Una semana
.:Una tarea de riesgo: Chantajeemos a Meiko:.
Respira. Es inhalar y exhalar, sólo eso. No es tan difícil, ¿Cierto?
…
¿¡Cierto!?
-…y cuando subimos y abrimos la puerta eso fue lo que gritaste- terminaron de decir a coro los gemelos.
Esto debía ser una pesadilla, o un truco, ¡O algo! ¡Pero ella NO se había emborrachado y gritado tal cosa!
…
Bueno, quizá emborrachado sí…
-P-pero no es tan malo, Meiko-nee. Es lindo que aceptes tus sentimientos por Kaito…- cada palabra de la peliverde tenía un poco menos de volumen, un tanto intimidada por el aura de depresión y enojo de la Sakine.
-¡Yo no siento nada hacia ese idiota aparte de lástima!- su tono no denotaba esa seguridad que la caracterizaba -¡Además estaba borracha! ¡Pude haber dicho cualquier estupidez!-
-¿Cómo lo de los pollos y las uvas?- preguntó inocentemente la Hatsune, perdida en la conversación.
-¿Pollos y…?- masculló, no creyendo sus tonterías -¡Como sea!-
Y mientras Meiko se esforzaba en hacerse creer a sí misma más que a ellos que noestaba enamorada de Kaito. Rin y Len, esos pervers- …angelicales gemelos, ya tenían algo qué sacar a su favor, pues sus pequeñas y tiernas mentecitas se habían iluminado con gracia divina el día anterior. O sólo se dieron cuenta de que podían sacar provecho teniendo material de chantaje.
-Ejem, ejem…- Una nada sutil interrupción de parte de la mayor de los Kagamine, que mantenía una sonrisa de superioridad que sólo Rin podría poner, la sacó de sus pensamientos… de sus absurdos pensamientos.- ¿Sabes Meiko-nee? Hay algo interesante respecto a eso…
Oh no, no esa mirada marca 'Gemela siniestra del mal No. 1', menos cuando su hermano tenía una de 'Gemelo no-tan-siniestro del mal No. 2'. Algo planeaban y no era bueno, en absoluto.
La primera vez que había visto esa mirada era cuando habían logrado ganarle toda su dotación especial de berenjenas a Gakupo en una apuesta. Al pobre casi le da un ataque de ansiedad, porque no tenía suficiente morado en su vida o algo así… a nadie le importaba mucho, de cualquier forma. Y eso que los mocosos apenas y sabían lo que era una apuesta -que fue con una película Disney, para variar-, ella siempre se había creído inmune a aquella mirada. Pobre ilusa.
-Anoche de verdad dijiste muchas cosas…- Ese era el pequeño e inocente rubio, que al parecer ya había perdonado a su gemela por la pelea anterior, como siempre.
-Como dije, estaba borracha. Y nada de lo que haya dicho puede ser tomado en mi contra-
Su último intento desesperado por mantener la calma y creer que no había nada de qué preocuparse se derrumbaron, con un simple y fatídico '¿Estás segura?'.
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Oh bien, el día no podía ir mejor.
Había despertado tranquilamente luego de una noche de pesadillas y horror, luego, con toda la amabilidad del mundo, había sido atacado con frutas, platos, y cuchillos. Si, nada mejor. Aunque la manera en que había sido echado a patadas del departamento, con la camisa mal puesta y sin zapatos, también había sido encantadora.
-Y aún no sé qué hice…- Suspiró, mirando el complejo de departamentos en la lejanía, y volviendo casi en seguida a su triste, solitaria, y patética caminata. Sólo faltaba una nube sobre su cabeza y algún perro mojándole el pantalón... -¡Ah! ¡Largo!- Bueno, sólo le faltaba la nube.
-¿Kaito?-
-¿Eh?-
Ahí frente a él estaba su compadre, su amigo en las buenas y en las malas. Casi siempre en las malas. Con ramas en el cabello, algunas cortadas en el rostro y… ¿Eso era un mapache? Si, uno lindo, peludo y rabioso, colgado firmemente del brazo del otro cantante, sus dientes enterrados en la manga de su túnica.
-¿Gakupo?-
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Esto no estaba pasando. No a ella, no de ellos, no con él.
