Capitulo VIII: Limpiar

-Creo que asi como lamentablemente pasó con Zaira, deberíamos deshacernos de los demás cadáveres del avión –propuso Dario.
-Te apoyo. Además no están dando un aroma muy agradable que digamos…-respondió Damir.
-Pero, decidimos dejarlos ahí para dejar rastros de ellos para que no los den por desaparecidos –interrumpió Fernanda.
-Es cierto –dijo el músico- pero no podemos dejarlos más ahí, debemos hacerlo. Aunque sea nosotros tres que somos los únicos hombres… y propongo que Juana y Fernanda busquen juntas sus identificaciones para que, en un futuro, reportemos que ellos estaban en el avión también. Si no encontramos alguna identificación podremos deducirlo junto a la lista de los demás pasajeros que viajaban en el avión. -
-Pero, pueden llegar a creer que los matamos nosotros… -responde Fernanda.
-Incorrecto. –interrumpe Juana.- Fue un accidente de avión, podríamos haber muerto todos incluso ¿Con que motivos podríamos hacerlo? Además si la policía nos llegara a interrogar, todos estaríamos de acuerdo explicando lo mismo porque es nada más que la verdad.
-¿Y que hay de Exequiel y Zaira? –preguntó Damir.
-Sencillo, Exequiel murió de un ataque de pánico y Zaira sufrió una desgracia.-
-¡Es perfecto! –dijo el rubio sonriendo- Vaya, ¡si que eres inteligente!-
-No, tu eres un estúpido –responde con ira Fernanda- Cualquiera podría haber hecho esa estúpida deducción menos tú –se hizo un silencio.
-Bueno ¿Vamos o no? –interrumpe Jorge.
-Si, vamos –Fernanda se levanta y es la primera que se va.

Juana se ríe y la sigue. Los demás hicieron lo mismo.
Cada uno de ellos cumplió con su trabajo. Fernanda y Juana revolvían chaquetas, maletas, bolsos, carteras, billeteras, todo para encontrar identificaciones o algo que incluya el nombre del pasajero a bordo.
Fue entonces cuando Fernanda observó una billetera al lado de un asiento que, dentro de todo, no estaba tan afectado como otros. La levantó del suelo y la abrió. Al abrirla descubrió una foto de Juana y de Darío dentro.
Sus ojos brillaron, su corazón comenzó a palpitar fuerte. Comenzó a revisarla lentamente y sin apresurarse para no llamar la atención. Estaba a punto de celebrar su victoria al querer encontrar el nombre de su vieja enemiga, pero solo encontró dinero y papeles inservibles. Nada sobre Juana. Ni siquiera una maldita tarjeta de crédito que llevara su nombre.
Se sintió irritada y dejó caer la billetera al piso con tristeza al no poder haber hallado nada.
De repente se sintió algo observada, volteó hacia atrás y vio la figura de Juana, sonriendo de punta a punta.

-¿Tan fácil pensaste que iba a ser? –preguntó sin dejar de sonreir.
-¿De que estás hablando? –respondió titubeando y algo nerviosa.
-No soy tan ingenua, se lo que estás pensando, de hecho. Fui más precavida que todos los de aca. –Light se acerca hacia ellas - ¿No me digas que creiste que sería tan estúpida de correr ese riesgo o si?-
-Sos un humano –la enfrentó- todos cometemos errores…-
-Por supuesto, tienes razón Fernanda sin segundo nombre Bianco –Light comenzó a reir a carcajadas.
-¿Cómo sabes mi nombre? –dijo irritada.
-No hace falta leerlo de ninguna identificación. Ser inteligente también implica recordar. El día que me mandaste un e-mail reclamándome a Darío vi toda tu información de perfil y averigüé sobre ti. Recuerda que tú eres una maestra y yo solía ser una policía, tenía acceso a cualquier base de datos, aun más trabajando con el FBI. Sé que no tienes segundo nombre y que tu cumpleaños es el 26 de Noviembre.-
Maldita perra, es demasiado lista. Eso no me hace más que incrementar su odio hacia ella
-Asi que, quieres jugar ¿Eh? -
-Está bien no sabré tu nombre completo, es cierto… pero si se el de Darío. Si tienes pensado matarme con la Death Note, mataré a Darío que lo tiene bien merecido por abandonarme.-
-¿Y que tiene que ver él con todo esto? –Juana se ríe un poco – Tu actitud es muy infantil. De nada te serviría matarlo porque mientras yo siga viva te mandaría a la cárcel. El hecho que ya no pertenezca mas al FBI no significa que no tenga allegados que puedan hacerlo por mi. De todas maneras, relájate, no perdería mi tiempo en asesinarte, es más ni siquiera vale la pena.-
-Te arrepentirás de todo esto, ya lo verás ramera caza hombres.-
-¿Caza hombres? No tengo la culpa de haberme enamorado y que él se haya enamorado de mi. Aunque creo que después de conocerte un poco mejor, ahora entiendo más porque me ha escogido y te abandonó.-

Fernanda se abalanza sobre Juana y le agarra los pelos. Justo cuando estaba por pegarle Damir las separa.

-¡¿Qué diablos estás haciendo mujer?! –dirigiéndose a su novia.
-¡Claro! ¿Tu también vas a defenderla? Déjame en paz. –se zafa de su amado y se va.
-Quiero pedirte disculpas de parte de ella –se lamenta el rubio.
-No te preocupes. La agresividad al fin y al cabo es la forma de comunicación que tratan los ignorantes, por eso sus heridas sanan al poco tiempo. Las palabras no sanan nunca porque son mas profundas ¿No crees? –Juana se acomoda su despeinado pelo y sigue revisando.

