paralizado. Mientras miraba a la muchacha alejarse no podía parar de pensar en cómo, cuando, donde y en que momento había podido deducir todo. Incluso jugó más callada, más arrogante, más intrépida.
El shinigami estaba confundido, no sabía si tenía un aliado o un rival, pero a la vez estaba muy emocionado por saber aun más de esa misteriosa mujer, hasta llegó a sentir miedo, mucho miedo de que le arruinen todos sus planes.