-¡Sólo quiero aclarar que yo no tuve nada que ver con esto!- La voz de Miku había subido dos octavas, pero no era para nada ese timbre angelical que usaba al cantar, era más bien algo entre 'Hurraca gritona' y 'Hiena afónica'. Rin sólo le sacó la lengua.
-No, déjame entender esto…- Meiko no sonaba enojada, asustada o incrédula, sólo en una especie de shock. Primera fase: Negación. -¿Me están… chantajeando?-
-¡Esa es una palabra fea Meiko-nee!- El puchero en labios de la pequeña rubia parecía casi real. -Es más bien… un incentivo. ¡Nosotros ni siquiera ganamos nada!-
Ante la extrema -y malvada- felicidad en voz de la gemela mayor, Meiko lanzó una mirada de reojo al menor, que sólo se encogió de hombros con un suspiroy una sonrisa bastante parecida. Oh claro, eran gemelos.
-Mi hermana tiene razón, Meiko-nee… Puede parecer malvado y ruin, pero la verdad es que sólo buscamos tu felicidad.-
-Mi… ¿Mi qué?-
-Felicidad. Esa sensación inducida por procesos hormonales en el hipotálamo…-
-¡Miku!-
Bien, esto no estaba yendo a ningún lado, menos con esos tres 'peleándose' entre ellos. Esos engendros rubios estaban en el apogeo de su felicidad, ¡Y todavía querían convencerla que era por su bien!; La peliverde no ayudaba mucho tampoco, chillando que no había sido su idea pero tampoco parecía estar en contra, sus ojos incluso habían brillado con la propuesta. Y ella… Bueno, ella estaba poco a poco pasando a la segunda fase, sin terapia ni treinta minutos de por medio. Ira.
-¡NO PUEDEN HACERME ESTO A MÍ!-
Su rugido había detenido cualquier pelea entre los otros, callado cualquier argumento y borrado cualquier sonri- Oh no, esas no. Un Kagamine que se respete no puede dejar de sonreír cuando sabe que la situación está a su favor.
-¡Ya te dijimos que es por tu bien! ¡Tú sola nunca lo habrías hecho!- Rin saltó del sofá al mismo tiempo que su hermano, y sin pensarlo ni un segundo se echaron a correr, con una furiosa, harta y avergonzada Meiko detrás.
-¡Hacer nada! ¡No pienso hacer nada de nada!-
-P-pero Meiko-nee… La grabación…-
-¡Eso Miku! ¡Convéncela!-
-¡Ah! ¡Yo no soy parte de su maléfico plan!-
-¡Ustedes, pequeños demonios!-
Y de nuevo su departamento era un caos. Los vecinos ya estaban medio acostumbrados a la bola de locos que venían de visita de vez en cuando, pero la gente en la calle se preguntaba si debían llamar a la policía o directamente a algún psiquiátrico. Esos gritos no eran normales, sobre todo la parte del '¡Voy a cocinarlos y hacerlos gelatina de sabores!', seguidos de risas histéricas y otra voz demasiado aguda que gritaba algo como '¡Pero se verían tan bien juntos!'. Nada tenía sentido.
Los sonidos raros continuaron ya entrada la tarde, con la peliverde desparramada sobre el sillón, tarareando bajito 'From Y to Y' y jugando a encontrar figuritas en las manchas moradas en el techo. ¿Qué eran? Mejor no preguntar. Los gemelos sentados sobre la mesa del comedor, jadeando y sonriendo triunfantes, su ropa un tanto manchada de morado también, y la pobre Meiko, sentada en el suelo, apoyada contra la pared. El cabello revuelto y una expresión de furia mal contenida desvaneciéndose poco a poco.
En cuanto escuchó un gruñido de tripas junto a leves risitas de los hijos de Satanás, vio una oportunidad para resolver su problema.
-Si tienen hambre, podemos acordar una tregua… Incluso podemos ordenar una pizza.- Si, Meiko Sakine estaba cayendo así de bajo, había pasado a la tercer fase en su desesperación. Negociación.
-¿Está intentando comprarnos con una pizza, Len?- La fingida incredulidad en su voz intentaba, sin lograr muy bien su cometido, camuflar la risa que quería salir de sus labios.
-Creo que eso es exactamente lo que hace, Rin.- Y la exagerada sorpresa en la voz del menor complementaba la actuación de su hermana. Alegremente sus voces se alzaron al unísono.