Damir la observa. Creo que es la mujer más increíble que he conocido en mi vida Pensó. El shinigami lo mira y comienza a reir despiadadamente. Él se percata de esa situación y se retira del lugar.

Ya llegada la noche y habiendo concluido con el trabajo, todos se retiran a descansar, excepto Jorge que aun no podía creer que la Death Note funcione. Estaba mirando el mar sumido en sus pensamientos, en cómo iba a hacer para tener a todos bajo sus pies. Hasta llegó a pensar que todo esto era un sueño. Pero Juana interrumpió sus pensamientos cuando apareció detrás de él.

-¿Qué te apetece? –dijo Jorge de mala gana.
-Nada. Me gusta mucho observar el mar pero siempre lo hago sola. ¿Por qué no puedo unirme a ti que estás haciendo lo mismo?-
-No le veo nada de malo –respondió el calvo sonriendo y pensando que era la oportunidad perfecta para sacarle información- A si que periodista ¿no?-
-Asi es. Vi que era bastante peligroso seguir trabajando para el FBI si pensaba en formar una familia.-
-¿Familia, eh? ¿Por qué?-
-Creo que alguna vez todos queremos formar una ¿o no?-
-Si, supongo que si… Cuéntame –cambiándole rotundamente de tema- Siendo periodista, ¿Escribes en alguna columna importante o popular? ¿O solo en un diario local?-
-No. Escribo para The New York Times, en la parte de policiales debido a mi experiencia anterior.-
-Mirá vos, solía leer ese diario, y más los informes de los policiales… -comenzó a hacer memoria para ver si podía recordar su nombre, porque no mentía, era su sección favorita –Juana… -
-¿Qué…?-
-Juana… mmm… estoy intentado recordar tu apellido porque vivía leyendo ese diario… ¡Lo tengo! Juana Fabetti, ¡lo recordé! –Lo tengo, te atrapé chica inteligente, no contaste con mis pasiones Pensó.
-¿Por qué quieres recordar tanto sobre mi? –Preguntó la castaña mientras lo miraba fijamente- ¿Acaso tienes pensado en asesinarme como lo hiciste con Zaira?-
-¡¿Qué dices?! ¿De qué estás hablando? –respondió irritado.
-¿Cómo decirte? Mmm –tomó un puñado de arena y lo soltaba lentamente- Sospecho que mataste a Zaira.-
-¿Ah si? ¿Y cual es tu sospecha sabelotodo?-
-Es una muy simple deducción. Tú eres el que más interesado está sobre la Death Note, fuiste el primero en cogerla luego de que Exequiel lo hiciera, pasaste más tiempo con el Shinigami que todo el resto de nosotros. Siempre había algo de ella que te llamó la atención. Pero no sabrías que tan real sería hasta que no lo compruebes tú mismo. Tu perfil es el de una persona codiciosa y egoísta, por ende la muerte de Exequiel no te alcanzaría para comprobar si la libreta realmente funciona o no. Necesitabas tener la certeza de que era cierta pero no tenías cómo, por que el temor se infundió entre todos acá, más allá del accidente, sino porque poseemos un Death Note, desde entonces guardamos egoístamente nuestras identificaciones. Justo unas horas antes de que Zaira muera me confesó que se había enamorado de ti y me dijo que sería capaz de decírselo a todo el mundo, entonces ¿Por qué no te lo diría a ti? Te diste cuenta que esa oportunidad era perfecta para tratar de sacarle información, sabías que ella estaba enamorada y que confiaría en ti. Cuando por fin te dijo su nombre tomaste la Death Note del escondite por la noche y la asesinaste.-
-¡Imposible! –Gritó Jorge- ¡Si yo la hubiera matado no nos habríamos ido a dormir juntos! Fernanda nos vio que fuimos a dormir juntos ¡Estás diciendo puras patrañas!-
-No es suficiente prueba. Como ya dije antes, el FBI trabajaba sobre los asesinatos en Japón y una de las primeras informaciones que recibimos era que el asesino podía manipular a su víctima antes de asesinarla. Si tú te enteraste de esto, entonces habrás encontrado la forma perfecta de matarla sin que los demás sospechen, pero yo no pienso asi.-
Imposible. Dedujo absolutamente todo. ¿Qué clase de mutante es esta criatura? ¿De donde salió? Le temo más a ella que al propio Shinigami. ¡No puede ser!" Pensó Jorge nervioso.
-Pues bien ¡piensa lo que quieras! Te puedo demostrar que no fui yo.-
-¿Ah, si? ¿Cómo? –por fin Juana lo mira y lo hace desafiante.
-Vamos a buscar la Death Note y te enseñaré que el nombre de Zaira no está escrito en ella.-
-¿Y con eso que? Es una libreta común y corriente, sus hojas pudieron ser arrancadas y no por eso deben perder su poder. Tus pruebas no son contundentes, pero no te preocupes, las mías tampoco. Mi deducción es buena, pero creo que puedo sospechar de ti en un 14% y no es suficiente. –la ex detective se pone de pie- De todas maneras, si llegara a morir estando acá sabré en un 100% que fuiste tú. Seguiré estudiando todos tus movimientos muy de cerca –hace una mueca- hasta mañana.-
-Claro, tienes razón ¿A quien tendrás tiempo de contárselo si te mato ahora?-
-Inténtalo –se va.

¡Me atrapó, maldita sea! pensó el calvo y golpeó el piso. Light quien había escuchado todo se acerca riéndose a carcajadas.
-¡¿De que te ríes tú, monstruo?!-
-Sabes, yo solía tener a un amigo que me decía que los humanos eran muy divertidos, y creo que tenía razón.-
-Si la mato sabrá que fui yo, maldita sea ¡Me engañó!-

Light no paraba de reírse, a Jorge esto lo irritaba mucho. Entonces se fue.