-¡Chantajeando a los chantajistas!-
-…Creí que habían dicho que no la estaban chantajeando.-
Pero claro, siempre hay alguien lo suficientemente aburrido para ser la voz de la razón, ¿No, Miku?
-¡Nadie te preguntó!-
-Woah, calma, los tres.- Suspiró, llevándose una mano a masajearse las sienes en un intento por mantener la calma y seguir pensando racionalmente. Había hecho una gran estupidez, y los gemelos del demonio tenían una cinta de quince condenados minutos, no sonaba a nada bueno. Pero lo que pedían a cambio era simplemente imposible, inconcebible, e irracional. Nunca cedería ante ello, antes prefería perder un poco de su orgullo negociando, que toda su dignidad y respeto propio accediendo a ello. -¿Quieren la pizza o no?-
Y como todo niño-adolescente inteligente, prefirieron dejar de lado sus diferencias y compartir con toda la amabilidad del mundo una rebanada de pizza con su prójimo. Además, iba a costa de la castaña, que creía que así tenía más posibilidades de convencerlos, la pobre soñadora.
Así pues, la Sakine tomó los pedacitos regados de su integridad y se levantó a buscar el teléfono. Los tres cantantes restantes simplemente se miraron entre sí, sus sonrisas eran más… comprensivas, y en vez de reírse malévolamente de que habían atrapado a la mayor con las manos en la masa… o el grito en el cielo, que es lo mismo, veían con bastante cariño la puerta por la que la mujer se había ido.
Además lo de reírse ya lo habían hecho la noche anterior.
-De verdad no quiere hacerlo, ¿No?-
-Eso es obvio Len… pero no nos queda de otra, tenemos que seguir con esto hasta que su terca majestad se dé cuenta de cuánto quiere al idiota-…-
-¡Rin!-
La susodicha suspiró ante el regaño de la peliverde.
-…Al buen hombre que es Kaito. ¿Contenta?-
La otra sólo asintió.
Porque aunque eran una pesadilla para cualquiera, esta vez de verdad estaban diciendo… pues, la verdad. Meiko había descubierto que estaba enamorada de Kaito hace apenas un par de días, si. Pero los gemelos y Miku lo habían descubierto desde hace un par de años atrás, y a pesar de lo increíblemente denso que era el sujeto, estaban seguros de que él sentía lo mismo por ella. Por eso no podían desaprovechar una oportunidad así.
Si, era un vil chantaje. Y si, se estaban divirtiendo mucho. Pero si no era así no sería de ninguna manera, y esos dos se merecían ser felices.
-¿Peperoni?- Se escuchó un grito desde la otra habitación, a lo que siguió un coro de tres voces con un '¡Sí!' en diferentes escalas. Tras unos segundos, la figura de la castaña resurgió de entre las sombras, con una sonrisa tan fingida que casi dolía de verla. -Así que… ¿Ya podemos hablar de esto con más calma?-
Los rubios asintieron, e incluso Miku se incorporó en el sillón para que Meiko se sentara a su lado. El silencio era pesado pero soportable, era más bien raro.
-¿Hace cuánto tiempo te gusta?- La peliverde fue la primera en hablar. Sin burla, sin dobles intenciones; Sólo una inocente curiosidad y un deseo por querer plantear las cosas claras. Los cuatro en esa habitación sabían que era cierto, ya no había por qué negarlo. Y luego de un largo suspiro, la respuesta llegó.
-No lo sé.- Ante la mirada confundida de los tres, soltó un gruñidito exasperado. -Digo… Él… bueno, es que… ¡Agh!- Se llevó las manos a la cabeza, tironeando unos cuantos mechones de cabello en su desesperación. Esa no era ella, nada de eso tenía que ver con lo que hacía. Amaba cantar, amaba el sake y amaba a esos mocosos revoltosos que le robaban la cama por las mañanas. Pero amar otra cosa no entraba en sus planes, menos si dicha cosa tenía cabello azul y una voz que complementaba perfectamente con la suya al cantar. No quería amar a Kaito, pero ahora se preguntaba cuanto tiempo llevaba encaminándose a ello.
Y ahora que podía pensar un poco más claramente en ello, lo que la desesperaba no era ese tonto chantaje, -eso la enojaba, pero era hasta cierto punto manejable-, era más bien el hecho de que, sin haberlo notado, se había enamorado del idiota. Y lo peor era que todos lo tomaban como si fuera algo que debía pasar hace mucho, cuando ella estaba confundida, exasperada… asustada.
-Está bien sentirse así, Meiko-nee…- La suave voz de Miku y las leves caricias en su hombro la sacaron de sus pensamientos, y al levantar el rostro pudo notar la mirada de los otros sobre ella, con algo demasiado parecido a la comprensión. -Sólo tú puedes saber cómo te sientes respecto a Kaito-nii… pero para nosotros es un poco obvio desde hace tiempo.- Y su sonrisa, además de ligeramente apenada, lucía sincera.
-¡No tengas miedo de que las cosas salgan mal! ¡Si no lo intentas nunca lo sabrás!- El ánimo en la voz de Rin le sorprendió. No sonaba como antes, esa felicidad extrema de estar haciendo la vida de alguien más miserable, era una determinación que intentaba animarla a ella, a ver las cosas desde un punto de vista más optimista.
-Además nos tienes a nosotros.- Len fue la cereza del pastel, hablando con esa seriedad que lo hacía lucir un poco más grande, un poco más maduro, pero con esa chispa infantil que nunca lo dejaba. -Han estado juntos desde hace mucho tiempo, ¿No es cierto?, así que sin importar lo que decidas, también lo tienes a él.-
No pudo evitar soltar una risita un tanto ahogada, como si hubiera estado llorando o estuviera a punto de hacerlo. -No es que me hayan dado muchas opciones para decidir con esa cinta…- Pero era Meiko Sakine, ella no lloraba por tonterías.
-Es que eres tan terca que no vimos otra opción.- Una risita de los gemelos y todo volvió a la normalidad. Al parecer ese lapso de tiempo había sido la fase de 'Depresión' de la castaña, y había durado menos que una galleta.
Y esta era la parte feliz, en donde la castaña se daba cuenta de que ellos tenían razón y se lanzaba a los brazos del cantante en discordia, agradeciendo después por el gran trabajo que hicieron los gemelos por ella al idear un plan tan genial y a prueba de fallos. La tan ansiada última fase: Aceptación.
-Entonces supongo… que tengo que mostrarles otras opciones, ¿No?-
El tono era dulce, demasiado dulce. Y la mirada que la castaña les proporcionaba a los tres no daba muy buen augurio… Si, a veces, luego de la fase de depresión, sólo hay más ira. Pero supongo que cualquiera se sentiría enojado si hubiera pruebas materiales de lo idiota que se pone con el alcohol, soltando la lengua en temas que no debería, y siendo prácticamente obligada con un 'Le dices tú, o le digo yo'. La parte buena de todo eso, era que entre los nuevos gritos, al menos habían tenido tiempo de correr.
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Si, ehm… por fin.
Creo que sólo puedo decir… wow. Leí los comentarios anteriores de esta pequeña sección y… sep, espero que se note que ya han pasado dos largos años y feria desde que publiqué esto. Además espero que el capítulo que trae de nuevo a la vida 'Una semana' no sea del todo fome, porque de verdad me costó desempolvar la carpeta y tratar de retomar el hilo de la historia. Traté de mantenerme fiel lo más posible al formato original, como las separaciones por puntos y eso, aunque creo que ha de notarse la diferencia en el tipo de redacción. -Traducción: Cada vez soy más un asco a la hora de escribir humor.-
A todos aquellos que dejaron sus comentarios, gracias. De verdad, si no hubiera leído sus reviews, esta actualización no habría sido posible, y si luego de tanto tiempo siguen enviando sus opiniones, me gustaría contestarlas más personalmente. También a los que pusieron la historia en favoritos o la siguieron, espero que disfruten el capítulo.
También recuerdo a cierta persona, Angel Dark Fire, y aunque no recuerdo por qué, si me acuerdo que siempre me presionaba para seguir con los capítulos, así que si llegas a leer esto: Si, me acuerdo de ti.(?) Suli para estas fechas anda más emocionada con coreanos que con VOCALOID, así que me resigno.
Y blossomheart, tu review me dio algo. No sé, tenía que decirlo.
Creo que eso es todo. Ya no fijaré una fecha en específico para la actualización porque luego me demoro años… literalmente, así que… ya saben, pueden esperar. Dudas, aclaraciones, quejas y sugerencias en la cajita de abajo.
Maria.
